07/09/2026 8:50 pm

Ghilotti reveló el plan para transformar Aguas Santafesinas: “El usuario está en el centro”

La presidenta de ASSA explicó la estrategia con la que busca dejar atrás años de desinversión: equilibrio financiero, renovación de redes centenarias, tecnología, reducción de los tiempos de respuesta y planificación de largo plazo.

La presidenta de Aguas Santafesinas repasó el escenario que encontró al asumir, explicó el fuerte reordenamiento tarifario y aseguró que la empresa consiguió por primera vez un balance superavitario. Ordenamiento, eficiencia y cercanía con el usuario son los tres pilares de un plan que incluye renovación de redes centenarias, obras estratégicas, modernización tecnológica y una nueva relación con trabajadores, gremios, municipios y desarrolladores privados.

Conducir Aguas Santafesinas implica administrar una empresa que nunca se detiene. Produce agua potable, presta un servicio esencial y debe responder en tiempo real ante roturas, problemas cloacales, fallas de bombas o reclamos que afectan directamente la vida cotidiana de miles de usuarios.

Renata Ghilotti asumió ese desafío después de su paso por la Secretaría de Transporte provincial y de seis años como concejala de Rosario, donde integró la Comisión de Servicios Públicos. Esa experiencia política, asegura, terminó convirtiéndose en una herramienta para una gestión que busca combinar decisiones firmes con diálogo y capacidad de respuesta.

Durante una extensa entrevista en Democráticamente, conducido por Juan Francisco por AGOFA TV, Ghilotti trazó un balance de su gestión y planteó un diagnóstico contundente sobre el punto de partida.

“Si hubiese sido privada, hubiese estado liquidada”

La presidenta de ASSA describió sin eufemismos la situación financiera que heredó la actual administración.

Según explicó, la empresa dependía fuertemente de transferencias del Tesoro provincial para afrontar sus costos operativos. Al comienzo de la gestión de Maximiliano Pullaro, sostuvo, la tarifa permitía cubrir apenas entre el 10% y el 15% de esos costos. “Financieramente era una empresa quebrada, que si hubiese sido privada hubiese estado liquidada”, afirmó.

Ghilotti aseguró que el proceso de reordenamiento iniciado durante el primer año de gobierno fue profundizado cuando asumió la conducción y destacó un resultado que considera histórico: el último balance aprobado fue, según afirmó, el primero superavitario de Aguas Santafesinas.

El camino para llegar hasta allí tuvo una decisión inevitablemente controvertida: una fuerte recomposición tarifaria.

De acuerdo con los números aportados durante la entrevista, la factura promedio se encontraba entre los $2.500 y $3.000 y actualmente ronda los $50.000.

Ghilotti defendió el incremento argumentando que no respondió únicamente a la inflación, sino a la decisión de reducir la dependencia del Tesoro provincial. También planteó una discusión sobre la equidad territorial: ASSA presta servicios en 15 ciudades y, cuando sus costos son financiados mediante recursos generales de la Provincia, también contribuyen santafesinos que viven en localidades donde el agua es suministrada por cooperativas o municipios.

Aumentar tarifas no alcanzaba: había que ordenar la empresa

La funcionaria buscó diferenciar el equilibrio financiero de una simple recomposición de ingresos.

Según explicó, simultáneamente se revisaron gastos y mecanismos internos que consideraba ineficientes. Uno de los ejemplos fue la reducción de horas extras. Cuando llegó a la empresa, señaló, existían aproximadamente 7.000 reclamos pendientes y los tiempos de resolución podían alcanzar los 25 días. Para Ghilotti, esa demora no guardaba relación con el volumen de horas extraordinarias que se pagaban.

De ese diagnóstico surgió el plan estratégico que presentó al equipo gerencial. Tres palabras lo sintetizan: ordenamiento, eficiencia y cercanía al usuario. “El usuario y nuestro cliente hoy está en la escena de las decisiones que tomamos en la empresa”, explicó.

Según los datos brindados por la presidenta, en Rosario los tiempos que anteriormente se ubicaban entre 25 y 27 días se redujeron actualmente a un rango de entre cinco y siete, aunque cada intervención depende de su complejidad. La primera respuesta de una cuadrilla, aseguró, se produce dentro de las 48 horas.

De una empresa “de puertas cerradas” a poner al usuario en el centro

La cercanía constituye uno de los aspectos sobre los que Ghilotti puso mayor énfasis.

Recordó que cuando asumió encontró literalmente cerrada la puerta de la sede de calle Salta (Rosario). Su primera indicación fue sencilla: abrirla.

La definición buscaba expresar un cambio más profundo. “Esta empresa lo que hace es prestar servicio, entonces, ¿a quién tenemos que mirar? Al usuario”, planteó.

ASSA comenzó además una agenda de reuniones con instituciones, cámaras empresarias y vecinales. Entre otras, mencionó encuentros con la Cámara Inmobiliaria, la Asociación de la Vivienda, la Bolsa de Comercio y organizaciones barriales.

La lógica, explicó, no consiste necesariamente en garantizar una solución inmediata para cada problema, sino en que exista una respuesta. “Si no lo podemos solucionar, es ‘no lo podemos solucionar’ o ‘estamos en proceso’, pero siempre explicando”, sostuvo.

La relación con los gremios: tensión, firmeza y diálogo

Otro de los desafíos fue recomponer una relación sindical que atravesó momentos difíciles al comienzo de la gestión provincial. Ghilotti reconoció diferencias y tensiones, pero aseguró que actualmente existe una buena relación con las organizaciones gremiales de Rosario y Santa Fe.

Su fórmula vuelve a remitirse a la experiencia política: sentarse, escuchar, negociar y sostener las posiciones. “Está muy bien. Tenemos diálogo, por momentos tenemos nuestras tensiones”, resumió sobre el vínculo actual.

También reconoció la legitimidad de los reclamos salariales en un contexto económico complejo y destacó que los sindicatos acompañaron el proceso de reordenamiento de la empresa. Pero hizo especialmente una distinción entre las discusiones con las conducciones sindicales y el desempeño cotidiano de los trabajadores.

Para Ghilotti, uno de los principales activos de ASSA estaba dentro de la propia empresa. Recordó como ejemplo la rotura de un caño en Urquiza y Alvear, cuando trabajadores permanecieron prácticamente 24 horas dedicados a resolver la emergencia.

La presidenta contó que, una vez solucionado el inconveniente, habló con Pullaro y le remarcó: “Maxi, esto es gracias también a que la gente está con la camiseta puesta”.

Destacó el sentido de pertenencia de los trabajadores y reveló otra decisión de gestión: no llevó un equipo político externo para ocupar la estructura gerencial. El reordenamiento se realizó con personal de la propia compañía.

Cristian Latino, actual gerente general, fue citado como ejemplo: comenzó su carrera en ASSA cuando tenía poco más de 20 años y llegó a la máxima posición ejecutiva. “Yo no llevé a nadie extra”, remarcó Ghilotti, quien comparó su tarea con la de un director técnico que debe identificar dónde puede rendir mejor cada integrante del plantel.

El problema que corre debajo de Rosario: caños de más de 100 años

Una vez ordenadas las cuentas, el desafío pasó a ser la infraestructura. Rosario y Santa Fe tienen un inconveniente estructural que excede ampliamente a una administración: buena parte de sus redes más antiguas supera el siglo de existencia.

Ghilotti recordó que al asumir ni siquiera existían repuestos suficientes para algunas bombas críticas. Durante meses, aseguró, una eventual rotura podía colocar a la empresa en una situación extremadamente delicada.

Hoy afirma que existe respaldo de repuestos y que eso permite pasar de correr permanentemente detrás de la emergencia a programar inversiones. “Lo que se está invirtiendo es histórico. Creo que nunca se invirtió tanta cantidad de dinero”, sostuvo.

Uno de los ejemplos que utilizó resulta gráfico. Durante una recorrida por una obra encontró un caño de 110 milímetros cuyo deterioro interno había reducido el espacio disponible para que el agua circulara prácticamente a un pequeño hilo. La antigüedad explica buena parte de los problemas de presión y también los habituales “corralitos” que aparecen en las calles rosarinas.

Entre las herramientas incorporadas aparece el cracking, un sistema que permite sustituir tuberías antiguas sin necesidad de abrir completamente la calzada. Una máquina avanza por el recorrido del conducto existente, rompe la vieja tubería y simultáneamente introduce la nueva.

La metodología reduce tiempos de obra, intervenciones a cielo abierto y el impacto sobre la dinámica urbana.

Durante 2025, según Ghilotti, se avanzó sobre sectores de los barrios Lourdes y Pichincha con una inversión provincial superior a $5.000 millones. Actualmente las tareas alcanzan el centro rosarino y existen intervenciones en Santa Fe, Esperanza, Rafaela y Rufino, además de trabajos en otras localidades atendidas por ASSA.

El Acueducto Gran Rosario y el Emisario Sur

Pero el plan excede la renovación de cañerías. Ghilotti mencionó dos proyectos estratégicos para Rosario y su área metropolitana.

Uno es la licitación del segundo tramo del Acueducto Gran Rosario, considerado necesario para acompañar el crecimiento urbano y la futura demanda. El otro es la reconstrucción del Emisario Sur, una infraestructura cuyo derrumbe se produjo en 2015 y cuya solución permaneció pendiente durante más de una década. También existen inversiones en plantas y sistemas de tratamiento.

La presidenta defendió especialmente la decisión política de destinar recursos a infraestructura que, a diferencia de un edificio, una plaza o una avenida, queda enterrada y desaparece de la vista una vez finalizada. Son obras que generan molestias mientras se ejecutan, reconoció, pero que posteriormente pueden modificar durante décadas la calidad del servicio.

De correr detrás de las emergencias a pensar qué hacer el año próximo

Ese cambio resume otra transformación que Ghilotti pretende instalar dentro de ASSA.

Durante años, sostuvo, los equipos gerenciales estuvieron acostumbrados a resolver urgencias. Ahora la intención es incorporar planificación, objetivos y responsabilidad sobre los recursos asignados. “Hay que tener gente en la emergencia y gente pensando. La misma que piensa no puede ser la que corra atrás del incendio”, definió.

La empresa elaboró además un plan de vulnerabilidad para establecer prioridades. La pregunta dejó de ser simplemente qué necesita cada gerencia y pasó a ser cuál de todas esas necesidades resulta más urgente para el funcionamiento del sistema. Ese mapa permite construir un “semáforo” de vulnerabilidades y ordenar inversiones en un contexto en el que los recursos siempre son limitados.

Entre los ocho lineamientos en los que trabaja actualmente la compañía aparece la eficiencia energética. No es un detalle menor. ASSA es una industria intensiva en consumo eléctrico y, según Ghilotti, uno de los principales clientes de la EPE.

El incremento del costo energético obligó a acelerar un programa destinado a reducir consumos, analizar alternativas de autogeneración y estudiar una eventual participación en el mercado eléctrico mayorista.

La discusión forma parte de una idea más amplia que la presidenta busca instalar: una empresa pública no necesariamente debe funcionar con parámetros de ineficiencia.

Después de visitar Canal de Isabel II, la compañía pública responsable del servicio hídrico en Madrid, Ghilotti afirmó que su objetivo es acercar progresivamente ASSA a estándares internacionales. “Acá no es privatizar o no privatizar, es ser eficientes en la gestión, ya sea gestión pública o gestión privada”, planteó.

Tecnología después de 15 años

El atraso también alcanzaba las herramientas digitales. Ghilotti aseguró que la página web que reemplazaron recientemente tenía aproximadamente 15 años de antigüedad. ASSA trabaja ahora con un esquema mixto de atención: WhatsApp, ventanilla y oficina virtual, página web y atención presencial.

La intención es que una proporción creciente de trámites pueda autogestionarse, sin eliminar los espacios físicos destinados a quienes necesitan atención personal. La modernización tecnológica aparece así como otro componente de una transformación que, según la presidenta, no puede completarse durante un solo mandato. “Falta que sea una política sostenida en el tiempo durante muchos años”, afirmó, y calculó que harán falta entre 10 y 20 años de continuidad para alcanzar los mejores estándares internacionales.

Crecimiento inmobiliario: el Estado no puede hacerse cargo de todo

La expansión urbana introduce otro problema. Nuevos edificios, barrios y desarrollos generan una demanda adicional sobre redes que muchas veces ya se encuentran exigidas. La nueva normativa incorporó al sector privado a esa discusión.

Ghilotti explicó que se trabajó con cámaras inmobiliarias, constructoras y asociaciones vinculadas a la vivienda bajo un principio: un desarrollo inmobiliario también debe contemplar cómo garantizará los servicios públicos que necesita.

La lógica es evitar que la infraestructura requerida por un negocio privado termine siendo financiada exclusivamente por el Estado o por el resto de los usuarios mediante sus tarifas.

Nación y dos obras que Santa Fe considera indispensables

Dentro de la planificación aparecen además proyectos cuya ejecución depende del Gobierno nacional. Ghilotti reclamó continuidad para la ampliación de las plantas potabilizadoras de Granadero Baigorria y Santa Fe.

Según explicó, aumentar la capacidad de producción es indispensable para posteriormente ampliar las redes.

El problema del agua no comienza cuando el vecino abre una canilla. Existe previamente un proceso de captación, tratamiento, potabilización, almacenamiento y distribución que requiere grandes inversiones. En algunas localidades, incluso, la fuente no es el Paraná sino perforaciones que pueden necesitar procesos de ósmosis inversa para alcanzar los parámetros necesarios para consumo humano.

Coordinar antes de romper dos veces la misma calle

Otra pata del plan es la coordinación institucional. ASSA mantiene reuniones periódicas con municipios para ordenar intervenciones y evitar situaciones habituales durante décadas: una calle recién pavimentada que poco después debe romperse para realizar una obra sanitaria.

En Rosario, Ghilotti aseguró que mantiene reuniones quincenales con el equipo municipal y contacto prácticamente cotidiano con funcionarios del área de Obras Públicas. La planificación busca establecer previamente por dónde avanzará la renovación de redes para que posteriormente intervenga el municipio con el pavimento y no al revés. Una dinámica similar mantiene con otros intendentes.

Mencionó particularmente a Roly Santacroce, de Funes, donde se trabaja en el Centro de Distribución Oeste como respuesta al crecimiento de una ciudad cuya expansión inmobiliaria exige nueva infraestructura sanitaria.

“Planificar” como definición de gestión

Si existe una palabra que atravesó toda la entrevista fue planificación.

Para Ghilotti, administrar una empresa de servicios públicos obliga inevitablemente a convivir con emergencias. Pero la emergencia permanente no puede transformarse en modelo de gestión.

El objetivo es saber hacia dónde va la empresa incluso mientras se resuelven los problemas cotidianos.

Ordenar. Medir vulnerabilidades. Definir prioridades. Invertir. Modernizar. Reducir costos. Escuchar al usuario. Coordinar con municipios y privados. Y construir una organización capaz de anticiparse a los problemas en lugar de limitarse a reaccionar cuando aparecen. “El plan estratégico te permite tener tus objetivos y ordenarte, hacia dónde vamos, porque si no nunca sabés para dónde vas”, sintetizó.

Una gestión que también tiene proyección política

Sobre el final, la conversación salió inevitablemente de ASSA y volvió a la política.

Ghilotti reivindicó su pertenencia al PRO, aunque planteó que los proyectos colectivos deben ubicarse por encima de las aspiraciones individuales, particularmente dentro de una coalición amplia como Unidos. “Es momento de dejar de lado las mezquindades y entender que los proyectos políticos son los más importantes antes de las individualidades”, sostuvo.

También dejó clara su posición frente a 2027: si Maximiliano Pullaro decide buscar la reelección, lo acompañará. La funcionaria consideró que un segundo mandato permitiría profundizar el camino iniciado y anticipó que también trabajará dentro del PRO para intentar sintetizar “un proyecto seductor en Rosario”.

Mientras esa discusión electoral comienza lentamente a instalarse, Ghilotti tiene por delante una responsabilidad mucho más inmediata. Aguas Santafesinas administra un servicio en el que el éxito muchas veces resulta invisible: que la planta funcione, que las bombas no se detengan, que el caño resista y que, cuando un vecino abra la canilla, simplemente salga agua.

El desafío que plantea su gestión es lograr que eso deje de depender de correr permanentemente detrás de una emergencia y pase, cada vez más, a ser el resultado de haberla previsto.

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