El gobernador convocó a ministros, funcionarios y legisladores para evaluar la gestión y ordenar el rumbo. Preocupación por los sondeos y un escenario atravesado por conflictos con distintos sectores.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, encabezó este miércoles una reunión ampliada de gabinete junto a ministros, funcionarios de todas las áreas y legisladores del oficialismo, en un intento por evaluar el estado de la gestión y reordenar la estrategia política en un contexto que genera creciente preocupación dentro del propio gobierno.
Bajo la consigna de mostrar resultados y fortalecer la comunicación de la gestión, el encuentro tuvo un objetivo explícito: alinear el discurso y salir a defender las políticas implementadas. Sin embargo, detrás del mensaje oficial, aparece una inquietud cada vez más evidente: la caída en la valoración de la gestión en distintos sondeos de opinión.
Un gobierno en su momento más complejo
En la Casa Gris reconocen que el escenario actual dista del clima político que acompañó los primeros meses de gestión. El desgaste comenzó a evidenciarse con fuerza durante el verano, con el conflicto policial que expuso tensiones internas y dejó al descubierto reclamos por condiciones laborales.
A partir de allí, el frente de conflictos se amplió. La relación con los docentes derivó en un quiebre profundo, con paritarias sin acuerdo, medidas de fuerza y un plan de lucha que hoy tiene como símbolo el regreso de la Carpa Blanca.
En paralelo, el Gobierno mantiene una disputa abierta con sectores del Poder Judicial, especialmente en torno a decisiones vinculadas al funcionamiento del sistema penal y la autonomía de los organismos.
Múltiples frentes abiertos
El desgaste no se limita al conflicto con trabajadores estatales o actores institucionales. En distintos sectores productivos también comenzaron a surgir cuestionamientos vinculados a la presión fiscal y la falta de herramientas concretas de financiamiento.
A esto se suma una relación cada vez más tensa con intendentes y jefes comunales de la oposición, que denuncian discriminación en la distribución de recursos y una lógica de gestión que prioriza alineamientos políticos.
En el plano legislativo, el vínculo con la oposición también aparece deteriorado. Si bien el oficialismo mantiene instancias formales de diálogo —reuniones, convenciones o audiencias públicas—, desde distintos espacios advierten que esos ámbitos no se traducen en la incorporación de propuestas ni en la construcción de consensos reales.
La preocupación por la calle
En este contexto, uno de los ejes centrales del encuentro fue el análisis de los números que arrojan los estudios de opinión. La percepción social de la gestión aparece hoy como una de las principales preocupaciones del equipo de gobierno.
De allí que Pullaro haya insistido en la necesidad de “salir a explicar” las decisiones y mostrar los resultados de la gestión, en un intento por recuperar iniciativa política en un escenario cada vez más adverso.
El mensaje hacia adentro fue claro: redoblar la presencia territorial y reforzar la comunicación de los logros, en un momento donde el relato oficial comienza a chocar con el clima social.
Evaluación y alerta interna
Puertas adentro, la reunión dejó un diagnóstico compartido: el gobierno enfrenta su momento político más delicado desde el inicio de la gestión.
Los funcionarios evaluaron avances en áreas clave como seguridad, educación, obra pública y empresas del Estado, pero el foco estuvo puesto en cómo esos resultados impactan —o no— en la percepción de la ciudadanía.
La conclusión, aunque no explicitada públicamente, es que la gestión enfrenta un desafío mayor: recomponer el vínculo con sectores sociales y políticos con los que hoy mantiene conflictos abiertos.
Un futuro con interrogantes
El encuentro interministerial buscó ordenar, alinear y mostrar fortaleza. Pero también dejó en evidencia un gobierno que empieza a transitar una etapa de mayor desgaste, con múltiples frentes abiertos y un escenario político más complejo.
La estrategia de confrontación, que en un primer momento le permitió marcar agenda, hoy muestra sus límites frente a una sociedad que empieza a demandar respuestas más concretas y menos tensión.
El tiempo dirá si el oficialismo logra revertir la tendencia o si, por el contrario, estos síntomas marcan el inicio de una etapa más desafiante para la gestión de Maximiliano Pullaro.




