15/09/2026 7:57 pm

Malfesi cuestionó la fiesta de Pullaro: “Buscan un rédito político y lo vamos a pagar todos”

La legisladora criticó el uso de fondos públicos en grandes acontecimientos y acusó al Gobierno de intentar transformar la convocatoria de los Juegos en respaldo político. Su contrapunto: escuelas, salud y necesidades pendientes en el interior.

La diputada provincial de Somos Vida cuestionó el uso de recursos públicos en los Juegos Suramericanos y sostuvo que Santa Fe debería priorizar escuelas, salud e infraestructura antes que financiar megaeventos. También describió a la Legislatura como una “escribanía”, advirtió sobre las regulaciones que —a su criterio— desalientan inversiones, calificó la ley contra los discursos de odio como una amenaza para la libertad de expresión y reclamó una solución urgente al problema de los cuidacoches. Libertaria y defensora del rumbo nacional, marcó una frontera tajante con Maximiliano Pullaro: “Yo lo veo en la antítesis”.

Los Juegos Suramericanos colocaron durante estos días a Santa Fe frente a una vidriera continental. Obras, nuevos escenarios deportivos, delegaciones internacionales y un despliegue que el Gobierno provincial convirtió también en una de sus principales cartas de presentación política.

Silvia Malfesi no cuestiona que Santa Fe organice una competencia internacional. Su discusión empieza en otro lugar. En las prioridades.

La diputada provincial de Somos Vida considera que un acontecimiento de semejante dimensión puede ser positivo, pero cuestiona que el Estado destine una enorme cantidad de recursos mientras persisten necesidades básicas en escuelas, establecimientos sanitarios y diferentes localidades del territorio provincial.

“No quiero ser una aguafiestas”, aclaró durante una extensa entrevista en Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV. Después fue directamente al punto: “Yo creo que hay muchas cosas en la provincia para empezar a poner plata antes de hacer una financiación de esto”.

Los Juegos y una discusión sobre prioridades

Malfesi separó dos cuestiones. Por un lado, valoró la realización de espectáculos deportivos y la posibilidad de que Santa Fe reciba atletas internacionales. Por otro, puso bajo discusión quién financia ese acontecimiento y cuáles son las necesidades que quedan relegadas cuando los recursos son públicos.

Para la legisladora, la ecuación cambiaría sustancialmente si buena parte del financiamiento proviniera del sector privado. Precisamente por eso recordó que desde su bloque se presentaron pedidos de informes destinados a conocer con mayor precisión la estructura económica del evento.

Su razonamiento parte de una idea sencilla: antes de realizar gastos extraordinarios, un Estado debería garantizar adecuadamente aquello que considera esencial. Y allí puso dos ejemplos. Educación y salud.

“Parece que uno entra en una película de 1930”

La diputada contrastó la magnitud de las inversiones vinculadas con los Juegos con aquello que observa cuando recorre el interior provincial. Habló de escuelas rurales con problemas de infraestructura. De establecimientos que todavía tienen dificultades de conectividad. Y fue particularmente gráfica al describir determinados efectores sanitarios.

Según Malfesi, salvo algunas excepciones, existen lugares donde las condiciones materiales transmiten décadas de atraso: camas antiguas, equipamiento deteriorado y espacios que necesitan inversiones. “Parece que uno entra en una película de 1930”, graficó.

Su conclusión fue que los Juegos pueden ser bienvenidos si previamente existen recursos suficientes para atender esas necesidades. “Si está todo eso bien, bueno, bienvenido sea si sobra. Pero si no, me parece que hay que poner el acento en eso”, sostuvo.

La deuda también forma parte del legado

Otro de los cuestionamientos estuvo relacionado con el financiamiento. Malfesi puso en duda una de las principales defensas políticas del Gobierno provincial: que la infraestructura construida permanecerá después de terminada la competencia.

La diputada no negó que las obras puedan constituir un legado. Lo que planteó es que también permanecerán las obligaciones financieras contraídas para realizarlas. “Se han usado aportes de crédito, que el crédito, vamos a decir la verdad, hay que pagarlo y después lo vamos a tener que pagar todos”, afirmó.

Además, cuestionó las obras realizadas contra reloj y reclamó evaluar no solamente cuánto se construyó sino la calidad final de esa infraestructura y su conservación futura. Su planteo vuelve sobre una discusión que probablemente continuará después de los Juegos. El legado no se mide exclusivamente en metros cuadrados construidos. También deberá evaluarse cuánto costó, cómo se financió, qué utilización tendrá y durante cuánto tiempo los santafesinos deberán afrontar las obligaciones derivadas de esa inversión.

“Libre y gratuito” tampoco significa que no tenga costo

Malfesi fue especialmente crítica con la ceremonia y los espectáculos asociados al acontecimiento. Su argumento es que cuando el Estado anuncia una actividad como “libre y gratuita” no significa que carezca de costo. Significa que el ciudadano no paga una entrada individual. El financiamiento, cuando proviene del Estado, continúa saliendo de recursos públicos.

En la entrevista se mencionaron cifras millonarias sobre el costo de la apertura, pero no quedaron acreditadas documentalmente en la conversación. Por eso, más allá de esos números, el cuestionamiento político de Malfesi se concentró en la magnitud del gasto y en las prioridades que deberían precederlo.

Su comparación volvió a las escuelas del norte provincial. Baños deteriorados. Problemas de conectividad. Necesidades básicas pendientes. “¿Me va a decir que no son prioridades antes de hacer un supermega espectáculo?”, preguntó.

La acusación más política: convertir una fiesta pública en capital electoral

Pero Malfesi fue un paso más allá. No cuestionó solamente cuánto se gasta. Cuestionó cómo se utiliza políticamente aquello que se construye y se inaugura.

Según su interpretación, el Gobierno provincial intenta asociar la concurrencia masiva a determinados acontecimientos con respaldo político a Maximiliano Pullaro. Mencionó la inauguración del aeropuerto y la apertura de los Juegos como ejemplos de esa estrategia. “Veo como que hay una intención de darle un rédito político a estos eventos”, afirmó. Y calificó esa conducta como “politiquería”.

Es una acusación política de la diputada, no un hecho demostrado. Pero introduce una discusión conocida alrededor de cualquier administración: dónde termina la comunicación institucional de una obra pública y dónde comienza la utilización partidaria de esa obra. Porque la infraestructura pertenece al Estado. Los recursos son públicos. Y un acontecimiento financiado por todos difícilmente pueda interpretarse automáticamente como una adhesión electoral de quienes participan.

De los Juegos al empleo: “Sin inversión no va a haber trabajo”

La conversación derivó después hacia una preocupación estructural. La generación de empleo.

Para Malfesi, Santa Fe tiene un problema adicional a la coyuntura económica nacional: un Estado provincial excesivamente regulador que dificulta la llegada de inversiones privadas.

La diputada cuestionó la creación permanente de registros, requisitos y regulaciones para diferentes actividades económicas. Mencionó las empresas privadas de seguridad, los fideicomisos y la regulación de grandes superficies comerciales. Su interpretación es marcadamente liberal. Considera que el Estado debe controlar allí donde existe una razón concreta para hacerlo, pero no convertir cada actividad económica en un universo regulatorio.

“En vez de dar libertad, de dar seguridad, cada vez reglamentan más y asfixian más”, sostuvo. Y llegó a su conclusión: “Así no va a venir nadie a invertir y si no hay inversión, no va a haber trabajo”.

Una Legislatura que Malfesi describe como “escribanía”

La crítica se trasladó entonces a la Cámara de Diputados. Malfesi dijo estar “bastante decepcionada” con su funcionamiento.

La diputada sostiene que numerosos proyectos opositores ni siquiera consiguen llegar al recinto. Ingresan. Son derivados a comisión. Y allí terminan su recorrido.

Su cuestionamiento no es solamente que sus iniciativas sean rechazadas. Lo que reclama es que sean discutidas. Incluso aceptando que la correlación de fuerzas determine posteriormente una derrota en la votación.

Para Malfesi, una Legislatura debería ser precisamente el ámbito donde las diferencias puedan expresarse y eventualmente modificar los proyectos originales. Pero asegura que eso no sucede.

“Nosotros estamos sentados mirando cómo Unidos impone las cosas”

El cuestionamiento más fuerte apuntó al funcionamiento interno del oficialismo.

Malfesi aseguró que muchas iniciativas llegan a último momento o sufren modificaciones sustanciales pocas horas antes de una sesión. Atribuyó parte de ese funcionamiento a las dificultades internas de Unidos para alcanzar acuerdos.

Según su descripción, los partidos oficialistas negocian hasta último momento entre ellos y, una vez alcanzado el entendimiento, presentan ese resultado como “consenso”. Para la oposición, dijo, queda poco margen. “El consenso de Unidos lograron, pero no dan posibilidad al resto”. Y agregó: “Nosotros estamos sentados mirando cómo Unidos impone las cosas”.

La definición conecta con una crítica que diferentes sectores opositores vienen formulando sobre la Legislatura santafesina: la amplia mayoría oficialista permite al Ejecutivo garantizar buena parte de su agenda parlamentaria.

La mayoría es legítima. Fue construida electoralmente. La discusión es cómo se utiliza. Porque tener los votos suficientes para aprobar una ley no necesariamente obliga a prescindir del debate con quienes no los tienen.

La ley contra los discursos de odio: “Es muy peligroso”

Otro capítulo de la entrevista estuvo dedicado al proyecto denominado “Santa Fe libre de discursos de odio”.

Malfesi fue una de sus opositoras más visibles. Su crítica original apuntó especialmente contra la versión que había recibido aprobación unánime en el Senado y que, según explicó, contemplaba una definición amplia de discurso de odio y consecuencias contravencionales.

Para la diputada, la vaguedad de determinadas categorías podía convertirse en una herramienta contra la libertad de expresión. Su preocupación no estaba puesta solamente en cómo pudiera aplicarse actualmente. Miraba hacia adelante. “Las leyes rigen para el futuro”, advirtió.

Su argumento es que entregar al Estado una herramienta demasiado amplia para determinar qué expresión constituye odio puede resultar peligroso si en algún momento es utilizada por una administración autoritaria.

Las redes y el temor a una herramienta de censura

Malfesi puso especial énfasis en el universo digital. Considera que las redes sociales se transformaron en uno de los principales espacios contemporáneos de expresión ciudadana y que una legislación ambigua podría producir autocensura. También señaló que el ordenamiento jurídico ya dispone de herramientas para responder frente a conductas ilícitas.

Por eso rechazó la necesidad de construir una nueva categoría legal excesivamente amplia. En Diputados, explicó, comenzó a analizarse una reformulación que eliminaba sanciones y buscaba concentrarse en prevención y campañas públicas.

Malfesi tampoco acompañó esa alternativa. Finalmente, el proyecto no avanzó en aquella instancia. Ella atribuyó parte de ese freno a la movilización que se produjo en redes sociales.

Trapitos: “Tenemos que dar una solución”

Curiosamente, mientras cuestiona una legislación que considera innecesaria, Malfesi reclama mayor velocidad legislativa sobre otro problema. Los cuidacoches.

Su posición es que, independientemente de cuál sea la solución final, el Estado debe intervenir. Reconoció que existen situaciones sociales muy diferentes entre quienes realizan esa actividad. Personas que intentan conseguir algún ingreso. Problemas de adicciones. Situaciones de marginalidad. Y también episodios de intimidación o violencia.

Pero considera que mantener indefinidamente el problema sin regulación ni respuesta puede terminar provocando un episodio grave. “Esto es como una olla a presión”, describió. Y advirtió: “Sería horrible que legislemos después que pase algo malo”.

Liberal con Milei, opositora a Pullaro

El final de la entrevista permitió ordenar políticamente muchas de sus posiciones.

Malfesi reivindicó su pertenencia al Partido Libertario. Apoya al Gobierno nacional de Javier Milei. Considera que ambos espacios comparten una misma matriz ideológica y se mostró partidaria de construir en Santa Fe una alianza amplia que pueda competir electoralmente contra Pullaro. Pero justamente desde esa identidad liberal rechaza cualquier identificación entre el gobernador santafesino y Milei.

Para Malfesi, Pullaro intenta acercarse discursivamente al Presidente porque observa que determinadas ideas mantienen respaldo electoral. Sin embargo, considera que su administración provincial representa exactamente lo contrario.

“A Pullaro lo veo en la antítesis”

Su definición fue categórica. Malfesi enumeró las razones: Endeudamiento. Regulación. Presión tributaria. Intervención estatal.

Según su interpretación, esos componentes vuelven incompatible el modelo santafesino con aquello que ella entiende como liberalismo. “Yo lo veo en la antítesis”, afirmó sobre Pullaro. Y agregó que nunca acompañaría políticamente al gobernador provincial.

La definición tiene además una lectura hacia 2027. La diputada plantea construir una alianza capaz de enfrentar al actual gobernador, aunque dejó abierta la discusión sobre qué sectores podrían integrarla. Su condición es que exista previamente un acuerdo programático. “No tiene que ser por una mera coyuntura electoral”, explicó.

Una alianza amplia para enfrentar a Pullaro

Malfesi considera que el espacio libertario debería intentar un entendimiento con La Libertad Avanza en Santa Fe. Pero no cerró completamente la puerta a conversaciones más amplias.

Cuando se le preguntó qué ocurriría si esa alianza terminara incluyendo sectores del peronismo, el centro o la centroizquierda, respondió: “Veremos”.

Su criterio es pragmático. Primero establecer puntos mínimos. Después discutir nombres y acuerdos. La diputada incluso pidió dejar de lado “egos” y encontrar una figura capaz de sintetizar una alternativa electoral provincial. El objetivo político quedó explícito: construir una opción para enfrentar a Pullaro.

Dos modelos que Malfesi considera incompatibles

La entrevista terminó conectando cuestiones que inicialmente parecían separadas.

Los Juegos. La inversión pública. La Legislatura. Las regulaciones económicas. La libertad de expresión. Los cuidacoches. La política de alianzas.

Para Malfesi, todos forman parte de una misma discusión sobre qué tamaño debe tener el Estado y cuáles deben ser sus prioridades. Su mirada puede discutirse. Especialmente porque existen funciones estatales que difícilmente puedan evaluarse exclusivamente con criterios de mercado y porque infraestructura deportiva, obra pública y regulación no constituyen por sí mismas sinónimos de mala administración.

Pero su planteo tiene coherencia con la identidad política que reivindica. Quiere menos regulación económica. Más inversión privada. Una Legislatura con mayor debate. Menos gasto en acontecimientos que considera secundarios frente a necesidades básicas. Límites estrictos a cualquier regulación de la expresión. Y un Estado concentrado en resolver problemas concretos.

Por eso su oposición a Pullaro no aparece solamente como electoral. Pretende presentarla como ideológica. Malfesi apoya el rumbo nacional de Milei y rechaza que el gobernador santafesino pueda apropiarse de esa identidad.

Mientras Pullaro busca mostrar gestión a través de obras, infraestructura y grandes acontecimientos, la diputada libertaria devuelve la discusión hacia otro lugar: antes de preguntar cuánto puede mostrar un gobierno, propone preguntar cuánto debería gastar, qué debería priorizar y cuánto espacio debería dejarle a la sociedad y al sector privado.

En ese debate, Malfesi ya eligió dónde pararse. Y desde allí lanzó una de las definiciones políticas más fuertes de la entrevista: para ella, Pullaro no representa una versión provincial del modelo libertario. Representa su “antítesis”.

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