05/09/2026 10:53 pm

Escándalo por la campaña del “Respeto” de Javkin en medio de preguntas que no responde

La Municipalidad lanzó una fuerte campaña de convivencia justo después de que Unidos y La Libertad Avanza impidieran que avanzara un pedido de informes de Ciudad Futura sobre las contrataciones con Madero Media Group.

La Municipalidad de Rosario lanzó una fuerte campaña de comunicación destinada a promover el respeto y cuestionar el odio y la descalificación. La iniciativa apareció en medio de una llamativa contradicción política: Unidos y La Libertad Avanza impidieron que llegara al recinto un pedido de informes de Ciudad Futura sobre la contratación de Madero Media Group, empresa vinculada a Fernando Cerimedo. La documentación conocida registra $8 millones en acreencias por publicidad durante 2025. El consultor está detenido preventivamente en Bolivia y enfrenta graves investigaciones judiciales que él niega. Ahora, la oposición tomó el concepto elegido por Pablo Javkin y se lo devolvió en las redes: “Respeto es escuchar al vecino. Y ni hablar de no apretar al que piensa distinto”.

Respeto y punto”.

Dos palabras, un punto final y una campaña que la Municipalidad de Rosario pretende instalar en las calles, las redes sociales y los medios como una nueva bandera de convivencia ciudadana.

El intendente Pablo Javkin presentó personalmente la iniciativa durante la semana. Habló de respetar el espacio público, recoger los residuos de las mascotas, detenerse frente a un cartel de Pare, sacar la basura en los horarios correspondientes y cuidar aquello que pertenece a todos.

Pero también decidió llevar el concepto bastante más lejos. “El respeto es una palabra que vale para muchas cosas y que tiene que ver también con salir del odio, con salir del desprecio por el otro”, sostuvo el mandatario.

El mensaje, difícilmente cuestionable en términos conceptuales, apareció sin embargo en un momento político que terminó convirtiéndolo en material de disputa. Porque mientras la Municipalidad pretende enseñarle a Rosario la importancia del respeto, en el Concejo Municipal acaba de quedar bloqueado un pedido que buscaba algo bastante más elemental para cualquier administración pública: información.

Información sobre quién decidió contratar una empresa. Qué servicio prestó. Cuánto dinero público recibió. Por qué fue seleccionada. Y si continuó recibiendo recursos durante 2026.

La empresa en cuestión es Madero Media Group SRL, vinculada a Fernando Cerimedo y a La Derecha Diario. Y la respuesta política del oficialismo municipal y de La Libertad Avanza terminó siendo que esas preguntas ni siquiera llegaran al recinto.

Una campaña que nació envuelta en ruido político

La versión que circula en ámbitos políticos rosarinos agrega otro componente a la historia. Según esas versiones —que no pudieron ser corroboradas documentalmente por este medio—, Javkin habría manifestado un fuerte enojo después de comentarios realizados en un programa de streaming referidos a su pareja y, posteriormente, habría pedido a su equipo comunicacional trabajar alrededor del concepto del respeto.

No existe hasta ahora información pública que permita establecer que ese episodio haya sido efectivamente el origen de la campaña. La explicación oficial es otra.

El municipio sostiene que se trata de una iniciativa transversal destinada a mejorar la convivencia y que recupera un concepto que Javkin viene planteando desde su llegada al Palacio de los Leones.

Por eso, separar lo comprobado de lo que circula políticamente resulta indispensable. Pero incluso dejando completamente afuera aquella versión sobre el origen de la campaña, existe una contradicción política verificable que alcanza para alimentar la polémica. El mismo Gobierno que pide respeto y convivencia acaba de quedar involucrado en una controversia por un pedido de información pública que sus aliados legislativos evitaron que llegara al recinto.

La pregunta incómoda que no llegó al recinto

El conflicto comenzó con un proyecto de Ciudad Futura. La oposición pretendía conocer los detalles de las contrataciones realizadas por la Municipalidad con Madero Media Group. Las preguntas eran concretas. Qué servicios fueron contratados. Quién autorizó la contratación. Mediante qué mecanismo. Cuánto recibió la firma durante 2025. Si hubo nuevos pagos durante 2026. Y cuáles son las facturas y expedientes administrativos correspondientes.

No se trataba, al menos formalmente, de una denuncia penal ni de un proyecto para sancionar funcionarios. Era un pedido de informes.

La propia Municipalidad reconoce el acceso a la información pública como un derecho y establece que cualquier persona física o jurídica puede solicitar información en poder del Estado municipal sin necesidad siquiera de explicar los motivos.

En el Concejo, además, los pedidos de informes constituyen una herramienta habitual de control. El cuerpo los utiliza regularmente para requerir datos sobre obras, contrataciones, servicios y políticas municipales. Por eso, el episodio llamó especialmente la atención.

Primero avanzó y después desapareció

Según denunció Ciudad Futura, el proyecto había conseguido acompañamiento durante su paso por comisión. La situación cambió cuando debía llegar al recinto.

Los bloques de Unidos para Cambiar Santa Fe y La Libertad Avanza terminaron impidiendo su incorporación al temario, por lo que el pedido no pudo ser votado.

La oposición resumió el episodio con una pregunta: “¿Qué pasó entre el martes de comisiones y hoy?”

Ciudad Futura sostuvo públicamente que concejales que habían acompañado previamente la iniciativa luego desconocieron ese aval y terminaron “cajoneando” el expediente. Distintos medios reconstruyeron la misma secuencia: el proyecto avanzó inicialmente, pero finalmente no ingresó al temario de la sesión. Y allí aparece uno de los elementos políticamente más llamativos.

El oficialismo de Javkin encontró en este tema la misma posición que La Libertad Avanza. Precisamente frente a un pedido destinado a conocer los vínculos contractuales del municipio con una empresa vinculada al ecosistema comunicacional libertario.

Los $8 millones que sí aparecen en los documentos

Hay un dato que no depende de interpretaciones políticas. La Rendición de Cuentas municipal de 2025 registra $8 millones correspondientes a Madero Media Group SRL en concepto de servicios de publicidad.

La documentación relevada muestra cuatro operaciones por $2 millones y la empresa aparece inscripta como proveedora municipal. Durante todo 2025, además, Rosario comprometió aproximadamente $9.318 millones en Publicidad y Propaganda. De ese volumen, alrededor del 95% fue administrado desde la Secretaría de Gobierno.

La precisión es importante. Los $8 millones asociados a Madero Media Group representan una porción pequeña del presupuesto publicitario total. El interrogante político no está solamente en cuánto recibió.

Está en por qué fue contratada, para qué, mediante qué criterio y qué contraprestación obtuvo Rosario. Justamente aquello que el proyecto de Ciudad Futura pretendía conocer.

Cerimedo y un contexto que volvió explosiva la contratación

La controversia adquirió otra dimensión por la situación actual de Fernando Cerimedo.

El consultor argentino permanece detenido preventivamente en Bolivia y enfrenta investigaciones judiciales por hechos graves. Fuentes periodísticas internacionales reportan una causa por tentativa de feminicidio contra su expareja, además de investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y otras acusaciones. Cerimedo rechaza los cargos y sostiene que las causas responden a una persecución política.

Su nombre también quedó vinculado internacionalmente con estrategias de comunicación digital y utilización de cuentas automatizadas.

La Cámara de Diputados chilena acaba de crear una comisión destinada a investigar su influencia en aquel país después de que, según la información publicada, durante un procedimiento en Bolivia se detectara una estructura descripta como una “mini granja de bots”. Eso obliga también a una precisión periodística.

Nada de esas investigaciones demuestra por sí mismo una irregularidad en la contratación realizada por la Municipalidad de Rosario. Son dos planos diferentes. Precisamente por eso, conocer los expedientes, servicios y criterios de contratación permitiría separar sospechas políticas de hechos administrativos comprobables. Pero esa posibilidad quedó, por ahora, frenada en el Concejo.

El problema no son solamente $8 millones

La discusión sobre Madero Media Group apareció, además, en un contexto más amplio. Durante las últimas semanas comenzaron a conocerse detalles sobre la distribución de la pauta municipal.

Un análisis de la Rendición de Cuentas 2025 mostró que las empresas pertenecientes o vinculadas al grupo empresario de Gustavo Scaglione concentraban aproximadamente el 60% de las acreencias publicitarias pendientes de pago analizadas al cierre del ejercicio.

La aclaración resulta indispensable: eso no significa que hayan recibido el 60% de los $9.318 millones gastados durante todo el año. El porcentaje corresponde al universo de compromisos pendientes de pago relevados al finalizar 2025.

Pero el dato abrió inevitablemente otra discusión. ¿Cómo distribuye Rosario su pauta?; ¿Quién define los beneficiarios?; ¿Qué criterios de audiencia, alcance, producción periodística o interés público se utilizan?; ¿Qué contraprestaciones recibe la Municipalidad?, Y fundamentalmente: ¿por qué debería resultar problemático que el Concejo conozca esa información?

“Respeto y punto”

En ese contexto llegó la nueva campaña municipal. Javkin eligió una frase sencilla y deliberadamente terminante. “Respeto y punto”.

La Municipalidad quiere convertirla en una suerte de código elemental de convivencia. No arrojar basura. Cuidar los espacios comunes. Respetar las señales. Pensar en el otro. Abandonar el odio. Recuperar comunidad.

“Hay cosas que están bien y cosas que están mal”, explicó el intendente durante la presentación. Y sostuvo que hay comportamientos que no deberían relativizarse. El problema para el Gobierno municipal es que la oposición decidió aplicar exactamente la misma lógica a la política.

Ciudad Futura tomó la campaña y se la devolvió a Javkin

La respuesta llegó desde Ciudad Futura, principal espacio opositor a la administración municipal.

La organización utilizó el mismo concepto de la campaña oficial para construir una contracampaña política. “Respeto es garantizar que el colectivo llegue. Que la recolección de residuos funcione. Respeto es escuchar al vecino. Y ni hablar de no apretar al que piensa distinto”, publicó el espacio.

Y agregó otra definición: “Respeto es dejar de echarle la culpa a los rosarinos de lo que el gobierno es incapaz de hacer”.

La respuesta consiguió colocar a Javkin frente a su propio concepto. Porque si el respeto puede utilizarse para pedirle al ciudadano que recoja los excrementos de su mascota, cumpla un cartel de Pare o saque correctamente la basura, también puede utilizarse para discutir cómo se comporta el Estado frente a quienes lo interpelan. Y especialmente frente a quienes preguntan qué hace con los recursos públicos.

La paradoja del respeto

La campaña municipal puede tener objetivos legítimos. Rosario tiene problemas cotidianos de convivencia, vandalismo, tránsito, residuos y utilización del espacio público. Promover comportamientos responsables no debería convertirse, por sí mismo, en una controversia. La cuestión es el contexto.

Porque resulta inevitable contrastar el mensaje con lo ocurrido prácticamente al mismo tiempo en el Concejo. El municipio le pide al ciudadano que respete las reglas. La oposición le pide al municipio que explique cómo distribuye recursos públicos. Y cuando esa discusión llegó a uno de los ámbitos institucionales diseñados precisamente para controlar al Ejecutivo, el pedido no consiguió siquiera alcanzar el recinto.

Hay además una particularidad que vuelve todavía más incómoda la fotografía. La empresa sobre la que se pedían explicaciones está vinculada a una figura conocida precisamente por su participación en estrategias de confrontación política y comunicación digital, hoy sometida además a gravísimas investigaciones judiciales.

Nada de eso convierte automáticamente una contratación publicitaria en ilegal. Pero sí vuelve razonable preguntar.

Respeto también podría ser responder

Quizás allí esté el punto más delicado para la estrategia comunicacional de Javkin. Una campaña pública millonaria no solamente comunica aquello que el Gobierno quiere decir. También establece un estándar con el cual después puede ser medido.

Si el municipio propone que Rosario discuta sobre respeto, convivencia y responsabilidad colectiva, la oposición tiene derecho a trasladar esos mismos conceptos al ejercicio del poder.

Respetar también puede ser transparentar. Respetar puede ser permitir que un concejal pregunte. Respetar puede ser explicar por qué se eligió determinado proveedor. Respetar puede ser informar cuánto cobró. Respetar puede ser mostrar qué trabajo realizó. Y respetar puede ser tolerar que alguien cuestione al Gobierno sin transformar automáticamente esa crítica en una agresión.

Ciudad Futura entendió rápidamente esa vulnerabilidad política y decidió apropiarse de la palabra elegida por el Ejecutivo. El resultado es paradójico. Javkin lanzó una campaña para enseñar que algunas cosas sencillamente están bien y otras están mal.

Ahora la oposición le formula una pregunta igualmente sencilla: si no existe nada irregular detrás de la contratación de Madero Media Group, ¿por qué Unidos y La Libertad Avanza impidieron que el Concejo pidiera explicaciones?. 

“Respeto y punto”, dice la Municipalidad. Después de una semana atravesada por la pauta oficial, Cerimedo y un pedido de informes bloqueado, en el Palacio de los Leones probablemente descubrieron que un punto final puede servir para una campaña publicitaria, pero difícilmente alcance para cerrar una pregunta política.

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Juan Francisco

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