Dos docentes intentando reparar por sus propios medios un enorme bache sobre la Ruta Provincial 1, al sur de Los Jacintos, se convirtieron en una postal que rápidamente generó indignación en el norte santafesino. Las imágenes difundidas en redes sociales volvieron a poner bajo la lupa el estado de uno de los corredores más importantes de la costa provincial y agregaron otro problema a la realidad cotidiana de los trabajadores de la educación: salarios cuestionados por los gremios, presentismo, reforma previsional y, para quienes deben trasladarse entre localidades para trabajar, rutas deterioradas. La publicación también abrió interrogantes sobre el papel del senador por San Javier, Oscar Dolzani, mientras aparece un contraste político inevitable: el Gobierno de Pullaro decidió invertir recursos provinciales para hacerse cargo de la Ruta Nacional A012 mientras todavía existen sectores críticos en corredores que dependen directamente de Santa Fe.
Hay fotografías que terminan explicando un problema mejor que cualquier discurso. Dos docentes, una ruta provincial, un enorme pozo en medio de la calzada y un intento casi artesanal por hacerlo menos peligroso para quienes pasan por allí.
La publicación apareció en las redes sociales de Radio La Mega de Romang acompañada por una frase que rápidamente comenzó a circular: “Docentes no solamente enseñan, sino también arreglan rutas”. Según la descripción difundida por el medio, las imágenes fueron tomadas sobre la Ruta Provincial 1, al sur de Los Jacintos, y muestran a dos docentes intentando intervenir sobre un enorme bache en una zona por la que además circula una cantidad importante de tránsito pesado.
La escena tiene algo de absurdo, pero también de preocupante. Porque detrás de dos trabajadores tratando de tapar un pozo aparece una discusión mucho más profunda: quién se hace responsable de garantizar que una ruta provincial pueda ser transitada con seguridad.
Y para los docentes existe además una particularidad. Muchos no trabajan necesariamente en la misma localidad donde viven. Viajan todos los días o varias veces por semana de una ciudad a otra, de un pueblo a otro y, en algunos casos, entre diferentes establecimientos para completar sus horas. Para ellos, el estado de una ruta no es solamente un problema de infraestructura. Es parte de sus condiciones laborales.
A los problemas docentes ahora se suma cómo llegar a la escuela
La relación entre el Gobierno de Maximiliano Pullaro y una parte importante de la docencia santafesina viene atravesando momentos de fuerte tensión prácticamente desde el comienzo de la gestión. La política salarial, el regreso de un esquema de incentivo asociado a la asistencia, denominado oficialmente Asistencia Perfecta, y la reforma previsional se transformaron en algunos de los principales focos del conflicto.
Los gremios docentes vienen cuestionando la pérdida de poder adquisitivo y rechazando el sistema de presentismo, al considerar que introduce una penalización económica vinculada con las ausencias. A eso se sumaron las modificaciones previsionales sancionadas durante la actual administración, que cambiaron aportes y condiciones del sistema jubilatorio provincial.
Sobre esa realidad aparece ahora otra cuestión mucho más cotidiana para miles de trabajadores de la educación: llegar a trabajar.
En una provincia extensa y con centenares de pequeñas localidades, la docencia tiene una enorme movilidad territorial. Hay maestros y profesores que recorren decenas de kilómetros para llegar a sus escuelas. Algunos trabajan en dos o tres establecimientos y otros deben utilizar rutas provinciales y caminos secundarios diariamente.
Por eso las fotografías de la Ruta 1 consiguieron una repercusión que excedió ampliamente al bache que intentaban reparar.
No muestran solamente una ruta deteriorada. Muestran a dos docentes ocupándose de algo de lo que debería ocuparse el Estado.
La Ruta 1 ya había dado señales de alarma
El deterioro de distintos sectores de la Ruta Provincial 1 no constituye una discusión nueva. Durante este mismo año la traza tuvo incluso un episodio mucho más grave: en marzo debió ser completamente cortada a la altura de Colonia Teresa después del hundimiento y posterior rotura de una alcantarilla. El daño obligó a implementar desvíos desde San Javier y Romang y durante algunos días los pasajeros del transporte interurbano tuvieron que realizar trasbordos para continuar sus viajes.
Más recientemente, productores de la zona volvieron a advertir sobre sectores deteriorados. En octubre, el presidente de la Sociedad Rural de Romang, Walter Beckley, señaló que mientras avanza la repavimentación en una parte del corredor, los tramos todavía no intervenidos presentan baches. La advertencia adquirió mayor importancia por el traslado de entre 50.000 y 60.000 cabezas de ganado previsto entre Romang y Alejandra como consecuencia de la crecida del Paraná, situación que incrementa los riesgos para quienes circulan por la región.
En septiembre ya había aparecido otra señal preocupante. Entidades rurales del norte se reunieron con el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, y equipos técnicos provinciales para analizar infraestructura vial e hídrica. En un relevamiento realizado sobre 15 alcantarillas de la Ruta 1 entre Romang y San Javier, siete presentaban un importante grado de socavamiento, según lo informado entonces por representantes de la Sociedad Rural de Romang.
Es decir, las imágenes de los docentes no aparecieron sobre una ruta que hasta ayer no presentaba inconvenientes. Forman parte de una discusión que lleva meses y que combina baches, deterioro estructural, alcantarillas comprometidas y una traza sometida a una fuerte circulación regional.
Las obras existen, pero los pozos también
Sería incorrecto afirmar que el Gobierno provincial no está realizando ninguna inversión sobre la Ruta 1. La administración Pullaro tiene en marcha una repavimentación de 37,5 kilómetros entre Alejandra y Arroyo El Gusano y licitó otra intervención de 37 kilómetros entre Saladero Cabal y San Javier, con un presupuesto oficial superior a los $42.000 millones. Cuando ambas etapas estén terminadas, la Provincia proyecta haber intervenido más de 75 kilómetros del corredor. Ese dato forma parte de la realidad.
Pero las fotografías difundidas desde Romang muestran la otra parte: mientras avanzan esas obras, existen sectores que continúan en condiciones deficientes y reparaciones provisorias que, de acuerdo con la denuncia publicada, no alcanzan para resolver el deterioro.
La discusión, por lo tanto, no pasa por negar las obras que están en marcha. Pasa por determinar qué sucede con los kilómetros que quedan afuera de esas intervenciones y qué respuesta reciben quienes deben utilizarlos todos los días. Porque una ruta no comienza a ser peligrosa recién cuando se corta completamente.
La pregunta que apareció alrededor de Oscar Dolzani
Las imágenes también dejaron una pregunta política imposible de esquivar: ¿dónde está el senador Oscar Dolzani mientras los vecinos y hasta los docentes exponen públicamente el estado de la Ruta Provincial 1? No se trata de un legislador ajeno al territorio ni de una ruta ubicada fuera de su representación. Dolzani es el senador del departamento San Javier y, por lo tanto, uno de los principales representantes políticos de una región donde el deterioro vial forma parte de las preocupaciones cotidianas de quienes deben trasladarse para trabajar, producir, estudiar o atenderse.
Es cierto que Dolzani participó de anuncios vinculados con la Ruta 1 y acompañó públicamente la licitación de obras sobre otros sectores del corredor. Pero justamente por eso la situación actual genera todavía más interrogantes. No alcanza con aparecer cuando se anuncia una licitación o acompañar al Gobierno durante la presentación de una obra. La representación territorial también exige levantar la voz cuando aquello que todavía no fue reparado se transforma en un peligro para los vecinos.
La publicación terminó haciendo visible aquello que la política debería detectar antes de que se convierta en una fotografía viral: dos docentes tratando de solucionar un enorme pozo sobre una ruta provincial. Frente a semejante escena, la discusión ya no pasa solamente por enumerar las obras realizadas, sino por conocer qué hizo el senador para advertir sobre ese tramo, qué respuestas reclamó a Vialidad Provincial y al Ministerio de Obras Públicas y, fundamentalmente, cuándo llegará una solución.
Porque Dolzani pertenece además al oficialismo provincial. Esa cercanía con la Casa Gris debería significar mayor capacidad para conseguir respuestas para su departamento y no menor intensidad a la hora de reclamarlas. Ser parte del mismo espacio político que gobierna Santa Fe no debería convertir los problemas del territorio en asuntos sobre los que resulte más cómodo guardar silencio.
Los habitantes del departamento no eligieron un senador únicamente para acompañar las decisiones del Ejecutivo o participar de los anuncios cuando llegan las obras. Lo eligieron para representar sus problemas ante el poder provincial. Y cuando una ruta llega al punto de mostrar a dos docentes intentando tapar un cráter, la pregunta deja de ser únicamente qué está haciendo Vialidad.
También corresponde preguntar qué está haciendo el senador del departamento para que esa imagen no vuelva a repetirse.

Pullaro arregla una ruta nacional mientras una provincial muestra sus cráteres
La fotografía adquiere todavía mayor impacto cuando se la coloca frente a una de las decisiones que el Gobierno provincial convirtió este año en bandera de gestión.
Santa Fe acordó con Nación hacerse cargo durante 20 años de la administración, mantenimiento y ejecución de obras sobre la Ruta Nacional A012. El Gobierno de Pullaro presentó la decisión como una demostración de capacidad frente al retiro del Estado nacional de la obra pública y comenzó las primeras reparaciones con una inversión provincial de $4.300 millones.
El gobernador incluso sostuvo que la Provincia podría haberse limitado a reclamar porque la A012 era responsabilidad nacional, pero decidió hacerse cargo para resolver un problema estructural.
La decisión puede explicarse por la enorme importancia productiva y logística de ese corredor, fundamental para el ingreso de camiones al complejo portuario del Gran Rosario. Pero inevitablemente abre otra discusión.
Si Santa Fe dispone de recursos para asumir durante dos décadas la responsabilidad sobre una ruta que pertenecía a Nación, ¿qué prioridad tendrán los tramos deteriorados de las rutas que ya son responsabilidad provincial?
La comparación no significa que arreglar la A012 sea una decisión equivocada. Significa que la decisión eleva el nivel de exigencia sobre el resto de la red vial santafesina.
El propio Gobierno sostiene que ambas políticas pueden desarrollarse simultáneamente. Según información oficial de octubre, la Provincia acumula más de $150.000 millones destinados desde 2024 al mantenimiento y recuperación de corredores y afirma haber intervenido aproximadamente 1.500 kilómetros entre 2024 y 2025, además de nuevos grupos de reparaciones durante 2026.
Pero para quien tiene que esquivar un cráter camino al trabajo, las estadísticas generales difícilmente alcancen como respuesta.
Una postal demasiado incómoda
Tal vez por eso las imágenes de los docentes tuvieron tanta fuerza. No hay un acto político. No hay un dirigente opositor hablando frente a una cámara. No hay una conferencia sindical. Hay dos trabajadores al costado de una ruta intentando solucionar un problema que los supera. Y detrás de ellos hay miles de docentes que todos los días tienen que trasladarse para enseñar.
Trabajadores que vienen discutiendo salarios con el Gobierno provincial, que cuestionaron el regreso del presentismo y que también quedaron alcanzados por una reforma previsional que produjo un fuerte conflicto con los gremios estatales.
Ahora, para muchos de ellos, aparece además una pregunta mucho más elemental: en qué condiciones está el camino que deben recorrer para llegar a la escuela.
La Provincia podrá mostrar los kilómetros que está repavimentando sobre la Ruta 1. Dolzani podrá recordar las gestiones realizadas y las obras que acompañó. Pullaro podrá defender que Santa Fe haya decidido hacerse cargo de la A012 ante el abandono nacional.
Todos esos datos existen. Pero también existe la fotografía. Dos docentes, un enorme pozo y una Ruta Provincial 1 que en ese punto necesita algo bastante más profundo que un arreglo provisorio.
Porque si quienes tienen que llegar a las aulas terminan intentando reparar el camino para poder hacerlo, el problema ya dejó de ser solamente vial. Es también una imagen incómoda sobre cuáles son las prioridades del Estado.




