Santa Fe proyecta recursos y gastos cercanos a los $18,9 billones y un superávit de apenas $919 millones. Detrás del equilibrio fiscal que exhibe el Gobierno aparecen algunos interrogantes: los ingresos corrientes deberán crecer casi 34%, mientras la actividad provincial cae, retrocede la recaudación y se pierden empleos privados. Salud, medicamentos, Boleto Educativo y algunas partidas vinculadas a la obra pública crecerían por debajo de la inflación prevista para 2027. Seguridad e infraestructura productiva, en cambio, aparecen entre las grandes prioridades del último presupuesto completo de la gestión de Maximiliano Pullaro.
El Gobierno de Maximiliano Pullaro presentó el proyecto de Presupuesto 2027 con una definición política que mantiene prácticamente sin modificaciones desde el comienzo de su administración: equilibrio fiscal, austeridad, eficiencia del gasto y concentración de los recursos en seguridad, educación, salud, infraestructura productiva y obra pública.
Sin embargo, detrás de los grandes números difundidos por el Ministerio de Economía aparece una discusión que excede al equilibrio contable. El presupuesto para el próximo año se construyó sobre la hipótesis de una recuperación económica importante, justamente cuando Santa Fe atraviesa un escenario marcado por caída de la actividad, retracción industrial, pérdida de empleo privado y deterioro real de parte de su recaudación.
El proyecto prevé recursos totales por $18.877.775 millones y gastos por $18.876.856 millones, con un resultado financiero positivo de apenas $919,7 millones.
La cifra permite dimensionar una primera particularidad del presupuesto: el superávit proyectado equivale aproximadamente al 0,005% del gasto total. En términos prácticos, se trata de un presupuesto prácticamente equilibrado entre ingresos y gastos, pero con un margen extremadamente pequeño frente a cualquier desviación respecto de las variables utilizadas para elaborarlo.
La comparación con 2026 profundiza el dato. El presupuesto vigente había sido confeccionado con un superávit financiero estimado en $6.911 millones. Para 2027 se proyectan $919 millones, lo que implica una reducción nominal cercana al 86,7% del excedente presupuestado de un año a otro.
El equilibrio sigue siendo la regla. El colchón para sostenerlo, al menos en el presupuesto inicial, será considerablemente menor.
Una apuesta a que la economía vuelva a crecer
El punto central para analizar la sustentabilidad del Presupuesto 2027 aparece en las variables macroeconómicas sobre las que fueron realizados los cálculos.
Santa Fe tomó las pautas previstas para el Presupuesto Nacional: crecimiento del PBI del 4%, inflación promedio anual del 21,1%, inflación interanual a diciembre del 18% y un dólar de $1.847,60 para fines de 2027.
La hipótesis del crecimiento económico es especialmente relevante porque una parte significativa de los ingresos provinciales depende directamente del nivel de actividad.
Y la fotografía con la que Santa Fe se aproxima a 2027 es bastante diferente.
El Indicador Mensual de Actividad Económica elaborado por el IPEC registró en julio de 2026 una caída del 4,6% interanual.
La industria provincial tampoco logra consolidar una recuperación. Según datos de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), la producción manufacturera acumuló durante el primer semestre una retracción del 3,7% respecto de 2025 y quedó 8,9% por debajo del primer semestre de 2023. La maquinaria agropecuaria fue uno de los sectores más afectados, con una caída del 28,4%.
El deterioro también llegó al empleo. Santa Fe pasó de aproximadamente 511.800 trabajadores privados registrados en diciembre de 2025 a 502.000 en julio de 2026. Son alrededor de 9.800 puestos menos en apenas siete meses. Si la comparación se realiza contra diciembre de 2023, la pérdida alcanza los 21.700 empleos privados registrados.
El Presupuesto 2027 supone, por lo tanto, un cambio importante de tendencia: pasar de la contracción que muestran los últimos indicadores disponibles a un crecimiento económico del 4%.
No necesariamente es un escenario imposible. Pero tampoco representa una hipótesis particularmente conservadora para construir las cuentas públicas del próximo año.
La recaudación, otra señal de advertencia
La situación adquiere mayor relevancia cuando se observa qué está sucediendo con los ingresos tributarios.
Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación tributaria propia de Santa Fe acumuló hasta agosto de 2026 una caída del 2% real respecto del mismo período de 2025. Contra 2023, el retroceso alcanza el 3,3% real.
Ingresos Brutos, el tributo más estrechamente relacionado con el movimiento de la economía, cayó 2,3% real interanual y se encuentra 6,3% por debajo de 2023. En paralelo, la coparticipación federal acumuló una reducción real del 1,2% durante los primeros ocho meses del año.
Hay otros impuestos provinciales que muestran una dinámica diferente: el Inmobiliario aumentó 5,8% real interanual y el Automotor 6,8%. Desde Economía, además, plantearon reparos metodológicos sobre las comparaciones parciales debido al peso creciente que adquirió el pago total anual de esos tributos.
Aun con esas salvedades, el dato general sigue siendo relevante: los recursos propios de la Provincia llegan a la discusión presupuestaria mostrando una caída real.
El dato que condiciona todo el presupuesto: los ingresos deberían crecer casi 34%
El Presupuesto 2026 había calculado $13,966 billones de recursos corrientes. Para 2027, el Gobierno proyecta $18,703 billones.
La diferencia representa un crecimiento nominal de aproximadamente 33,9%.
Si se utiliza como referencia la propia inflación promedio del 21,1% contemplada por el Gobierno para 2027, el incremento presupuestado de los recursos corrientes supera ampliamente la pauta inflacionaria.
Allí aparece uno de los principales interrogantes del proyecto: ¿podrá la Provincia conseguir semejante expansión de sus ingresos si la economía no logra la recuperación del 4% contemplada en las proyecciones?
No es un problema menor porque, al mismo tiempo, los gastos corrientes pasarían de $12,213 billones en 2026 a $16,423 billones en 2027, un aumento cercano al 34,5%.
Es decir, los gastos corrientes crecerían incluso algunas décimas por encima de los recursos corrientes.
El ahorro de $2,28 billones sobre el que descansa la inversión
La principal fortaleza que presenta Economía es el ahorro corriente.
La diferencia proyectada entre ingresos y gastos corrientes alcanzaría los $2,279 billones durante 2027. Ese dinero permitiría financiar con recursos propios el 93% de los $2,454 billones previstos como gastos de capital.
La Provincia destaca el indicador como demostración de solvencia: el funcionamiento cotidiano del Estado consumiría menos recursos de los que ingresan y ese excedente sería destinado fundamentalmente a inversión.
Existe, sin embargo, otra forma de observar el mismo número.
El nivel de inversión previsto para 2027 depende en gran medida de que efectivamente se produzcan esos $2,28 billones de ahorro corriente. Si los recursos crecen menos de lo presupuestado y los gastos no pueden reducirse en igual proporción, el margen disponible para financiar inversiones también disminuye.
La comparación con la ejecución 2026 permite entender el desafío.
Durante el primer semestre de este año, la Provincia recibió $6,998 billones de ingresos corrientes y ejecutó $6,950 billones de gastos corrientes. El resultado económico fue positivo, pero de solamente $48.038 millones. El Gobierno explicó que simultáneamente sostuvo la inversión utilizando ahorro acumulado, recursos financieros y crédito destinado a obra pública.
No corresponde proyectar linealmente seis meses sobre todo un ejercicio, pero la diferencia permite dimensionar la exigencia implícita en el presupuesto: en 2027 se pretende generar $2,28 billones de ahorro corriente.
Además, el ahorro corriente crece aproximadamente 30% frente a los $1,753 billones presupuestados para 2026, mientras que los gastos corrientes lo hacen alrededor del 34,5%. Su participación sobre los recursos corrientes pasa de aproximadamente 12,6% a 12,2%.
Más inversión nominal, pero menor peso dentro del presupuesto
Los gastos de capital previstos para 2027 ascienden a $2,454 billones.
Frente a los aproximadamente $1,91 billones contemplados inicialmente para 2026, representan un crecimiento nominal cercano al 28%, superior a la inflación promedio proyectada, pero inferior al crecimiento del presupuesto total, que ronda el 33,6%.
Eso produce otro movimiento: el gasto de capital pierde algunas décimas de participación dentro del gasto provincial, pasando de alrededor del 13,5% del presupuesto 2026 a aproximadamente el 13% en 2027.
La Provincia seguirá destinando una porción significativa de sus recursos a inversión, pero su crecimiento será menor que el del conjunto del gasto.
Seguridad consolida su lugar entre los ganadores del presupuesto
El análisis por áreas permite encontrar diferencias mucho más importantes.
Seguridad contará, según la presentación oficial, con aproximadamente $2,34 billones durante 2027, frente a los $1,66 billones informados al presentarse el Presupuesto 2026.
El incremento ronda el 41% nominal, claramente por encima del 21,1% de inflación promedio utilizado para elaborar las cuentas.
Las placas oficiales detallan además $1,99 billones correspondientes al Ministerio de Justicia y Seguridad y la Unidad Ejecutora del área, con inversiones en estaciones policiales, edificio del 911, infraestructura del sistema Lince, videovigilancia con inteligencia artificial, cárceles de alto y bajo perfil y nuevos módulos penitenciarios.
La tendencia no comenzó ahora. En 2025 se habían destinado $1,18 billones a las acciones de seguridad, mientras que para 2026 el Gobierno había informado $1,66 billones.
Seguridad vuelve así a ganar participación y capacidad real de gasto dentro del último presupuesto completo de la actual gestión.
Salud: más pesos, pero menos capacidad real
El panorama cambia al analizar Salud.
En 2025 el presupuesto del área había sido de $857.421 millones. Para 2026 ascendió a $1,54 billones y para 2027 se anuncian aproximadamente $1,80 billones.
Entre 2026 y 2027 el incremento nominal ronda solamente el 16,9%.
Es decir, queda más de cuatro puntos por debajo de la inflación promedio del 21,1% utilizada por el propio presupuesto.
Si esa pauta se cumple, Salud perdería aproximadamente 3,5% de capacidad real de gasto respecto del presupuesto inicial 2026.
El dato adquiere mayor relevancia por el contexto. El propio Ministerio de Salud informó durante 2026 que la retracción de prestaciones nacionales estaba aumentando la presión sobre el sistema santafesino. Durante 2025, el sistema público realizó 13,59 millones de atenciones a 1,86 millones de personas y el 72% de las prestaciones correspondió a pacientes sin obra social.
Medicamentos: una partida que todavía queda por debajo de 2025
La comparación de medicamentos ofrece uno de los datos más particulares de los tres últimos presupuestos.
En 2025 se habían previsto $62.145 millones para compra de medicamentos. En 2026 la partida anunciada bajó a $49.637 millones y para 2027 se proyectan $55.143 millones.
Esto significa que entre 2026 y 2027 aumenta solamente 11,1% nominal, aproximadamente diez puntos menos que la inflación promedio presupuestada.
En términos reales, y tomando exclusivamente la inflación del 21,1% prevista oficialmente, la capacidad de compra de esa partida caería alrededor de 8%.
Hay un segundo dato todavía más llamativo: los $55.143 millones presupuestados para 2027 son nominalmente 11,3% inferiores a los $62.145 millones previstos dos años antes, en 2025.
La comparación requiere una salvedad importante. El Gobierno viene destacando los ahorros obtenidos mediante compras centralizadas de medicamentos y sostuvo que durante 2025 consiguió valores muy inferiores a los precios de venta al público.
La eficiencia de las compras puede permitir adquirir mayores cantidades con menos dinero. Pero presupuestariamente el dato permanece: la partida nominal de 2027 todavía no recupera el nivel asignado dos años antes.
Boleto Educativo: sube 10% frente a una inflación prevista del 21,1%
Otra diferencia significativa aparece en el Boleto Educativo.
La evolución presupuestaria fue:
2025: $63.500 millones.
2026: $81.975 millones.
2027: $90.158 millones.
Para 2027 el aumento nominal será de aproximadamente 10%, menos de la mitad del 21,1% de inflación promedio proyectada.
De cumplirse exactamente la pauta oficial de precios, implicaría una reducción real cercana al 9% respecto del presupuesto 2026.
Comedores y Copa de Leche: prácticamente congelados en términos reales
Los servicios alimentarios educativos presentan una situación diferente, aunque tampoco muestran una expansión real significativa.
En 2025 se presupuestaron $78.616 millones; en 2026, $88.910 millones; y para 2027 se contemplan $107.924 millones.
La variación 2026-2027 alcanza aproximadamente el 21,4%, prácticamente idéntica a la inflación promedio proyectada del 21,1%.
En términos reales, por lo tanto, los recursos destinados a comedores y Copa de Leche permanecerían prácticamente estables.
El dato merece atención precisamente por el contexto social y laboral: si continúa la recesión y aumenta la cantidad de familias que recurren a servicios públicos y asistencia estatal, mantener el mismo poder adquisitivo presupuestario no necesariamente significa mantener el mismo nivel de cobertura por beneficiario.
El dato particular de las 1.000 Aulas y el FANI
También existe una señal que deberá seguirse durante el tratamiento legislativo.
Para 2026 se habían anunciado $46.715 millones destinados al Programa 1.000 Aulas, el Fondo de Atención de Necesidades Inmediatas y diferentes mejoras edilicias.
Las placas del Presupuesto 2027 muestran $46.624 millones para el conjunto de programas destacados vinculados a 1.000 Aulas, FANI e intervenciones y mejoras para los distintos niveles educativos.
La cifra queda prácticamente congelada e incluso registra una mínima reducción nominal.
No obstante, esta comparación debe tomarse con cautela: la inversión educativa está distribuida entre el Ministerio de Educación, Obras Públicas y la Unidad Ejecutora de Santa Fe + Conectada, por lo que el monto señalado en la presentación no representa toda la infraestructura educativa provincial.
Lo que sí puede afirmarse es que el paquete específico destacado por el propio Gobierno para esos programas no presenta crecimiento nominal frente a 2026.
Obras públicas: otra partida que no alcanzaría a la inflación
La Provincia anuncia alrededor de $2,13 billones destinados a Obras Públicas y Vivienda durante 2027.
Para 2026 se habían informado aproximadamente $1,8 billones en este conjunto de inversiones.
El aumento ronda el 18%, nuevamente por debajo del 21,1% de inflación promedio proyectada.
Dentro de las placas presentadas por Economía aparecen $432.144 millones para el Ministerio de Obras Públicas, $144.945 millones para Vivienda y Urbanismo, $465.580 millones para Vialidad y $537.151 millones correspondientes a Economía-ACEFE, entre otras intervenciones.
La comparación muestra que el volumen nominal de obra continúa siendo elevado, pero su poder adquisitivo podría retroceder si finalmente la inflación coincide con la hipótesis utilizada por el Ejecutivo.
Infraestructura productiva, el otro gran salto de 2027
En el extremo contrario aparece Infraestructura Productiva.
En 2025 se habían presupuestado $531.519 millones para este eje. Para 2026 el monto anunciado fue de alrededor de $673.045 millones y ahora el Gobierno ubica las inversiones de 2027 en aproximadamente $1,92 billones.
La magnitud del salto requiere cautela porque la composición y clasificación de los programas no necesariamente resulta idéntica entre los tres ejercicios. Pero la orientación política es evidente: infraestructura vinculada al desarrollo productivo gana peso en la distribución presupuestaria.
Dentro de ese universo aparecen inversiones de Vialidad, EPE, gasoductos provinciales y el nuevo Fondo de Infraestructura Agropecuaria Santafesina.
El 100% del Inmobiliario Rural vuelve al campo, pero Hacienda pierde libre disponibilidad
Una de las principales novedades políticas del proyecto es precisamente la creación del Fondo de Infraestructura Agropecuaria Santafesina (FIAS).
El Gobierno dispuso que el 100% de lo recaudado mediante el Impuesto Inmobiliario Rural quede afectado a infraestructura destinada al sector agropecuario.
Pullaro presentó la decisión como una devolución directa al sector productivo: lo que aporte el campo mediante ese impuesto deberá regresar en caminos e infraestructura.
Desde la perspectiva del sector agropecuario constituye una garantía de destino de los fondos. Desde la perspectiva general del Tesoro provincial existe otra consecuencia: un recurso que hasta ahora era de libre disponibilidad queda afectado a un objetivo específico.
Eso reduce el margen de Hacienda para reasignar esa recaudación frente a eventuales necesidades de otras áreas.
La diferencia adquiere mayor importancia en un escenario de ingresos debilitados. Cuantos más recursos tienen asignación específica, menor es la flexibilidad fiscal disponible ante una caída de la recaudación o un aumento imprevisto de gastos en salud, educación, salarios, jubilaciones o asistencia social.
Deuda: bajo endeudamiento utilizado, pero una autorización mucho mayor
El Gobierno también utilizó la presentación para destacar el cumplimiento de sus obligaciones financieras.
Entre diciembre de 2023 y octubre de 2026, la Provincia canceló aproximadamente $338.884 millones de deuda y proyecta llegar a $568.370 millones entre diciembre de 2023 y diciembre de 2027.
Economía remarcó además que Santa Fe utilizó solamente el 37% del endeudamiento autorizado.
Las propias placas permiten ponerle números a esa relación: entre 2024 y 2026 fueron autorizados aproximadamente $3,145 billones, mientras que se utilizaron $1,161 billones.
El dato respalda el argumento oficial sobre el bajo nivel de endeudamiento utilizado, pero también muestra que la Provincia contó con un margen potencial de financiamiento considerablemente superior al efectivamente empleado.
Tres presupuestos y un cambio en las prioridades
La comparación de los presupuestos presentados por la administración Pullaro permite observar con mayor claridad hacia dónde se dirige el gasto.
En términos generales, el presupuesto provincial pasó de $10,47 billones en 2025 a $14,13 billones en 2026 y ahora a $18,88 billones para 2027.
Dentro de esa expansión, no todas las áreas evolucionaron de la misma manera.
Seguridad: $1,18 billones en 2025; $1,66 billones en 2026; $2,34 billones en 2027.
Salud: $857.421 millones en 2025; $1,54 billones en 2026; $1,80 billones en 2027.
Infraestructura productiva: $531.519 millones en 2025; alrededor de $673.045 millones en 2026; $1,92 billones anunciados para 2027.
Medicamentos: $62.145 millones en 2025; $49.637 millones en 2026; $55.143 millones en 2027.
Boleto Educativo: $63.500 millones en 2025; $81.975 millones en 2026; $90.158 millones en 2027.
Comedores y Copa de Leche: $78.616 millones en 2025; $88.910 millones en 2026; $107.924 millones en 2027.
Las cifras no permiten por sí mismas determinar la calidad o efectividad de cada política pública, y algunas categorías pueden cambiar su composición entre ejercicios. Pero sí muestran con claridad qué partidas crecen por encima de la inflación prevista y cuáles pierden capacidad presupuestaria relativa.
El desafío de sostener el «método santafesino» en medio de la recesión
Olivares definió el proyecto como una continuidad del modelo de «austeridad y eficiencia operativa» iniciado en diciembre de 2023. La presentación oficial incluso habla de la «continuidad y consolidación del Método Santafesino».
El desafío de 2027 será diferente al de los primeros años de la administración Pullaro.
El Gobierno deberá mantener el equilibrio mientras sostiene un nivel importante de obra e inversión, cumple los compromisos de deuda y enfrenta mayores demandas sobre servicios públicos. Pero deberá hacerlo con una economía que, al momento de elaborar el presupuesto, muestra señales de contracción.
La apuesta oficial es que ese escenario cambie.
El proyecto necesita una economía creciendo 4%; recursos corrientes aumentando casi 34%; un ahorro de $2,28 billones capaz de financiar el 93% de las inversiones; inflación promedio del 21,1% y una desaceleración hasta el 18% interanual en diciembre.
Si esas variables se cumplen, la Provincia podría sostener el esquema previsto sin comprometer el equilibrio.
El problema aparece si alguna de ellas falla.
Con un superávit inicial de solamente $919 millones sobre un presupuesto cercano a $18,9 billones, el margen financiero es reducido. Una recaudación menor a la esperada, una recuperación económica más débil, una inflación superior a la proyectada o mayores necesidades sociales podrían obligar a modificar la ejecución durante el año.
Y allí aparece probablemente la discusión más importante que deja el Presupuesto 2027.
El debate no pasa únicamente por determinar si Santa Fe tendrá déficit o superávit. El proyecto vuelve a mostrar una Provincia que coloca al equilibrio fiscal como condición central de su política económica.
La pregunta es qué deberá hacer el Gobierno para preservarlo si la recuperación prevista no llega.
Porque los números muestran que Seguridad e Infraestructura Productiva ganan espacio, mientras Salud, medicamentos, Boleto Educativo y algunas partidas de obra e infraestructura educativa parten con incrementos inferiores a la inflación utilizada por el propio Ejecutivo.
El Presupuesto 2027 es, entonces, además del último presupuesto completo de la actual gestión, una apuesta económica: que Santa Fe consiga atravesar la recesión, recuperar actividad y recaudar lo suficiente para generar los $2,28 billones de ahorro sobre los que descansa buena parte de su programa de inversión.
El equilibrio está escrito en el proyecto. La incógnita para 2027 será cuánto costará sostenerlo si la economía real vuelve a quedar por debajo de las proyecciones.





