La Convención Reformadora de Santa Fe dio un paso clave al aprobar en sesión plenaria un paquete de herramientas de democracia directa y participación ciudadana que quedarán incorporadas a la nueva Constitución provincial. Sin embargo, el debate estuvo atravesado por fuertes críticas de la oposición, que acusó al oficialismo de “cerrar el diálogo” y “construir una reforma a medida de sus intereses”.
Con 50 votos a favor y 15 en contra, los convencionales aprobaron la inclusión de Iniciativa Popular, Referéndum, Consulta Popular, Revocatoria de Mandatos, Consejo Económico y Social, Audiencias Públicas y Gestión Social. Estas figuras, ya reconocidas en la Constitución Nacional desde 1994, ahora formarán parte de la institucionalidad santafesina.
El mensaje de Lucila Lehmann
La intervención de la convencional de Somos Vida y Libertad, Lucila Lehmann, fue una de las más resonantes.
“¿De qué transparencia y democracia hablamos cuando ni siquiera hay transparencia en la caja del Senado? Una reforma que nace oscura, no puede traer luz a los santafesinos. En esta Reforma se le dio la espalda a la gente, a la oposición y a las minorías. Se presentaron proyectos que nunca se leyeron, porque el oficialismo creyó ser dueño del debate, discutiendo solo en función de sus intereses”, disparó Lehmann, visiblemente molesta por el desarrollo de la sesión.
Su planteo sintetizó el malestar de las bancadas opositoras, que cuestionaron no solo los contenidos sino también la forma en que se manejó la mayoría oficialista.
¿De qué transparencia y democracia hablamos cuando ni siquiera hay transparencia en la caja del Senado? Una reforma que nace oscura, no puede traer luz a los santafesinos.#Senado #corrupción pic.twitter.com/Wmo4qYAXry
— Lucila Lehmann (@LucilaLehmann) August 30, 2025
Los argumentos opositores
Desde Somos Vida y Libertad, Emiliano Peralta remarcó que acompañarían la creación de estos institutos si su voto fuera decisivo, pero que prefirieron rechazar el dictamen “para visibilizar las falencias” del texto. En particular, criticó los requisitos para activar la Revocatoria de Mandatos, que exige la firma del 25% del padrón de la jurisdicción y luego superar el 50% en una nueva elección.
En la misma línea, Rubén Giustiniani (Activemos) lamentó que no se aceptara la propuesta de flexibilizar esos umbrales: “Con los niveles de participación actuales, se vuelve un mecanismo casi imposible de poner en práctica”.
También Diego Giuliano (Más para Santa Fe) advirtió sobre las dificultades de aplicación: “A la elección más importante de los últimos 62 años fue a votar apenas un poquito más de la mitad de los electores. ¿Cómo se puede pensar entonces en un procedimiento que requiere cifras tan elevadas?”.
Por su parte, el bloque de La Libertad Avanza votó en contra con argumentos ideológicos. El convencional Nicolás Mayoraz fue tajante: “No hay frase más hueca que decir que con más democracia se resuelven los problemas de la democracia. Esto no es más que un conjunto de buenas intenciones que nunca se aplican en la práctica. Son palabras grandilocuentes que no cambian la realidad”.
Las defensas del oficialismo
El miembro informante del dictamen, Gino Svegliati (Unidos), defendió los cambios como una respuesta a la crisis de representación de la política: “Estamos creando herramientas que buscan transformar la forma en que se construye el poder en la provincia. El pueblo tendrá la última palabra”.
Desde el PJ, Juan Monteverde reconoció que su propuesta original era “más radical y transformadora”, pero destacó que lo aprobado constituye un avance: “Se abre una posibilidad para imaginar una democracia mejor. O inventamos o erramos”.
Otros convencionales, como Joaquín Blanco y Marcelo Lewandowski, subrayaron que estas herramientas obligarán a los legisladores a abrir las puertas de la deliberación: “Será obligatorio escuchar a la ciudadanía en temas de medio ambiente y servicios públicos. Es un cambio histórico”, señaló Blanco.
Un debate de fondo
La discusión dejó en evidencia la tensión entre la intención de “modernizar” la Constitución santafesina y las dudas sobre su implementación real. Mientras el oficialismo celebró el paso como un avance democrático, sectores opositores insistieron en que los mecanismos aprobados son difíciles de aplicar y que la reforma carece de consensos amplios.
En palabras de Lehmann, la voz más crítica de la jornada: “Una reforma que nace oscura no puede traer luz a los santafesinos”.