El intendente de Reconquista describió una situación económica “muy crítica” producto de la caída de la coparticipación, la menor recaudación y el incremento de costos. Aseguró que los ingresos municipales no alcanzan por sí solos para cubrir la masa salarial, aunque destacó la reducción de gastos y personal conseguida durante su gestión. Pese al escenario, defendió la continuidad de obras, actividades culturales y grandes eventos, cuestionó que el norte haya quedado afuera de los Juegos Suramericanos y anunció que, por primera vez, el Municipio organizará directamente el Concurso Argentino de Pesca del Surubí.
Gobernar un municipio en tiempos de crisis obliga a hacer malabares.
Los intendentes reciben diariamente el reclamo por una calle, un desagüe, una luminaria, la recolección de residuos, el mantenimiento de espacios públicos, actividades culturales, infraestructura deportiva o asistencia social. Son, además, el primer mostrador del Estado al que llega un vecino cuando aparece un problema.
Pero detrás de cada respuesta hay recursos. Y cuando esos recursos disminuyen mientras los costos aumentan, la administración cotidiana empieza a transformarse en un ejercicio permanente de prioridades.
Esa fue una de las principales conclusiones que dejó Amadeo Enrique Vallejos, intendente de Reconquista, durante la entrevista realizada en Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV.
Vallejos describió una economía municipal tensionada por la realidad nacional, defendió el proceso de reducción y optimización del gasto realizado durante sus años de gestión y explicó por qué, aun en este contexto, decidió sostener obras, actividades culturales y acontecimientos capaces de movilizar la economía local. Y dejó también una crítica política hacia Santa Fe: el norte provincial quedó afuera de la planificación original de los Juegos Suramericanos cuando, a su entender, esa podía haber sido una oportunidad histórica para achicar las diferencias de infraestructura con el centro y sur provincial.
“La situación es muy crítica”
Vallejos no presentó a Reconquista como un caso aislado. Habló de un problema general. Familias endeudadas. Comercios que cierran. Empresas con dificultades. Problemas en sectores industriales, entre ellos el textil. Menor consumo. Y una cadena que finalmente llega a las administraciones públicas. “Los Estados municipales, como los Estados provinciales, no escapamos a esta realidad”, sostuvo.
Para el intendente, el origen principal de la situación actual debe buscarse en el contexto económico nacional. Cuando cae el consumo disminuyen recursos coparticipables. Cuando una familia comienza a tener dificultades para llegar a fin de mes, entre las primeras obligaciones que posterga aparecen tasas e impuestos.
El resultado golpea por dos vías. Menos dinero que llega desde arriba. Y menos dinero que puede recaudar el propio municipio. “La gran mayoría estamos afrontando primero la caída en la coparticipación nacional, que repercute directamente. Eso es por la baja del consumo”, explicó.
Los ingresos no alcanzan siquiera para cubrir los salarios
Vallejos puso un dato particularmente gráfico sobre la mesa. Según explicó, la recaudación disponible no alcanza por sí sola para cubrir el rubro salarial del Municipio.
“Imaginate, Juanfra, que el Municipio solamente en el rubro sueldo, cumpliendo con todas las obligaciones, no recaudamos el recurso que se necesita para pagar solamente el rubro sueldo. Imaginate el resto del funcionamiento del Estado”, describió.
La afirmación permite dimensionar el problema. Porque pagar salarios es solamente una parte de la estructura municipal. Después aparecen combustible, mantenimiento de vehículos, maquinaria, servicios, insumos, infraestructura, asistencia, cultura, deportes, limpieza y una interminable lista de responsabilidades cotidianas.
Vallejos aseguró además que la coparticipación nacional sufrió una caída que ubicó en torno al 30% o 32% interanual respecto del incremento de los costos. La ecuación que presentó es sencilla: “Tenemos menos ingresos, no generados por el Municipio, y tenemos más gastos no generados por el Municipio”.
Cuando El Niño tampoco estaba en el presupuesto
Existe además otro problema para cualquier administración pública. Los presupuestos se escriben antes de que ocurran las emergencias. Reconquista conoce particularmente bien qué significa enfrentar fenómenos hídricos.
Vallejos recordó la experiencia de 2016 y explicó que desde marzo el Municipio comenzó a ejecutar obras de canalización y desagües frente a los pronósticos vinculados al fenómeno de El Niño.
No estaban previstas originalmente. Pero esperar tampoco era una alternativa. “Son gastos extraordinarios que tenemos que afrontar. No podemos esperar a que tengamos el recurso o que tengamos las situaciones que ya vivimos para hacer las obras que necesitamos”, explicó.
La lógica es preventiva. Invertir antes de una inundación puede resultar costoso. Hacerlo después, cuando el agua ya ingresó y produjo daños, puede ser muchísimo más caro. Y en ese punto aparece otra dificultad para las administraciones locales: deben encontrar recursos para necesidades que no existían cuando diseñaron su presupuesto.
Ajustar sin dejar de prestar servicios
Vallejos reivindicó especialmente la administración de los recursos municipales.
Según detalló, cuando llegó al gobierno local en 2015 el Municipio consumía alrededor de 872.000 litros de combustible, mientras que el último año no llegó a los 400.000. Es decir, una reducción cercana al 50%. ¿Cómo?.
El intendente atribuyó el ahorro a controles incorporados sobre la flota municipal: tarjetas individualizadas para la carga de combustible y sistemas de GPS que permiten conocer recorridos y consumos de cada vehículo, camión y maquinaria. Sostuvo que ese ahorro permitió adquirir equipamiento propio y reducir prácticamente por completo el gasto en alquileres.
Pero inmediatamente introdujo la otra cara. Aun consumiendo considerablemente menos, aseguró que actualmente el Municipio está pagando el combustible unos $500 por litro por encima del valor presupuestado. Ahorrar, entonces, ya no necesariamente significa gastar menos dinero. A veces significa simplemente evitar que el gasto sea todavía mayor.
Menos empleados para una ciudad más grande
El otro número que Vallejos utilizó para defender su administración fue el de la planta municipal. Según afirmó, en 2015 Reconquista tenía 1.982 empleados municipales. Diez años después aseguró que son 1.862.
La ciudad, mientras tanto, creció un 20,8%, de acuerdo con los números mencionados por el intendente. “Tenemos más de 140 empleados menos que hace diez años, prestando más servicios y con una población un 20,8% más grande”, sostuvo.
Vallejos volvió a atribuir parte de ese proceso a la incorporación de tecnología. No obstante, admitió que aun con esa reducción resulta cada vez más difícil sostener las obligaciones salariales y cumplir las actualizaciones acordadas en paritarias debido a la caída de ingresos.
El ajuste tiene un límite
Este probablemente sea uno de los aspectos más interesantes de la entrevista. Durante los últimos años la palabra “ajuste” pasó a ocupar un lugar central en la discusión política argentina. Pero en un municipio existe un momento en el cual continuar ajustando implica necesariamente comenzar a reducir servicios.
Reconquista redujo combustible. Disminuyó personal. Compró maquinaria para evitar alquileres. Incorporó controles. Pero todavía tiene que recoger residuos. Mantener calles. Limpiar canales. Pagar salarios. Extender servicios. Y prepararse para emergencias.
La eficiencia puede achicar costos. No puede hacer desaparecer las obligaciones del Estado. Ese es el límite con el que empiezan a encontrarse numerosas administraciones locales.
Agua potable, cloacas y desagües: la infraestructura que no puede esperar
Vallejos reivindicó también las obras realizadas durante sus años de gobierno.
Según aseguró, cuando asumió casi el 60% de la población no contaba con agua potable. Actualmente estimó una cobertura cercana al 90%. También sostuvo que se logró extender el primer anillo del sistema cloacal y que alrededor del 30% de la población recibió este servicio durante sus gestiones. Pero allí apareció otro límite.
La paralización de la planta de tratamiento de efluentes cloacales impide, según explicó, continuar ampliando técnicamente las redes. “Hoy estamos acotados”, reconoció.
En materia hídrica mencionó además la colocación de 12.872 caños en una red subterránea de desagües. Son obras que difícilmente produzcan el impacto visual de un estadio o un gran edificio. Pero cuando llega una lluvia extraordinaria pueden convertirse en las inversiones más importantes de una ciudad. “Son obras muy costosas que lamentablemente ya nos quedamos sin financiamiento, pero son obras muy necesarias que estaban muy atrasadas”, resumió.
El reproche a Santa Fe: ¿por qué los Juegos no llegaron al norte?
La entrevista también permitió abordar una vieja discusión territorial santafesina.
Vallejos cuestionó que los Juegos Suramericanos hayan sido concebidos alrededor de Rosario, Santa Fe y Rafaela sin incorporar al norte provincial. Y aclaró algo políticamente relevante. Su reclamo no comenzó con Maximiliano Pullaro.
Dijo haber planteado lo mismo durante la administración anterior, encabezada por un gobernador de su propio signo político. “Veíamos que había una posibilidad histórica para equilibrar la provincia”, explicó.
Para Vallejos, unos Juegos de esta magnitud no deben evaluarse solamente por las competencias que se realizan durante algunos días. Su verdadero legado está en la infraestructura. Estadios. Polideportivos. Espacios urbanos. Conectividad. Instalaciones que posteriormente permanecen en cada ciudad. Por eso consideró que llevar alguna disciplina al norte hubiera significado aprovechar una inversión extraordinaria para reducir una desigualdad histórica. “Ustedes saben que el norte siempre está carente de infraestructura”, señaló, recordando que en esa región viven cerca de 400.000 personas.
Reconquista demuestra que sabe organizar grandes eventos
Hay además un argumento difícil de ignorar. Reconquista tiene experiencia organizando acontecimientos multitudinarios.
Vallejos mencionó la Estudiantina Olímpica, que reúne a alrededor de 6.000 estudiantes secundarios durante un mes de competencias deportivas, culturales y educativas y culmina, según afirmó, con actividades capaces de convocar a más de 30.000 personas.
También destacó el Rally Argentino. Según un estudio de mercado citado por el intendente, la última edición produjo un movimiento económico cercano a $2.500 millones en una semana.
Es decir que para el gobierno local los grandes acontecimientos no representan exclusivamente gasto. También pueden convertirse en herramientas de actividad económica. Hotelería. Gastronomía. Comercio. Combustible. Servicios. Turismo. Y circulación de dinero dentro de la propia ciudad.
El Municipio toma las riendas del Concurso del Surubí
Y allí apareció uno de los anuncios más importantes de la entrevista. Después de años de otras modalidades organizativas, por primera vez la Municipalidad de Reconquista se hará cargo directamente de la organización del Concurso Argentino de Pesca del Surubí. No se trata de un acontecimiento menor.
Vallejos lo definió como el evento náutico más grande de Santa Fe y uno de los concursos de pesca de mayor dimensión del país.
El año pasado participaron más de 400 embarcaciones. Para esta edición, un mes antes de la competencia, ya se acercaban nuevamente a las 400 inscriptas. Y la organización decidió establecer un límite: 600 embarcaciones.
El motivo no es comercial. Es operativo. La modalidad será nocturna por primera vez y semejante cantidad de participantes exige garantizar una fiscalización adecuada.
Una premiación inédita y una invitación a toda Santa Fe
El Municipio consiguió además una fuerte participación del sector privado.
Vallejos enumeró automóviles 0 km, cuatro lanchas, motores Yamaha, motocicletas y otros premios aportados por empresas patrocinadoras. Destacó especialmente esa participación empresarial como una señal de confianza en el evento.
El Concurso se desarrollará del 8 al 12 de octubre, con la competencia principal el día 10. También regresarán las actividades al puerto, una decisión tomada —según explicó— a partir de reclamos de ediciones anteriores. Habrá además una premiación especial para equipos de mujeres.
La convocatoria de Vallejos excedió Reconquista. La invitación es para toda la provincia. Porque el Concurso del Surubí pertenece a la identidad del norte, pero hace tiempo dejó de ser solamente un acontecimiento local.
Para el Concurso del Surubí, el Municipio también solicitó acompañamiento provincial. Al momento de la entrevista todavía esperaba una respuesta.
Gobernar haciendo malabares
La entrevista con Vallejos comenzó hablando de números y terminó hablando de pesca. Pero ambos asuntos están bastante más relacionados de lo que parece. Porque en el medio aparece la verdadera tarea de administrar una ciudad.
Un intendente no puede anunciar que durante una crisis dejará de recoger residuos hasta que mejore la economía nacional. No puede esperar para limpiar un desagüe si existe riesgo de inundación. No puede suspender indefinidamente el mantenimiento de calles. Tampoco necesariamente debería eliminar todas las actividades culturales, deportivas y sociales, porque esas políticas forman parte de una ciudad y, en determinados casos, generan además movimiento económico.
Los gobiernos locales hacen malabares. Recortan. Priorizan. Postergan. Buscan aportes privados. Gestionan recursos provinciales. Reclaman fondos nacionales. Y mientras tanto continúan siendo el nivel del Estado más próximo al ciudadano. Precisamente por eso existe una discusión que Santa Fe no debería continuar postergando.
Autonomía sin recursos puede convertirse en una palabra vacía
La nueva Constitución provincial consagró la autonomía municipal. Fue uno de los avances institucionales más importantes de la Reforma de 2025.
Pero votar autonomía no alcanza. Hay que financiarla. Y allí aparece una de las grandes deudas políticas y legislativas de la etapa posterior a la Reforma: discutir un nuevo esquema de participación y distribución de recursos que acompañe las nuevas responsabilidades de los gobiernos locales.
Porque otorgarle mayores competencias a un municipio que cada vez recibe menos recursos puede terminar generando exactamente el efecto contrario al buscado. Más responsabilidades. Más obligaciones. Más reclamos. Pero la misma caja. O una caja todavía más pequeña.
Reconquista muestra una cara de esa realidad. San Javier mostró otra.
Seguramente cada intendente de Santa Fe podría contar la propia. Las dimensiones son diferentes, las administraciones también y no todas las situaciones financieras tienen las mismas causas.
Pero existe una conclusión común: no hay autonomía política verdadera sin autonomía económica. Y tampoco existe autonomía económica si los municipios deben depender permanentemente de aportes extraordinarios, adelantos o decisiones discrecionales de niveles superiores del Estado.
Ese debería ser uno de los grandes debates santafesinos que vienen. No solamente cuánto poder transferir a las ciudades. Sino con qué recursos podrán ejercerlo.
Porque mientras la política provincial celebra haber incorporado la autonomía a la Constitución, en cada municipio hay un intendente haciendo cuentas para saber cómo pagar salarios, mantener servicios, limpiar desagües, comprar combustible, hacer obras y sostener aquello que le da identidad a su ciudad.
La Constitución ya escribió la autonomía. Ahora falta que la política le ponga recursos para que pueda existir.




