La ciudad de San Lorenzo vivió una jornada histórica. A 213 años de la Batalla de San Lorenzo, el Presidente de la Nación, Javier Milei, encabezó el acto central en el Campo de la Gloria, convirtiéndose en el primer mandatario en participar de la conmemoración luego de 26 años de ausencia presidencial. El último antecedente se remontaba al año 2000, con la visita de Fernando de la Rúa.
La presencia del jefe de Estado no pasó inadvertida. Para una ciudad profundamente atravesada por la memoria sanmartiniana, el regreso de un Presidente al lugar donde José de San Martín libró su único combate en territorio argentino tuvo una carga simbólica fuerte, tanto en términos históricos como políticos. La jornada combinó emoción, expectativa, aplausos, críticas y un discurso presidencial que dejó definiciones contundentes.

Un acto histórico, con fuerte contenido político
Desde temprano, miles de vecinos se acercaron al Campo de la Gloria para presenciar el acto oficial. Hubo quienes valoraron la visita como un gesto institucional largamente postergado y otros que cuestionaron el tono político del mensaje. Lo cierto es que la escena volvió a colocar a San Lorenzo en el centro de la agenda nacional.
El eje formal del acto fue la restitución del sable corvo del general José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo, una decisión que el propio Milei calificó como un “acto de justicia histórica”. Sin embargo, lejos de limitarse a una ceremonia protocolar, el Presidente utilizó el escenario para desplegar un discurso de alto voltaje ideológico, en el que articuló pasado, presente y futuro bajo una misma narrativa.
San Martín como bandera ideológica
En su mensaje, Milei presentó a San Martín como el máximo exponente de una revolución liberal que rompió con un orden injusto, estancado y dominado por privilegios. La independencia, sostuvo, no fue solo una gesta militar, sino también económica, política y cultural. En esa línea, planteó que su gobierno busca recuperar ese espíritu fundacional.
El sable corvo fue elevado a la categoría de símbolo central del discurso. Para Milei, no se trata de una pieza de museo, sino de una reliquia viva que encarna libertad, soberanía y autoridad. Su custodia por parte de los Granaderos fue presentada como una señal política concreta: el Estado nacional vuelve a poner en valor a las Fuerzas Armadas y a la defensa nacional.
Kirchnerismo, peronismo y disputa por el relato
El tramo más polémico del discurso llegó cuando el Presidente vinculó el recorrido histórico del sable con el peronismo. Recordó que el arma fue robada en dos oportunidades en la década del 60 por sectores de la juventud peronista y calificó esos hechos como “actos de terrorismo contra el patrimonio nacional”.
También cuestionó la decisión adoptada en 2015 por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner de trasladar el sable nuevamente al Museo Histórico Nacional. “No sorprende que quienes lo robaron hayan sido invitados a su inauguración”, lanzó Milei, en una frase que tensó el clima político y generó reacciones inmediatas.
En ese marco, rechazó las acusaciones de “vende patria” y “cipayo” provenientes de sectores opositores, y contraatacó señalando que fueron esos mismos espacios los que, según su visión, empobrecieron al país, desfinanciaron la defensa nacional y concentraron recursos en el Gran Buenos Aires en detrimento del interior productivo.
San Lorenzo como escenario elegido
La elección de San Lorenzo no fue casual. Milei habló de soberanía, de ríos interiores, de territorio y de autoridad estatal. Recordó que San Martín legó el sable a Juan Manuel de Rosas como símbolo de resistencia frente a las potencias extranjeras y utilizó ese gesto histórico para reforzar su defensa del orden, el mando y la soberanía como pilares de la Nación.
Para muchos de los presentes, el discurso tuvo momentos de fuerte identificación. Para otros, el tono confrontativo resultó excesivo para una conmemoración histórica. Esa dualidad atravesó toda la jornada y se reflejó luego en las redes sociales y en las conversaciones posteriores.
Un día que quedará en la memoria local
Más allá de las valoraciones políticas, San Lorenzo vivió un día que quedará inscripto en su historia reciente. La presencia de un Presidente en el Campo de la Gloria, después de más de un cuarto de siglo, reactivó un vínculo simbólico largamente postergado entre la Nación y uno de los hitos fundacionales de la historia argentina.
Milei eligió ese lugar para librar una batalla propia: la del sentido, la memoria y el relato histórico. Lo hizo sin matices, con definiciones duras y una lectura ideológica clara. San Lorenzo fue, por un día, mucho más que una ciudad del cordón industrial: fue el escenario donde historia y política volvieron a cruzarse de manera frontal.



