El conflicto docente en Santa Fe suma un nuevo capítulo y empieza a escalar en intensidad. Luego de dos años de tensión con el Gobierno provincial, los gremios del sector decidieron profundizar su plan de lucha con una medida cargada de simbolismo: el regreso de la Carpa Blanca, un emblema histórico de la protesta docente que no se utilizaba desde hace 27 años.
La iniciativa, impulsada por Amsafé, comenzará en el norte provincial —con epicentro en Reconquista y Villa Ocampo— y recorrerá los 19 departamentos de Santa Fe durante los próximos meses. El objetivo es claro: visibilizar un conflicto que, según sostienen, el Gobierno decidió no escuchar.
Un conflicto que se profundiza
Desde el gremio docente aseguran que el malestar no es reciente, sino el resultado de una acumulación de decisiones políticas que, según denuncian, impactaron de lleno en el poder adquisitivo y en las condiciones laborales del sector.
El secretario general de Amsafé, Rodrigo Alonso, fue contundente al describir el clima actual:
“Las y los docentes no están enojados, están maltratados y extorsionados por un gobierno que otorga aumentos por debajo de la inflación”.
Según estimaciones del sindicato, los salarios docentes perdieron alrededor de un 33% de su poder adquisitivo desde el inicio de la actual gestión provincial.
El presentismo como eje del conflicto
Uno de los puntos más cuestionados por la docencia es la implementación del llamado “premio por asistencia”, que desde los gremios definen como un presentismo encubierto.
Para Amsafé, este mecanismo no solo no resuelve el problema salarial de fondo, sino que además genera presión sobre los trabajadores, obligando —en muchos casos— a asistir a sus lugares de trabajo aun en condiciones de salud adversas.
“Es una forma de presión que obliga a trabajar enfermos por una suma que no resuelve el problema de fondo”, advirtió Alonso.
A esto se suma otro factor que condiciona la protesta: el descuento por día de paro. En un contexto de salarios deteriorados, muchos docentes optan por no adherir a las medidas de fuerza por temor a perder ingresos, lo que complejiza aún más la dinámica del conflicto.
La vuelta de un símbolo histórico
En este escenario, Amsafé decidió recuperar una herramienta histórica de lucha: la Carpa Blanca.
El dispositivo no solo funcionará como un espacio de protesta, sino también como un ámbito de encuentro con la comunidad educativa y de difusión de los reclamos del sector.
Desde el gremio destacan que la iniciativa apunta a reconstruir el vínculo con la sociedad y explicar el trasfondo del conflicto, que —según sostienen— excede lo estrictamente salarial.
“Esta carpa va a retomar lo mejor de la experiencia de la lucha docente para trabajar con la sociedad”, señaló el referente de Amsafé Rosario, Roque Jaimes.
El relato oficial y la respuesta gremial
Mientras tanto, el Gobierno provincial sostiene su postura y defiende la política salarial implementada. El ministro de Educación, José Goity, aseguró que los sueldos docentes se ubican entre los más altos del país y que ningún trabajador percibirá menos de determinados montos garantizados.
Sin embargo, tanto Amsafé como Sadop salieron a desmentir esas cifras y a cuestionar la falta de correspondencia entre los números oficiales y lo que efectivamente perciben los docentes.
Desde los gremios sostienen que existen casos de liquidaciones incorrectas, pagos incompletos y falta de claridad en los haberes, lo que alimenta el malestar en el sector.
Un reclamo que empieza a ampliarse
Uno de los datos que comienza a modificar el escenario es el acompañamiento de la comunidad educativa. Según señalan desde el gremio, cada vez más familias y actores vinculados al sistema educativo empiezan a comprender el trasfondo del conflicto.
La Carpa Blanca, en ese sentido, buscará ser también un espacio de construcción colectiva, donde se pongan en discusión no solo los salarios, sino también el financiamiento educativo, las condiciones de trabajo y el rol del Estado en la escuela pública.
Un escenario abierto
Con la reactivación de una herramienta histórica de lucha, el conflicto docente en Santa Fe entra en una nueva etapa.
Por un lado, un gobierno que sostiene su política salarial y su relato de recomposición.
Por el otro, un sector que denuncia ajuste, falta de diálogo y condiciones laborales deterioradas.
En el medio, una comunidad educativa que empieza a involucrarse y un conflicto que, lejos de resolverse, parece recién comenzar a tomar otra dimensión.



