En la Legislatura de Santa Fe se aceleran las negociaciones para alcanzar un acuerdo político que permita sancionar la nueva ley orgánica de municipios, una norma clave para adaptar el régimen municipal al nuevo esquema institucional surgido tras la reforma constitucional. Fuentes parlamentarias coinciden en que las conversaciones entre los distintos sectores del oficialismo están avanzadas y que el entendimiento podría cerrarse en los próximos días, lo que habilitaría el tratamiento legislativo esta misma semana.
El principal punto de tensión del proyecto —la eventual creación de la figura del viceintendente— parece haber quedado prácticamente descartado del texto final. La resistencia inicial surgió desde el socialismo, uno de los núcleos de mayor peso dentro de la coalición gobernante, que desde el comienzo expresó su rechazo a incorporar ese nuevo cargo en la estructura municipal. Con el correr de las negociaciones, esa postura terminó imponiéndose dentro del oficialismo y fue ganando respaldo entre otros sectores políticos.
La idea de establecer viceintendencias había sido incluida en los borradores iniciales del proyecto y contaba con el respaldo de algunos intendentes de grandes ciudades. Entre ellos, el jefe del Palacio de los Leones, Pablo Javkin, quien sigue defendiendo públicamente la propuesta y presiona para que no sea retirada del articulado. La iniciativa contemplaba la elección conjunta de intendente y viceintendente en ciudades de más de 200 mil habitantes, lo que en la actualidad alcanzaría a Rosario y Santa Fe capital.
Sin embargo, dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe el consenso mayoritario se inclinó por eliminar ese punto para facilitar el acuerdo político y evitar nuevos focos de conflicto en el debate parlamentario. En ese marco, el javkinismo aparece como uno de los pocos sectores que todavía intenta sostener la discusión hasta último momento.
El rechazo a las viceintendencias tampoco se limitó al oficialismo. Distintos referentes de la oposición también expresaron reparos frente a la creación de un nuevo cargo político dentro de los gobiernos locales, lo que contribuyó a consolidar el clima legislativo contrario a esa modificación institucional.
Con ese escenario, la estrategia predominante en la Legislatura es avanzar hacia un texto de consenso que permita aprobar rápidamente la ley y cumplir con los plazos establecidos tras la reforma constitucional. La norma deberá ordenar la transición hacia la autonomía municipal y establecer el marco institucional para los gobiernos locales mientras las ciudades definan sus propias cartas orgánicas.
Las negociaciones también dejan abiertas otras incógnitas. Entre ellas, si el debate legislativo incluirá finalmente una nueva ley de coparticipación para municipios y comunas, un tema que aparece vinculado al rediseño del régimen municipal pero que todavía no tiene una definición clara dentro de la agenda parlamentaria.
De no mediar cambios de último momento, el oficialismo buscará cerrar en los próximos días el acuerdo político interno y avanzar con el tratamiento del proyecto en la Legislatura provincial, en una discusión que marcará uno de los primeros pasos concretos en la implementación del nuevo esquema institucional surgido tras la reforma constitucional de Santa Fe.




