La negociación salarial entre los trabajadores aceiteros y las cámaras empresarias volvió a fracasar en Rosario. Mientras CIARA sostiene que propuso mecanismos para preservar el poder adquisitivo, los sindicatos denuncian una provocación y advierten que el conflicto podría profundizarse. Daniel Yofra acusó a las patronales de buscar deliberadamente una confrontación y aseguró que la oferta presentada está muy lejos de cubrir las necesidades reales de los trabajadores.
La crisis salarial entre las empresas del complejo agroexportador y los trabajadores aceiteros continúa sin encontrar una salida y ya acumula varias semanas de tensión, negociaciones frustradas y acusaciones cruzadas.
La última reunión desarrollada en Rosario, en el marco de la conciliación obligatoria, volvió a terminar sin acuerdo y dejó al descubierto la enorme distancia que separa a las partes. Por un lado, las cámaras empresarias aseguran haber realizado una propuesta razonable para mantener el poder adquisitivo de los salarios. Por el otro, los sindicatos consideran que la oferta constituye una provocación que empuja deliberadamente al conflicto.
La negociación involucra a uno de los sectores más importantes de la economía argentina, responsable de buena parte de las exportaciones nacionales y con una fuerte presencia en el cordón industrial del Gran Rosario.
El comunicado de CIARA y la falta de acuerdo
Tras el encuentro realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) difundieron un comunicado en el que reconocieron que no lograron alcanzar un entendimiento con los representantes sindicales.
Según explicaron, la propuesta empresarial contemplaba una actualización mensual de los salarios basada en los índices de inflación publicados por el INDEC, bajo el argumento de que los trabajadores del sector ya acumulan una mejora cercana al 14% desde comienzos de año.
Desde las entidades empresarias sostuvieron que el objetivo es preservar el poder adquisitivo de los salarios y evitar que los trabajadores pierdan frente a la inflación.
Sin embargo, admitieron que las negociaciones quedaron estancadas y manifestaron su expectativa de alcanzar un acuerdo durante las próximas reuniones previstas en la Secretaría de Trabajo.
La respuesta sindical: “Nos están provocando”
La visión de los gremios es completamente diferente. Tanto la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina como el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros del Departamento San Lorenzo calificaron la oferta empresarial como una provocación.
Según denunciaron, la propuesta presentada por las patronales contempla apenas una suma cercana a los 15.000 o 18.000 pesos para el mes de mayo, una cifra que consideran absolutamente insuficiente frente al reclamo salarial que sostienen desde hace meses.
El secretario general de la Federación Aceitera, Daniel Yofra, fue especialmente duro al analizar el resultado de la reunión. “Estuvimos más tiempo saludándonos que negociando”, afirmó tras el encuentro, dejando en evidencia el clima que se vivió durante la jornada.
Pero sus críticas fueron mucho más allá. “Nos están provocando para que vayamos al paro. Quieren que el Gobierno suba el dólar y les bajen las retenciones”, sostuvo el dirigente sindical al referirse a la estrategia empresarial.
Para Yofra, la actitud de las cámaras demuestra que no existe una verdadera voluntad de alcanzar un acuerdo.
Incluso cuestionó el comunicado difundido por las entidades empresarias pocos minutos después de finalizada la reunión. “Lo publicaron media hora después de que terminó el encuentro. Evidentemente ya lo tenían preparado. No les interesa negociar”, aseguró.
La discusión de fondo: qué salario debe cobrar un trabajador aceitero
Detrás de la disputa salarial aparece una diferencia mucho más profunda respecto de cuál debe ser el criterio para definir los ingresos del sector.
Los sindicatos sostienen históricamente que las negociaciones deben basarse en el concepto constitucional de Salario Mínimo Vital y Móvil establecido en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en la Ley de Contrato de Trabajo.
Bajo ese criterio, afirman que el ingreso de un trabajador debe permitir cubrir alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión.
Según los cálculos realizados por las organizaciones gremiales, el salario mínimo vital y móvil para un trabajador aceitero debería ubicarse actualmente en torno a los 2,8 millones de pesos.
Desde los sindicatos aseguran además que el costo de esa actualización representaría apenas una fracción mínima de la facturación anual de las empresas exportadoras.
Un conflicto que amenaza con escalar
La falta de avances en la negociación comienza a generar preocupación dentro de toda la cadena agroindustrial.
El complejo aceitero representa una actividad estratégica para la generación de divisas y cualquier medida de fuerza tiene impacto directo sobre puertos, plantas industriales y exportaciones.
Por eso, cada reunión sin acuerdo incrementa la incertidumbre sobre los próximos pasos.
Mientras las cámaras empresarias esperan que los gremios acepten una actualización vinculada a la inflación, los sindicatos sostienen que esa propuesta consolida una pérdida del poder adquisitivo y rechazan cualquier esquema que no contemple una recomposición salarial más profunda.
En ese contexto, la advertencia de Daniel Yofra resuena cada vez con más fuerza dentro del sector.
Los trabajadores aceiteros aseguran que no están dispuestos a resignar el salario que históricamente conquistaron y anticipan que, si las empresas mantienen su postura actual, el conflicto podría ingresar en una nueva etapa de confrontación sindical.
Por ahora, las negociaciones continúan abiertas. Pero después de varias semanas sin avances concretos, la posibilidad de una solución consensuada parece cada vez más lejana.









