En una provincia atravesada por la producción, el transporte y las exportaciones, el estado de las rutas no es solo un tema de infraestructura: es una cuestión de vida o muerte. El gobierno de Santa Fe volvió a elevar un reclamo urgente por el abandono de las rutas nacionales que cruzan su territorio, en un contexto de deterioro creciente que amenaza la seguridad vial y profundiza las diferencias con la administración de Javier Milei.
El gobernador Maximiliano Pullaro no solo puso en palabras la preocupación de miles de santafesinos, sino que la respaldó con datos y acciones: cerca de 400 millones de dólares fueron invertidos en la red vial provincial, mientras que las rutas nacionales presentan un estado “catastrófico”, según la propia definición del mandatario.
El abandono que se cobra vidas
“Las rutas nacionales están en muy mal estado y eso genera muertes de santafesinos todas las semanas”, advirtió Pullaro al ser consultado durante un acto en Rosario. La situación se volvió insostenible, especialmente después de la caída de las licitaciones para las rutas 33 y 178, dos corredores clave para la actividad económica del sur provincial.
Desde el gobierno provincial remarcan que el Ejecutivo nacional no solo desatendió las obras comprometidas, sino que tampoco respondió al pedido formal de transferencia de las trazas para que Santa Fe pueda hacerse cargo de su mantenimiento. “Colaboramos con 7 mil toneladas de asfalto para paliar la emergencia, pero ni arreglaron ni transfirieron las rutas”, denunció el gobernador.
Carteles que señalan responsabilidades
Como parte de una campaña de concientización, el Ejecutivo santafesino instaló nueva señalización en los ingresos a rutas nacionales, donde se aclara expresamente que la conservación de esas calzadas corresponde al Gobierno nacional. A su vez, se solicita a los conductores que, cuando sea posible, opten por rutas provinciales, que sí están siendo mantenidas con fondos locales.
El objetivo es doble: transparentar responsabilidades y reforzar la exigencia ciudadana hacia quienes deben hacerse cargo de la infraestructura vial.
Nación se queda con los recursos, Santa Fe con el costo
Uno de los argumentos más repetidos por Pullaro y su equipo tiene que ver con el impacto económico de las rutas destruidas. Santa Fe es una de las principales provincias exportadoras del país, y por su territorio circulan anualmente unos 2,2 millones de camiones que trasladan producción a los puertos del Gran Rosario.
“Rompen nuestras rutas y las de Nación, pero los recursos de esas exportaciones no quedan acá. Nación se queda con todo y no invierte un peso”, enfatizó Pullaro. Y advirtió que “no vamos a hacernos cargo de lo que no nos corresponde, salvo que nos transfieran la totalidad de las trazas y podamos ejecutar un plan integral”.
¿Qué propone Santa Fe?
El gobierno provincial ya presentó ante la Legislatura un plan de administración vial, que contempla asumir el control de todas las rutas nacionales dentro de la provincia, sean rentables o no. A la vez, propone concesionarlas en conjunto con los municipios, estableciendo un sistema de mantenimiento sustentable que evite el colapso vial.
La senadora nacional Carolina Losada también respaldó públicamente el reclamo: “El gobierno nacional va a tener que disponer del presupuesto o transferir las rutas a la provincia. No hay otra opción”. La legisladora, que mantiene diálogo con ambas administraciones, aseguró estar trabajando para facilitar un entendimiento que destrabe la situación.
La advertencia del gobierno provincial
El mensaje del gobernador es claro: si Nación no actúa, el deterioro de la infraestructura se acelerará. “Es como si en tu casa pagás las cuentas, pero no arreglás las puertas ni las ventanas. El valor se pierde y recuperarlo será más costoso”, graficó Pullaro.
Mientras tanto, la red vial nacional sigue generando riesgo cotidiano para quienes transitan por Santa Fe. La falta de inversión no solo compromete la seguridad, sino que erosiona la relación entre los gobiernos y plantea un debate de fondo sobre el federalismo fiscal y la distribución de recursos.