La presidenta del Concejo Municipal de Rosario y profesora de Teoría Política II de la UNR, María Eugenia Schmuck, generó una fuerte controversia después de afirmar que tiene alumnos libertarios —algo que calificó como “increíble pero real”— y que si en un examen repitieran determinadas afirmaciones de Javier Milei sobre economía, los “bocharía”. Dirigentes libertarios salieron a cuestionarla y plantearon que sus palabras contradicen el principio de pluralidad ideológica que establece el Estatuto universitario. El episodio también introduce una incómoda discusión política dentro de Unidos: Schmuck confronta abiertamente con Milei mientras el gobernador Maximiliano Pullaro mantiene una relación institucional y política con el Gobierno nacional.
María Eugenia Schmuck quedó en el centro de una polémica que durante el fin de semana atravesó la política rosarina y llegó rápidamente al ámbito universitario.
La presidenta del Concejo Municipal de Rosario, dirigente radical y docente de la Universidad Nacional de Rosario realizó una afirmación durante una entrevista que abrió interrogantes sobre los límites entre la opinión política de un profesor y los criterios académicos utilizados para evaluar a sus estudiantes.
“De hecho tengo muchos libertarios entre mis alumnos de segundo año de la Facultad de Ciencia Política, increíble pero real”, comenzó diciendo Schmuck mientras cuestionaba los conocimientos económicos del presidente Javier Milei.
Después llegó la frase que desató la controversia. “Si ellos me dicen las cosas que este presidente dice de economía básica en un examen, los bocho”.
Las palabras fueron pronunciadas públicamente y su contexto completo muestra que Schmuck estaba criticando los conocimientos económicos que atribuye al Presidente. Sin embargo, la combinación entre su referencia a la identidad política de sus estudiantes —“tengo muchos libertarios”—, su sorpresa frente a esa situación —“increíble pero real”— y la posterior utilización de la palabra “bocho” abrió una discusión que rápidamente excedió la crítica económica a Milei. Porque Schmuck no es solamente una dirigente política. También es docente universitaria.
Presidenta del Concejo y profesora de Ciencia Política
La página oficial de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR identifica actualmente a María Eugenia Schmuck como profesora asociada de Teoría Política II, una materia correspondiente al segundo año de la Licenciatura en Ciencia Política.
El dato resulta especialmente relevante frente a la controversia porque el propio contenido académico de la asignatura incluye el estudio del liberalismo político, el liberalismo económico y “el mercado como categoría de pensamiento político”, además de diferentes tradiciones y autores fundamentales de la teoría política. Es decir, las corrientes liberales forman parte del universo académico que los estudiantes deben conocer, estudiar y discutir.
En una universidad, naturalmente, eso no significa que cualquier afirmación realizada por un dirigente liberal sea académicamente correcta por el simple hecho de pertenecer a esa corriente. Un profesor puede considerar equivocada una respuesta, exigir fundamentos, evaluar la comprensión de una teoría y desaprobar un examen que no cumpla con los criterios académicos de la materia. Ese punto no debería confundirse.
El interrogante generado por las declaraciones de Schmuck aparece por otra razón: ¿por qué resultaría “increíble” que existan estudiantes libertarios en una carrera de Ciencia Política?. Y, fundamentalmente, ¿qué relación tiene la identificación política de un alumno con la evaluación de sus conocimientos?.
Lo que dice el Estatuto de la UNR
La discusión adquiere mayor importancia cuando se observa el Estatuto de la Universidad Nacional de Rosario.
Entre sus principios constitutivos, la normativa establece que la institución debe admitir en su seno la “más amplia pluralidad ideológica, política y religiosa” y garantizar dentro de sus claustros la libertad de expresión en el marco de los principios democráticos y la tolerancia mutua.
Ese principio no impide que los profesores tengan posiciones políticas. Tampoco obliga a considerar correctas todas las respuestas de un estudiante. Lo que establece es un marco institucional donde las diferencias ideológicas deben poder convivir sin transformarse, por sí mismas, en un criterio de inclusión, exclusión, aprobación o desaprobación. Por eso las palabras de Schmuck resultaron especialmente sensibles.
La discusión no pasa por determinar si Milei tiene razón o está equivocado en sus afirmaciones económicas. Tampoco por impedir que Schmuck critique al Presidente con toda la dureza que considere necesaria. El problema aparece cuando una docente menciona la identidad política de sus propios estudiantes mientras habla públicamente de la posibilidad de desaprobarlos.
De acusar adoctrinamiento a quedar bajo la misma acusación
La polémica incorporó además una contradicción histórica dentro del radicalismo. Durante décadas, sectores de la UCR cuestionaron al peronismo y particularmente al kirchnerismo por lo que definieron como intentos de “adoctrinamiento” dentro del sistema educativo y las universidades públicas.
Ahora la palabra utilizada contra Schmuck desde sectores libertarios fue exactamente la misma.
La diputada provincial Silvia Malfesi sostuvo que las declaraciones demostrarían que la UNR funciona como “un centro de adoctrinamiento” donde, según su interpretación, se censuran determinadas ideas.
Malfesi puso además el foco sobre el programa de Teoría Política II y preguntó qué ocurriría si un estudiante desarrollara conceptos de autores vinculados con el pensamiento liberal incluidos dentro de la propia materia.
La acusación de adoctrinamiento corresponde a la legisladora y no permite concluir, por sí sola, que Schmuck efectivamente utilice criterios partidarios para calificar exámenes. Hasta el momento, lo que existe públicamente es una declaración de la docente. Para sostener que estudiantes fueron efectivamente perjudicados por sus ideas políticas sería necesario contar con casos, evaluaciones o testimonios que lo acrediten. Pero la frase alcanzó para abrir el debate.
Aquí vemos parte del programa de la materia «Teoría Política 2» que enseña esta profesora (y presidente del Concejo Municipal de Rosario).
Si un alumno le explica las ideas de Adam Smith, que están allí, ¿lo desaprueba simplemente porque son las ideas que defiende el presidente Milei?
— Silvia Malfesi (@Malfesi) October 11, 2026
Peyrano: “¿Desde cuándo pensar distinto es motivo para desaprobar?”
También reaccionó el dirigente libertario rosarino Marcos Peyrano. “¿Desde cuándo pensar distinto es motivo para desaprobar?”, preguntó públicamente.
Peyrano sostuvo que la universidad pública no puede convertirse en una “trinchera ideológica” y defendió que la función del profesor debe ser enseñar, evaluar conocimientos y formar pensamiento crítico sin utilizar una calificación como mecanismo de disciplinamiento político.
Su planteo también incorporó a Franco Bartolacci, esposo de Schmuck y actual rector de la Universidad Nacional de Rosario. La relación familiar agrega inevitablemente repercusión política al episodio, aunque no permite trasladar automáticamente al rector la responsabilidad por las declaraciones de su esposa.
Bartolacci conduce la UNR desde 2019 y fue reelegido en 2023 para un segundo mandato. Schmuck, mientras tanto, ocupa la Presidencia del Concejo Municipal y continúa desarrollando actividad académica en la Facultad de Ciencia Política. Dos de las posiciones institucionales de mayor visibilidad de Rosario confluyen así dentro de un mismo matrimonio, aunque cada uno ejerce responsabilidades independientes.
El problema no es que Schmuck critique a Milei
Conviene separar nuevamente los planos. María Eugenia Schmuck tiene derecho a cuestionar a Javier Milei. Como dirigente radical y presidenta del Concejo puede considerar equivocada su política económica, rechazar las decisiones del Gobierno nacional y confrontar públicamente con el Presidente. Incluso como académica puede discutir sus postulados, señalar errores conceptuales y defender teorías completamente diferentes.
El punto controversial fue introducir en esa explicación a sus propios alumnos. Porque la frase habría generado una discusión diferente si Schmuck simplemente hubiera dicho que las afirmaciones económicas de Milei serían insuficientes para aprobar un examen. Pero previamente destacó que tiene “muchos libertarios” entre sus estudiantes y calificó esa circunstancia como “increíble pero real”.
Es esa combinación la que abrió una pregunta razonable sobre la frontera que debe existir entre la militancia política y la evaluación académica.
Otra contradicción aparece dentro de Unidos
Pero la controversia no termina en la Universidad. También deja expuesta una discusión política hacia dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe.
Schmuck pertenece a la Unión Cívica Radical y forma parte del espacio político que gobierna Rosario y la Provincia. El sitio oficial del Concejo la identifica como presidenta del cuerpo, integrante de la UCR y perteneciente al bloque Unidos por Rosario.
Al mismo tiempo, Maximiliano Pullaro mantiene una estrategia política frente al Gobierno nacional que combina diferencias públicas con acuerdos institucionales y negociaciones sobre distintos temas. Allí aparece otra pregunta.
Mientras una dirigente radical de primera línea de Rosario lleva su enfrentamiento con Milei al punto de protagonizar una controversia por lo que podría ocurrir con las ideas del Presidente dentro de un examen universitario, el gobernador busca mantener abiertos los canales políticos electorales con la Casa Rosada.
Un frente político puede contener dirigentes con posiciones diferentes respecto del Gobierno nacional y ninguno está obligado a reproducir exactamente la opinión del gobernador. Pero sí muestra la amplitud —y eventualmente las tensiones— que existen dentro de Unidos respecto de Milei y La Libertad Avanza. Más aún si en algún momento radicales, aliados provinciales y libertarios avanzaran hacia algún tipo de entendimiento electoral. En ese escenario, las declaraciones actuales inevitablemente volverían a aparecer.
Una frase que abrió demasiadas preguntas
María Eugenia Schmuck probablemente buscaba cuestionar los conocimientos económicos de Javier Milei. Terminó abriendo una discusión mucho más grande.
Sobre cómo se evalúa dentro de una universidad pública. Sobre hasta dónde llega la libertad de cátedra. Sobre qué significa garantizar pluralidad ideológica. Sobre si resulta apropiado que una profesora manifieste sorpresa porque algunos de sus estudiantes adhieren a una determinada corriente política. Y también sobre las contradicciones que pueden aparecer cuando una misma persona ocupa simultáneamente lugares de enorme exposición política y responsabilidades académicas.
La discusión podría resolverse de una manera relativamente sencilla: haciendo públicos y transparentes los criterios académicos. Porque un estudiante puede ser radical, libertario, socialista, peronista, de izquierda o no identificarse con ninguna fuerza política. Puede incluso estar completamente equivocado en un examen y merecer una desaprobación. Lo que nunca debería determinar una nota es la identidad política de quien está sentado frente a la hoja. Ese es, finalmente, el punto que las palabras de Schmuck dejaron bajo discusión.
Schmuck se retractó, negó adoctrinamiento y denunció amenazas
Tras la polémica, María Eugenia Schmuck volvió a referirse a sus declaraciones en las ultimas horas, sostuvo que fueron sacadas de contexto y negó que alguna vez haya utilizado la orientación política de un estudiante como criterio para aprobarlo o desaprobarlo. La presidenta del Concejo rechazó así las acusaciones de adoctrinamiento lanzadas desde sectores de La Libertad Avanza y buscó aclarar el alcance de aquella frase sobre sus alumnos y las ideas económicas de Javier Milei. Pero la controversia sumó además un episodio mucho más grave: Schmuck aseguró que la escalada de mensajes y ataques en redes derivó en amenazas contra su familia y confirmó que recurrirán a la Justicia. Según relató, su esposo, el rector de la UNR Franco Bartolacci, recibió amenazas de muerte mediante mensajes privados. “Lo vamos a denunciar judicialmente, porque hay que ponerle un freno a esto”, afirmó. De esta manera, una discusión que comenzó por los límites entre opinión política, pluralidad y evaluación académica terminó incorporando un hecho de una naturaleza completamente diferente: amenazas que, según anticipó la dirigente radical, serán puestas en conocimiento de la Justicia.




