La flamante presidenta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario trazó un diagnóstico sobre el difícil momento que atraviesa el sector y planteó la necesidad de construir políticas industriales que trasciendan a los gobiernos. Reclamó reglas claras, menor presión impositiva, financiamiento, costos energéticos competitivos e infraestructura para producir. También advirtió sobre la falta de mano de obra especializada y propuso profundizar el vínculo entre las empresas y las escuelas técnicas. “Nosotros lo único que sabemos hacer es generar fuente de empleo”, aseguró.
La industria metalúrgica de Rosario y la región atraviesa un momento complejo. La caída del mercado interno, la apertura de las importaciones, la presión impositiva, las dificultades para acceder al crédito, el incremento de los servicios públicos y la necesidad de modernizar procesos productivos forman parte de una combinación que obliga a las empresas a buscar permanentemente nuevas alternativas para sostenerse.
Ese escenario es el que encuentra Jorgelina Gonano, propietaria de Aberturas Inducor, al asumir como presidenta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario. Con una trayectoria iniciada en el Consejo Directivo de la entidad en 2013 —cuando era la única mujer que lo integraba— y después de haber ocupado la vicepresidencia, ahora tendrá la responsabilidad de conducir una organización que reúne a más de 300 empresas vinculadas al sector.
Durante una extensa entrevista en el programa Democráticamente, Gonano planteó que la discusión industrial no debería quedar sometida permanentemente a los cambios políticos. Su mirada parte de una definición: independientemente de quién gobierne, Argentina necesita establecer determinadas políticas de Estado que permitan sostener a uno de los principales generadores de empleo.
“Sí o sí hay que defender la industria nacional”
Para Gonano, la defensa de la producción argentina debería formar parte de un acuerdo básico que sobreviva a cualquier cambio de gobierno. No solamente por el peso económico de las empresas, sino por el efecto que produce cada establecimiento industrial sobre trabajadores, familias, comercios y barrios.
“Sea el gobierno que sea hay cinco o seis puntos que deben ser trascendentes a todos. Sí o sí hay que defender la industria nacional porque es un gran motor de la economía, porque genera puestos de empleo. No nos olvidemos de que cada empresa que cierra deja personas sin trabajo y eso es una familia que empieza a tener complicaciones. A su vez, el barrio también empieza a tener menos consumo.”
Sin embargo, defender la industria nacional no significa para la dirigente metalúrgica simplemente cerrar la economía. Gonano plantea que buena parte del entramado productivo de Santa Fe tiene condiciones para competir con productos importados, incluso provenientes de China, pero reclama que esa competencia se produzca bajo condiciones equivalentes.
“La industria, sobre todo en nuestra zona, es extremadamente competitiva. Lo que pasa es que necesitamos reglas claras, necesitamos igualdad de condiciones. Nosotros podemos trabajar, podemos competir con algunas cosas que entran de China tranquilamente. El tema es que necesitamos la baja de impuestos, necesitamos financiación, necesitamos tecnificarnos y todo eso lleva tiempo y recursos, que es lo que hoy nos están faltando.”
La discusión, entonces, no debería reducirse a elegir entre apertura o cierre de importaciones. El planteo pasa por determinar en qué condiciones compite una empresa argentina frente a un producto extranjero, cuánto paga de impuestos, cuánto cuesta su energía, qué posibilidades tiene de financiar maquinaria y qué infraestructura encuentra para transportar aquello que produce.
Impuestos, crédito y una industria que pide que “le quiten el pie de encima”
La presión tributaria aparece entre los principales reclamos. Gonano sostuvo que algunas empresas atraviesan dificultades importantes para cumplir sus obligaciones y mencionó embargos y planes de pago con ARCA como parte de una realidad cotidiana que termina funcionando, en algunos casos, como una costosa forma de financiamiento.
La alternativa debería ser, según explicó, un sistema crediticio que permita a las empresas acceder a préstamos a tasas compatibles con la producción. La posibilidad de financiar inversiones resulta especialmente importante para aquellas firmas que necesitan incorporar tecnología para mejorar productividad y competir con productos importados.
Pero Gonano buscó evitar que el planteo quedara presentado simplemente como una queja empresarial. Su pedido hacia los distintos niveles del Estado es bastante concreto: ser escuchados y poder trabajar.
“Pedimos que nos escuchen. Tampoco hay una buena comunicación entre Buenos Aires, que es nuestra casa madre a través de ADIMRA, con el Gobierno. Entonces necesitamos, en principio, que nos escuchen y después que nos dejen trabajar.”
Y reforzó: “Nosotros lo que sabemos hacer es generar fuente de empleo. Necesitamos menos presión impositiva y que nos dejen trabajar. Podemos producir muy bien acá. Esta zona tiene una diversidad de industrias importante. Sea un gobierno, sea otro, hay que entender que sí o sí se defiende la industria nacional.”
La definición terminó condensada en una expresión todavía más directa: “Necesitamos, como se dice en el común, que nos quiten el pie de encima y que nos dejen trabajar.”
La energía se convirtió en uno de los grandes problemas
A la presión tributaria y la falta de financiamiento se suma otro componente que pesa cada vez más sobre los costos: la energía eléctrica.
Gonano aseguró que las facturas de la Empresa Provincial de la Energía representan actualmente un problema importante para distintas industrias y que existen empresas que encuentran dificultades para afrontar esos montos de una sola vez.
“Hoy la EPE, la energía, es un gran problema con los costos que está teniendo para muchas industrias. Están viniendo facturas demasiado importantes y pagarlas es medio imposible de una sola vez. Entonces, por eso también piden que sea bajo algún tipo de crédito.”
La Provincia dispone de herramientas crediticias destinadas a la incorporación de energías renovables, pero la presidenta de la entidad metalúrgica marcó una diferencia entre las soluciones estructurales y la urgencia cotidiana de las empresas. Migrar hacia nuevas fuentes energéticas requiere inversiones y tiempo, mientras las facturas deben pagarse todos los meses.
Incluso anticipó que desde el sector pretenden buscar una instancia de diálogo con la EPE. “Estamos viendo la posibilidad de reunirnos con la gente de la EPE, ver qué es lo que se puede hacer. Entendemos que quizás no consigamos nada, pero por lo menos lo intentamos.”
Más de 300 empresas y una conducción que comienza en un momento complejo
Gonano asumió la presidencia después de un largo recorrido institucional. Ingresó en 2013 como la única mujer del Consejo Directivo, posteriormente ocupó la vicepresidencia y finalmente llegó a la conducción.
El escenario que encuentra dista de ser sencillo. La Asociación mantiene vinculadas a más de 300 empresas metalúrgicas y, aunque todavía aguardaban los números actualizados al cierre del mes, Gonano estimó que la caída de asociados podía ubicarse alrededor del 10%.
“Me encuentro en una situación compleja. Hoy no es fácil para la industria. Pero esperemos que sea hasta el piso y que podamos despegar.”
Frente a ese panorama, la entidad intenta profundizar la vinculación público-privada y encontrar nuevos mercados para sus asociados. Una de las alternativas aparece en sectores que actualmente concentran inversiones, como Vaca Muerta, donde empresas santafesinas ya proveen diferentes productos.
La propia Gonano relató la experiencia de Inducor, empresa familiar con más de medio siglo de trayectoria, que actualmente envía aberturas metálicas a Neuquén. Otras industrias santafesinas abastecen equipamiento energético y diferentes componentes necesarios para el desarrollo de la actividad.
El desafío consiste en conseguir que una mayor cantidad de empresas de Rosario y la región puedan incorporarse a esas cadenas productivas.
Rutas e infraestructura: “Necesitamos que las cosas se activen”
La competitividad tampoco termina en la puerta de una fábrica. Una empresa puede producir eficientemente, pero necesita rutas en condiciones para trasladar insumos y mercadería.
Gonano reclamó acelerar las inversiones en infraestructura vial y puso como ejemplo la situación de la A012 y la Ruta 9, corredores que conoce especialmente por residir en la zona de Roldán.
“La provincia de Santa Fe tiene muchos polos logísticos y necesitan que sus rutas sean transitables. Aparte, lógicamente, para reducir la cantidad de accidentes. Yo vivo en la zona de Roldán, imaginate la A012 y la 9, que es un centro de tránsito terrible.”
Reconoció que existen obras en marcha y otras proyectadas, pero reclamó mayor velocidad en su ejecución. “Hay un montón de obras por hacer, se van a empezar a hacer y se están haciendo, pero todo es lento, todo es despacito y necesitamos que las cosas se activen.”
Para una provincia que posee un fuerte perfil industrial, agropecuario y exportador, la infraestructura se transforma así en otra pieza de la competitividad.
El mercado interno deprimido y la estrategia de buscar nuevos nichos
La presidenta de los industriales metalúrgicos tampoco esquivó otro problema: la debilidad del mercado interno.
“Hoy el mercado interno en general está bastante deprimido”, describió. Sin embargo, su expectativa es que la actividad haya alcanzado un piso desde el cual pueda comenzar una recuperación.
“Espero que todo esto haya llegado a su piso y que arranque, sea de una manera o de otra, sea con un gobierno o con el otro. Necesitamos reglas claras, necesitamos la baja de impuestos.”
La experiencia de su propia empresa aparece como ejemplo de la estrategia que muchas industrias intentan desarrollar para sobrevivir a las crisis. En lugar de permanecer exclusivamente dentro de los mercados tradicionales, Inducor comenzó a buscar nuevos segmentos y ampliar su producción.
“Nuestro principal objetivo es no despedir personal. Si no podemos, vemos qué hacemos, qué nicho nuevo agarramos. En particular, en nuestra empresa estamos tomando gente porque abrimos nuestro mercado, de lo estándar lo abrimos a otros rubros, y eso nos da la posibilidad de tener todavía trabajo.”
La decisión de preservar trabajadores tiene también una explicación productiva: formar mano de obra industrial lleva años y perder un empleado capacitado significa perder conocimiento que después resulta difícil recuperar.
El próximo problema puede ser conseguir trabajadores capacitados
Paradójicamente, mientras actualmente existen dificultades para sostener el empleo, Gonano advierte que la industria puede enfrentarse en los próximos años a otro problema: la falta de trabajadores especializados.
Ese diagnóstico coloca a la educación técnica en el centro de su agenda como presidenta.
“Hoy no la hay, es muy difícil formar. Las escuelas técnicas no están preparadas. Yo lo que vengo a proponer en esto que me toca a mí es justamente vincularme más con el tema educativo, tratar de que las escuelas técnicas puedan estar formando a los que van a ser nuestros futuros empleados.”
La dirigente destacó que una persona que ingresa a una metalúrgica a los 18 años puede construir allí una carrera laboral completa, capacitarse y llegar con el tiempo a desempeñarse como encargado de planta o gerente. Por eso considera necesario recuperar la industria como una posibilidad de desarrollo profesional para las nuevas generaciones.
Ya existen experiencias concretas. Algunas empresas desarrollan sus propias capacitaciones y otras reciben estudiantes de sexto año de escuelas técnicas para realizar pasantías. En el caso de su empresa trabajan con alumnos de la Escuela Juan Domingo Perón, del barrio 7 de Septiembre, y también mantienen una vinculación con la Municipalidad para incorporar personas con discapacidad.
“Eso es muy importante: vincular a las técnicas con el industrial.”
“Nos tenemos que cuidar entre todos”
Gonano también rechazó la idea de que el futuro industrial necesariamente implique reemplazar grandes establecimientos por pequeñas empresas. Para ella, ambos modelos forman parte de una misma cadena productiva y se necesitan mutuamente.
“Yo creo que hay lugar para todos. Para lo grande, para lo chico. Nosotros necesitamos de lo grande. Mi acero es nacional. Entonces creo que necesitamos de todo. Acá el tema es que nos tenemos que cuidar entre todos también. El grande nos tiene que cuidar a nosotros, que somos los chiquititos.”
Esa integración productiva es también parte de su concepción sobre la defensa de la industria nacional. No se trata solamente del producto terminado que llega a una góndola o a un consumidor, sino de toda la cadena que participa de su fabricación.
Gonano sostiene que Argentina posee capacidades suficientes para competir internacionalmente. “Tenemos una industria tan excelente, pero tan excelente, que podemos competir con cualquiera.”
La condición vuelve siempre al mismo punto: impuestos razonables, acceso al crédito, energía competitiva, infraestructura y reglas estables.
Una industria que busca volver a mostrar qué significa producir
Uno de los desafíos que Gonano se propone como dirigente empresaria es acercar la industria metalúrgica a la sociedad. Considera que muchas veces los ciudadanos utilizan diariamente productos fabricados por el sector sin conocer qué empresas y trabajadores existen detrás.
“Nuestra industria es una industria fría y a la gente hay que demostrarle lo que hacemos. Yo desde una lámina de acero te hago una puerta; una persona desde una lámina de acero te hace tu heladera. Muchos de los artefactos que están en tu casa los hace un industrial metalúrgico.”
Esa explicación intenta también mostrar el impacto social que tiene cada empresa. Detrás de cada trabajador existe una familia y alrededor de cada fábrica funcionan proveedores, comercios y actividades que dependen directa o indirectamente de su continuidad.
Por eso Gonano insiste en que sus reclamos no deben interpretarse simplemente como quejas sectoriales.
“Parece que uno viene a estar quejándose todo el tiempo: ‘Mirá estos industriales cómo se quejan’. No, no nos quejamos, queremos que la sociedad entienda cuál es la situación.”
Industria, educación y futuro: una discusión que debería superar a los gobiernos
El mensaje que atraviesa prácticamente toda la entrevista de Gonano es que Argentina necesita dejar de discutir desde cero su política productiva cada vez que cambia un gobierno.
La industria reclama competitividad, pero también previsibilidad. Acepta competir con productos extranjeros, pero exige condiciones que permitan hacerlo. Necesita incorporar tecnología, pero para eso requiere financiamiento. Necesita energía, pero su costo no puede convertirse en una amenaza para la producción. Necesita rutas para sacar mercadería y escuelas técnicas capaces de formar a los trabajadores que demandará en los próximos años.
Sobre todo, necesita tiempo.
La industria no se construye de un día para otro. Una fábrica acumula maquinaria, trabajadores capacitados, proveedores, conocimiento y experiencia durante décadas. Cuando una empresa desaparece, detrás de una persiana que baja existe una estructura productiva mucho más difícil de reconstruir de lo que parece.
Por eso la nueva presidenta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario propone sacar algunas discusiones de la disputa electoral permanente.
Su definición es sencilla: “Sea un gobierno, sea otro, hay que entender que sí o sí se defiende la industria nacional.”
Y detrás de esa defensa coloca una razón que atraviesa toda su mirada sobre el sector: cada industria que logra mantenerse abierta no solamente conserva una empresa; sostiene trabajadores, familias y una parte de la capacidad productiva de la región.




