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HOY:  lunes 16 de febrero del 2026

Pullaro defendió su gestión con números, pero admitió costos en un clima de tensión

La primera apertura bajo la nueva Constitución dejó algo más que un repaso de cifras. Expuso el momento político real del gobierno provincial.

La apertura del 144° período de sesiones ordinarias de la Legislatura santafesina no fue una ceremonia protocolar más. No podía serlo. No solo por tratarse de la primera bajo la Constitución reformada en 2025, sino porque el discurso del gobernador Maximiliano Pullaro llegó precedido por una crisis institucional que alteró el clima político de la provincia: el estallido policial.

Ese contexto no fue un dato lateral. Fue el marco real del mensaje. Y en ese marco, el gobernador dejó una señal política que merece una lectura detenida: por primera vez, el relato oficial incorporó explícitamente la noción de “costos”.

No es un detalle menor. Es un síntoma.

Un discurso que comenzó por donde suelen terminar los gobiernos

Pullaro eligió abrir su exposición no con logros, sino con una afirmación defensiva:

“Reformas que decidimos encarar, sin especular, sabiendo que implican asumir costos.”

No es habitual que un gobernador inaugure el año político hablando de costos. Esa palabra suele aparecer cuando las tensiones ya están instaladas y el desgaste comienza a ser visible.

El mensaje, más que de celebración, tuvo tono de justificación. La gestión ingresó, discursivamente, en una fase distinta.

Seguridad: el principal activo que también mostró su fragilidad

Como era previsible, la seguridad ocupó el centro de la escena.

Pullaro volvió a respaldar su política con números contundentes. La caída de homicidios —entre el 50 y el 55% respecto de 2022 y 2023— es un dato estadístico difícil de discutir. La comparación entre los 64 homicidios registrados a esta altura de 2023 y los 13 contabilizados en 2026 refuerza la narrativa oficial de cambio estructural.

Pero el discurso no se limitó a la estadística.

El gobernador construyó una épica del orden, apelando a la figura de Estanislao López como anclaje histórico. Allí emergió uno de los conceptos políticos más relevantes del mensaje:

“Cuando el Estado no ejerce autoridad, alguien ocupa ese lugar.”

La frase operó como columna vertebral del discurso y como respuesta implícita al clima de conflictividad reciente.

Sin embargo, la seguridad —principal bandera del gobierno— también exhibió su zona de vulnerabilidad. El conflicto policial no fue un reclamo salarial más. Fue una crisis que puso en tensión la cadena de mando, obligó al Ejecutivo a recalibrar decisiones y dejó en evidencia que incluso el área más fortalecida de la gestión no es inmune al desgaste interno.

El propio Gobierno terminó reconociendo la legitimidad del reclamo. La lectura política es inevitable: el activo más sólido también mostró su punto de quiebre.

El delicado equilibrio entre autoridad y sensibilidad

Pullaro insistió en una narrativa consistente: autoridad sin autoritarismo.

El “Nunca más” pronunciado en referencia a las cárceles reforzó esa línea discursiva. El gobernador defendió el régimen estricto para detenidos de alto perfil y reivindicó el aislamiento como herramienta central de su política penitenciaria.

El mensaje apuntó a un electorado que demanda orden, previsibilidad y control estatal.

Pero en simultáneo, el conflicto policial dejó instalada otra discusión: hasta qué punto el ejercicio de la autoridad logra sostenerse cuando el malestar atraviesa a quienes ejecutan esa política.

El orden como bandera requiere legitimidad sostenida. No solo resultados.

Educación: los números del presentismo y el costo silencioso

En materia educativa, Pullaro defendió con firmeza el Plan Asistencia Perfecta. Los números exhibidos fueron impactantes: el salto de 8.898 docentes con ninguna o hasta dos inasistencias en 2023 a 59.122 en 2025 se presentó como prueba irrefutable de eficacia.

Sin embargo, detrás de ese dato subyace un costo político que el discurso evitó abordar en profundidad.

Las readecuaciones retroactivas del programa, los pagos extraordinarios multimillonarios y la persistencia del malestar gremial revelan que la política logró resultados medibles, pero no neutralizó las tensiones estructurales. El dato estadístico convive con un frente sindical aún activo.

Alfabetización: el logro más celebrado y la apuesta estratégica

Si hubo un anuncio que funcionó como capital político positivo fue el vinculado al Plan Raíz. El incremento del 23% en la fluidez lectora emergió como uno de los momentos de mayor respaldo dentro del recinto.

Aquí el gobernador construyó un relato menos confrontativo y más estructural:

“Alfabetizar temprano es incluir de verdad.”

El mensaje trasciende la coyuntura y se proyecta como política de largo plazo. Se planteó como no solo un resultado pedagógico, sino como una apuesta estratégica de identidad de gestión.

Tecnología, currícula y el nuevo campo de disputa

La incorporación de inteligencia artificial en educación, la reforma curricular primaria —primera en tres décadas— y la regulación del uso de celulares abren un terreno de debate que recién comienza.

Se trata de decisiones con impacto pedagógico, pero también político. Las reformas educativas rara vez transitan sin resistencia. Y el Gobierno ingresa en un año donde la conflictividad social ya no es un escenario hipotético.

Obra pública: músculo fiscal en tiempos de restricción

El gobernador desplegó una narrativa de gestión sostenida en cifras de inversión. Más de dos billones de pesos en obras, más de 1.500 frentes activos, infraestructura vial, portuaria, aeroportuaria y sanitaria.

El mensaje fue claro: capacidad de ejecución en un contexto macroeconómico adverso. Aquí Pullaro reforzó uno de los pilares discursivos de su gestión: “Gobernar con datos no es una moda, sino una obligación.”

La frase sintetiza el modelo de administración que el Ejecutivo intenta consolidar. Orden fiscal, planificación, resultados medibles.

Sistema previsional: correcciones que revelan tensiones persistentes

Pullaro defendió la reforma jubilatoria, pero reconoció costos.

La reducción del déficit —sin cifras finas explicitadas— fue presentada como logro estructural. Pero las correcciones anunciadas, especialmente la reducción del plazo de traslado de aumentos a jubilados y la no prórroga de aportes extraordinarios, revelan que el frente previsional continúa siendo un campo de sensibilidad política.

No hay reformas estructurales sin tensiones residuales.

Impuestos, producción y el corazón ideológico del gobierno

El alivio fiscal a sectores productivos volvió a ocupar un lugar central en la narrativa oficial. Santa Fe fue presentada como motor económico del país, reforzando la identidad de gestión en clave productivista.

Se trata de un eje coherente con la construcción política del oficialismo.

Pero también tensionado por un contexto social donde el salario y el poder adquisitivo dominan la agenda cotidiana.

Un discurso que marca el inicio de otra etapa

La apertura dejó una señal política imposible de ignorar. Pullaro sostuvo logros, exhibió cifras y reforzó su narrativa del orden. Pero por primera vez, habló de costos.

Ese desplazamiento discursivo revela algo más profundo que un matiz retórico. Expone el momento político real de la gestión: la entrada en una fase donde los resultados ya no neutralizan por sí solos las tensiones acumuladas.

La segunda mitad del mandato se inaugura en un escenario distinto.

Con mayor conflictividad, mayor sensibilidad social y una variable que comienza a pesar en toda gestión prolongada: el desgaste. El desafío que enfrenta ahora el Ejecutivo no es técnico. Es político.

Porque consolidar cambios no solo exige sostener números. Requiere administrar tensiones, reconstruir consensos y evitar que los costos que hoy se reconocen discursivamente se transformen mañana en pasivos estructurales de gobernabilidad.

El año político comenzó. Pero, a diferencia de los anteriores, ya no transcurre bajo la lógica exclusiva de la expansión reformista. Ahora, el gobierno deberá demostrar algo más complejo: Que puede sostener autoridad sin erosionar legitimidad;  Que puede exhibir resultados sin amplificar costos;  Que puede administrar reformas en una provincia que comenzó el año dejando una advertencia clara: la estabilidad ya no puede darse por descontada.

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