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27/07/2026 11:48 pm

El locro socialista dejó algo más que un encuentro: tres claves para el futuro político santafesino

El PS tomó distancia de La Libertad Avanza, comenzó a discutir el rumbo de Unidos y puso sobre la mesa una propuesta estratégica para el desarrollo de Rosario.

El multitudinario acto por los 130 años del Partido Socialista no fue un simple aniversario. Reunió a más de cinco mil dirigentes y militantes, pero sobre todo dejó una serie de definiciones políticas que reconfiguran el escenario interno de Unidos. Hubo un rechazo explícito a cualquier acercamiento con Javier Milei, un fuerte mensaje hacia el gobernador Maximiliano Pullaro sobre el rumbo de la gestión y el lanzamiento de un proyecto político propio para disputar protagonismo en las elecciones de 2027. Si hasta ahora muchos creían que el socialismo observaba en silencio las decisiones de sus socios, Rosario demostró exactamente lo contrario.

Durante buena parte del primer año y medio de gestión provincial, el Partido Socialista optó por mantener un perfil institucional dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe.

Mientras el radicalismo encabezaba las principales decisiones del gobierno y aparecían debates incómodos sobre el vínculo con el Gobierno nacional, la estrategia socialista parecía ser acompañar sin generar sobresaltos.

Sin embargo, el acto realizado en Rosario cambió esa percepción.

El encuentro por los 130 años de vida partidaria dejó de ser una celebración histórica para convertirse en una verdadera demostración de fuerza política.

Más de cinco mil militantes, dirigentes, intendentes, legisladores y funcionarios provinciales colmaron el Salón Metropolitano y enviaron un mensaje que excedió ampliamente el aniversario partidario.

No hubo invitados de otros partidos. No fue un acto de Unidos. Fue un acto exclusivamente socialista. Y esa decisión también tuvo un fuerte contenido político.

Primera definición: con Milei no

La primera señal fue contundente. El socialismo decidió volver a marcar un límite político que considera innegociable. «Nunca nos van a encontrar junto a quienes desprecian estos valores», señalaron durante la convocatoria, en una clara referencia al proyecto político que encabeza Javier Milei.

Joaquín Blanco profundizó esa idea durante su discurso. Sostuvo que la Argentina necesita superar al actual gobierno nacional, aunque aclaró inmediatamente que eso tampoco significa regresar a experiencias políticas que fracasaron. «La Argentina necesita superar a Milei pero sin volver atrás», afirmó.

Pero la frase que más repercusiones generó fue otra. Sin mencionar nombres propios, el secretario general del Partido Socialista lanzó una crítica hacia quienes comenzaron a tender puentes políticos con el universo libertario. «Los que especulan y se sacan una foto cómplice con Milei también son responsables», expresó.

El socialismo decidió fijar posición. Quiere seguir formando parte de Unidos. Pero no está dispuesto a acompañar una alianza con La Libertad Avanza.

Incluso Clara García reforzó esa idea con otra frase que tampoco pasó inadvertida. «A veces las sumas restan. No se suma a cualquiera», sostuvo.

El segundo tiempo… pero distinto

La segunda gran definición también tuvo como protagonista a Joaquín Blanco. El dirigente habló de la necesidad de un «segundo tiempo» para Unidos. Pero inmediatamente explicó que esa nueva etapa debía construirse con otra lógica.

Y allí apareció quizás la frase más comentada por quienes participaron del encuentro. Blanco sostuvo que ese segundo tiempo debía convertirse en «el gobierno de los docentes».

La expresión no fue casual. Llega en medio de uno de los conflictos más profundos que mantiene la administración Pullaro con la docencia santafesina. Paritarias rechazadas. Movilizaciones. Carpa Blanca. Presentismo. Cruces permanentes con los gremios.

En ese contexto, el mensaje socialista fue leído como una toma de distancia respecto de una de las políticas más cuestionadas del actual gobierno provincial. No significó romper con Unidos. Pero sí dejar en claro que el Partido Socialista pretende imprimir otra sensibilidad a la gestión.

Rosario también fue protagonista

El acto también dejó un fuerte contenido político local.

Blanco reconoció que Rosario logró recuperar tranquilidad después de los años más difíciles marcados por la violencia. Sin embargo, sostuvo que la ciudad necesita iniciar una nueva etapa. «Rosario necesita una segunda ola de transformaciones estructurales para los próximos 30 años», afirmó.

La frase tuvo múltiples interpretaciones. Dentro del socialismo muchos entendieron que también contenía críticas hacia la actual administración municipal.

Cuando habló de «la mediocridad de los que no saben qué hacer con la ciudad» y de «los especuladores de la política», varios dirigentes interpretaron que el mensaje estaba dirigido tanto al intendente Pablo Javkin como al dirigente Juan Monteverde, dos de los actores centrales que hoy disputan el liderazgo político rosarino.

El objetivo parece claro. El socialismo quiere volver a ser protagonista en Rosario. Y entiende que tiene dirigentes en condiciones de disputar nuevamente la conducción de la ciudad.

El lanzamiento del 2027

La tercera gran señal quizás haya sido la más importante de todas.

El encuentro dejó en claro que el Partido Socialista no pretende limitarse a acompañar la estrategia electoral de Unidos. Quiere competir. Quiere liderar. Y quiere presentar candidatos propios en todas las categorías.

El propio Joaquín Blanco confirmó que el partido trabaja con ese objetivo. «Estamos en muy buen momento, con renovación dirigencial», afirmó, al tiempo que sostuvo que el socialismo tiene «músculo político» para hacerlo.

Pero quien terminó de sintetizar esa ambición fue Clara García. «El Partido Socialista no llegó a la política para acompañar los cambios; llegó para empujarlos», expresó.

Y cerró con una frase que sonó claramente electoral. «El 2027 tiene alma y corazón socialistas».

¿Competir también dentro de Unidos?

Aunque nadie habló explícitamente de internas, el mensaje dejó abierta una pregunta inevitable. Si el Partido Socialista presentará candidatos en todas las categorías, ¿estará dispuesto también a disputar la conducción de Unidos?

La incógnita alcanza incluso al propio gobernador Maximiliano Pullaro. Hasta ahora el radicalismo aparecía como el conductor natural del frente oficialista. Sin embargo, el acto rosarino mostró que el socialismo no piensa resignar protagonismo. Muy por el contrario. Quiere recuperar centralidad. Quiere instalar nuevos liderazgos. Y pretende volver a discutir el rumbo político del oficialismo.

Mucho más que un aniversario

Lo ocurrido en Rosario probablemente marque un antes y un después dentro de Unidos.

Porque el socialismo dejó de actuar como un socio silencioso. Marcó límites frente a Milei. Reclamó una nueva etapa para la gestión provincial. Le habló directamente al conflicto docente. Mostró diferencias sobre el futuro de Rosario. Y, finalmente, lanzó una señal inequívoca hacia el proceso electoral de 2027.

Durante mucho tiempo muchos imaginaron que el Partido Socialista observaba desde la tribuna cómo otros tomaban las decisiones importantes dentro del oficialismo.

El acto por sus 130 años pareció demostrar exactamente lo contrario. El socialismo decidió volver a entrar a la cancha. Y todo indica que esta vez no quiere ocupar un lugar secundario.

Juan Francisco 1
Juan Francisco

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