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28/07/2026 1:44 pm

El método Ibáñez: gestión, consenso y cercanía, la fórmula que seduce a Reconquista

Primero transformó la Liga de Fútbol. Después unificó al radicalismo local. Ahora muchos comienzan a verlo como parte del recambio político que demanda la ciudad.

La consagración de la Selección de la Liga Reconquistense de Fútbol en el Torneo Provincial de Selecciones volvió a poner en primer plano el trabajo que desde hace varios años viene desarrollando su presidente, Marcos Ibáñez. Sin embargo, el logro deportivo parece ser apenas una parte de un proceso mucho más amplio. Con una gestión basada en el diálogo permanente con los clubes, la apertura institucional y la construcción de consensos, el dirigente logró consolidarse no sólo al frente de la Liga, sino también como presidente de la Unión Cívica Radical de Reconquista. Esa doble condición comenzó a despertar el interés de una dirigencia política que ya observa en él una de las figuras de mayor proyección hacia el futuro.

El campeonato obtenido por la categoría 2011 de la Liga Reconquistense de Fútbol no fue una casualidad. Fue la consecuencia de un trabajo que comenzó hace varios años y que buscó mucho más que resultados deportivos.

Detrás de ese proceso aparece una figura que lentamente comenzó a trascender el ámbito del deporte para instalarse también en la discusión política de la ciudad: Marcos Ibáñez.

El dirigente que preside la Liga Reconquistense de Fútbol volvió a quedar en el centro de la escena luego de la organización del Torneo Provincial de Selecciones y de la consagración de los chicos de Reconquista, que ahora buscarán un lugar en la etapa nacional.

Pero quienes conocen la realidad institucional del norte santafesino aseguran que el verdadero triunfo comenzó mucho antes.

Una gestión que transformó la Liga

Cuando Ibáñez asumió la conducción de la Liga Reconquistense lo hizo respaldado por casi el 70% de los clubes afiliados. No era un dato menor.

Representaba un amplio consenso en una institución donde históricamente convivieron intereses deportivos, sociales y políticos. Con el paso del tiempo ese respaldo no sólo se mantuvo. También se fortaleció.

La cercanía permanente con las instituciones deportivas, la presencia constante en cada club y una forma de conducir basada en el diálogo terminaron modificando la relación entre la Liga y sus afiliados.

Los clubes dejaron de sentirse simples participantes de un campeonato. Pasaron a convertirse en protagonistas de una gestión que buscó democratizar las decisiones y fortalecer el fútbol regional.

El reciente Torneo Provincial de Selecciones de Liga, categoría 2011 jugado en Reconquita volvió a mostrar esa forma de trabajo. La organización quedó íntegramente en manos de la Liga. Sin tercerizaciones. Con dirigentes involucrados en cada detalle. Y con una imagen que recibió elogios tanto desde la Federación Santafesina como desde representantes del Consejo Federal de AFA.

Más que un campeonato

Al momento de realizar el balance del torneo, el propio Ibáñez eligió poner el foco mucho más allá del resultado deportivo. Valoró el trabajo colectivo. El compañerismo. La formación humana de los chicos. Y la posibilidad de que jóvenes futbolistas compartieran experiencias con delegaciones de distintos puntos de la provincia.

También destacó la llegada de capacitaciones impulsadas junto al Consejo Federal de AFA sobre el sistema COMET y el funcionamiento del Tribunal de Penas.

Para el dirigente, el crecimiento institucional resulta tan importante como levantar un trofeo. Esa mirada explica buena parte del reconocimiento que fue construyendo durante estos años.

Del deporte a la política

Pero el fenómeno Ibáñez ya no puede analizarse solamente desde el fútbol.

Hace pocos meses fue nuevamente elegido presidente del Comité de la Unión Cívica Radical de Reconquista. Y allí ocurrió otro hecho que muchos consideran todavía más significativo.

Logró algo que hasta hace pocos años parecía prácticamente imposible. Unificar detrás de un mismo proyecto a los distintos sectores internos del radicalismo local. Las históricas diferencias internas comenzaron a quedar atrás.

El partido recuperó niveles de diálogo que hacía mucho tiempo no se observaban. Y eso terminó fortaleciendo su figura también dentro del escenario político regional.

El desgaste de una etapa

Mientras Ibáñez consolida su crecimiento, en la ciudad también comienza a percibirse cierto desgaste de quienes hoy ocupan los principales lugares de poder.

El intendente Amadeo Enrique Vallejos atraviesa una etapa donde ya no genera el mismo nivel de consenso que años atrás.

Algunos dirigentes locales sostienen que su permanente intento de mantener buenos vínculos con distintos espacios políticos terminó generando una sensación de indefinición.

«Un pie en cada plato», sintetizan algunos referentes políticos de la región al describir una estrategia que buscó sostener vínculos tanto con sectores del oficialismo provincial como con otros espacios. En ese contexto, parte de la comunidad empieza a mirar con atención la aparición de nuevos liderazgos.

Una forma distinta de construir

Quienes siguen de cerca el crecimiento político de Ibáñez encuentran una explicación sencilla. Su principal activo no pasa por los discursos. Pasa por la gestión.

La misma lógica que aplicó en la Liga de Fútbol intenta trasladarla también a la construcción política. Escuchar. Dialogar. Generar consensos. Acercarse a las instituciones. Construir vínculos permanentes con intendentes, presidentes comunales, clubes y entidades intermedias.

Esa metodología también le permitió consolidar una excelente relación institucional con los intendentes de Reconquista y Avellaneda, además de mantener un contacto fluido con presidentes comunales y dirigentes de toda la región.

Un nombre que ya empezó a sonar

Naturalmente, todavía falta mucho para las próximas elecciones municipales. Y dentro del radicalismo existen otros dirigentes con aspiraciones de disputar la intendencia.

Algunos incluso buscan el respaldo político que hoy representa Ibáñez. Sin embargo, quienes analizan el escenario local coinciden en un punto. El presidente de la Liga Reconquistense parece haber construido una ventaja importante. No necesariamente por haber lanzado una candidatura.

Sino porque viene transitando desde hace años un camino de gestión, cercanía y construcción institucional que hoy comienza a traducirse también en capital político.

Los tiempos de la política

En muchas ocasiones el deporte suele convertirse en una escuela de dirigentes. Reconquista parece estar viviendo uno de esos casos.

La transformación institucional de la Liga. La unidad alcanzada dentro del radicalismo. La buena relación con las instituciones. El diálogo permanente con los distintos actores sociales. Y una forma de conducir basada en el consenso comienzan a proyectar a Marcos Ibáñez más allá del fútbol.

Todavía nadie puede afirmar cuál será su próximo paso. Pero en la política reconquistense ya son cada vez más quienes empiezan a mirar hacia el mismo lugar.

Porque muchas veces los liderazgos no nacen durante una campaña electoral. Empiezan a construirse mucho antes, desde la gestión cotidiana. Y ese parece ser, justamente, el principal capital que hoy posiciona a Marcos Ibáñez como uno de los dirigentes con mayor proyección en el norte santafesino.

Facundo Acosta
Facundo Acosta

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