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HOY:  domingo 08 de febrero del 2026

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El poder habló a través de gestos, fotos y silencios que reconfiguran el escenario santafesino

En San Lorenzo, el Presidente dejó señales políticas nítidas: protagonismo libertario, bendición territorial y un silencio elocuente hacia el gobierno provincial. Sin anuncios de gestión y con fuerte carga simbólica, el Presidente dejó en claro que la provincia es clave en su estrategia política a futuro.

Como era de esperar, la visita del presidente Javier Milei a la provincia de Santa Fe dejó mucha tela para cortar. No solo por el contenido de su discurso en el Campo de la Gloria, sino —sobre todo— por lo que se dijo sin palabras: las presencias destacadas, las ausencias simbólicas, los gestos cuidadosamente expuestos y una escena política que pareció pensada más en clave electoral que institucional.

San Lorenzo fue el escenario elegido. No uno cualquiera: un acto histórico, masivo, cargado de épica nacional y con una fuerte presencia popular. Allí, Milei no solo conmemoró el Combate de San Lorenzo; también dejó en evidencia que su vínculo con Santa Fe entró en una nueva etapa. Una etapa en la que ya no se limita a la gestión nacional, sino que empieza a delinear territorialidad, liderazgos propios y proyección política a futuro.

La bendición explícita a Romina Diez

Uno de los mensajes más claros de la jornada fue la centralidad que tuvo la diputada nacional Romina Diez. Sin necesidad de discursos ni presentaciones formales, Milei la ubicó en el corazón del acto: fue una de las primeras dirigentes en recibirlo, compartió la escena con Karina Milei y quedó asociada a las imágenes más difundidas de la jornada.

No fue un gesto aislado ni casual. En términos políticos, la señal fue contundente: Milei ya eligió a su referente en Santa Fe. La diputada libertaria apareció como su principal anclaje territorial, en un acto institucional de enorme visibilidad y con una tribuna favorable al Presidente. La foto, el gesto y la cercanía funcionaron como una bendición política a cielo abierto.

Pullaro, presente pero fuera del radar presidencial

En el otro extremo quedó el gobernador Maximiliano Pullaro. Formalmente, ocupó el lugar que marca el protocolo: estuvo en el palco central, sentado junto al Presidente durante toda la ceremonia. Políticamente, sin embargo, su figura quedó desdibujada.

Durante toda la tarde, Pullaro buscó captar la atención de Milei, en un contexto previo marcado por tensiones entre Nación y Provincia: deuda previsional, rutas nacionales, financiamiento y cruces en redes sociales. Nada de eso tuvo eco en el acto. Milei evitó cualquier mención al gobierno santafesino, no agradeció la organización ni hizo referencias institucionales a la provincia.

El contraste fue evidente: mientras el gobernador quedó reducido a un rol estrictamente protocolar, Romina Diez se movió con libertad, cercanía y protagonismo. La indiferencia presidencial hacia Pullaro fue, quizás, uno de los datos políticos más elocuentes de la jornada.

Un acto histórico, una escena política controlada

El Presidente fue el único orador del acto. Monopolizó la palabra, el relato y el encuadre histórico. Su discurso, anclado en la figura de San Martín y el simbolismo del sable corvo, tuvo un fuerte contenido ideológico y una lectura política del pasado que dialoga directamente con su proyecto de gobierno.

Las críticas al peronismo, la reivindicación de una “revolución liberal” y la apelación a la soberanía, el mando y la autoridad formaron parte de un mensaje cuidadosamente construido. No hubo confrontación directa con el gobierno provincial, pero sí una clara delimitación de identidades y adversarios.

La escena fue acompañada por una tribuna mayoritariamente favorable, sin banderas partidarias visibles, pero con una clara impronta libertaria. San Lorenzo apareció así como una plaza amigable, un territorio donde Milei se mueve cómodo y donde La Libertad Avanza mostró músculo político.

La emoción por el regalo y el tono épico

Antes del acto central, el intendente Leonardo Raimundo le entregó a Milei una réplica del sable corvo de San Martín. El gesto tuvo un fuerte impacto emocional en el Presidente, que se mostró visiblemente conmovido. El obsequio funcionó como un puente simbólico entre la historia sanmartiniana, la ciudad de San Lorenzo y la narrativa épica que Milei buscó imprimirle a su visita.

Ese tono épico atravesó toda la jornada: la recreación histórica, el desfile, la presencia de los Granaderos, la carga simbólica del sable y un discurso que buscó inscribirse en una línea de continuidad con los próceres fundacionales.

Santa Fe, en la mira presidencial

Más allá del acto puntual, la visita dejó una lectura política difícil de soslayar: Milei comenzó hace semanas una campaña temprana, con la reelección en el horizonte, y Santa Fe ocupa un lugar central en esa estrategia.

La elección de San Lorenzo, la exposición de Romina Diez como figura clave, la indiferencia hacia Pullaro y el control total del mensaje no parecen gestos aislados. Todo indica que el Presidente ya empezó a construir su mapa político del 2027 y que la provincia de Santa Fe está entre sus prioridades.

El acto fue histórico. El mensaje, claramente político. Y las señales, demasiado explícitas como para pasar desapercibidas.

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