13/09/2026 1:01 pm

Diego Giuliano: “Tiene pico de pato, pluma de pato, pata de pato. Es pato. Es Pullaro”.

El diputado cuestionó la reforma electoral y consideró que determinadas reglas tienen nombre y apellido. “Es Pullaro”, afirmó, antes de advertir sobre la concentración de poder y pedir que no se modifiquen las reglas según las necesidades de la coyuntura.

El diputado nacional presentó en Democráticamente, por AGOFA TV, las ideas centrales de su libro La Santa Fe que viene y dejó definiciones que inevitablemente lo proyectan hacia 2027. Reivindicó el recambio generacional, cuestionó la concentración de poder del Gobierno provincial y consideró que la habilitación para que Maximiliano Pullaro busque la reelección fue diseñada para beneficiar al propio mandatario. También denunció una pérdida del 33% del poder adquisitivo docente, reclamó mayor firmeza frente a Nación y aseguró que el peronismo y sus aliados definirán quién encabezará un proyecto que considera “superador” para la provincia.

Diego Giuliano habla de “la Santa Fe que viene” sin confirmar todavía que pretenda ser él quien la gobierne. Pero habla como alguien que se prepara para discutirla. Tiene un libro. Recorre la provincia. Construye equipos.

Habla de los primeros cien días de una eventual nueva administración. Cuestiona decisiones concretas del gobierno de Maximiliano Pullaro. Y sostiene que el peronismo posee un proyecto capaz de ganar las elecciones de 2027.

Sin embargo, cuando llega la pregunta inevitable sobre su candidatura, frena. “Quien va a ser candidato a gobernador de Santa Fe lo va a decidir el peronismo”, responde. Y agrega inmediatamente: “Lo que yo estoy seguro es que el peronismo va a ganar esta provincia. Va a ganar esta elección porque tiene un mejor proyecto”.

Esa combinación entre prudencia personal y construcción política atravesó buena parte de la extensa entrevista que el diputado nacional brindó en Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV.

Allí habló de su libro La Santa Fe que viene, de las nuevas generaciones, de su experiencia como convencional constituyente, de la reelección de Pullaro, del salario docente, del potencial productivo santafesino, de la relación con Javier Milei y de la reconstrucción del peronismo. Pero también dejó una definición sobre la forma en que interpreta el poder provincial. Para Giuliano, Pullaro intenta concentrarlo.

“La Santa Fe que viene”: un libro que también funciona como proyecto

El título elegido por Giuliano no parece casual. La Santa Fe que viene intenta mirar hacia adelante. No solamente realizar un diagnóstico de la provincia actual, sino discutir qué provincia debería construirse en los próximos años. Y en esa elaboración, Giuliano coloca a las nuevas generaciones en un lugar central.

Hay allí una dimensión personal. El diputado lleva más de tres décadas ejerciendo la docencia y contó una particularidad que lo acompaña desde entonces: sus alumnos siempre tienen aproximadamente la misma edad. Él envejece. Ellos siguen teniendo 18 o 20 años.

Esa convivencia permanente con nuevas generaciones, sostiene, le permite renovar preguntas, energía y perspectivas. “Yo trabajo siempre con esos jóvenes que creo que son los que tienen que ir tomando la posta”, explicó. Y utilizó una palabra que atraviesa su concepción política: “pasamano”.

El pasamano generacional. Que quienes acumularon experiencia no se aferren eternamente a los lugares de decisión, sino que preparen a quienes vienen detrás para ocuparlos.

Una generación que teme vivir peor que sus padres

Giuliano vinculó esa preocupación con un problema mucho más profundo.

Según describió, existe una generación de jóvenes que ya no tiene la certeza de poder alcanzar aquello que consiguieron sus padres. Una vivienda. Un trabajo estable. Una familia. Una determinada expectativa de progreso. “Los jóvenes te dicen: ‘No vamos a poder hacer lo mismo que hicieron nuestros padres’”, relató.

Para el dirigente, esa incertidumbre económica y social también se conecta con problemas de salud mental, frustración y falta de expectativas. Por eso sostiene que la política debe recuperar una palabra que durante los últimos años parece haber perdido valor: futuro.

Su propuesta es “abrirle los poros” a Santa Fe. Los de la industria. El campo. Los puertos. Las ciudades. La educación. Los trabajadores. Y permitir que nuevas ideas ingresen en una provincia que, según su diagnóstico, tiene mucho más potencial del que actualmente aprovecha.

Un año después de la Convención

Giuliano fue también convencional constituyente. Y al cumplirse un año de aquella experiencia volvió sobre uno de los acontecimientos institucionales más importantes de la historia reciente santafesina. No relativizó su importancia. Todo lo contrario.

Definió la experiencia como “única” y reivindicó la Constitución de 1962 como una Carta Magna “sabia”, construida por una generación que atravesó tiempos políticamente complejos y consiguió dejar un texto democrático con componentes de justicia social y desarrollo económico.

Para reformarla, sostuvo, había que empezar por conocerla. Y después escuchar. Organizaciones intermedias. Gremios. Empresarios. Vecinos. Consumidores. Usuarios.

Para Giuliano, una Constitución no debería ser exclusivamente el resultado de un acuerdo entre dirigentes. Debe intentar interpretar a una sociedad. Precisamente por eso, su libro comienza abordando lo que define como “materias no logradas y debates abiertos”. Es decir, aquello que considera que la Reforma dejó pendiente.

“La parte del poder la hacemos nosotros”

Y allí aparece su principal crítica. Según Giuliano, durante la Convención existió una suerte de división implícita. Los sectores opositores podían avanzar sobre derechos y garantías. Pero la arquitectura del poder quedaba fundamentalmente bajo control del oficialismo.

Lo sintetizó con una frase que atribuyó a aquella lógica: “La parte del poder la hacemos nosotros. Ustedes ocúpense de los derechos y ocúpense de las garantías”.

Giuliano recordó incluso una conversación que dijo haber mantenido junto a Juan Monteverde con Pullaro. Su planteo, según reconstruyó, fue directo. El oficialismo tenía los votos para habilitar la reelección. Que lo hiciera. Pero que después permitiera abrir la discusión constitucional. “Préstenos la lapicera. Préstenos un rato la lapicera”, recordó haber planteado.

El resultado, según Giuliano, tuvo avances. Entre ellos destacó especialmente una autonomía municipal que definió como “fuerte” y “potente”. Pero inmediatamente marcó la contradicción: “Ahora no le dieron plata”.

La “autonomía romántica”

Más adelante volvió sobre esa cuestión. Y encontró una definición particularmente gráfica. “Hasta ahora la autonomía romántica del Gobierno provincial no tiene un peso. Tiene compromisos y no tiene recursos”.

La crítica toca una de las discusiones que comenzará a adquirir mayor importancia después de la Reforma. Los municipios fueron reconocidos como autónomos. Pero autonomía significa asumir responsabilidades. Y las responsabilidades cuestan dinero.

Para Giuliano, una futura administración provincial debería avanzar rápidamente en un nuevo régimen de coparticipación que fortalezca a los gobiernos locales. Incluso lo incorporó dentro de las medidas que deberían abordarse durante los primeros cien días de una eventual nueva gestión. “Hay que establecer un régimen de coparticipación saludable para el sistema local”, sostuvo.

La gran deuda: desconcentrar el poder

Cuando se le preguntó cuál considera que es la principal deuda de la Constitución de 2025, Giuliano no dudó. “Desconcentrar el poder”.

Para el diputado, la nueva Carta Magna continúa siendo “ejecutivista” y mantiene una fuerte concentración alrededor del gobernador. Reconoció como positivo que se hayan establecido límites a las reelecciones. Pero cuestionó duramente una excepción: la posibilidad de que Pullaro pueda competir por un segundo mandato consecutivo en 2027.

Giuliano interpreta que existe una contradicción entre la prohibición vigente cuando Pullaro asumió en 2023 y la cláusula transitoria incorporada posteriormente por la Convención. Su conclusión jurídica es terminante: considera que una eventual candidatura de Pullaro sería inconstitucional.

Es importante precisar que esa es la interpretación jurídica y política de Giuliano, y que la habilitación está expresamente contemplada en el nuevo orden constitucional y podría eventualmente ser materia de controversia judicial si fuera impugnada.

Pero para el diputado existe además un problema político que excede cualquier discusión tribunalicia. La Reforma estableció límites para todos y una excepción que beneficia inmediatamente a quien impulsó políticamente el proceso.

El antecedente Duhalde y el plebiscito que Giuliano reclama

Para fundamentar su postura, Giuliano recordó la reforma constitucional bonaerense y la situación que atravesó Eduardo Duhalde.

Según su interpretación, frente a una situación comparable se recurrió entonces a una consulta popular para legitimar la posibilidad de competir nuevamente. Por eso sostiene que Pullaro debería haber seguido un mecanismo semejante. Su cuestionamiento parte del juramento realizado por el actual gobernador cuando asumió bajo la Constitución anterior. “El juramento no es en vano”, insistió.

La discusión seguramente crecerá si Pullaro finalmente decide buscar la reelección. Y probablemente sea uno de los grandes debates jurídicos y políticos de 2027.

Una reforma electoral y el “pato”

Pero Giuliano no limitó sus cuestionamientos a la Constitución. También apuntó contra la reciente reforma electoral santafesina y, particularmente, contra el mecanismo que permite determinadas variantes en las fórmulas internas para gobernador y vice.

Para él, existe un diseño adaptado a las necesidades actuales del oficialismo. Y utilizó una metáfora imposible de separar del título de la nota. “Tiene pico de pato, pluma de pato, pata de pato. Es pato. Es Pullaro. Es solo para él”.

Su argumento es que cuando una regla electoral parece diseñada alrededor de las necesidades políticas inmediatas de una persona, la institucionalidad queda sometida a la coyuntura. Por eso formuló una advertencia: “No violente las reglas de juego”. Y comparó modificar las reglas electorales según la conveniencia del momento con cambiar las reglas de un partido mientras se está jugando. “Hay que hacer lo correcto porque, en el fondo, no te conviene hacer eso”, sostuvo.

“Quieren tener la provincia en un puño”

La metáfora del pato desembocó en una crítica todavía más profunda. Giuliano considera que el Gobierno provincial intenta acumular influencia sobre los tres poderes. Ejecutivo. Legislativo. Judicial. “Estamos en un momento en donde quieren tener la provincia en un puño”, afirmó.

También cuestionó el proceso de renovación de la Corte Suprema y sostuvo que una Justicia demasiado vinculada con el Ejecutivo puede generar una situación institucional peligrosa. Son acusaciones políticas fuertes. Y deben ser presentadas como tales.

Pero forman parte del argumento central con el que Giuliano pretende discutir el modelo de poder de Pullaro: no cuestiona solamente determinadas políticas públicas; cuestiona la manera en que el gobernador construye poder.

Docentes: del primer lugar al puesto 16

Otro de los ejes más duros de la entrevista apareció justamente en el Día del Maestro. Giuliano volvió allí a su condición de docente. Y cuestionó particularmente la política salarial del Gobierno provincial.

Según los números que dijo haber recibido de sectores gremiales, Santa Fe pasó de ocupar el primer lugar en salario docente a ubicarse en el puesto 16. También habló de una pérdida del 33% en la capacidad adquisitiva.  “Santa Fe era la primera provincia en materia de salario docente. Número uno. Hoy somos 16”, sostuvo. Y agregó: “33% de pérdida de la capacidad adquisitiva del salario. Dicho por el gremio con los papeles”.

Los porcentajes y la ubicación en el ranking fueron presentados por Giuliano a partir de información gremial durante la entrevista y deben entenderse bajo esa atribución. Para el diputado, los docentes fueron uno de los sectores más perjudicados por la actual administración.

El presentismo entre las primeras medidas que promete revisar

Cuando habló de un eventual programa para los primeros cien días, Giuliano eligió una medida concreta: eliminar el actual sistema de presentismo docente y buscar otro mecanismo. Lo calificó como una “extorsión disfrazada de premio” y cuestionó particularmente que un trabajador con una enfermedad grave pueda sufrir una reducción salarial por ausentarse.

Giuliano aclaró que garantizar las clases debe continuar siendo un objetivo. Su diferencia está en el instrumento.

Para él, combatir el ausentismo no puede hacerse perjudicando económicamente al docente que enfrenta una enfermedad. También incorporó entre las políticas a revisar la reforma previsional y el esquema de recursos para municipios y comunas. Es decir, comienza a poner nombres concretos a aquello que llama “la Santa Fe que viene”.

Una potencia que produce alimentos para 14 veces su población

El diagnóstico de Giuliano no es el de una provincia pobre. Es exactamente el contrario. Considera que Santa Fe posee una enorme cantidad de potencial desaprovechado. Utilizó como ejemplo la producción alimentaria.

Según afirmó, la provincia produce alimentos equivalentes a 14 veces su población, por encima de Córdoba y Buenos Aires. Y construyó a partir de allí una definición política: “No puede haber hambre en Santa Fe. Es inmoral”.

Su mirada es que la potencia agroindustrial, portuaria, logística y productiva debería traducirse mucho más directamente en calidad de vida. Desde la alimentación hasta el empleo. Desde la infraestructura hasta la educación. Desde los puertos hasta el desarrollo del norte provincial. “Santa Fe puede mucho más”, es la tesis que atraviesa su libro y también su construcción política.

“Invencible acá, pero de rodillas en Buenos Aires”

Y en ese punto Giuliano apuntó contra la relación entre Pullaro y el Gobierno nacional. Jugó con uno de los conceptos comunicacionales utilizados por la gestión provincial: Santa Fe Invencible. “Invencible acá, pero de rodillas en Buenos Aires”, lanzó.

Su crítica es que la Provincia no mantiene frente a Javier Milei la firmeza que debería tener para reclamar recursos. Mencionó la deuda previsional nacional, las rutas y la falta de obra pública nacional en territorio santafesino. Particularmente cuestionó la transferencia de rutas nacionales a la Provincia.

Según su razonamiento, los santafesinos terminan financiándolas mediante impuestos nacionales sobre el combustible, posteriormente con recursos provinciales y finalmente mediante peajes. “Tres veces vamos a pagar”, sintetizó.

Un federalismo mucho más confrontativo

Giuliano fue incluso más lejos. Sostuvo que si Nación incumple sistemáticamente sus obligaciones con Santa Fe, la Provincia debería comenzar a discutir qué respuesta adopta frente al Estado central. “Si a Santa Fe no le cumplen, Santa Fe tiene que replantearse si le va a cumplir a Buenos Aires, al Estado Central”, afirmó.

Reconoció que se trata de una posición polémica. Pero la enmarcó en su interpretación histórica del federalismo argentino y en la existencia de obligaciones recíprocas entre Nación y provincias. La frase muestra también qué tipo de relación propone frente a Milei: menos contemplativa y considerablemente más confrontativa cuando considere afectados los intereses santafesinos.

“Endeudar a la provincia en 1.600 millones de dólares es un grave error”

Al evaluar los tres primeros años de Pullaro, Giuliano aseguró que no pretende realizar una crítica personal. Planteó que una futura gestión debería conservar aquello que considere positivo y modificar lo que entiende equivocado.

Pero inmediatamente enumeró sus diferencias. “Endeudar a la provincia en 1.600 millones de dólares es un grave error”, sostuvo.

También cuestionó la reforma previsional y la política salarial hacia docentes y trabajadores de la salud. Para Giuliano, esos aspectos representan parte de un contrato político que debe ser revisado. Y entiende que la democracia ofrece justamente esa posibilidad: otro gobierno. Otro equipo. Otra orientación.

Pullaro dice que no ve competidores; Giuliano le responde

Sobre el final llegó la política electoral. Pullaro había planteado públicamente que no observaba actualmente competidores claros frente a una eventual búsqueda de continuidad. Giuliano tomó esas palabras como una señal de soberbia. “No solo que tiene alguien enfrente, sino que tiene ideas y proyectos enfrente que son superadores a los que tiene él”, respondió. Y después colocó claramente al peronismo en ese lugar. “Nosotros, humildemente, desde el peronismo y sus aliados, hemos trabajado hace mucho tiempo en un proyecto de provincia. Estamos enfrente. Mal que le pese”.

Para Giuliano, el problema no pasa solamente por encontrar un nombre capaz de enfrentar a Pullaro. La prioridad debe ser construir una alternativa de gobierno. Después llegará la candidatura.

La foto del libro y un peronismo que intenta volver a mirarse

La presentación de La Santa Fe que viene dejó además una imagen política. Distintos sectores del peronismo volvieron a compartir un mismo espacio. Giuliano interpretó aquella convocatoria como algo más que la presentación de una publicación.

Fue, según explicó, una oportunidad para reunirse, reconocerse y empezar a ofrecer una expectativa diferente frente a una sociedad que considera golpeada por la situación económica. También recordó su trayectoria de construcción política y reivindicó experiencias en las que trabajó con administraciones de otros signos partidarios.

Para él, esa lógica debería trasladarse a la reconstrucción del peronismo: menos egoísmos. Menos mezquindades. Más construcción. Más “pasamano”. Y una propuesta antes que una candidatura.

Giuliano no confirmó su precandidatura. Pero tampoco se apartó de la discusión. Cuando se le preguntó directamente cuándo podría anunciarla, respondió: “Mi compromiso es el proyecto de provincia”. Y luego: “Quien va a ser el candidato a gobernador lo va a definir el peronismo y sus aliados y en eso yo estoy respetuoso”. No es un no. Tampoco es un sí.

Es la respuesta de un dirigente que pretende mantenerse dentro de la carrera sin anticipar una definición que podría alterar los equilibrios internos antes de tiempo.

El poder, Pullaro y la metáfora del pato

Pero probablemente la definición política más interesante de Giuliano no sea sobre su candidatura. Sea sobre la de Pullaro. Porque toda la entrevista estuvo atravesada por dos modelos diferentes de construcción política.

Giuliano habla del “pasamano”. De abrir. Escuchar. Construir equipos. Buscar acuerdos. Aceptar que otro pueda ocupar el lugar. Y frente a eso describe un modelo provincial que, según su mirada, intenta cerrar el poder alrededor de una figura.

La Constitución. La reforma electoral. La Legislatura. La Corte. La reelección. El aparato estatal. Son piezas que Giuliano coloca dentro de un mismo rompecabezas político.

Pullaro, mientras tanto, dice no encontrar todavía quién pueda competirle. Giuliano interpreta esa afirmación como parte del mismo fenómeno. El poder no solamente necesita construirse hacia adentro. También construye una imagen hacia afuera. Y una de las maneras de hacerlo consiste en convencer a propios y extraños de que no existe alternativa.

Ningunear al adversario puede ser una estrategia. Evitar nombrarlo también. Presentar una elección futura como inevitable antes de que la campaña siquiera haya comenzado puede formar parte de esa construcción. Pero tiene un riesgo. Las elecciones no se ganan por ausencia declarada de competidores. Se ganan cuando finalmente aparecen los votos.

Por eso la metáfora utilizada por Giuliano termina sirviendo para algo bastante más amplio que una discusión sobre la ley electoral: “Tiene pico de pato, pluma de pato, pata de pato. Es pato. Es Pullaro”.

Giuliano cree ver detrás de distintas decisiones una misma lógica de poder. Pullaro seguramente sostendrá que se trata simplemente de utilizar las mayorías y herramientas institucionales obtenidas democráticamente para desarrollar su programa. Esa será, en buena medida, una de las discusiones de 2027.

Una elección entre proyectos. Pero también entre maneras de entender el poder.

Mientras tanto, Giuliano evita decir que será candidato. Prefiere hablar de La Santa Fe que viene. Aunque cada vez que explica cómo imagina esa provincia, la pregunta sobre quién pretende gobernarla resulta un poco más difícil de evitar.

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