07/10/2026 8:37 am

Pullaro lo hizo de nuevo: definió el calendario electoral sin consultar a nadie

El gobernador confirmó que las PASO serán en abril y las generales en junio, pero la oposición asegura que nunca fue convocada. Tampoco todos los partidos de Unidos participaron de la discusión previa.

El gobernador confirmó que Santa Fe tendrá las PASO en abril y las elecciones generales en junio, después de que Felipe Michlig adelantara públicamente parte del cronograma. Sin embargo, la definición volvió a exhibir una característica que atravesó buena parte de la gestión provincial: primero decidir y después abrir la discusión. El PJ y sectores opositores cuestionaron no haber sido convocados, mientras que dentro del propio frente Unidos todavía faltaba una conversación formal con todos sus partidos. Las fechas que finalmente se encaminan a quedar establecidas son las que se adelantó en Democráticamente en el mes de Agosto: 18 de abril para las primarias y 13 de junio para las generales.

Maximiliano Pullaro lo hizo de nuevo. Esta vez, con una de las decisiones políticas más importantes que tendrá Santa Fe durante 2027: cuándo deberán concurrir los ciudadanos a las urnas para elegir gobernador, vicegobernador, diputados, senadores, intendentes y concejales.

El gobernador confirmó públicamente que el esquema electoral está prácticamente definido. Las listas se presentarán en febrero, las PASO serán en abril y las elecciones generales provinciales y municipales se desarrollarán en junio. Al momento de realizar esas declaraciones, Pullaro evitó precisar los días porque el Ministerio de Gobierno todavía estaba evaluando feriados y fines de semana largos antes de cerrar el decreto definitivo.

Sin embargo, el calendario ya estaba bastante más avanzado de lo que dejaba entrever aquella prudencia pública. Días antes, el presidente de la Unión Cívica Radical santafesina y titular provisional del Senado, Felipe Michlig, había adelantado el 13 de junio como fecha probable para las generales. Y el esquema que circulaba dentro del oficialismo terminaba de completar el cuadro: 18 de abril para las PASO y 12 de febrero como cierre de listas.

Son, además, las mismas fechas que quien escribe este artículo, había anticipado durante el mes de agosto: PASO el 18 de abril y elecciones generales el 13 de junio.

Pero detrás de las fechas aparece una discusión política más profunda. Porque hasta que el gobernador decidió hacer público el esquema no se había producido una convocatoria amplia a los partidos políticos santafesinos para discutir el calendario. No solamente sectores opositores aseguraron no haber sido consultados. Incluso dentro de Unidos todavía estaba pendiente una conversación formal con todos los partidos que componen la coalición.

Una metodología que vuelve a poner sobre la mesa una característica política de la gestión Pullaro: las decisiones centrales suelen llegar prácticamente resueltas antes de que el diálogo político comience.

 

Primero el calendario, después la consulta

Pullaro explicó que el decreto todavía no estaba firmado y que el Ministerio de Gobierno continuaba estudiando las fechas para evitar que las elecciones coincidan con feriados o fines de semana largos que puedan afectar la participación.

El argumento administrativo es razonable. Una elección provincial requiere contemplar calendarios escolares, feriados, plazos legales y la distancia respecto de los comicios nacionales. Además, las modificaciones introducidas recientemente en la legislación electoral redujeron el margen disponible entre las PASO y las generales.

El problema político no está necesariamente en las fechas elegidas. Está en cómo se llegó a ellas.

La discusión sobre un calendario electoral históricamente excedió al gobernador de turno. Se trata de reglas que afectan simultáneamente al oficialismo, la oposición, los partidos minoritarios, los municipios y comunas y, finalmente, a todos los santafesinos que deberán votar.

La tradición política provincial ha incluido convocatorias y conversaciones con las diferentes fuerzas antes de terminar de establecer el cronograma. No significa que exista obligación de alcanzar unanimidad ni que el gobernador deba resignar las atribuciones que legalmente le corresponden. Significa reconocer que las reglas electorales tienen una dimensión institucional que debería trascender la conveniencia circunstancial de quien administra la Casa Gris. Esta vez el recorrido fue inverso.

Primero comenzaron a circular las fechas dentro del oficialismo. Después Michlig adelantó públicamente el 13 de junio. Finalmente Pullaro confirmó los meses y explicó que solamente faltaban cuestiones técnicas para terminar de definir los días. Recién entonces la oposición empezó a reaccionar públicamente.

El PJ esperaba una convocatoria que nunca llegó

La falta de consulta ya había sido planteada desde el Partido Justicialista.

Guillermo Cornaglia, presidente del PJ santafesino, había señalado en una entrevista con Democráticamente que hasta ese momento su partido no había recibido ninguna convocatoria para discutir el cronograma electoral.

La posición del justicialismo no implicaba necesariamente un rechazo a las fechas. De hecho, diferentes dirigentes del espacio admitieron que abril para las PASO y junio para las generales se encuentran dentro de los períodos que podían esperarse de acuerdo con los últimos procesos electorales y los nuevos plazos legales.

La discusión, entonces, no es exclusivamente cuándo se vota. Es quién participa de la conversación antes de decidirlo.

Cornaglia incluso había advertido que las amplias mayorías legislativas de Unidos muchas veces convierten las consultas a la oposición en un acto casi simbólico. Esa percepción vuelve a aparecer ahora alrededor de una decisión que condicionará toda la estrategia política de 2027.

“Un calendario hecho en una oficina”

Otro dirigente peronista calificó el esquema como un calendario elaborado “en una oficina sin consultar a nadie” y reclamó que exista al menos una instancia de diálogo democrático alrededor de reglas que afectarán a todos los espacios políticos.

El cuestionamiento incorpora otro elemento: Santa Fe acaba de atravesar una reforma constitucional y posteriormente una modificación importante de su sistema electoral. Es decir, el calendario de 2027 no aparecerá sobre las mismas reglas que organizaron las elecciones provinciales anteriores.

La nueva Constitución modificó aspectos institucionales centrales y la Legislatura acaba de aprobar un Código Electoral que reorganiza diferentes mecanismos de competencia. En ese contexto, la oposición sostiene que establecer además las fechas sin una conversación previa profundiza una lógica en la que el oficialismo define primero y consulta después.

La Libertad Avanza tampoco participó de la definición

El cuestionamiento no queda limitado al peronismo ni a sectores vinculados con él.

La Libertad Avanza tampoco formó parte de una mesa multipartidaria previa para discutir las fechas antes de que el esquema comenzara a hacerse público.

Esto adquiere una relevancia adicional porque el espacio libertario aparece como uno de los actores que pretende competir con estructura propia en Santa Fe durante 2027.

Con un escenario provincial que podría tener a Unidos, el peronismo y La Libertad Avanza entre sus principales fuerzas competitivas, que dos de esos espacios conozcan las fechas a través de declaraciones públicas o trascendidos antes que mediante una convocatoria institucional marca el modo en que se desarrolló el proceso.

No existe obligación política de que la oposición determine el calendario. La potestad de convocar pertenece al Ejecutivo dentro de los límites establecidos por la legislación. Pero una cosa es quién firma el decreto y otra diferente es si existe una instancia previa de intercambio entre quienes después deberán competir bajo esas reglas. Es precisamente esa instancia la que la oposición reclama.

Ni siquiera todo Unidos había participado de la conversación

Quizás el dato políticamente más llamativo sea que el mecanismo tampoco había alcanzado plenamente a la propia coalición gobernante. Cuando las primeras fechas comenzaron a trascender, todavía estaba pendiente una conversación formal con todos los partidos que integran Unidos.

Esto permite distinguir dos niveles dentro del oficialismo.

Por un lado, el núcleo de decisión política encabezado por Pullaro, el Ministerio de Gobierno y dirigentes radicales. Por otro, una coalición considerablemente más amplia, integrada por fuerzas con historias, ideologías y estrategias electorales diferentes.

El calendario comenzó a conocerse antes de que ese segundo círculo hubiese terminado de participar formalmente de la discusión.

No es un detalle menor en un año en el que Unidos también tendrá que definir cómo resolverá sus propias candidaturas, qué partidos ocuparán los principales lugares y qué mecanismo utilizará para ordenar las tensiones internas.

Mucho más después de la aprobación de un Código Electoral que introdujo cambios precisamente sobre la forma en que podrán competir las distintas expresiones dentro de una alianza.

Una fórmula política que Pullaro viene repitiendo

El episodio vuelve a mostrar un rasgo que atravesó diferentes momentos de la administración provincial.

Pullaro construyó desde diciembre de 2023 un Gobierno apoyado sobre una fuerte capacidad de decisión política, amplias mayorías legislativas y una conducción centralizada de los principales procesos de transformación institucional.

Esa fortaleza le permitió avanzar rápidamente con reformas que otros gobiernos demoraron años en discutir. Seguridad, sistema previsional, Justicia, Constitución y régimen electoral fueron atravesados por modificaciones importantes durante su administración.

La contracara es la crítica que reiteradamente aparece desde la oposición y, en determinadas discusiones, también desde actores institucionales o sectores que integran la propia coalición: las decisiones muchas veces llegan demasiado avanzadas cuando comienza la instancia de diálogo.

El calendario electoral vuelve a mostrar esa lógica.

No porque las fechas elegidas resulten extraordinarias. De hecho, abril y junio aparecen como meses previsibles de acuerdo con las restricciones legales existentes.

El punto es otro: la discusión prácticamente comenzó cuando la decisión ya estaba tomada.

Las fechas pueden ser previsibles; el método vuelve a quedar en discusión

El 18 de abril y el 13 de junio difícilmente sean cuestionados únicamente por su ubicación en el calendario. Incluso dirigentes opositores admiten que se encuentran dentro de parámetros previsibles. Lo que vuelve a quedar bajo discusión es el método.

Pullaro llegó al Gobierno con una mayoría política excepcional para los estándares santafesinos. Esa fortaleza le permitió reformar estructuras que parecían intocables y avanzar con una velocidad poco habitual en la política provincial. Pero tener los votos suficientes para decidir no elimina la discusión sobre cómo se construyen determinadas decisiones.

Mucho menos cuando se trata de establecer las reglas bajo las cuales competirán quienes gobiernan y quienes pretenden reemplazarlos.

Esta vez ocurrió con el calendario electoral: primero trascendieron las fechas, después las anticipó el presidente de la UCR, más tarde las confirmó parcialmente el gobernador y recién entonces quedó expuesto que buena parte de la oposición —y hasta sectores del propio oficialismo— no había participado previamente de una discusión formal.

Las PASO serán el 18 de abril. Las generales, el 13 de junio. Las fechas prácticamente dejaron de ser una incógnita.

La discusión que queda abierta es por qué, una vez más, en Santa Fe primero se conoció la decisión y después comenzó el diálogo.

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Juan Francisco

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