Después de dos períodos de Pablo Javkin al frente de la Municipalidad y en un escenario donde el desgaste de la gestión empieza a atravesar la discusión política de la ciudad, distintos espacios ya comienzan a mirar hacia 2027. El Partido Socialista, que gobernó Rosario durante casi tres décadas, puso en marcha “Planificar Sirve”, un ciclo con el que busca recuperar una de las marcas de sus anteriores administraciones: planificación, participación y construcción de políticas públicas junto a vecinos e instituciones. Más de 400 representantes de diferentes sectores participaron del primer encuentro para comenzar a discutir qué ciudad debería construirse durante los próximos años.
Todavía falta para que los rosarinos vuelvan a elegir intendente. Pero la política ya empezó a moverse.
Rosario transita la segunda gestión consecutiva de Pablo Javkin y se acerca lentamente hacia una elección que inevitablemente abrirá una discusión sobre continuidad, cambio y futuro.
El desgaste acumulado después de dos períodos comienza a formar parte de esa conversación política y aparece reflejado en sondeos de opinión que circulan entre dirigentes y espacios políticos. Sin datos públicos incorporados a la información disponible que permitan cuantificar ese deterioro, sí existe una certeza: distintos actores ya comenzaron a prepararse para discutir la ciudad que vendrá después de 2027. Y uno de ellos es el socialismo.
No se trata de cualquier fuerza cuando se habla de Rosario. El Partido Socialista gobernó la ciudad durante casi tres décadas y construyó allí buena parte de su identidad política, antes incluso de llegar al Gobierno de Santa Fe. Ahora empieza a mirar nuevamente hacia el Palacio de los Leones.
Pero antes de nombres y candidaturas, decidió comenzar por otro lugar. Preguntar. Escuchar. Y planificar.
“Planificar Sirve”
Con ese concepto como título, el socialismo reunió a más de 400 rosarinas y rosarinos en los salones de Vista Río.
Participaron representantes de instituciones académicas y científicas, colegios profesionales, organizaciones sociales, emprendedores, comerciantes, empresarios y actores vinculados con diferentes actividades de la ciudad.
La convocatoria fue organizada a través de centros de estudios vinculados al partido —Usina Social, Nexos y Cemupro— y funcionó como el primer capítulo de una serie de encuentros que buscarán construir una agenda para Rosario hacia 2027.
El abanico temático fue deliberadamente amplio. Salud. Seguridad. Transporte. Movilidad. Infancias. Adultos mayores. Infraestructura. Vivienda. Educación. Empleo. Innovación. Cultura. Nocturnidad. Residuos. Espacios públicos. Turismo.
La intención fue evitar que la discusión sobre la próxima Rosario comience exclusivamente dentro de los despachos partidarios.

Antes de las candidaturas, discutir la ciudad
La decisión tiene también una lectura política. El socialismo sabe que 2027 ofrecerá una oportunidad para volver a disputar seriamente el gobierno de la ciudad. Pero también sabe que haber gobernado Rosario durante tantos años no constituye por sí mismo una credencial suficiente para regresar.
La ciudad cambió. Cambió su estructura económica. Cambió la movilidad. Cambió la relación entre centro y barrios. Cambió la seguridad. Cambió la forma de utilizar el espacio público. Cambió la vida nocturna. Y también cambiaron las expectativas de quienes viven en ella.
Por eso la apuesta socialista parece buscar evitar un error frecuente de quienes alguna vez gobernaron: creer que alcanza con reivindicar aquello que hicieron. El desafío es construir qué hacer ahora.
Recuperar una vieja identidad socialista
Hay algo de regreso a las fuentes en “Planificar Sirve”.
Durante sus años de gobierno municipal, el socialismo hizo de la planificación y la participación ciudadana una de sus principales banderas políticas.
La experiencia de Hermes Binner y posteriormente la de Miguel Lifschitz quedaron asociadas a una concepción del Estado municipal que buscaba desarrollar políticas públicas a largo plazo y generar ámbitos de participación para discutirlas.
Esa historia es precisamente la que ahora reivindican sus dirigentes. Pero con una aclaración. No quieren simplemente reconstruir aquella Rosario. Quieren tomar ese método para pensar otra. “Para el socialismo, el futuro no se construye desde la antipolítica sino con la política que sirve y con las enseñanzas que nos dejaron nuestros grandes líderes; se hace con audacia como lo hicieron ellos, y con toda la gente”, sostuvo Clara García.
La presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe participó de las diferentes mesas y ubicó el encuentro dentro de una recuperación explícita de la identidad partidaria. García introdujo además un elemento central para comprender la discusión que pretende abrir el socialismo. La seguridad.
Durante los últimos años, la violencia urbana y particularmente la crisis vinculada al narcotráfico terminaron condicionando prácticamente cualquier conversación sobre Rosario. Para la dirigente socialista, ese escenario comienza a modificarse. “Rosario tenía en la inseguridad un ancla que no la dejaba avanzar. Hoy esa escena ha cambiado y puede mirar hacia adelante”, sostuvo.
La afirmación no supone que los problemas de seguridad estén definitivamente resueltos, pero sí parte de una lectura política: la reducción de los niveles de violencia permite comenzar a recuperar discusiones que durante años quedaron desplazadas por la emergencia.
Cómo crecer. Dónde invertir. Cómo moverse. Cómo integrar barrios. Cómo generar empleo. Cómo recuperar espacios públicos. Cómo utilizar la autonomía. En definitiva, qué Rosario construir.
2027 tendrá una particularidad: la autonomía
Joaquín Blanco agregó otro elemento que convierte a la próxima elección en algo diferente. Rosario deberá avanzar en la discusión de su Carta Orgánica, en el marco del nuevo escenario de autonomía municipal.
Para el secretario general del Partido Socialista santafesino, esa instancia representa una oportunidad para discutir la ciudad mucho más allá de un mandato de cuatro años. “El socialismo ya está pensando en la ciudad de los próximos 20 años”, afirmó. Y allí volvió a aparecer la historia.
“En su momento, con Hermes Binner y Miguel Lifschitz se construyeron un sistema de salud, grandes obras de infraestructura, espacios públicos de cara al río; hoy eso nos obliga a pensar todo de nuevo”, señaló.
La frase contiene probablemente la idea central de la estrategia. Reivindicar lo hecho. Pero no vivir de aquello.
“No queremos hacerlo desde una oficina”
Blanco fue todavía más explícito respecto del método elegido. “No queremos hacerlo desde una oficina sino con la gente, con las instituciones, con las organizaciones sociales, de la economía, del trabajo, con el centro y con los barrios; escuchando y tomando la experiencia de cada uno”, explicó.
La definición conecta directamente con aquello que el socialismo pretende volver a presentar como diferencial político. La cercanía.
No construir un programa electoral meses antes de una elección entre técnicos y candidatos. Sino intentar que las propuestas surjan de un proceso previo de conversación. Por supuesto, habrá que observar cuánto de aquello que aparezca en estas mesas termina efectivamente incorporado a una plataforma futura. Pero el mecanismo ya constituye una definición. Antes de presentar candidatos, el socialismo quiere reconstruir agenda.
Escuchar para recuperar empatía
Varinia Drisun utilizó otra palabra importante. Escuchar.
La secretaria general adjunta del PS planteó la necesidad de “vencer la inercia del aislamiento y la soledad, del individualismo” y recuperar la planificación colectiva. “Cuando nos encontramos con otros para discutir, intercambiar ideas; cuando nos tomamos un momento para pensar cómo vemos el presente y cómo imaginamos el futuro, corremos menos riesgos de caer en reduccionismos”, sostuvo.
En tiempos donde buena parte de la política se construye a partir de redes sociales, encuestas instantáneas y consignas cada vez más breves, el socialismo parece apostar por un camino inverso.
Mesas. Instituciones. Especialistas. Vecinos. Tiempo para discutir. No es una metodología novedosa para el partido. Precisamente por eso busca recuperarla.
Una ciudad discutida mesa por mesa
La dimensión de la convocatoria puede apreciarse también en los temas seleccionados.
Después de una exposición inicial de la socióloga Victoria O’Donnell sobre las distintas formas de soledad contemporánea y cómo diseñar ciudades que eviten el aislamiento, comenzaron las mesas de trabajo.
Se discutió el sistema sanitario y la salud mental. Primera infancia, juventudes y adultos mayores. Educación. Infraestructura pública recreativa y espacios verdes. Vivienda colectiva y equipamiento comunitario. Servicios públicos. Movilidad particular y logística urbana. Transporte público. Bicicletas y caminabilidad. Gestión de residuos. Empleo y emprendimientos. Desarrollo productivo. Seguridad. Eficiencia del Estado. Conocimiento e innovación. Cultura, patrimonio y turismo. Y nocturnidad.
El cierre estuvo a cargo de Tomás Quintín Palma.
El listado muestra que la pretensión no es trabajar sobre una única bandera electoral, sino intentar construir una mirada integral.
El socialismo sabe gobernar Rosario, pero ahora deberá convencer de que puede volver
La historia juega a favor y en contra. A favor porque el socialismo posee experiencia concreta de gestión.
Gobernó Rosario durante casi treinta años y algunas de las políticas que desarrolló durante aquel período —especialmente en salud pública, descentralización, espacios públicos e integración urbana— forman parte de su principal capital político.
Pero esa misma historia también obliga a algo más. Demostrar que no pretende volver simplemente para repetir el pasado.
Una generación completa de rosarinos creció después de las primeras administraciones socialistas. Las necesidades actuales son diferentes. Y el electorado también.
Por eso “Planificar Sirve” puede interpretarse como algo más que un encuentro técnico. Es el comienzo de un intento de reconstrucción política.
Pablo Javkin llegará a 2027 después de dos mandatos consecutivos al frente del municipio. Gobernó además durante años particularmente complejos para Rosario, atravesados por la pandemia, la crisis económica nacional y uno de los períodos más graves de violencia vinculada al narcotráfico.
Ese contexto necesariamente debe formar parte de cualquier evaluación equilibrada de su gestión. Pero ocho años también generan desgaste. Y cuando una administración entra en la parte final de un ciclo prolongado, el interrogante por lo que viene comienza a instalarse incluso antes de que aparezcan oficialmente los candidatos.
El socialismo parece haber entendido ese escenario. Por eso empieza a moverse.
¿Volver al Palacio de los Leones?
Nadie puede asegurar todavía quién será el candidato socialista. Tampoco qué alianzas terminarán compitiendo. Mucho menos quién gobernará Rosario desde diciembre de 2027. Eso lo decidirán los rosarinos en las urnas. Pero hay algo que ya empezó. La disputa por imaginar la Rosario posterior a Javkin. Y en esa carrera el socialismo tiene una particularidad que ningún otro espacio puede exhibir de la misma manera: ya gobernó la ciudad durante casi tres décadas.
Ahora intenta transformar aquella experiencia en una propuesta hacia adelante. “Planificar Sirve” aparece como el primer movimiento visible de esa estrategia. No empezar por el candidato. Empezar por la ciudad. No encerrarse para escribir un programa.Salir a preguntar qué necesita Rosario. Y recuperar una idea que durante décadas estuvo asociada al socialismo rosarino: que la planificación de una ciudad no debería hacerse de espaldas a quienes la viven todos los días.
Después vendrán los nombres, las alianzas y la campaña. Antes, al menos según la hoja de ruta que acaba de presentar el PS, pretende venir la discusión sobre qué Rosario quieren construir.





