La presentación de “La Santa Fe que viene” terminó convertida en una demostración política que reunió a diferentes sectores del justicialismo alrededor de Diego Giuliano. Sergio Massa llegó a Rosario, fue bien recibido y volvió a mostrarse como articulador de la unidad. Todavía existen diferencias, nombres y estrategias por resolver, pero el PJ santafesino empieza a exhibir señales de que el camino hacia una construcción común para intentar recuperar la Provincia dejó de ser solamente una expresión de deseos.
El peronismo santafesino volvió a encontrarse. Y en una fuerza política atravesada durante los últimos años por internas, fragmentaciones, reproches y diferentes estrategias frente al gobierno de Maximiliano Pullaro, la foto no resulta un dato menor.
Esta vez, la convocatoria tuvo como protagonista a Diego Giuliano, diputado nacional, presidente del Frente Renovador y uno de los dirigentes que empieza a anotarse en la discusión sobre la construcción política que el justicialismo deberá ofrecer de cara a 2027.
La presentación de su libro La Santa Fe que viene, realizada este martes en el Centro de Convenciones Ariston de Rosario, terminó funcionando también como punto de encuentro para diferentes sectores del peronismo. Y tuvo una presencia de peso nacional: Sergio Massa.
El exministro de Economía y candidato presidencial en 2023 llegó a Rosario para acompañar a Giuliano y fue recibido en un clima que dejó una doble lectura política. Por un lado, el intento de empezar a ordenar el peronismo santafesino. Por el otro, la expectativa sobre el papel que Massa pretende volver a desempeñar en la construcción nacional de cara al próximo proceso electoral.
Giuliano logró juntar a diferentes sectores
La convocatoria buscó deliberadamente ser amplia. Giuliano aseguró que fueron invitados “todos los sectores del peronismo” y planteó que la recuperación del poder provincial solamente será posible si antes existe un proyecto capaz de contener las diferentes expresiones que hoy conviven dentro y alrededor del justicialismo.
El concepto central fue la unidad. Pero no solamente entendida como una fotografía electoral o un acuerdo de dirigentes para distribuir candidaturas. “Estamos trabajando fuerte en la unidad del peronismo, hay que unificar los proyectos”, sostuvo Giuliano antes del encuentro.
Y agregó una definición que pretende colocar el debate un paso antes de los nombres: “No sirve aspirar a gobernar si no se consolida un proyecto de consenso”. Es una discusión que comienza a atravesar a buena parte del PJ santafesino.
Después de perder el gobierno provincial en 2023 y transitar posteriores procesos electorales con diferencias internas, distintos dirigentes empezaron a admitir públicamente que la reconstrucción no puede limitarse a definir quién será candidato a gobernador.
Primero habrá que resolver qué proyecto pretende ofrecer el peronismo. Después llegará el momento de elegir quién lo representa.

Una luz al final de un túnel cargado de internas
Hablar de unidad dentro del PJ santafesino nunca resulta sencillo.
Persisten diferencias políticas, personales y estratégicas entre sus diferentes sectores. También sobreviven reproches sobre responsabilidades del pasado reciente y cuestionamientos hacia dirigentes señalados internamente por mantener posiciones demasiado cercanas al Gobierno provincial.
Por eso, sería apresurado interpretar un encuentro como la solución definitiva de esas disputas. Pero también sería un error ignorar la señal.
El peronismo comienza a generar espacios donde dirigentes que pertenecen a diferentes sectores vuelven a encontrarse alrededor de un objetivo común: construir una alternativa provincial para 2027.
Giuliano sostiene que ese proceso viene desarrollándose desde hace tiempo y puso como ejemplo la experiencia construida con Ciudad Futura en Rosario y el diálogo con diferentes agrupaciones. “Empieza un proyecto de provincia”, fue una de las definiciones que rodearon la convocatoria.
Después de un período en el que buena parte de las discusiones peronistas estuvieron centradas en sus diferencias internas, comienza entonces a aparecer una luz al final del túnel. Todavía lejana. Pero visible.
Giuliano empieza a jugar en la discusión provincial
El encuentro también sirvió para volver a colocar a Diego Giuliano en el tablero provincial. El dirigente evita, al menos públicamente, convertir la discusión inmediatamente en una candidatura.
Cuando fue consultado recientemente sobre su futuro, eligió poner por delante la construcción programática. “Mi obligación es construir un proyecto de provincia. Las candidaturas las va a decidir el peronismo y los que pensamos parecido”, sostuvo.
Sin embargo, su nombre inevitablemente empieza a formar parte de las conversaciones sobre 2027.
Giuliano fue concejal de Rosario, ministro de Transporte de la Nación, actualmente es diputado nacional y preside el Frente Renovador. Además, tuvo un rol importante durante la Convención Reformadora de 2025.
Ahora pretende utilizar justamente aquella experiencia constitucional como punto de partida para discutir el futuro.
“La Santa Fe que viene”
El libro presentado por Giuliano tiene precisamente esa pretensión.
La Santa Fe que viene recupera la experiencia de la reforma constitucional de 2025 y busca proyectar las nuevas herramientas institucionales hacia los próximos diez o veinte años.
Su tesis es que una Constitución no debe ser observada solamente como un conjunto de normas, sino también como una suerte de plan sobre el cual construir políticas de Estado.
Giuliano reivindica dos pilares históricos de Santa Fe: justicia social y desarrollo económico. Y considera que sobre ellos debe construirse una propuesta que permita superar las diferencias internas del peronismo y ofrecer una alternativa al modelo de Pullaro.
“No se puede llegar al Gobierno sin saber qué hacer”
En ese sentido, Giuliano dejó otra definición importante. “Tenemos la obligación de tener un plan, no se puede llegar al gobierno sin saber lo que se va a hacer en los primeros cien días”, afirmó.
La frase conecta directamente con una discusión que ya empezó dentro del PJ. Distintos dirigentes vienen planteando que la pregunta no debería ser solamente quién puede ganarle a Pullaro, sino también para qué quiere volver a gobernar el peronismo.
La construcción de un programa común aparece entonces como una herramienta para intentar ordenar sectores que todavía mantienen diferencias profundas.
El razonamiento es sencillo: acordar primero un proyecto y después discutir quién debe encabezarlo.
También apuntó contra Pullaro
La búsqueda de unidad también necesita construir un adversario político. Y Giuliano comenzó a definirlo.
El diputado cuestionó el rumbo de la administración provincial y rechazó cualquier intento de aproximar políticamente a Santa Fe al gobierno de Javier Milei. “El gran rumbo es emparejar Santa Fe”, sostuvo, antes de reclamar que la Provincia no se convierta en “el último vagón del mileísmo”.
También habló de una Santa Fe “herida”, especialmente en la relación del Gobierno con los trabajadores estatales, y vinculó la situación provincial con las consecuencias económicas de las políticas nacionales.
El Código Electoral también entró en escena
Giuliano volvió además sobre una discusión en la que viene marcando diferencias profundas con Unidos: el nuevo Código Electoral. No cuestiona la necesidad de actualizar las reglas.
Su rechazo está concentrado particularmente en la posibilidad de que un mismo candidato a gobernador pueda participar en las PASO acompañado por diferentes candidatos a vice.
Para Giuliano, ese mecanismo desarma la fórmula gobernador-vice y presenta problemas constitucionales. Ya había calificado anteriormente la iniciativa como un “traje a medida” destinado a resolver las necesidades internas de Unidos y anticipó que la discusión podría incluso terminar judicializada.
La discusión tampoco es ajena a la estrategia peronista. Las reglas que finalmente queden vigentes determinarán cómo deberá ordenar el PJ su propia competencia interna para seleccionar candidatos en 2027.
Massa volvió a Rosario y volvió a hablar de unidad
Pero buena parte de las miradas del encuentro estuvieron depositadas sobre Sergio Massa. Su presencia tuvo inevitablemente una dimensión nacional.
Giuliano lo definió como un dirigente que durante estos años actuó como “garante de la unidad del peronismo” y destacó su capacidad para moderar posiciones enfrentadas dentro del espacio. No es un dato menor.
La discusión sobre cómo reconstruir una alternativa al gobierno de Milei también comenzó a acelerarse a nivel nacional y Massa continúa siendo uno de los actores con capacidad de interlocución entre sectores diferentes.
Giuliano reivindicó además el modelo de país que representó el ex candidato presidencial y sostuvo que muchas de las advertencias realizadas durante la campaña de 2023 sobre tarifas, consumo, trabajo y producción terminaron convirtiéndose, desde su mirada, en problemas concretos durante la administración libertaria.
Una expectativa que vuelve a crecer
La visita también permitió observar algo menos cuantificable pero políticamente significativo: Massa conserva capacidad para generar expectativa dentro del peronismo.
Después de la derrota presidencial de 2023, el dirigente mantuvo durante un período un perfil considerablemente más bajo. Ahora comienza nuevamente a aparecer en ámbitos de construcción política.
Su presencia en Rosario puede interpretarse como respaldo a Giuliano, pero también como parte de una estrategia más amplia destinada a reconstruir puentes dentro de un peronismo que necesita encontrar una síntesis nacional.
No significa necesariamente que Massa vaya a ser candidato. Tampoco que exista ya una estrategia presidencial definida.
Sí demuestra que sigue ocupando un lugar dentro de la mesa donde probablemente se discuta cómo enfrentar electoralmente a Milei.
Unidad no significa ausencia de internas
Hay, además, una definición de Giuliano que permite entender mejor lo que se intenta construir. Para el dirigente, unidad no necesariamente significa eliminar la competencia.
Al hablar del papel nacional de Massa sostuvo que el exministro funciona como garante de una unidad que “no quiere decir ausencia de competencia”. La diferencia es importante.
El objetivo no parece ser conseguir que todos los sectores acepten anticipadamente un único candidato, sino construir un marco común dentro del cual las diferencias puedan resolverse sin provocar nuevamente una fractura. Ese mismo desafío aparece en Santa Fe.
El peronismo puede tener varios aspirantes a la Gobernación. La cuestión será si todos están dispuestos a competir dentro de una misma construcción y, fundamentalmente, acompañar después al ganador.
El desafío que todavía tiene el PJ
Una reunión no alcanza para decretar la unidad. Tampoco una fotografía con Massa ni la presentación de un libro pueden borrar años de diferencias.
El peronismo santafesino todavía tiene que resolver liderazgos, candidaturas, estrategias territoriales, relación con sectores aliados y, sobre todo, las profundas desconfianzas existentes entre algunas de sus tribus.
También deberá resolver una discusión que aparece cada vez con mayor intensidad: quiénes serán los encargados de conducir ese proceso de reconstrucción y cuánto espacio tendrán las nuevas figuras frente a los dirigentes que vienen ocupando lugares centrales durante las últimas décadas.
Pero esta vez existe una diferencia. Los sectores empiezan a encontrarse.
Una foto que mira a Santa Fe y también a la Nación
La convocatoria alrededor de Giuliano terminó teniendo entonces dos dimensiones.
En Santa Fe, muestra a un peronismo que intenta avanzar desde la fragmentación hacia una construcción común y a un dirigente que comienza a posicionarse en la discusión sobre “la provincia que viene”.
En el plano nacional, vuelve a colocar a Massa en escena como uno de los posibles articuladores de una oposición peronista al gobierno de Milei.
Todavía falta mucho para 2027. Habrá internas, negociaciones y seguramente nuevos desencuentros.
Pero después de años en los que las diferencias parecieron tener mayor peso que los puntos de coincidencia, el peronismo santafesino empieza a mostrar que la unidad puede dejar de ser simplemente una palabra repetida en los discursos para convertirse en una estrategia política posible. La luz al final del túnel comienza a verse.
Ahora habrá que comprobar si las diferentes tribus están dispuestas a caminar juntas hasta alcanzarla.










