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30/06/2026 7:51 pm

El sistema de salud que fue ejemplo nacional hoy pide auxilio en Rosario

La crisis salarial, la falta de personal y los problemas edilicios volvieron a poner en debate el rumbo de la política sanitaria municipal.

Una protesta frente al Hospital Roque Sáenz Peña volvió a encender las alarmas sobre el presente de la salud pública rosarina. Trabajadores denunciaron salarios por debajo de la línea de pobreza, falta de personal, recortes, problemas edilicios y ausencia de diálogo con el municipio. En una ciudad que durante décadas fue reconocida en todo el país por su modelo sanitario, el conflicto expone una de las crisis más profundas de los últimos años y pone bajo la lupa la gestión de Pablo Javkin.

Rosario construyó durante décadas un prestigio que trascendió las fronteras de la provincia. Su sistema de salud pública fue estudiado, reconocido y tomado como ejemplo por otras ciudades argentinas y latinoamericanas por su capacidad de atención primaria, descentralización y calidad profesional.

Hoy, esa imagen comienza a resquebrajarse.

La protesta realizada este martes frente al Hospital Roque Sáenz Peña no fue un reclamo aislado. Fue la manifestación visible de un malestar que se viene acumulando desde hace años y que, según denuncian los propios trabajadores, llegó a un punto límite.

Con una olla popular en la puerta del hospital, personal del Roque Sáenz Peña, del Hospital de Niños Víctor J. Vilela y de distintos centros de salud municipales volvió a denunciar el deterioro salarial, la falta de inversión, el congelamiento de cargos y las condiciones en las que actualmente funciona el sistema sanitario rosarino.

«La salud pública de Rosario se viene abajo»

El mensaje de los trabajadores fue contundente. «La salud pública de Rosario se viene abajo edilicia y salarialmente», resumió Martín Crer, uno de los referentes del reclamo.

Según explicó, los salarios promedio del personal municipal oscilan actualmente entre los 750.000 y los 850.000 pesos mensuales, muy por debajo de la canasta familiar, estimada en alrededor de 2.800.000 pesos.

«Tenemos asignaciones que no llegan al millón de pesos. Esto está atrasadísimo y muy lejos de lo que necesitamos para llegar a fin de mes», afirmó.

La consecuencia directa, aseguran, es que muchos profesionales abandonan el sistema público para buscar mejores condiciones laborales en el sector privado.

Otros, en cambio, acumulan dos, tres e incluso cuatro empleos para sostener sus ingresos.

En el caso del personal no profesional, las extensas jornadas de horas extras se transformaron prácticamente en la única herramienta para poder llegar a fin de mes.

Más pacientes, menos trabajadores

Pero el conflicto no se limita únicamente a la cuestión salarial. Los trabajadores sostienen que la demanda sanitaria creció de manera sostenida durante los últimos años mientras la planta de personal permanece prácticamente congelada.

Incluso recuerdan que la propia Secretaría de Salud municipal reconoció que entre 2024 y 2025 la atención aumentó aproximadamente un 25%. «Trabajamos más, tenemos más pacientes y menos trabajadores porque la planta municipal está congelada desde hace años», advirtió Crer.

Esa combinación, sostienen, repercute directamente sobre la calidad del servicio que reciben miles de rosarinos.

Hospitales con problemas estructurales

Las denuncias también alcanzan el estado de la infraestructura. Uno de los casos más graves es el propio Hospital Roque Sáenz Peña.

Según denunciaron los trabajadores, el establecimiento lleva cuatro meses sin suministro de gas. La situación obliga a sobrecargar el sistema eléctrico, generando reiterados cortes de energía que afectan el funcionamiento cotidiano del hospital.

A ello se suman faltantes de medicamentos, reducción de programas sanitarios, demoras crecientes para acceder a turnos médicos y estudios diagnósticos y un deterioro edilicio que, según afirman, se profundiza año tras año.

Sin respuestas del municipio

Otro de los aspectos que más preocupa a los trabajadores es la falta de canales efectivos de diálogo con las autoridades municipales.

Los reclamos salariales deberán discutirse en la próxima negociación paritaria, pero quienes diariamente sostienen el funcionamiento del sistema aseguran que hasta el momento no existieron respuestas concretas.

«Queremos una recomposición salarial significativa. Hoy los aumentos que recibimos son de 20 o 30 mil pesos. Eso no modifica absolutamente nada», señalaron.

El contraste con una historia de orgullo

La crisis adquiere una dimensión aún mayor porque golpea uno de los símbolos históricos de Rosario.

Durante décadas, la salud pública fue una verdadera política de Estado.

Hospitales, centros de salud y equipos interdisciplinarios convirtieron al modelo sanitario rosarino en un ejemplo nacional, especialmente por el desarrollo de la atención primaria y la prevención.

Ese capital institucional comenzó a construirse mucho antes de las actuales gestiones y fue consolidándose a través de distintos gobiernos municipales.

Sin embargo, hoy muchos trabajadores consideran que ese modelo atraviesa uno de sus momentos más delicados.

Autonomía municipal y responsabilidades

La discusión también adquiere un fuerte contenido político. Durante años distintos sectores impulsaron la necesidad de otorgar mayor autonomía a Rosario para que pudiera administrar con mayor libertad sus recursos y definir políticas propias. La reciente reforma constitucional avanzó precisamente en ese sentido.

Sin embargo, para muchos trabajadores resulta paradójico que, en un contexto de mayor autonomía institucional, uno de los sectores más emblemáticos de la ciudad atraviese semejante nivel de deterioro.

La crítica apunta directamente a la administración de Pablo Javkin, a quien acusan de haber acompañado un esquema de ajuste sobre uno de los servicios públicos que mayor reconocimiento le dio históricamente a Rosario.

Una crisis que trasciende un hospital

La protesta del Roque Sáenz Peña probablemente no sea un hecho aislado. Representa el malestar de buena parte del sistema municipal de salud, que enfrenta simultáneamente salarios deteriorados, falta de recursos, infraestructura envejecida y una demanda asistencial que continúa creciendo.

El escenario plantea un desafío complejo para la gestión municipal. Porque cuando el conflicto alcanza a uno de los principales orgullos institucionales de Rosario, la discusión deja de ser exclusivamente salarial para transformarse en un debate sobre el modelo de ciudad.

Y en esa discusión, la salud pública vuelve a ocupar un lugar central, no por sus logros, sino por una crisis que ya nadie parece poder ocultar.

Juan Francisco 1
Juan Francisco

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