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HOY:  lunes 26 de enero del 2026

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Marcos Ibáñez: liderazgo radical y salto institucional en el fútbol reconquistense

Con amplio respaldo de los clubes afiliados, asumirá por tres años en una Liga clave del interior. Su trayectoria combina militancia radical y gestión deportiva. Proyectos, gestión y un triunfo con lectura política.

En Reconquista, donde la política y las instituciones sociales suelen convivir en un delicado equilibrio, el nombre de Marcos Ibáñez empezó a ganar centralidad por una combinación poco frecuente: militancia partidaria sostenida, construcción de liderazgo interno dentro de la UCR y una conquista simbólica en el territorio deportivo, con impacto político indirecto pero evidente.

Ibáñez, presidente del Comité de la Unión Cívica Radical (UCR) de Reconquista, acaba de sumar un nuevo logro que trasciende lo estrictamente futbolístico y en una entrevista con politicadesantafe.com dio detalles: fue electo presidente de la Liga Reconquistense de Fútbol, una de las organizaciones deportivas más relevantes del norte santafesino, que venía siendo conducida —durante más de dos décadas— por dirigentes vinculados al peronismo local.

El resultado no sólo representa un recambio generacional dentro del deporte regional. También puede leerse como una señal de época, en un departamento donde el radicalismo busca consolidar presencia territorial y volumen dirigencial en un escenario históricamente dominado por el PJ en el plano municipal.

Una trayectoria militante dentro del radicalismo

“Soy radical. Hace muchos años que vengo militando en el radicalismo. Durante mucho tiempo no acepté ocupar cargos porque estaba dedicado a mi actividad privada. En 2015, cuando Héctor ‘Gogui’ Gregoret asumió como diputado provincial, me convocó para acompañarlo como secretario privado en la Legislatura de Santa Fe. Ese fue el primer rol formal que asumí dentro del partido, y desde ahí empezó un recorrido más visible dentro del radicalismo”, afirmó Ibáñez sin rodeos al ser consultado sobre su recorrido.

Según relata, durante años eligió mantenerse al margen de cargos formales por motivos laborales vinculados al sector privado. Sin embargo, su ingreso a un rol institucional dentro del partido llegó en 2015, cuando el entonces diputado provincial Héctor “Gogui” Gregoret lo convocó para desempeñarse como secretario privado en la Legislatura de Santa Fe.

Ese paso marcó un quiebre en su recorrido: desde allí comenzó a ocupar funciones visibles en la estructura partidaria, especialmente en tareas vinculadas a organización, movilización y construcción política juvenil.

“En esos años también me tocó organizar campamentos de jóvenes radicales. Llegamos a hacer cinco campamentos muy contundentes, con más de 500 jóvenes. Ese fue un espacio donde se fue construyendo participación, identidad, militancia y organización, y para mí fue parte importante del recorrido”, esa experiencia le permitió ganar volumen interno, organización territorial y presencia en el esquema de recambio dirigencial de la UCR en el norte santafesino.

La “bendición” de Galdeano y un antecedente que lo proyectó fuera de Santa Fe

En la reconstrucción del perfil político de Marcos Ibáñez aparece un dato que, hacia adentro del radicalismo, funciona como señal de confianza y acreditación de trayectoria: su participación en la intervención de la UCR Corrientes, una crisis partidaria de escala nacional que el Comité Nacional debió apagar contrarreloj.

Ibáñez llegó a esa experiencia de la mano de Julián Galdeano, dirigente santafesino de peso dentro del ecosistema boina blanca —ex presidente de la UCR provincial y figura gravitante en el armado del oficialismo santafesino—, quien fue designado interventor por el Comité Nacional para ordenar el conflicto interno correntino. En ese marco, Galdeano lo eligió y lo llevó como Secretario Administrativo, una responsabilidad clave en un proceso que se extendió por más de siete meses y que demandó gestión política, organización interna y administración de tensiones entre facciones irreconciliables.

En Corrientes, la interna radical se había transformado en una disputa de alto voltaje por la sucesión del gobernador Gustavo Valdés y el rol de su antecesor Ricardo Colombi, con una pelea que escaló a la judicialización y obligó a intervenir el partido. En ese escenario, Galdeano fue presentado como el “bombero” para ordenar el frente interno en tiempo récord, con una misión que se proyectaba hasta fines de febrero de 2025.

Con el paso del tiempo, y con el diario del lunes, dentro del radicalismo esa intervención es leída como un operativo que “salió bien”: la conducción partidaria logró reencauzar el funcionamiento, reordenar el proceso interno y encaminar el esquema de competencia sin desbordes institucionales. Para Ibáñez, ese capítulo funcionó como un sello político: no sólo amplió su recorrido fuera de Santa Fe, sino que lo posicionó como un dirigente con espalda para moverse en escenarios complejos, con aval de uno de los nombres con influencia real en la estructura radical del Litoral.

En el presente, Ibáñez no sólo sostiene militancia sino que ocupa un lugar central: preside el Comité UCR en Reconquista, en un radicalismo local que empuja una estrategia de renovación con vocación real de poder, y no meramente testimonial.

Del fútbol como espacio institucional al salto a la Liga

El otro eje de su construcción no se dio exclusivamente dentro del partido. Ibáñez desarrolló durante años una trayectoria paralela en una institución que, en el interior santafesino, tiene un peso social determinante: el club.

Su pertenencia histórica está vinculada al Club Atlético Alumni, donde comenzó a involucrarse a partir de 2015 y desde donde construyó experiencia dirigencial: fue secretario y luego presidente en tres oportunidades.

Ese paso por el club le dio algo que en política se valora tanto como los cargos: red de vínculos, contactos, roce institucional, manejo de conflictos y legitimidad social en un territorio donde el fútbol ordena pertenencias y moviliza identidad.

Con ese capital encima, llegó el nuevo desafío: ser candidato y luego presidente electo de la Liga Reconquistense de Fútbol.

Ibáñez fue electo tras una votación institucional que involucró a los 17 clubes que integran la Liga. La elección se resolvió con una diferencia clara: 11 clubes acompañaron el proyecto encabezado por Ibáñez, 6 apoyaron la lista rival.

La Liga Reconquistense nuclea a instituciones de distintas localidades: clubes de Reconquista y Avellaneda como base mayoritaria, presencia de equipos de Malabrigo, Romang (localidad del Departamento San Javier) y la zona de influencia territorial que la convierte en referencia del fútbol regional del norte santafesino.

El mandato será por tres años, y el dirigente reconoció el carácter de desafío institucional de esa función.

Un dato que pesa: la Liga venía conducida por dirigentes ligados al peronismo

Más allá del resultado deportivo e institucional, la dimensión política del hecho fue explicitada incluso dentro de la entrevista: «durante más de 20 años, la Liga estuvo conducida por autoridades vinculadas al peronismo«.

El presidente saliente —según se detalla— fue incluso secretario de Deportes en una gestión peronista local y candidato a concejal. Es decir: no se trataba de una conducción neutral o despolitizada, sino anclada en un entramado de poder con identidad partidaria.

En ese contexto, el triunfo de Ibáñez funciona como un movimiento con lectura doble: recambio en una institución deportiva histórica, y desplazamiento de una conducción asociada al PJ, algo que en el mapa de poder del norte santafesino es visto como un hecho de impacto.

“No metimos lo partidario”: el mensaje institucional del nuevo presidente

Ibáñez remarcó un punto clave: pese a su pertenencia radical, sostiene que su mirada institucional no se plantea como una colonización partidaria de la Liga.

“Cuando estuve en Alumni siempre sostuve que en la comisión había gente de todos los colores políticos. Uno piensa como institución: radicales, peronistas, socialistas, gente del PRO, todos. Nunca metimos lo partidario. Y ahora me toca presidir la liga. Yo vengo del radicalismo, eso es cierto, pero también entiendo que vamos a necesitar de todos. No importa quién gobierne, porque la liga es una institución sin fines de lucro que nuclea a 17 clubes”, afirmó.

Bajo esa lógica, anticipó que para conducir la Liga se necesitará gestión, vínculos, articulación con distintos niveles del Estado y también capacidad de convivencia política. En el norte santafesino, el fútbol —como muchas veces la obra pública— también depende de puertas que se abren con relaciones.

Uno de los anuncios más significativos que dejó Ibáñez en la entrevista fue la intención de avanzar con un proyecto de escala: construir un estadio propio para la Liga.

La idea no es menor, y responde a una necesidad concreta: «existen clubes sin cancha o con infraestructura limitada, y en finales o partidos decisivos muchas veces la Liga debe “pedir prestado” un escenario», manifestó el flamante Presidente electo del fútbol reconquitense.

La propuesta contempla: un estadio “de la Liga”, no de un club en particular, para uso general de los clubes, para garantizar localía a quienes no tienen cancha, y para jugar instancias definitorias sin depender de instituciones externas.

Ibáñez dejó en claro que, para ello, será clave tener “los papeles en regla”, orden institucional y capacidad de gestión, especialmente para acceder a apoyos provinciales y federativos.

AFA, Federación y gestión: “no hay peor gestión que la que no se hace”

Consultado por la relación con la AFA, Ibáñez respondió con una frase con aroma a interior profundo:

“Dios atiende en todos lados, pero su casa está en Buenos Aires”.

La visión no es ingenua: el nuevo presidente entiende que para proyectar la liga se necesita gestión hacia arriba, articulación con la Federación Santafesina, presencia en reuniones, contactos y estrategia institucional.

Su objetivo declarado es que la Liga Reconquistense sea reconocida no sólo por los jugadores que formó —en la entrevista se menciona el peso simbólico de figuras surgidas en la región, como Gabriel Batistuta, Angel Comizzo, Federico Mancuello, entre otro — sino también por su crecimiento institucional.

Un radicalismo local en reconstrucción: juventud, conducción y estrategia

En el tramo político de la entrevista, Ibáñez ubicó su figura dentro de un proceso más amplio: la renovación radical en Reconquista, una ciudad que, desde el retorno democrático, tuvo predominio de gestiones peronistas, con excepciones puntuales como los dos mandatos de Jacinto “Cacho” Esperanza o el inicio de una nueva democracia en el 83, donde fue Carlos Fabrissin el jefe de Gobierno reconquistense. 

“Nosotros somos jóvenes dirigentes con viejas banderas flameando en nuevos tiempos. Hoy tenemos la presidencia del Concejo con Katia Passarino, que fue la concejal más votada en la historia de la ciudad hace dos años, con casi 25 mil votos. También tenemos las bancas de Walter Kreni y Jorge Fiant. Como Acción Radical hoy tenemos tres concejales en la ciudad, dentro de un Concejo de diez bancas”, esbozo con orgullo radical. 

Ibáñez también se posicionó frente al gobierno municipal peronista, marcando diferencias de gestión, control y presencia en los barrios, con críticas vinculadas a servicios básicos como limpieza, mantenimiento, pasto alto y ausencia del Estado territorial.

Con respecto al coqueteo entre el Gobernador Pullaro y el intendente local Amadeo Vallejos, el dirigente manifestó: “Nosotros siempre dijimos que una cosa es el Frente Unidos para Cambiar Santa Fe y otra cosa es Provincias Unidas. El intendente de Reconquista se sumó a Provincias Unidas. Nosotros siempre estuvimos en el mismo lugar, en la misma vereda, y es él el que viene acá. Si hay explicaciones para dar, las tiene que dar él, porque nosotros siempre estuvimos en el mismo lugar”.

“Nosotros estamos muy contentos con la gestión provincial. El radicalismo después de más de 60 años está gobernando nuevamente Santa Fe. Yo acompañé la candidatura de Carolina Losada, perdimos la interna, pero el primer día nos pusimos a disposición para acompañar a Maximiliano Pullaro. Hoy somos todos radicales, más allá de los sectores. Tenemos claro que tenemos que seguir gobernando la provincia por los cambios que se están haciendo y vamos a estar al pie del cañón acompañando”, aseguró Ibáñez.

Un dirigente con doble tablero: la Liga como institución y la política como horizonte

El dato final es evidente: Ibáñez emerge como una figura que se mueve en dos tableros a la vez. En el tablero partidario: conducción de la UCR local, militancia y armado político. Asumió con un amplio e histórico acuerdo de todos los sectores y buscará renovar su lugar en la UCR local con la misma impronta. 

En el tablero institucional-social: una Liga que representa pertenencia, estructura territorial y legitimidad pública.

La Liga Reconquistense de Fútbol no es un cargo menor: en el interior santafesino, el fútbol cumple un rol similar al de una “gran institución madre”, con impacto real en la vida de miles de familias, chicos y clubes.

Y allí, después de más de veinte años, un dirigente radical —joven, militante y con cargo partidario— quedó al frente.

No es un dato aislado. Es, también, un mensaje político.

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