La apertura del 144° período de sesiones ordinarias de la Legislatura de Santa Fe no transcurrió únicamente dentro del recinto. Afuera, sobre la explanada del edificio legislativo, un grupo de manifestantes autoconvocados expuso públicamente el malestar de sectores del empleo estatal en un momento políticamente sensible para el gobierno provincial.
Mientras el gobernador ingresaba al edificio junto a ministros, funcionarios y legisladores, la escena exterior ofrecía un contrapunto inevitable: carteles, cánticos y consignas centradas en la cuestión salarial y en el rechazo a algunas de las políticas implementadas por la actual gestión.
No hubo banderas sindicales ni estructuras orgánicas visibles. Los propios participantes se identificaron como “docentes, médicos y estatales autoconvocados”, remarcando su carácter independiente de los gremios tradicionales. De hecho, dirigentes sindicales consultados por la prensa admitieron no estar al tanto de la convocatoria.
Un reclamo sin sellos gremiales, pero con fuerte contenido político
La protesta se concentró en un sector de la explanada y se mantuvo durante todo el acto protocolar. El reclamo, aunque numéricamente acotado, adquirió relevancia por el contexto: la primera apertura legislativa bajo la nueva Constitución provincial y apenas días después de la crisis policial que tensionó al Ejecutivo.
La cartelería artesanal reflejaba con claridad el eje de las demandas. La mayoría de las consignas apuntaban a la política salarial del gobierno, señalando la pérdida de poder adquisitivo y cuestionando los mecanismos de recomposición definidos en las últimas paritarias.
Si bien los manifestantes provenían de distintos ámbitos del sector público, la presencia predominante fue la del sector docente. Guardapolvos blancos, carteles vinculados a la situación educativa y referencias directas al “presentismo” marcaron el perfil de la movilización.
Salarios y Asistencia Perfecta, en el centro de las consignas
Entre las demandas más reiteradas apareció el pedido de mejoras salariales y el rechazo al Plan de Asistencia Perfecta, política que el gobierno provincial sostiene como uno de los pilares de su estrategia educativa.
El denominado “presentismo” se transformó, en los hechos, en uno de los puntos más sensibles del vínculo entre el Ejecutivo y los trabajadores de la educación. Mientras la Casa Gris exhibe indicadores de reducción de inasistencias como un logro de gestión, sectores docentes denuncian que el esquema opera como un mecanismo de presión económica.
Ese debate, que atraviesa desde hace meses la agenda sindical, encontró en la explanada legislativa un nuevo escenario de visibilización.
Una postal que dialoga con el clima social
La protesta se desarrolló sin incidentes. No hubo cortes ni situaciones de confrontación. La modalidad fue pacífica, sostenida en cánticos y exhibición de carteles, y se extendió hasta que el gobernador concluyó su agenda pública en el lugar.
Durante el discurso de Pullaro dentro del recinto, la manifestación mantuvo su presencia silenciosa. La intensidad de las consignas volvió a escena cuando el mandatario salió a la explanada para dialogar con los medios.
La retirada de los manifestantes fue tan ordenada como su permanencia.
Más allá de su dimensión, la escena dejó una postal políticamente significativa: mientras el Ejecutivo defendía logros, reformas y resultados, en la puerta del mismo edificio se expresaba un malestar que atraviesa a distintos sectores del empleo público.
No se trató de una protesta masiva ni organizada por estructuras gremiales. Pero sí de una señal que dialoga con un clima social marcado por tensiones salariales, conflictos sectoriales y debates abiertos sobre el rumbo económico y laboral.
En una provincia donde la conflictividad estatal ha sido una constante en los últimos años, la imagen de autoconvocados manifestándose durante la apertura legislativa adquiere inevitablemente una lectura política más amplia.
Porque en Santa Fe, incluso en los actos más protocolares, la calle sigue siendo parte del discurso.



