Aunque todavía faltan casi seis meses para la presentación de listas, el escenario político rafaelino comenzó a moverse antes de tiempo. En distintos sectores crece la percepción de que Leonardo Viotti podría no buscar un segundo mandato después de una gestión que llega con fuertes cuestionamientos y que en 2025 sufrió un severo revés electoral. Juan Senn ya ratificó que quiere disputar la Intendencia y propone ampliar el peronismo; Ceferino Mondino confirmó que el PRO tendrá candidato propio y directamente pronosticó que Viotti no irá por la reelección. En el medio aparece otro nombre inevitable: Lisandro Mársico, aunque resta conocer si su futuro estará en el municipio o en la pelea por el Senado departamental.
En política, seis meses pueden parecer una eternidad. Sin embargo, en Rafaela el calendario electoral de 2027 comenzó a acelerarse mucho antes de la presentación formal de las candidaturas. Y existe una razón. Cada vez son más quienes trabajan sobre la hipótesis de que Leonardo Viotti no buscará la reelección como intendente.
No existe hasta el momento una confirmación del propio mandatario que permita darlo por hecho. Viotti tiene constitucionalmente la posibilidad de competir por un nuevo período y será él quien finalmente defina su futuro. Pero la posibilidad de que no vuelva a presentarse dejó de circular solamente como un comentario reservado y comenzó a formar parte del debate público.
Ceferino Mondino, referente del PRO y dirigente que formó parte del mismo espacio político que llevó a Viotti al Palacio Municipal, fue incluso mucho más lejos. “Sinceramente, creo que no va a renovar Viotti la intendencia”, afirmó públicamente. Y agregó otra definición todavía más significativa: “Unidos va a ser muy fuerte, pero va a ganar la intendencia con otro nombre”. Cuando semejante pronóstico proviene de alguien que fue parte del oficialismo, el ruido inevitablemente aumenta.
Una gestión que no consiguió consolidar el respaldo esperado
Viotti llegó al Gobierno municipal en diciembre de 2023 después de terminar con más de tres décadas de administraciones justicialistas en Rafaela.
El cambio generó expectativas. Sin embargo, a medida que avanzó su primer mandato comenzaron a aparecer cuestionamientos sobre diferentes aspectos de la gestión y una percepción de desencanto que incluso dirigentes que formaron parte del proyecto reconocen públicamente.
Mondino utilizó precisamente esa palabra. “Muchos no están enojados, pero sí están decepcionados, porque hemos trabajado mucho por este proyecto”, sostuvo. Después fue todavía más explícito: “Cuando uno habla con la gente, hay una decepción a la gestión”.
Se trata de la valoración política de un dirigente opositor a la continuidad de Viotti y no de una medición objetiva sobre la totalidad de los rafaelinos. Pero existe otro dato que el oficialismo difícilmente pueda relativizar: lo sucedido en las elecciones intermedias de 2025.
El durísimo mensaje que dejaron las urnas en 2025
Aquella elección encendió todas las alarmas dentro del oficialismo local. Apenas dos años después de haber conseguido la Intendencia, el espacio de Viotti quedó extremadamente lejos del resultado que esperaba en la disputa por el Concejo Municipal.
La performance fue tan mala que el oficialismo estuvo cerca de protagonizar un hecho político extraordinario: quedarse sin incorporar siquiera un concejal en una elección legislativa municipal.
Finalmente evitó ese escenario por escaso margen, pero el mensaje político quedó igualmente escrito.
Para un Gobierno que había llegado al municipio como expresión de un cambio después de décadas de administraciones peronistas, aquella elección mostró que el crédito electoral inicial podía agotarse mucho más rápido de lo esperado. Y desde entonces una pregunta comenzó a sobrevolar Rafaela: ¿Viotti realmente irá por cuatro años más?
El libro de la sucesión ya está abierto
La falta de una definición categórica del intendente produce un efecto inevitable. Otros empiezan a moverse. Algunos públicamente. Otros bastante más silenciosamente. Y aunque las listas recién deberán definirse dentro de varios meses, empiezan a aparecer nombres con posibilidades reales de competir por una de las intendencias políticamente más importantes de la provincia.
Por ahora hay tres que sobresalen por diferentes razones: Juan Senn, Ceferino Mondino y Lisandro Mársico.
No parten desde el mismo lugar. Tampoco necesariamente terminarán enfrentándose entre sí. Pero todos aparecen dentro de una conversación política que hace apenas un tiempo parecía demasiado prematura y que ahora comenzó a instalarse.
Senn ya dijo que quiere ser intendente
El que menos esconde sus intenciones es Juan Senn. El actual concejal justicialista ratificó públicamente que pretende competir por la Intendencia en 2027 y comenzó a mostrar que detrás de esa aspiración personal intenta construir una estructura política.
Su armado local continuará teniendo como referencia a Renovar Rafaela, mientras que en el plano provincial participa de la construcción de Raíz, un nuevo espacio peronista que pretende organizarse territorialmente y disputar protagonismo dentro del PJ santafesino.
Senn incluso adelantó otro casillero importante: María Paz Caruso aparece como la dirigente elegida por su sector para encabezar la lista de concejales. Es decir, dejó de hablar solamente de sus aspiraciones. Empezó a mostrar equipo.
“Con el Justicialismo solo no alcanza”
Pero la declaración políticamente más importante de Senn fue otra. “Hoy no alcanza solamente con el Justicialismo, tenemos que ampliar la base electoral”, aseguró.
La frase hizo ruido porque toca uno de los grandes interrogantes que enfrenta el peronismo rafaelino después de haber perdido en 2023 una ciudad que gobernó durante más de tres décadas.
Senn parece entender que reconstruir exclusivamente el viejo esquema justicialista puede no ser suficiente para recuperar el municipio. Por eso habla de incorporar dirigentes de otros partidos, pero también empresarios, comerciantes, instituciones y vecinos que compartan una mirada productivista y desarrollista sobre Rafaela. Su propuesta consiste en ensanchar. Y detrás suyo aparece un apellido que todavía conserva un peso importante dentro del peronismo local.
Castellano está detrás de la construcción
Luis Castellano forma parte del armado de Raíz y constituye uno de los principales respaldos políticos de la construcción que integra Senn. No es un dato menor.
Castellano gobernó Rafaela durante doce años y representa una estructura política directamente vinculada con el peronismo que administró la ciudad durante décadas. Eso le proporciona a Senn algo más que un acompañamiento personal.
Le acerca experiencia territorial, dirigentes, relaciones institucionales y parte del entramado político que alguna vez convirtió al justicialismo rafaelino en una maquinaria electoral difícil de derrotar.
Según la lectura política planteada para este artículo, Senn aparece actualmente como uno de los dirigentes mejor posicionados para comenzar la carrera sucesoria. Las fuentes aportadas, sin embargo, no incluyen encuestas públicas que permitan establecer objetivamente que encabeza las preferencias electorales locales. Lo indiscutible es que ya se lanzó. Y que está construyendo.
El PJ quiere recuperar la ciudad, pero primero deberá ampliarse
La estrategia de Senn también contiene una autocrítica implícita. Si “con el Justicialismo solo no alcanza”, entonces el peronismo necesita comprender por qué perdió Rafaela. No bastará con esperar que el desgaste de Viotti haga automáticamente regresar a los votantes que en 2023 eligieron cambiar.
De allí la búsqueda de una propuesta más amplia. Senn habla de educación, producción, obra pública y desarrollo. Y pretende sentar alrededor de una misma mesa a sectores que no necesariamente se identifican partidariamente con el PJ. La incógnita será hasta dónde puede ampliarse sin generar resistencia dentro del propio peronismo.
Mondino rompió el silencio dentro de Unidos
Del otro lado, Ceferino Mondino tomó una decisión que puede tener consecuencias importantes para el oficialismo. No solamente cuestionó a Viotti. Anunció que el PRO tendrá candidato a intendente.
“Nosotros vamos a tener candidato a intendente y una lista propia. Eso ya es una definición tomada desde el partido”, aseguró.
Hasta allí podría tratarse simplemente de una estrategia para negociar lugares dentro de Unidos. Pero Mondino agregó algo mucho más fuerte: manifestó su propia intención de participar de la discusión por la Intendencia.
Así, una coalición que debería concentrarse en defender el municipio empieza a exhibir públicamente una pelea por la sucesión antes de saber siquiera si su actual intendente buscará continuar.
El PRO ya no está dispuesto a acompañar sin discutir
La posición de Mondino refleja además un cambio interno. En 2023, las diferentes fuerzas que integraron el frente opositor se alinearon detrás del objetivo de terminar con el largo ciclo justicialista. Ahora que gobiernan, aparecen las diferencias.
Mondino cuestionó particularmente la falta de apertura de la gestión. “Yo era parte del oficialismo, pero también soy un crítico de algunas políticas públicas que no se han llevado adelante”, explicó.
Entre las falencias mencionó la necesidad de una mayor articulación con el sector industrial y puso sobre la mesa seguridad, empleo, vivienda, desarrollo productivo y políticas sociales. Su diagnóstico tiene una conclusión electoral: Unidos puede conservar Rafaela, pero no necesariamente con Viotti.
¿Y Lisandro Mársico?
En cualquier análisis electoral de Rafaela aparece otro nombre. Lisandro Mársico.
El dirigente demócrata progresista y actual presidente del Concejo Municipal lleva años construyendo una presencia política propia y aparece recurrentemente entre los nombres considerados cuando se discuten candidaturas importantes en la ciudad.
Su caso, sin embargo, presenta una particularidad. Todavía no está claro qué casillero podría ocupar en 2027. Una alternativa es naturalmente la Intendencia. Pero existe otra posibilidad que hace tiempo circula dentro de la política departamental: una candidatura al Senado por Castellanos.
Esa decisión podría terminar siendo determinante para ordenar el rompecabezas de Unidos. Porque si Viotti finalmente no compite y Mársico mira hacia el Senado, la discusión por la candidatura oficialista a intendente quedaría mucho más abierta. Si decide quedarse en la ciudad, en cambio, se convertiría inmediatamente en otro aspirante con peso propio.
Unidos enfrenta un problema que hace poco parecía impensado
El escenario resulta paradójico. En 2023, Unidos consiguió algo que durante décadas parecía extremadamente difícil: desplazar al peronismo de la Intendencia de Rafaela. Cuatro años después debería llegar a las elecciones desde una posición privilegiada.
Gobierna la ciudad. Gobierna la Provincia. Tiene estructura política. Tiene recursos institucionales. Y dispone de múltiples dirigentes conocidos. Sin embargo, la discusión ya no parece centrarse exclusivamente en cómo conseguir la reelección de Viotti, sino en quién podría reemplazarlo. Ese cambio resulta políticamente significativo.
Seis meses pueden cambiar todo
Naturalmente, falta mucho. Casi seis meses para presentar listas constituyen una eternidad en términos políticos.
Viotti todavía puede decidir competir. Puede recuperar iniciativa. Puede mejorar la valoración de su administración. Unidos puede ordenar sus diferencias. El peronismo puede volver a dividirse. Senn puede consolidarse o encontrar rivales internos. Mondino deberá transformar sus declaraciones en una candidatura efectiva. Y Mársico todavía tiene que resolver dónde quiere jugar.
Por eso hoy existen escenarios, no certezas. Pero las conversaciones que empiezan demasiado temprano generalmente revelan algo. En Rafaela, revelan que la continuidad de Leonardo Viotti ya no es considerada inevitable ni siquiera por sectores que contribuyeron a llevarlo al Gobierno.




