La Estación Fluvial de Rosario se convirtió en escenario de una de las principales rondas empresariales del año, con grandes compañías, cientos de proveedores y buena parte del poder político nacional y provincial. Pero detrás de las reuniones de negocios apareció otra lectura: Maximiliano Pullaro volvió a mostrarse como interlocutor privilegiado de la Casa Rosada, mientras Carolina Losada reconoció que podría existir una futura alianza entre sectores de Unidos y La Libertad Avanza. Afuera, sindicatos y organizaciones sociales protagonizaron una importante movilización contra el Gobierno nacional y el RIGI.
La primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones realizada en Rosario dejó varias fotografías al mismo tiempo. Una fue estrictamente productiva: grandes compañías vinculadas a minería, energía e infraestructura frente a cientos de pequeñas y medianas empresas interesadas en convertirse en proveedoras. Otra fue federal: gobernadores de diferentes provincias reunidos alrededor de una agenda común. Pero hubo una tercera imagen imposible de separar del encuentro: la política.
La presencia en Rosario de figuras centrales del Gobierno de Javier Milei, entre ellas Karina Milei, Luis Caputo y Diego Santilli, junto al gobernador Maximiliano Pullaro y mandatarios provinciales que mantienen distintos niveles de diálogo con la Casa Rosada, convirtió a La Fluvial en mucho más que una ronda empresarial. Entre algunos dirigentes y asistentes santafesinos volvió a circular una interpretación que desde hace tiempo acompaña cada acercamiento entre la Provincia y Nación: que Pullaro busca mantener abierta una relación política con el mileísmo pensando también en el escenario electoral futuro. La especulación llega hasta una eventual alianza que podría modificar el tablero santafesino rumbo a 2027.
No existe hasta ahora un acuerdo electoral formal que permita afirmar que ese entendimiento esté cerrado. Sin embargo, pocas horas antes de que las fotografías de la jornada comenzaran a circular, Carolina Losada terminó de colocar públicamente esa posibilidad sobre la mesa.
Una ronda importante para las empresas, pero también para la política
Desde el punto de vista productivo, la magnitud del encuentro fue significativa. La jornada reunió a representantes de grandes proyectos de minería, energía e infraestructura con empresas proveedoras de diferentes provincias. El esquema contempló 86 mesas de negocios, 43 grandes empresas y proyectos y más de 2.100 reuniones programadas, además de encuentros entre los propios proveedores. Según los datos difundidos por el Gobierno santafesino, 873 empresas mantendrían reuniones directas con representantes de grandes proyectos y 483 de ellas eran de Santa Fe.
La apuesta resulta especialmente importante para una provincia que, aunque no posee litio ni concentra los principales yacimientos petroleros o mineros, cuenta con un entramado industrial capaz de fabricar bienes y prestar servicios para esos sectores. Empresas como Río Tinto, Glencore, Barrick, Newmont y Eramet formaron parte de la convocatoria. El objetivo provincial es que industrias santafesinas puedan integrarse con mayor fuerza a las cadenas de proveedores que se desarrollan alrededor de Vaca Muerta y de los proyectos mineros de Salta, Catamarca, Jujuy, San Juan y Mendoza.
La oportunidad existe. La verdadera evaluación, sin embargo, deberá realizarse después: cuántas de esas reuniones terminan transformándose en órdenes de compra, contratos, inversiones y empleo concreto.
Rosario también quiere convertirse en la puerta logística de la minería
La elección de Rosario tampoco fue casual. El Gobierno provincial pretende que la ciudad y su sistema portuario se conviertan en un nodo logístico para una parte del crecimiento minero argentino. Según explicó el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, Santa Fe ya provee insumos y servicios vinculados con Vaca Muerta y distintos emprendimientos mineros.
El planteo va más allá de fabricar productos. La intención es aprovechar la infraestructura portuaria y la conexión fluvial para que Rosario concentre parte de las exportaciones y del movimiento de insumos necesarios para los nuevos proyectos. De acuerdo con la información difundida durante la convocatoria, parte del litio salteño ya utiliza Rosario como vía de salida y la Provincia busca ampliar ese papel con la producción de Catamarca. Para las empresas santafesinas, por lo tanto, la ronda ofreció una posibilidad concreta. Pero alrededor de las mesas de negocios también se movió la política.
Pullaro volvió a quedar cerca del núcleo de poder libertario
La presencia simultánea de Caputo, Santilli y Karina Milei le permitió a Pullaro recibir en su provincia a figuras centrales de la administración nacional. Y esa fotografía no resulta menor. El gobernador santafesino viene intentando sostener un perfil propio dentro del escenario nacional: puede diferenciarse de Milei en determinadas cuestiones, reclamar recursos o cuestionar decisiones de la Casa Rosada, pero también construir acuerdos cuando existen intereses compartidos. La Ronda RIGI mostró nuevamente esa convivencia.
Pullaro apareció como anfitrión de una convocatoria impulsada junto al Gobierno nacional y rodeado de mandatarios con diferentes grados de cercanía a la Casa Rosada. Entre ellos estuvieron Martín Llaryora, Rogelio Frigerio, Raúl Jalil, Carlos Sadir, Alfredo Cornejo, Gustavo Sáenz, Marcelo Orrego, Claudio Vidal, Juan Pablo Valdés y Rolando Figueroa. Para algunos de los presentes, la imagen volvió a alimentar una interpretación política: que el gobernador santafesino intenta hacer “buena letra” con el Gobierno nacional, preservando canales que puedan resultar útiles cuando comience a definirse el mapa electoral de 2027.
La hipótesis va todavía más lejos y relaciona esos movimientos con la posibilidad de construir algún entendimiento que facilite el escenario para una eventual búsqueda de la reelección provincial. Por ahora es una lectura política, no un acuerdo demostrado. Pero existe un dato nuevo que le otorga mayor relevancia.
Losada abrió una puerta que hasta ahora pocos se animaban a abrir
Carolina Losada fue mucho más explícita. Consultada durante la previa de la Ronda RIGI sobre una eventual alianza entre sectores de Unidos y La Libertad Avanza, la senadora nacional no descartó esa posibilidad. “La verdad que creo que podría ser. Nosotros tenemos a nivel provincial una alianza diferente pero, bueno, a nivel nacional se pueden generar otras cosas también”, respondió.
La frase tiene peso porque introduce públicamente una posibilidad que hasta ahora circulaba principalmente como especulación. Losada recordó además que Unidos ya convivió con posiciones nacionales diferentes durante anteriores elecciones presidenciales. Mientras algunos sectores de la coalición acompañaban a un candidato, otros respaldaban una alternativa distinta. “Dentro de la alianza, en lo provincial es una cosa y en lo nacional siempre hay libertad”, explicó. Esa distinción puede resultar determinante porque el principal obstáculo para pensar actualmente una convergencia completa entre Unidos y La Libertad Avanza aparece dentro de la propia composición de la coalición santafesina.
El Socialismo, el límite más difícil para cualquier acuerdo
Unidos no es solamente el radicalismo que conduce Pullaro. La coalición reúne espacios con historias, identidades y posiciones nacionales muy diferentes. Entre ellos se encuentra el Partido Socialista, cuya relación política e ideológica con La Libertad Avanza presenta diferencias sustanciales. Por eso una eventual aproximación entre sectores del oficialismo provincial y el mileísmo obligaría a resolver una pregunta central: ¿sería una alianza de Unidos o solamente de algunos de los partidos que actualmente integran Unidos?
La propia respuesta de Losada dejó abierta esa alternativa al diferenciar expresamente el funcionamiento provincial de los acuerdos nacionales. La discusión tampoco necesariamente deberá resolverse en lo inmediato. Todavía existe distancia hasta las próximas elecciones provinciales y nacionales y los espacios políticos deberán atravesar numerosos debates antes de definir alianzas y candidaturas. Pero que una dirigente de peso dentro del radicalismo santafesino admita públicamente que un acuerdo “podría ser” representa un movimiento que difícilmente pase inadvertido, y mucho menos cuando ocurre durante una jornada en la que Pullaro volvió a compartir protagonismo con algunas de las figuras más importantes del Gobierno libertario.
La reelección aparece inevitablemente detrás de cada movimiento
Existe además una variable que modificó definitivamente la política santafesina: la nueva Constitución habilitó la posibilidad de reelección del gobernador. Desde entonces, cualquier movimiento de Pullaro dentro y fuera de Santa Fe también es observado bajo esa perspectiva.
El gobernador no necesita definir ahora si buscará un nuevo mandato. Pero la posibilidad existe y, por lo tanto, la construcción de alianzas para 2027 forma parte inevitablemente de las especulaciones alrededor de cada acercamiento nacional. Una eventual convergencia con La Libertad Avanza podría modificar profundamente el escenario electoral santafesino y también generar tensiones importantes dentro de Unidos.
Por eso la fotografía de Rosario no permite concluir que exista un acuerdo, pero sí vuelve razonable seguir con atención hasta dónde llega la relación entre el pullarismo y el mileísmo y qué sucede cuando las necesidades institucionales actuales comiencen a transformarse en negociaciones electorales.
Mientras adentro hablaban de inversiones, afuera hubo una fuerte protesta
La jornada tuvo, además, una imagen completamente diferente. Mientras empresarios, gobernadores y funcionarios nacionales y provinciales participaban de las reuniones dentro de La Fluvial, gremios y organizaciones sociales se movilizaron en las inmediaciones para expresar su rechazo al RIGI y a las políticas del Gobierno nacional.
La concentración reunió a sectores sindicales, trabajadores organizados, desocupados y organizaciones que cuestionaron tanto la presencia de funcionarios nacionales como el modelo económico y productivo asociado al régimen de grandes inversiones. Entre los participantes estuvieron representantes de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte y de organizaciones vinculadas con la actividad marítima y fluvial. Las críticas fueron especialmente fuertes contra la política nacional en materia de recursos naturales, logística, marina mercante y utilización de ríos y puertos.
Fernando Ramírez, secretario general de Siconara, sostuvo que la movilización buscaba “visibilizar el malestar de la sociedad” y cuestionó las políticas vinculadas con logística, cabotaje y soberanía sobre ríos y mares. La protesta mostró así la contracara del encuentro: adentro, el Gobierno nacional y las provincias presentaban al RIGI como una herramienta para atraer grandes inversiones y vincularlas con proveedores argentinos; afuera, organizaciones sindicales denunciaban que ese mismo modelo puede significar pérdida de soberanía y beneficios excesivos para grandes capitales.

Una misma jornada y dos Rosarios
La postal final terminó siendo difícil de sintetizar en una sola imagen. Dentro de La Fluvial hubo cientos de empresarios buscando oportunidades concretas para vender productos y servicios. Para muchas pymes santafesinas, conseguir ingresar como proveedoras de grandes proyectos mineros o energéticos puede significar producción, inversión y puestos de trabajo. También estuvieron los gobernadores. Y estuvo la política.
Pullaro volvió a mostrarse junto a figuras centrales del Gobierno nacional en una jornada que fortaleció su papel como interlocutor de la Casa Rosada. Losada, paralelamente, reconoció públicamente que una futura alianza entre sectores de Unidos y La Libertad Avanza “podría ser”. Afuera, una movilización sindical expresó exactamente la fotografía contraria.
Por eso la Ronda RIGI de Rosario probablemente sea recordada por algo más que la cantidad de reuniones empresariales. Será necesario esperar para conocer cuántos negocios concretos dejó para las empresas santafesinas, pero políticamente ya dejó algunas señales: la relación entre Santa Fe y la Casa Rosada continúa encontrando espacios de cooperación; la posibilidad de futuros acuerdos electorales ya dejó de ser solamente una conversación reservada; y dentro de Unidos tarde o temprano habrá que discutir qué hacer si algunos de sus principales dirigentes deciden profundizar el acercamiento con La Libertad Avanza.
La Ronda fue de negocios. La fotografía, inevitablemente, también fue política.




