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02/03/2026 8:31 pm

Paro docente: ¿triunfo oficial o advertencia silenciosa?

Mientras el Ejecutivo provincial minimizó el impacto del paro, la movilización docente y el acompañamiento social marcaron otra lectura del conflicto. La opinión de Jua Francisco....

El Gobierno provincial salió rápidamente a fijar posición tras el paro docente del lunes 2 de marzo. Desde la Casa Gris insistieron en que la medida no tuvo la contundencia anunciada en la previa, celebraron la apertura de la mayoría de las escuelas y subrayaron que en el sector privado la presencialidad fue casi total. En paralelo, reafirmaron que no habrá reapertura de la paritaria salarial al menos hasta mediados de año.

En términos estrictamente políticos, podría interpretarse como un triunfo de la gestión de Maximiliano Pullaro y de su ministro de Educación, José Goity, quien pese a los cuestionamientos continúa al frente de una cartera atravesada por tensiones y descreimiento. Sin embargo, conviene mirar más allá de la superficie.

Un triunfo que puede ser pírrico

En lo personal, considero que, si hubo victoria, fue pírrica. El aparato estatal trabajó durante días para desactivar una protesta que prometía mayor impacto. Se desplegaron mensajes, advertencias, estrategias comunicacionales y una narrativa destinada a restar volumen político a la medida.

Pero las imágenes también cuentan. Las fotos de escuelas vacías, la movilización docente y el acompañamiento visible de parte de la comunidad educativa marcan otra dimensión del conflicto. Tal vez no haya sido el paro más masivo de la historia reciente, pero tampoco fue un gesto menor. Hubo malestar. Y el malestar, cuando se acumula, encuentra su cauce.

La verdadera dimensión de este episodio no se medirá en el parte oficial del día siguiente, sino en el tiempo. En poco más de un año, docentes, sus familias y las familias de sus alumnos volverán a las urnas para elegir gobernador. Allí, en ese cuarto oscuro, se evaluará si este lunes fue un punto de fortaleza oficial o el inicio de una factura pendiente.

El cambio en el vínculo social con el docente

Hay además un dato cultural que no puede soslayarse. Quienes transitamos la escuela décadas atrás recordamos menos paros —al menos en la percepción personal—, pero sobre todo recordamos una defensa más cerrada de la figura del maestro. La familia entendía que el docente era una pieza clave en la formación integral de un niño. Su bienestar —económico y emocional— importaba.

Hoy la sociedad cambió. El individualismo es más marcado, la urgencia económica atraviesa a todos y la tolerancia social frente a las medidas de fuerza es menor. Sin embargo, aun en ese contexto, este lunes la comunidad educativa acompañó en un porcentaje nada despreciable.

Ese dato debería ser leído con atención. No es un respaldo automático a los gremios ni un cheque en blanco a la protesta, pero sí una señal de que el reclamo salarial y las condiciones de trabajo no son una ficción construida por dirigencias aisladas.

Qué haría si estuviera del otro lado

Si alguien me preguntara —pregunta que nadie formuló— qué haría este periodista si fuera gobernador, la respuesta sería sencilla en tres pasos.

Primero, permitir que los trabajadores se manifiesten sin intentar desactivar políticamente cada gesto de protesta. Gobernar no es competir en fuerza con los sindicatos.

Segundo, exponer con claridad y de cara a la sociedad los números reales: cuánto se recauda, cuál es la caída de ingresos si la hay, cuál es el margen fiscal disponible y cuál es el objetivo estratégico del gobierno. La transparencia económica no debilita, fortalece.

Tercero, convocar a debates públicos, con micrófonos abiertos, sobre salarios, presentismo y calidad educativa. Discutir de cara a la ciudadanía evita la lógica de la pulseada permanente, esa imagen de “King Kong contra la Mona Chita” que sólo erosiona la institucionalidad y simplifica un conflicto complejo.

El veredicto será político

Por todo esto, el tiempo dirá si el triunfo fue del Gobierno o de los trabajadores del Estado: de quienes hicieron paro y se movilizaron, y también de quienes aceptaron en silencio la propuesta oficial.

La política tiene memoria. Y la sociedad también. En algo más de un año, cuando la provincia vuelva a votar, se sabrá si este lunes fue apenas un capítulo más en la disputa salarial o el inicio de una evaluación más profunda sobre el rumbo educativo y el vínculo entre el poder y quienes sostienen diariamente las aulas.

Ese día, en definitiva, se conocerá quién ganó realmente.

Juan Francisco 1
Juan Francisco

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