«
HOY:  lunes 26 de enero del 2026

¡Accedé a contenido exclusivo!

El reclamo por la baja de imputabilidad no es solo seguridad: es una señal política calculada

La coincidencia de Pullaro con el Gobierno nacional en materia de seguridad expone una jugada política del gobernador, seguida de cerca por La Libertad Avanza y observada con recelo por sus aliados.

Más allá del dolor social que generan casos extremos como el asesinato de Jeremías Monzón, el debate por la baja de la edad de imputabilidad volvió a quedar en el centro de la agenda pública con una sincronía que no pasó inadvertida en la política nacional. Primero fue Patricia Bullrich quien, a través de sus redes sociales, reclamó avanzar con la reforma del régimen penal juvenil. Horas después, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, retomó el mismo planteo con argumentos prácticamente calcados: juzgar por el delito cometido y no por la edad.

El gesto no es aislado. Tampoco casual.

En los hechos, Pullaro volvió a ubicarse en una línea discursiva coincidente con el Gobierno nacional, en uno de los temas más sensibles del debate público: seguridad, castigo y responsabilidad penal de los menores. La secuencia fue clara. Bullrich utilizó el crimen del adolescente santafesino para insistir con la baja de imputabilidad; Javier Milei replicó el mensaje; y el mandatario santafesino salió públicamente a reforzar la misma posición.

Desde Santa Fe, Pullaro sostuvo que “una persona que comete un delito de estas características sabe lo que está haciendo” y que el Código Penal quedó desfasado frente a la realidad criminal actual. “Deben ser juzgados por el delito cometido y no por la edad”, remarcó, recordando que viene sosteniendo esa postura desde su paso por el Ministerio de Seguridad.

La coincidencia discursiva se da, además, mientras el oficialismo nacional ya confirmó que avanzará con la reforma del régimen penal juvenil. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ratificó que en 2026 La Libertad Avanza impulsará la baja de la edad de imputabilidad como parte del nuevo Código Penal, bajo el lema de “el que las hace, las paga”.

Un alineamiento que no pasa desapercibido

Puertas adentro de la política, estas convergencias son observadas con atención. No solo por el peronismo, sino también por los arquitectos electorales libertarios, que siguen de cerca cada movimiento del gobernador santafesino.

Un dirigente libertario rosarino lo resumió sin eufemismos ante este medio:
“¿Por qué pensás que desde el Gobierno nacional se reúnen con todos los gobernadores menos con él?”.

La frase revela una lectura extendida en La Libertad Avanza: Pullaro busca coincidir estratégicamente en los grandes debates nacionales —seguridad, orden, castigo penal— como forma de acercarse al electorado libertario, especialmente en una provincia donde Milei conserva un piso alto de adhesión.

No es la primera vez que ocurre. La defensa de la Ley Antimafias, el endurecimiento del régimen carcelario, el discurso de “mano firme” y ahora la baja de imputabilidad forman parte de una secuencia que va más allá de una postura técnica sobre política criminal. Se trata de una construcción política.

El gobernador intenta pararse en el mismo eje conceptual que el Gobierno nacional: autoridad, control del delito y reformas estructurales del sistema penal.

La tensión interna en Unidos

El problema es que Pullaro no gobierna solo. Su administración se sostiene sobre una coalición amplia —Unidos para Cambiar Santa Fe— que incluye al radicalismo, al PRO y al socialismo. Y es precisamente este último espacio el que empieza a quedar incómodo frente a la reiterada aproximación discursiva del mandatario a la Casa Rosada.

Los socialistas vienen marcando con claridad que están en las antípodas del proyecto de Javier Milei. Lo hacen en el Congreso, en la Legislatura y en cada posicionamiento público. Cuestionan el ajuste, la política económica, el desmantelamiento del Estado y también el enfoque punitivo como única respuesta al problema de la violencia.

En ese contexto, la estrategia del gobernador abre una pregunta inevitable: ¿cómo se convive pensando de una manera dentro de casa y de otra en la vereda?

Mientras Pullaro busca sintonía con el discurso libertario para ampliar su base electoral, sus socios socialistas sostienen una mirada diametralmente opuesta sobre el rol del Estado, los derechos sociales y la política de seguridad.

Una grieta que, por ahora, se administra en silencio.

Seguridad, electoralismo y futuro político

Pullaro insiste en que su postura responde a la experiencia de gestión y al cambio en la criminalidad. Argumenta que hoy los menores son utilizados por organizaciones delictivas y que el sistema penal debe aggiornarse. Al mismo tiempo, intenta equilibrar ese discurso con programas sociales como Nueva Oportunidad, orientados a la contención de jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Pero el énfasis público está puesto en otro lado: penas más duras, responsabilidad penal y coincidencia con la agenda nacional.

La baja de imputabilidad funciona así como un nuevo capítulo de una estrategia más amplia: disputar sentido común en materia de seguridad y dialogar con un electorado que hoy mira con simpatía a La Libertad Avanza.

El costo político de ese movimiento todavía está por verse. Lo cierto es que, mientras Pullaro se acerca al discurso libertario, crecen las incomodidades internas y se profundiza una contradicción central dentro del oficialismo santafesino: gobernar con una coalición plural mientras se busca sintonía con un modelo que muchos de sus socios rechazan abiertamente.

En política, las coincidencias nunca son inocentes. Y cuando se repiten, dejan de ser casualidad para transformarse en estrategia.

Compartí esta nota:

Facebook
X
Threads
LinkedIn
WhatsApp
Email

Temas de la nota:

Banner Universo Largo
Banner Universo Mobile
Banner Concejo Santa Fe 1
Banner Ideatorio Agencia Chico

Otras noticias

Más noticias