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28/08/2026 9:57 pm

Meyer cuestionó el relato de seguridad y advirtió: “Venden falopa y nadie nos da bola”

El intendente afirmó que el narcotráfico dejó de ser un problema asociado exclusivamente a las grandes ciudades y reclamó respuestas para localidades del interior. Por otro lado, exhibió reservas, obra pública y equilibrio fiscal como carta de presentación y confirmó que está a mitad de camino en la construcción de Por Vos.

El intendente de Las Rosas volvió a cuestionar con dureza el funcionamiento del Estado provincial, la reforma electoral y la dirigencia tradicional. Defendió una administración municipal que asegura tener casi $4.000 millones en reservas, agua y cloacas en toda la ciudad y 170 cuadras pavimentadas durante su gestión. Al mismo tiempo, advirtió sobre el avance del narcotráfico en el interior y sostuvo que existe una realidad en las calles diferente a la que muestran los discursos oficiales. Mientras tanto, recorre la provincia buscando las afiliaciones necesarias para constituir “Por Vos”, el partido con el que pretende trasladar su experiencia municipal al escenario santafesino.

Javier Meyer ya no oculta que su horizonte político dejó de terminar en Las Rosas.

Después del resultado obtenido en las elecciones de convencionales constituyentes de 2025 y con una gestión municipal que utiliza permanentemente como carta de presentación, el intendente comenzó a recorrer distintas localidades de Santa Fe con un objetivo concreto: conseguir las afiliaciones necesarias para transformar a “Por Vos” en un partido provincial antes de fin de año.

No quiere, al menos según sostiene públicamente, depender nuevamente de estructuras partidarias que terminó cuestionando después de haberlas acompañado electoralmente. Su argumento es sencillo: dice haber apoyado cambios tanto a nivel nacional como provincial que posteriormente no encontraron correlato entre las promesas electorales y los hechos. “No quiero perder más tiempo, no quiero gastar saliva”, resumió.

Durante una extensa entrevista en Democráticamente, el programa conducido por Juan Francisco en AGOFA TV, Meyer habló de prácticamente todo: administración pública, obra, política, narcotráfico, seguridad, Justicia, reforma constitucional, nuevo Código Electoral, legisladores y futuro político.

Pero todos esos temas terminaron conectados por una misma idea. Meyer pretende convertir lo realizado en Las Rosas en la demostración de que, según su mirada, el problema no está solamente en la falta de recursos sino fundamentalmente en cómo se administra el Estado.

“El modelo siempre es el mismo: hacer lo correcto, no robar”

Cuando le preguntaron qué pretende mostrar fuera de Las Rosas, Meyer no habló inicialmente de ideologías. Habló de gestión. “Lo que más resalto siempre y lo que pongo sobre la mesa es la gestión, son los números claros, es la ejecución de obra, es la administración correcta del Estado”, explicó.

Después llegó una de las frases que mejor sintetizan su construcción política: “Creo que esto es un modelo que lo podemos replicar en Provincia, Nación, donde sea. El modelo siempre es el mismo: hacer lo correcto, no robar”.

Su diagnóstico parte de una crítica profunda al tamaño y funcionamiento del Estado. Para Meyer existe actualmente una estructura demasiado grande, ineficiente y acostumbrada a trasladar sus deficiencias hacia el contribuyente. Su propuesta consiste en reducir gastos que considera innecesarios, exigir funcionamiento a empleados y funcionarios y orientar los recursos hacia los servicios que efectivamente recibe la comunidad.

No es solamente un discurso. Al menos Meyer pretende demostrarlo mostrando números.

Casi $4.000 millones guardados y hasta un año de salarios

Uno de los datos más llamativos apareció cuando fue consultado por las reservas municipales. El intendente corrigió incluso la cifra que se mencionó inicialmente durante la entrevista. No tiene dinero reservado para pagar solamente un aguinaldo.

Según aseguró, Las Rosas cuenta con reservas cercanas a los $4.000 millones y recursos suficientes para afrontar aproximadamente un año de salarios municipales con comodidad, llegando a estimar entre 12 y 15 meses según el cálculo considerado.

Meyer rechaza que semejante resultado provenga simplemente de aplicar un ajuste indiscriminado. “Acá se cortó lo que estaba mal”, afirmó.

Mencionó la eliminación de salarios duplicados y una reducción de personal que consideraba ineficiente o que, según su criterio, no cumplía con las condiciones necesarias para prestar servicios. Es uno de los aspectos más controvertidos de su gestión, especialmente por los fuertes enfrentamientos que mantuvo con sectores sindicales. Pero también es uno de los puntos que Meyer exhibe como explicación de su resultado fiscal.

170 cuadras pavimentadas y una comparación incómoda

El intendente enumeró posteriormente las obras realizadas durante aproximadamente nueve años de administración. Aseguró haber ejecutado 170 cuadras de pavimento, iluminación sobre más de 200 cuadras y cobertura del 100% en agua y cloacas.

También sostuvo que fueron acondicionados los desagües pluviales y renovado completamente el parque automotor municipal. Pero introdujo otro dato destinado a contrastar su administración con otras experiencias públicas.

Según Meyer, realizar una cuadra de pavimento por administración municipal cuesta en Las Rosas aproximadamente entre $30 y $34 millones, mientras que asegura observar licitaciones en otros lugares que parten de valores superiores a los $80 millones.

Es una comparación formulada por el propio intendente y que requeriría analizar características técnicas, dimensiones y condiciones de cada obra para establecer equivalencias exactas. Pero Meyer la utiliza políticamente para instalar una pregunta: si a Las Rosas le alcanza, ¿por qué a otros Estados no?

“No voy con una promesa, voy con trabajo”

Sobre esa idea pretende construir “Por Vos”. El armado, reconoció, está aproximadamente “a mitad de camino”. Y conseguir las afiliaciones necesarias no resulta sencillo.

Meyer describió el procedimiento como “artesanal”: recorrer localidades después de cumplir sus obligaciones municipales, contactar personas, reunir pequeños grupos, completar preafiliaciones y posteriormente concretar personalmente las fichas correspondientes.

También remarcó que esas recorridas se realizan con recursos propios. “La Intendencia, la gente me paga para esto. Lo demás lo hacemos con nuestro sueldo y a laburar”, sostuvo. Allí aparece otra de sus principales diferencias discursivas con la política tradicional.

Meyer asegura que no pretende construir electoralmente inventando adversarios. “Yo no necesito montar un enemigo ficticio para que la gente me tenga en cuenta. Yo voy con trabajo”, afirmó. Su campaña, sostiene, será mostrar Las Rosas.

“Se está cuidando el negocio de la política”

Meyer tampoco parece interesado en incorporarse a cualquier frente únicamente para competir en 2027. Su intención declarada es disponer de una estructura propia. “No quiero deberle nada a nadie”, explicó.

Después fue mucho más duro: “Se está cuidando el negocio de la política, se están cuidando los partidos, se alían, se separan, van, vienen”.

Para construir alianzas, planteó algunos mínimos: rechazo al narcotráfico y la corrupción y que los recursos públicos sean destinados prioritariamente a hospitales, seguridad, educación e infraestructura.

Según Meyer, cuando la principal preocupación de un dirigente pasa a ser “qué caja va a manejar” o cómo sobrevivirá electoralmente, las necesidades cotidianas de los ciudadanos quedan relegadas.

Seguridad: la realidad que Meyer dice encontrar cuando recorre Santa Fe

Uno de los capítulos más fuertes de la entrevista llegó cuando habló de seguridad. El intendente cuestionó la distancia que, según su percepción, existe entre determinadas presentaciones oficiales y lo que escucha recorriendo localidades.

Tenemos una crisis en seguridad, tenemos una crisis horrible en narcotráfico”, afirmó. Y aseguró que el problema se repite en diferentes puntos del territorio. Mencionó Sunchales, Gaboto, Totoras y Cañada de Gómez, además de Las Rosas.

Según relató, cuando recorre esas ciudades escucha reiteradamente a vecinos advertir sobre lugares donde se comercializan drogas y una sensación de ausencia de respuestas estatales. “Donde voy hoy lo único que me habla la gente es: ‘Che, venden falopa acá, venden falopa allá, no pasa nada, nadie nos da bola’”, sostuvo.

Son afirmaciones y percepciones recogidas por Meyer que no equivalen, por sí mismas, a estadísticas oficiales de criminalidad. Pero constituyen el diagnóstico sobre el cual construye una parte importante de su discurso provincial.

El narcotráfico como una preocupación que excede Rosario

Otro aspecto políticamente interesante de su planteo es territorial. Meyer busca correr la discusión sobre narcotráfico de una asociación exclusiva con Rosario.

Según su experiencia recorriendo el interior, las drogas aparecen como una preocupación creciente incluso en localidades pequeñas y medianas.

Sobre el final de la entrevista habló de tres muertes por sobredosis en un período inferior a dos meses en su región y mencionó otro fallecimiento reciente en una ciudad vecina. Además relacionó el consumo problemático con situaciones de salud mental y deterioro de estructuras familiares.

Para Meyer, mirar hacia otro lado frente a ese fenómeno significa permitir que el problema avance hasta adquirir dimensiones mucho más difíciles de controlar.

Contra la reforma electoral: “Un retroceso enorme”

El intendente fue igualmente contundente cuando la conversación llegó al nuevo Código Electoral santafesino. La entrevista se realizó cuando el proyecto todavía tenía media sanción de Diputados —posteriormente el Senado terminó convirtiéndolo en ley— y Meyer ya anticipaba un rechazo prácticamente integral. “Creo que es un retroceso enorme”, afirmó.

Incluso comparó algunas de las nuevas herramientas con una “suerte de Ley de Lemas”. Su crítica, sin embargo, excede la ingeniería electoral. Meyer considera que la dirigencia dedica demasiado tiempo a modificar reglas destinadas a mejorar sus posibilidades de supervivencia y demasiado poco a resolver problemas concretos. “Estamos viendo qué ley hacemos para sobrevivir en política”, cuestionó.

“¿Saben cómo me quedé en Las Rosas?”

Frente a las discusiones sobre arrastres electorales, reelecciones y mecanismos para mejorar la gobernabilidad, Meyer contrapuso su propia experiencia.

Recordó que ganó inicialmente la Intendencia por apenas una veintena de votos y que posteriormente consiguió respaldos electorales mucho mayores. “¿Saben cómo me quedé en Las Rosas y por qué en la primera elección entré con 20 votos de diferencia y después me votó el 75%? Porque me puse a laburar”, lanzó.

Aseguró que publica semanalmente información sobre los recursos disponibles, gastos y obligaciones municipales. Su tesis es que un dirigente debería garantizar su continuidad mostrando resultados y no modificando reglas electorales para facilitar su permanencia.

“¿Qué le va a cambiar a la gente la reforma electoral?”

Cuando le preguntaron específicamente por la posibilidad de que la nueva estructura de boletas favorezca el arrastre de gobernadores sobre diputados o intendentes sobre concejales, Meyer directamente minimizó la importancia de esa ventaja para su estrategia. “Ni pelota le doy”, respondió.

Explicó que actualmente está más preocupado por terminar obras de pavimento y cobrar recursos provinciales adeudados. Después lanzó probablemente su definición más contundente sobre la reforma: “¿Qué le va a cambiar a la gente la reforma electoral? No le va a cambiar un carajo”.

Según su interpretación, el ciudadano observa dirigentes discutiendo un “tablero de ajedrez” para mejorar sus posibilidades electorales mientras siguen pendientes problemas de infraestructura, salud y seguridad.

Su cuestionamiento fue todavía más lejos. Cuando se le preguntó si veía una continuidad entre la reforma constitucional de 2025 y la reforma electoral, Meyer respondió afirmativamente. “Está todo armado y orquestado para asegurar un sistema de clientelismo político”, afirmó.

Es una acusación política del intendente, no un hecho probado. Meyer sostiene que las nuevas estructuras institucionales aumentan cargos, organismos y burocracia y considera que determinadas reglas terminan siendo funcionales a quienes ya controlan el Estado. “La política lo hizo a medida de la política”, sintetizó.

Su crítica también alcanza al gobernador Maximiliano Pullaro, a quien había cuestionado previamente por considerar que la reforma constitucional terminó habilitando una reelección que originalmente no tenía disponible.

Su preocupación por una política cada vez más alejada de las urnas

Meyer introdujo además otra interpretación polémica. Considera que el descrédito generalizado de la dirigencia termina beneficiando a las estructuras políticas consolidadas porque desincentiva la participación electoral.

Su razonamiento es que, cuanto menos ciudadanos concurren a votar, mayor peso relativo adquieren los aparatos y electorados más fidelizados. Utilizó como ejemplo la elección de convencionales constituyentes de 2025 y cuestionó la manera en que algunas fuerzas comunicaron sus resultados sin ponderar suficientemente el nivel de participación.

Para Meyer, la respuesta debería ser exactamente la contraria: conseguir que la ciudadanía vuelva a involucrarse.

“Por Vos”, su apuesta para romper estructuras

Todo termina entonces en el mismo lugar. Meyer quiere su partido. No descartó futuras coincidencias con dirigentes o sectores que compartan determinadas ideas, pero pretende llegar a esa instancia teniendo independencia política.

Su objetivo es que Por Vos consiga reconocimiento provincial antes de terminar 2026. Y la construcción tiene una particularidad: no presenta un programa elaborado desde cero para una futura campaña.

Su principal plataforma será su propia gestión. “Esto es demostrable, yo hice esto”, resumió.

Pretende recorrer Santa Fe mostrando cuentas municipales, obras, reservas, servicios y su enfrentamiento con estructuras que considera perjudiciales para el contribuyente.

De Las Rosas hacia una discusión provincial

Todavía queda una pregunta sin respuesta. ¿Para qué cargo?

Meyer habla de transformar la provincia, cuestiona al Gobierno, quiere cambiar la composición de las cámaras legislativas y está construyendo un partido de alcance santafesino.

Pero todavía no terminó de colocar públicamente su nombre dentro de un casillero electoral concreto para 2027. Quizás tampoco lo necesite todavía. Primero necesita el partido. Después vendrán las candidaturas.

Lo que sí parece definido es que Meyer quiere dejar de ser solamente el intendente disruptivo de Las Rosas para transformarse en un actor de la discusión provincial. Y pretende hacerlo con una fórmula discursivamente sencilla: menos estructura política, menos gasto improductivo, tolerancia cero con la corrupción, más recursos para seguridad, salud e infraestructura y una administración que pueda mostrar permanentemente dónde está el dinero.

Sus adversarios podrán discutir sus métodos, sus comparaciones, la dureza de algunas decisiones y muchas de sus afirmaciones. Pero Meyer parece haber encontrado precisamente allí su estrategia política.

Mientras buena parte de Santa Fe comienza a hablar de candidaturas, alianzas y nuevas reglas electorales, él quiere que la discusión sea otra. “Hay que mostrar un éxito”, dijo durante la entrevista. Y su apuesta para 2027 consiste en convencer a los santafesinos de que ese éxito ya existe y está, según él, en Las Rosas.

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