La decisión del Gobierno de Santa Fe de transformar al Hospital Regional «Dr. Jaime Ferré» en un Hospital Público Descentralizado no solo implica un cambio administrativo. En la práctica representa el final del histórico esquema mediante el cual la Municipalidad de Rafaela tenía participación directa en la conducción del principal efector sanitario de la ciudad. En medio de una creciente crisis política y de gestión, la administración de Maximiliano Pullaro resolvió asumir el control del establecimiento, una señal que muchos interpretan como una fuerte pérdida de confianza hacia el intendente Leonardo Viotti y su equipo. La medida llega luego de meses de cuestionamientos de los vecinos por el funcionamiento del hospital y en un contexto de crecientes diferencias entre la Casa Gris y el gobierno local.
La crisis que atraviesa Rafaela ya no se limita únicamente a la gestión municipal.
Los problemas administrativos, las tensiones políticas y el deterioro institucional comenzaron a impactar sobre distintos organismos de la ciudad y ahora alcanzaron uno de los sectores más sensibles para cualquier comunidad: la salud pública. En ese contexto, el Gobierno provincial tomó una decisión de enorme peso político.
Mediante el Decreto N.º 1165/2026 resolvió disolver formalmente el histórico SAMCo del Hospital «Dr. Jaime Ferré» y transformar el principal efector sanitario de Rafaela en un Hospital Público Descentralizado, bajo administración directa de la Provincia.
Aunque oficialmente la decisión fue presentada como una adecuación al nuevo nivel de complejidad del establecimiento, en los pasillos políticos la lectura es mucho más contundente: Pullaro decidió quitarle al Municipio el manejo del hospital.
El fin de un modelo histórico
Durante décadas el Hospital Jaime Ferré funcionó bajo el régimen de Servicio para la Atención Médica de la Comunidad (SAMCo).
Ese esquema permitía que la Municipalidad, junto con instituciones intermedias, colegios profesionales, representantes de los trabajadores y organizaciones de la comunidad participaran en el Consejo de Administración que gobernaba el efector. Ese modelo quedó oficialmente atrás.
Con la entrada en vigencia del nuevo decreto, desaparece el Consejo del SAMCo y nace un Hospital Público Descentralizado regulado por la Ley Provincial Nº 10.608. A partir de ahora, la conducción política y administrativa queda bajo la órbita directa del Estado provincial.
La salida del Municipio
La decisión quedó plasmada también en otro hecho simbólico. El intendente Leonardo Viotti aceptó la renuncia de la licenciada Ana Carina Visintini como representante municipal dentro del Consejo de Administración.
Pero esa salida no respondió a una decisión personal. Simplemente el cargo dejó de existir.
Paradójicamente, Visintini continuará desempeñándose dentro del hospital, aunque ya no representará a la Municipalidad.
Desde ahora ejercerá funciones como representante del Estado provincial, designada directamente por el Gobierno santafesino para conducir transitoriamente el nuevo esquema hasta que quede conformado el futuro Consejo de Administración.
El cambio refleja con claridad el nuevo reparto de poder. La representación municipal desaparece. La representación provincial permanece.
Pullaro tomó el control
Más allá de las explicaciones técnicas, el cambio tiene una fuerte lectura política. La Provincia decidió asumir directamente la conducción del hospital más importante del oeste santafesino. Y esa determinación llega luego de meses de cuestionamientos sobre el funcionamiento del establecimiento.
Diversos informes periodísticos y denuncias públicas habían expuesto problemas vinculados con demoras en la atención de emergencias, incumplimientos de guardias pasivas, dificultades organizativas y un creciente malestar de pacientes y trabajadores.
En ese escenario, la administración provincial optó por intervenir institucionalmente el funcionamiento del hospital mediante un cambio completo del modelo de gestión. La decisión deja además otro mensaje político.
Cuando uno de los principales servicios públicos de una ciudad deja de ser administrado por el Municipio para pasar directamente a la Provincia, resulta inevitable interpretar que la Casa Gris dejó de confiar en la capacidad de conducción de la gestión local.
Una relación política cada vez más distante
El episodio también vuelve a poner sobre la mesa la compleja relación entre el gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Leonardo Viotti.
Si bien ambos pertenecen al mismo frente político, desde hace tiempo distintos sectores vienen advirtiendo diferencias en la forma de gestionar y en la relación cotidiana entre ambas administraciones.
La decisión sobre el Hospital Jaime Ferré parece profundizar todavía más esa distancia. Porque más allá de las razones sanitarias, la Provincia resolvió quitarle al Municipio una de las responsabilidades institucionales más importantes que tenía dentro de la ciudad.
No se trata solamente de administrar un edificio. Se trata del principal centro de salud pública de Rafaela y de toda una amplia región del oeste santafesino.
Un hospital pensado para otra escala
Desde el Gobierno provincial fundamentaron la medida señalando que el nuevo Hospital Regional posee un nivel de infraestructura, equipamiento y complejidad muy superior al histórico edificio.
La intención oficial es convertirlo en un centro de referencia regional capaz de atender patologías de mediana y alta complejidad.
En ese marco también se oficializaron las designaciones de Natalia Weppler como directora médica, Alejandro Fiorillo como subdirector médico y Débora Gluz como responsable del Anexo de Medicina Ambulatoria.
El antiguo edificio continuará funcionando, pero como dependencia administrativa del nuevo hospital regional.
Mucho más que una reforma administrativa
Aunque formalmente el Gobierno habla de modernización institucional y adecuación al nuevo régimen hospitalario, el impacto político resulta imposible de disimular.
La decisión aparece en medio de una gestión municipal que atraviesa uno de sus momentos más delicados.
Las dificultades administrativas, los cuestionamientos por distintos servicios públicos, los problemas financieros y las crecientes diferencias con el Ejecutivo provincial fueron erosionando el margen político del intendente Leonardo Viotti. Ahora, el cambio en el Hospital Jaime Ferré agrega un elemento de enorme simbolismo.
La Provincia decidió hacerse cargo directamente de una de las instituciones más importantes de Rafaela. Y cuando un gobernador resuelve quitarle al Municipio el manejo del principal hospital de una ciudad, el mensaje político trasciende ampliamente cualquier explicación administrativa.
Porque detrás del nuevo esquema sanitario también parece esconderse una definición mucho más profunda: la Casa Gris considera que la salud pública regional ya no podía seguir dependiendo de la gestión municipal.
En una ciudad donde la crisis política y administrativa parece extenderse sobre distintas instituciones, la decisión de Pullaro marca un antes y un después en la relación entre la Provincia y Rafaela, dejando abierta una pregunta inevitable: si el Gobierno provincial decidió quedarse con la administración del hospital, ¿qué otras áreas estratégicas podrían quedar bajo la lupa si la crisis de gestión continúa profundizándose?









