A tres meses de su implementación, el nuevo Sistema de Estacionamiento Ordenado Municipal (SEOM) continúa acumulando cuestionamientos en la ciudad de Santa Fe. A las críticas cotidianas de cientos de vecinos por el funcionamiento de la aplicación, las dificultades para estacionar y los constantes cambios en las reglas del sistema, ahora se sumó una fuerte embestida política encabezada por el concejal justicialista Jorge Fernández, quien cuestionó el rumbo que tomó la gestión del intendente Juan Pablo Poletti y aseguró que el municipio «recauda rápido, pero resuelve lento».
El sistema, que nació con la promesa de modernizar el estacionamiento medido y mejorar la movilidad urbana, sigue generando controversias. Mientras desde el Ejecutivo destacan la incorporación de nuevas tecnologías, la oposición sostiene que el verdadero objetivo terminó siendo aumentar la capacidad de recaudación sin ofrecer respuestas concretas a los problemas cotidianos de los santafesinos.
«Un municipio que cobra rápido, pero llega tarde»
Fernández, acompañado por la concejala Jorgelina Mudallel, realizó un balance de los primeros tres meses del nuevo SEOM y planteó un diagnóstico mucho más amplio que el funcionamiento del sistema de estacionamiento.
Para el edil peronista, el SEOM refleja el modelo de ciudad que impulsa la actual administración municipal.
«No discutimos la incorporación de tecnología ni el objetivo de ordenar el tránsito. Lo que cuestionamos es que esa tecnología parece estar pensada para cobrar más rápido, mientras los problemas de la ciudad, especialmente la movilidad urbana, siguen esperando respuestas», afirmó.
El concejal sostuvo que el municipio ha demostrado una enorme capacidad para implementar mecanismos de cobro, ampliar las zonas de estacionamiento medido y aplicar multas, pero una marcada lentitud cuando debe responder a demandas vinculadas con el estado de las calles, el transporte público o el mantenimiento urbano.
«Cuando se trata de aumentar el SEOM, ampliar las zonas de estacionamiento o aplicar multas, el Estado funciona con una velocidad admirable. Pero cuando hay que arreglar calles, mejorar el transporte público, mantener las dársenas, responder pedidos de informes o rendir cuentas sobre el destino de los recursos públicos, las respuestas nunca llegan», cuestionó.
Una batería de proyectos para controlar el sistema
Frente a este escenario, el bloque justicialista presentó una amplia agenda legislativa orientada a revisar el funcionamiento del nuevo esquema.
Entre las principales iniciativas aparecen pedidos de auditoría integral sobre la concesión, informes sobre la recaudación y el destino de los fondos, la restitución de la Comisión Especial de Seguimiento del SEOM y controles sobre el Fondo de Movilidad.
También impulsaron proyectos para ampliar las franquicias destinadas a frentistas, revisar los beneficios para personas con discapacidad y suspender la aplicación de multas cuando las dársenas no estén correctamente señalizadas.
En ese sentido, uno de los planteos más reiterados tiene que ver con la falta de mantenimiento de la señalización horizontal.
La propuesta busca que, cuando una dársena se encuentre despintada o resulte ilegible, el estacionamiento sea gratuito hasta su reparación y que el usuario pueda denunciar esa situación directamente desde la aplicación mediante un sistema denominado «Reporte de Dársena Ilegible».
Cambios permanentes y más burocracia
Las modificaciones incorporadas desde el 1° de julio también fueron blanco de críticas.
Entre ellas aparecen el reempadronamiento obligatorio para los frentistas que quieran conservar sus beneficios y los cambios en el funcionamiento del saldo negativo dentro de la aplicación.
Fernández consideró que lejos de simplificar el sistema, estas medidas agregan nuevas cargas administrativas para los vecinos.
«Después de tres meses de implementación, la gestión de Poletti, lejos de lograr ordenar el tránsito, lo que ha logrado es hacer más cara y dificultosa la vida a los santafesinos», sostuvo.
También cuestionó que los usuarios puedan quedar con saldo negativo y deban regularizar posteriormente esa situación para continuar utilizando el servicio.
«En lugar de simplificar el uso del SEOM, seguimos incorporando condiciones, trámites y requisitos que complican la experiencia de quienes solamente quieren estacionar su vehículo», remarcó.
Un modelo bajo cuestionamiento
Desde el bloque opositor entienden que todos estos problemas forman parte de una misma lógica de gestión.
Aseguran que el municipio eliminó mecanismos de control institucional sobre la concesión, todavía no transparentó aspectos centrales como la recaudación ni el funcionamiento efectivo del Fondo de Movilidad y continúa trasladando las consecuencias del sistema a los propios usuarios.
Para Fernández y Mudallel, el problema ya no pasa únicamente por la aplicación o las multas.
El debate es mucho más profundo y apunta al perfil que está adoptando la administración municipal.
Según sostienen, la gestión encontró herramientas cada vez más eficaces para cobrar, pero continúa sin resolver las demandas estructurales de la ciudad.
Mientras tanto, el nuevo SEOM sigue sumando capítulos de polémica. Las críticas de los usuarios continúan multiplicándose en redes sociales y ahora también encuentran respaldo en una oposición que busca instalar una discusión de fondo sobre el modelo de ciudad que impulsa la actual gestión municipal: uno que, según advierten, prioriza la recaudación por encima de las soluciones concretas para los vecinos.









