En pocos días, las juventudes del Peronismo, el Socialismo y la Unión Cívica Radical protagonizaron encuentros, campamentos y presentaciones políticas en distintos puntos de Santa Fe. No parece casual: la Provincia se encamina hacia un nuevo proceso electoral con una generación que adquirió mayor peso dentro de las urnas y también mayores posibilidades de competir por cargos públicos. El voto joven, habilitado inicialmente durante la gestión de Omar Perotti, quedó definitivamente incorporado en la Constitución reformada en 2025 para los santafesinos de 16 y 17 años. Ahora, mientras los partidos buscan interpretar una agenda atravesada por empleo, vivienda, educación, salud mental y endeudamiento, también comienzan a aparecer los dirigentes que pueden convertirse en candidatos en 2027 y protagonizar la política provincial durante las próximas décadas.
Algo comenzó a moverse entre las juventudes de los principales partidos políticos de Santa Fe. En cuestión de días, la Juventud Peronista, la Juventud Socialista y la Juventud Radical desarrollaron actividades que, aunque tuvieron características diferentes, compartieron un elemento común: colocar a las nuevas generaciones en el centro de la discusión política.
El peronismo juvenil de La Capital llevó al Concejo Municipal de Santa Fe un proyecto para declarar la Emergencia Joven durante dos años. El Socialismo reunió a centenares de militantes en su tradicional campamento provincial en Venado Tuerto. Y la Juventud Radical convocó en Humberto Primo a más de 600 jóvenes provenientes de los 19 departamentos santafesinos y de provincias vecinas, en un encuentro que terminó reuniendo a buena parte de la conducción partidaria y al propio gobernador Maximiliano Pullaro.
Son encuentros partidarios, con objetivos, identidades y posicionamientos diferentes. Pero también pueden leerse como una señal anticipada de lo que empieza a ocurrir en la política santafesina de cara al próximo proceso electoral. Los jóvenes dejaron de representar solamente el futuro de los partidos. Son una parte importante del electorado actual y, por las nuevas reglas institucionales de Santa Fe, muchos también están en condiciones de convertirse en candidatos.
De votar a los 16 a disputar lugares de poder
La relación entre juventud y sistema electoral santafesino cambió profundamente durante los últimos años. Durante el gobierno de Omar Perotti, Santa Fe habilitó el denominado voto joven a partir de una iniciativa que habían impulsado los entonces diputados provinciales Rubén Giustiniani y Agustina Donnet, luego de la intervención del Tribunal Electoral provincial presidido por Daniel Erbetta.
La discusión quedó definitivamente saldada institucionalmente con la Reforma Constitucional de 2025, que incorporó el derecho a sufragar en elecciones provinciales y locales desde los 16 años, superando el antiguo límite de 18 años que establecía la Constitución anterior.
El cambio no es menor. Si se considera que aproximadamente un tercio del electorado santafesino tiene menos de 35 años, la disputa por representar a ese segmento adquiere una importancia electoral considerable. Pero existe otra transformación que empieza a jugar dentro de los propios partidos: una parte importante de esos jóvenes no solamente podrá votar en el próximo proceso electoral, sino que por edad ya estará habilitada para competir por diferentes cargos.
La Constitución reformada y las nuevas reglas electorales establecen edades mínimas según la categoría institucional: 30 años para gobernador, vicegobernador y senador; 22 años para diputados provinciales, intendentes y concejales; y 21 años para integrar una Comisión Comunal. Eso significa que una parte de quienes hoy participan de campamentos, encuentros partidarios, centros de estudiantes, organizaciones territoriales o estructuras juveniles podrá integrar las listas que se armen para 2027.
Por eso estos movimientos tienen una doble dimensión. Los partidos necesitan conocer qué piensan los jóvenes porque constituyen un sector electoral relevante, pero al mismo tiempo necesitan detectar, formar y promover a quienes podrían transformarse en la próxima generación de concejales, diputados, intendentes, presidentes comunales y dirigentes provinciales.
El Peronismo puso sobre la mesa una “Emergencia Joven”
La Juventud Peronista de La Capital eligió una estrategia diferente a los campamentos partidarios: convirtió su diagnóstico sobre las nuevas generaciones en un proyecto concreto presentado ante el Concejo Municipal de Santa Fe.
La iniciativa propone declarar durante dos años la Emergencia Joven para las personas de entre 18 y 35 años que viven, trabajan o estudian en la capital provincial, incluyendo también a quienes llegan desde otras localidades para realizar estudios superiores. El diagnóstico presentado por la organización describe dificultades vinculadas con empleo, independencia económica, vivienda, transporte y endeudamiento.
Según los indicadores incluidos por la JP en los fundamentos del proyecto, la informalidad laboral juvenil alcanza el 43%, el desempleo entre jóvenes del Gran Santa Fe triplica la media general y cuatro de cada diez personas de entre 25 y 35 años no consiguen independizarse. También sostiene que seis de cada diez jóvenes que tienen trabajo necesitaron ayuda externa para cubrir gastos básicos y que siete de cada diez se desempeñan en actividades que no guardan relación con su formación.
El endeudamiento aparece como otra preocupación. El documento sostiene que el 33,4% de los jóvenes bancarizados de entre 18 y 24 años de la provincia se encuentra en situación de irregularidad crediticia y que más del 70% de su financiamiento proviene de billeteras virtuales y aplicaciones de crédito. A eso suma el peso del transporte sobre los ingresos juveniles y las dificultades para acceder a una vivienda.
La propuesta organiza la intervención municipal alrededor de nueve ejes: empleo y trabajo digno, educación, hábitat y vivienda, transporte, educación financiera, salud integral, consumos problemáticos, ludopatía y cultura, deporte y participación comunitaria. Además, impulsa la creación de un Registro Municipal de Organizaciones y Espacios Juveniles y una Mesa Consultiva de Juventudes con participación de representantes del Ejecutivo, el Concejo y dieciséis jóvenes provenientes de organizaciones sociales, centros de estudiantes, sindicatos, economía popular, sectores profesionales y clubes.
“Las juventudes santafesinas necesitamos políticas municipales que nos permitan proyectar un futuro mejor. Esta es nuestra propuesta para construirlo”, sintetizaron desde la organización.

El Socialismo reunió a su cantera en Venado Tuerto
El Partido Socialista eligió Venado Tuerto para desarrollar su Campamento Provincial de la Juventud Socialista, una actividad histórica de formación y construcción partidaria que esta vez reunió a centenares de jóvenes de distintos puntos de Santa Fe.
La agenda volvió a mostrar algunos temas que atraviesan transversalmente a las nuevas generaciones, independientemente de las identidades partidarias: primer empleo, continuidad educativa, acceso a la vivienda, consumos problemáticos, Educación Sexual Integral, violencias, identidad digital y medio ambiente. El encuentro combinó formación política con actividades comunitarias, entre ellas la intervención de un grupo de jóvenes en la Escuela Nº 1201 “Francisco Antonio Rizzuto” y jornadas de testeos de VIH y sífilis.
Uno de los mensajes políticos más claros llegó del diputado provincial Leo Calaianov: “Una organización que quiere transformar la sociedad tiene que estar dispuesta a dejarse transformar por sus jóvenes”. El legislador pidió discutir las dificultades para acceder al primer empleo, estudiar y conseguir una vivienda, y planteó como objetivo construir “una provincia donde el lugar en el que naciste no determine hasta dónde podés llegar”.
La actividad reunió también a figuras importantes de la estructura socialista: Clara García, Joaquín Blanco, Varinia Drisun, Mariano Cubertino y Brunela Palena, además de dirigentes locales. La presencia de la conducción partidaria junto a los militantes jóvenes también constituye una señal sobre la importancia que el Socialismo le asigna a la formación de nuevos cuadros en un momento en el que el partido debe pensar su identidad dentro de Unidos y, paralelamente, su renovación generacional.
Calaianov dejó otra definición que sintetiza esa estrategia territorial: “La confianza se construye estando. Escuchando al vecino, acompañando un problema, sosteniendo una actividad, aunque seamos pocos. Así empieza a crecer una organización y así podemos cambiar las cosas”.

El Radicalismo mostró músculo y Pullaro habló desde su propia historia
La Juventud Radical realizó, por su parte, una demostración de capacidad territorial en Humberto Primo. Más de 600 jóvenes militantes, provenientes de los 19 departamentos de Santa Fe y también de provincias vecinas, participaron del campamento provincial.
La actividad incluyó paneles sobre salud mental, economía, gestión universitaria, educación, salud pública, seguridad e innovación, además de plenarios y espacios de formación y convivencia. Pero el dato político estuvo también en la presencia de buena parte de la conducción radical: Maximiliano Pullaro, Leonel Chiarella, Felipe Michlig, Carlos Suárez, Nahuel Breglia, Piera Fernández, Elizabeth Beckley y Eugenia Carnevale Taverna, entre otros dirigentes.
Pullaro eligió hablar desde su propia trayectoria. Recordó sus primeros pasos dentro de la Juventud Radical y reivindicó el trabajo territorial como una de las bases de su construcción política hasta llegar a la Gobernación. “La militancia importa, la militancia vale”, afirmó ante los participantes.
La presidenta provincial de la JR, Elizabeth Beckley, puso el foco directamente sobre el recambio generacional: “Nuestra historia no puede ser una excusa para vivir de los recuerdos. Tiene que ser una responsabilidad para construir el futuro”. Leonel Chiarella fue todavía más explícito respecto de la autonomía política de las nuevas generaciones: “Se terminó esa época en donde las juventudes discutían los temas de los mayores”. Empleo, educación, vivienda y oportunidades de desarrollo, planteó, deben convertirse en una agenda propia.
Felipe Michlig vinculó esa construcción juvenil con el proyecto político que actualmente gobierna Santa Fe y convocó a fortalecer Unidos para Cambiar Santa Fe, mientras Carlos Suárez reivindicó la tradición radical de reunirse, debatir, generar ideas, prepararse y capacitarse.

Un tercio del electorado y una agenda que los partidos ya no pueden ignorar
Aunque Peronismo, Socialismo y Radicalismo llegan desde lugares políticos diferentes, resulta llamativa la coincidencia de varios temas que aparecieron en sus actividades: trabajo, vivienda, educación, salud mental, participación política y posibilidades concretas de construir un proyecto de vida.
No parece casual.
La dificultad para conseguir un primer empleo formal, independizarse, alquilar una vivienda, sostener estudios o proyectar económicamente el futuro constituye parte de una agenda generacional que atraviesa identidades partidarias. Y para una política que se encamina nuevamente hacia las urnas, escuchar esa agenda también empieza a convertirse en una necesidad electoral.
Hay, además, un fenómeno político adicional. Durante décadas, las juventudes partidarias funcionaron principalmente como espacios de militancia, formación y renovación interna. Esa función continúa existiendo, pero el nuevo esquema institucional santafesino agrega otro componente: una generación que comenzó votando antes ahora también puede llegar antes a las listas.
Un joven de 22 años puede competir por una banca en Diputados o en un Concejo Municipal. Con 21 puede integrar una Comisión Comunal. Y quienes ya superaron los 30 pueden aspirar incluso a una banca en el Senado o formar parte de una fórmula provincial.
Por eso, detrás de los campamentos, encuentros, debates y proyectos empieza también una tarea menos visible: observar quiénes conducen, quiénes construyen territorialmente, quiénes logran instalar una agenda y quiénes comienzan a adquirir volumen político propio.
De la juventud militante a la generación que buscará lugares en las listas
El próximo proceso electoral santafesino tendrá dirigentes conocidos, intendentes buscando continuidad, legisladores intentando renovar sus bancas y referentes consolidados disputando espacios de poder. Pero probablemente también empiece a mostrar nombres surgidos de una generación que hoy aparece en estos encuentros.
No todos serán candidatos. Tampoco cada campamento debe interpretarse exclusivamente como el comienzo de una campaña electoral. Reducir estas actividades a esa lectura implicaría desconocer el trabajo político, territorial y formativo que las juventudes partidarias realizan desde hace décadas. Pero sería igualmente ingenuo ignorar el calendario.
Peronistas, socialistas y radicales ya están reuniendo a sus jóvenes, escuchando sus demandas, formando dirigentes y construyendo organización. Seguramente otras fuerzas políticas harán lo propio.
La novedad es que esos jóvenes tienen hoy un peso diferente al de otras etapas de la política santafesina. Primero consiguieron ingresar antes al padrón. La Reforma Constitucional terminó de reconocer ese derecho. Y ahora una parte de esa generación tiene también la edad suficiente para pasar del otro lado de la boleta.
Por eso lo que comenzó a verse en estos encuentros no habla solamente del futuro. Habla también del presente de la política santafesina. Y entre los cientos de jóvenes que hoy debaten sobre trabajo, educación, vivienda, salud, seguridad o ambiente pueden estar algunos de los nombres que en 2027 aparezcan por primera vez frente al electorado y comiencen a disputar el poder en Santa Fe.




