En la búsqueda de consolidar poder político más allá de los límites santafesinos, el gobernador Maximiliano Pullaro avanza a fuerza de acuerdos, movimientos y gestos que incomodan tanto a correligionarios radicales como a peronistas y libertarios. Lo que hace en Santa Fe con un armado heterogéneo y cada vez más frágil, comienza a replicarlo en el orden nacional, donde teje vínculos con figuras como Juan Schiaretti y Horacio Rodríguez Larreta, evita confrontar de lleno con el presidente Javier Milei y, al mismo tiempo, suma apoyos de dirigentes peronistas ligados al kirchnerismo.
El resultado es un “frankenstein político” que empieza a mostrar desgaste interno: muchos radicales de peso en su propia provincia cuestionan la apertura hacia sectores ajenos a la UCR, y ahora, en Córdoba, referentes como Ramón Mestre y Marcos Ferrer le marcaron públicamente los límites.
La advertencia cordobesa
“Si no venís a apoyar a la Lista 3, entonces mejor no vengas”. Esa fue, palabras más, palabras menos, la frase que Mestre le transmitió a Pullaro, según trascendió en ámbitos del radicalismo cordobés. El ex intendente y candidato a diputado nacional dejó en claro que la UCR provincial no quiere que la figura del gobernador santafesino ingrese en la disputa interna, menos aún en momentos de tensiones con Schiaretti, quien se muestra cada vez más cerca de Pullaro en el plano nacional.
El pedido no fue aislado: el propio presidente de la UCR cordobesa y aliado de Rodrigo de Loredo, Marcos Ferrer, también intervino para desalentar un desembarco de Pullaro en la campaña provincial. En Córdoba, el radicalismo intenta mostrarse con lista propia y sin alianzas, en un escenario atravesado por fracturas internas y desconfianza hacia los guiños del gobernador santafesino al ex mandatario Schiaretti.
La foto en Corrientes y el armado de Provincias Unidas
Mientras en Córdoba crecen los cortocircuitos, Pullaro continúa sumando gestos en el armado nacional. En Corrientes, se mostró junto a Schiaretti y al gobernador anfitrión Gustavo Valdés, en lo que fue leído como un nuevo intento de robustecer el frente Provincias Unidas. La foto también incluyó al jujeño Carlos Sadir y al senador Carlos “Camau” Espínola, quien viene de un fallido intento de sumarse al armado libertario.
Allí, Pullaro firmó con Valdés un convenio para habilitar una conexión fluvial entre Santa Fe y Corrientes, un gesto de gestión con impacto electoral en la previa de los comicios correntinos. Sin embargo, puertas adentro de la UCR, no pasó desapercibido que el santafesino priorizó mostrarse con Schiaretti antes que con los candidatos propios de su partido en Córdoba.
Ambición sin freno y tensiones crecientes
La estrategia expansiva de Pullaro genera cada vez más resistencias. En Santa Fe, los correligionarios lo acusan de abrir el espacio a peronistas y libertarios con los que no comparten principios, mientras que en Córdoba lo acusan de poner en riesgo la unidad partidaria en beneficio de su propio proyecto presidencial.
“Pullaro no mide su ambición de poder, choca con realidades que no se ajustan a sus intenciones y termina dejando una de cal y una de arena”, reconoció un dirigente radical cordobés.
Lo cierto es que, mientras Pullaro apuesta a proyectarse como referente nacional del interior productivo, multiplica las fricciones con aliados y opositores por igual. Su capital político crece, pero también las advertencias de que el armado se sostiene en una frágil red de acuerdos circunstanciales.