20/10/2026 8:20 pm

¿Qué está pasando en Reconquista? Dos gigantes en crisis y una economía con señales preocupantes

Las dificultades empresariales y el crecimiento de expedientes judiciales configuran un escenario cada vez más delicado. Carlos Del Frade ya había reclamado en septiembre un “rol activo” del Gobierno santafesino.

El norte santafesino atraviesa un escenario cada vez más delicado. Friar, una de las principales empleadoras de Reconquista, avanzó con despidos y retiros voluntarios mientras se define su futuro empresario. La Justicia declaró la quiebra de Algodonera Avellaneda, con alrededor de 360 puestos laborales comprometidos. Y, en paralelo, los tribunales de Reconquista registran un fuerte crecimiento de personas que solicitan su propia quiebra. El diputado Carlos Del Frade ya había reclamado en septiembre un “rol activo” del Gobierno provincial frente al deterioro productivo. La sucesión de conflictos vuelve a poner sobre la mesa una pregunta: qué herramientas puede desplegar Santa Fe para amortiguar el impacto que la política económica nacional está provocando sobre sectores productivos y comerciales de la región.

Reconquista empieza a acumular noticias económicas que, analizadas individualmente, podrían parecer conflictos particulares de determinadas empresas o familias. Pero cuando se las observa en conjunto, comienzan a dibujar un escenario mucho más preocupante para una de las principales ciudades del norte santafesino.

Friar profundizó durante las últimas semanas una crisis que lleva tiempo desarrollándose. Algodonera Avellaneda fue declarada en quiebra después del fracaso de su proceso de salvataje. Al mismo tiempo, los tribunales locales registran un crecimiento significativo de personas que solicitan judicialmente su propia quiebra ante la imposibilidad de afrontar regularmente sus compromisos.

Son situaciones diferentes y no corresponde establecer automáticamente una relación causal entre ellas. Pero todas aparecen dentro de un contexto económico en el que la caída del consumo interno, el deterioro de determinadas actividades industriales y las dificultades financieras comienzan a dejar consecuencias visibles.

Y hay otro elemento que atraviesa la discusión: qué está haciendo el Gobierno de Santa Fe frente a una crisis que empieza a comprometer empresas estratégicas para el empleo del norte provincial.

El diputado Carlos Del Frade había advertido sobre esta situación durante septiembre. Su reclamo fue concreto: la Provincia debía asumir un “rol activo” antes de que los problemas empresarios terminaran transformándose definitivamente en despidos y cierres.

Varias semanas después, la situación no parece haberse tranquilizado. Por el contrario, aparecen nuevos motivos de preocupación.

Friar y 1.250 puestos de trabajo bajo incertidumbre

La situación de Friar es probablemente una de las que genera mayor preocupación por la dimensión que tiene la empresa dentro de la economía de Reconquista.

El frigorífico cuenta con alrededor de 1.250 trabajadores entre sus plantas y constituye una de las principales fuentes de empleo de la ciudad. Por eso, cualquier reducción significativa de su actividad excede ampliamente las puertas de la compañía.

Durante las últimas semanas se confirmaron 30 despidos en el sector administrativo y avanzó un esquema de retiros voluntarios. Paralelamente, permanece abierta la discusión sobre el futuro societario de la empresa y el interés del Grupo Grassi, controlador de Nueva Vicentín, por avanzar sobre Friar.

La incertidumbre no comenzó ahora. La empresa arrastra dificultades desde hace aproximadamente dos años y medio y anteriormente había instrumentado un sistema de “garantía horaria” para intentar preservar puestos laborales.

Según los trabajadores, aquella alternativa tuvo como contrapartida una importante reducción de ingresos debido a la pérdida de adicionales asociados a producción y exportaciones. En algunos casos, aseguran, la disminución salarial llegó prácticamente a la mitad de los niveles anteriores.

Ahora el escenario ingresó en una nueva etapa: despidos, retiros voluntarios y una negociación empresarial cuyo desenlace todavía resulta incierto.

La pregunta es si el proceso terminará con una reestructuración que permita preservar producción y empleo o si las primeras salidas de trabajadores anticipan un achicamiento más profundo de una de las empresas más importantes de Reconquista.

Algodonera Avellaneda: otra empresa histórica que llegó a la quiebra

Mientras Friar intenta definir su futuro, otra noticia golpeó directamente sobre el entramado industrial del norte santafesino.

El juez Fabián Lorenzini, titular del Juzgado Civil y Comercial de Segunda Nominación de Reconquista, declaró la quiebra indirecta de Algodonera Avellaneda S.A., histórica compañía textil vinculada al grupo Vicentin.

Aunque su nombre remita a la vecina ciudad de Avellaneda, la planta industrial está ubicada en Reconquista.

La decisión llegó después del fracaso del concurso preventivo y del vencimiento del período de salvataje sin que aparecieran interesados capaces de rescatar la firma.

Los números permiten dimensionar la profundidad del problema: la empresa acumuló un pasivo financiero verificado superior a los 260 millones de dólares y una deuda posconcursal que supera los 6.000 millones de pesos.

Pero detrás del expediente existe una consecuencia mucho más concreta para Reconquista: alrededor de 360 trabajadores dependen de la planta industrial.

La resolución judicial dejó abierta la posibilidad de mantener transitoriamente la producción con el objetivo de preservar puestos laborales y evitar la pérdida de valor de los activos mientras se intenta avanzar hacia una eventual venta en bloque.

La audiencia prevista para el 22 de octubre será otro momento importante para conocer qué posibilidades reales existen de sostener la actividad.

Dos grandes empresas y cientos de familias mirando qué sucederá

La coincidencia temporal entre Friar y Algodonera Avellaneda convierte el problema empresarial en una discusión económica y social mucho más amplia.

Sólo entre ambas compañías aparecen comprometidos directa o indirectamente más de 1.500 puestos laborales, aunque las situaciones jurídicas y empresariales sean completamente diferentes.

Y el impacto potencial no termina en quienes cobran un salario dentro de las plantas.

Grandes empresas industriales movilizan proveedores, transportistas, pequeños comercios, prestadores de servicios y consumo. Cada salario industrial que desaparece representa también menos dinero circulando dentro de la economía local.

Por eso, en ciudades de la escala de Reconquista, la crisis de una empresa de cientos de trabajadores nunca es solamente la crisis de una empresa.

Puede terminar convirtiéndose en un problema para toda la ciudad.

La advertencia que Del Frade hizo en septiembre

El deterioro no tomó completamente por sorpresa a la política santafesina.

En septiembre, cuando comenzaron a conocerse con mayor intensidad los problemas de Friar, el diputado provincial Carlos Del Frade presentó un pedido de informes reclamando explicaciones al Ejecutivo.

La iniciativa solicitó que los ministerios de Desarrollo Productivo y Trabajo informaran qué medidas estaban implementando para evitar una profundización de la crisis en las plantas de Reconquista y Recreo.

Pero detrás del pedido administrativo existía un planteo político mucho más profundo: Del Frade reclamaba que el Gobierno provincial dejara de observar el problema desde afuera y asumiera una intervención activa para preservar las fuentes laborales.

Su definición fue contundente: “Si solamente se ayuda a pagar la indemnización es como acompañar al sepulcro”.

El legislador planteó que el Estado debía involucrarse antes de que los despidos estuvieran consumados, analizar junto con las empresas sus planes de continuidad y explorar nuevos mercados para la producción.

“Tiene que haber una política activa en defensa de las fuentes de trabajo”, reclamó.

También advirtió que Friar no constituía un caso aislado y mencionó cierres y dificultades en actividades químicas, textiles y metalmecánicas.

Su diagnóstico apuntaba particularmente hacia aquellas industrias que no se encuentran directamente relacionadas con los sectores que actualmente concentran mayores inversiones, como Vaca Muerta o el complejo agroexportador.

¿Qué rol está jugando el Gobierno provincial?

La pregunta adquiere ahora una dimensión mayor.

Muchas de las variables que explican las dificultades de las empresas exceden las competencias provinciales. La política macroeconómica, el tipo de cambio, las importaciones, las tasas de interés y buena parte de las condiciones que determinan el nivel de consumo interno dependen del Gobierno nacional de Javier Milei.

Pero reconocer esa realidad no elimina la discusión sobre las responsabilidades que corresponden al Gobierno de Maximiliano Pullaro.

Santa Fe cuenta con ministerios de Trabajo y Desarrollo Productivo, herramientas de financiamiento, capacidad de articulación empresarial, vínculos con entidades productivas y posibilidades de promover mercados y mecanismos de acompañamiento.

La discusión planteada por Del Frade es precisamente hasta dónde debería llegar esa intervención.

El legislador cuestionó una respuesta limitada a acompañar a los trabajadores después de perder sus empleos y pidió actuar antes de que las empresas lleguen al cierre o los despidos se conviertan en irreversibles.

Hasta el momento, la sucesión de acontecimientos vuelve a dejar esa pregunta abierta.

Pullaro, Milei y una relación económica que también empieza a discutirse

Existe además un debate político inevitable alrededor del posicionamiento del Gobierno santafesino frente al programa económico nacional.

La administración de Pullaro mantiene diferencias con Javier Milei en distintas cuestiones, particularmente en reclamos de recursos, infraestructura y deudas nacionales con Santa Fe. Al mismo tiempo, ha acompañado o coincidido con algunos lineamientos nacionales, especialmente aquellos vinculados al equilibrio fiscal y determinadas reformas económicas.

Frente al deterioro industrial aparece entonces una discusión diferente: hasta dónde puede Santa Fe acompañar aspectos del rumbo económico nacional cuando algunas de sus consecuencias golpean directamente sobre empresas y trabajadores de la Provincia.

Del Frade relacionó la situación de Friar con la caída del consumo interno y las dificultades exportadoras. En otras actividades industriales también aparecen problemas de competitividad, reducción del mercado doméstico y presión de productos importados.

No todos los problemas empresariales pueden atribuirse exclusivamente al programa nacional. Existen compañías con endeudamientos históricos, problemas de administración y situaciones judiciales que comenzaron mucho antes de diciembre de 2023. Algodonera Avellaneda es un ejemplo evidente de una crisis empresarial de larga duración.

Pero tampoco puede ignorarse que el actual escenario económico agrega dificultades para aquellas actividades que dependen fuertemente del mercado interno.

Y eso coloca al Gobierno provincial frente a una decisión política: observar cómo se produce el reacomodamiento económico o intentar amortiguar sus consecuencias sobre el entramado productivo santafesino.

Otro termómetro preocupante aparece en los tribunales

Mientras las grandes empresas ocupan los principales titulares, existe otro indicador mucho más silencioso que comienza a llamar la atención en Reconquista.

Los tribunales locales registraron un fuerte incremento de expedientes iniciados por personas que solicitan su propia quiebra.

En 2024 fueron 26 presentaciones. Durante 2025 el número saltó a 100 expedientes. Y hasta el 14 de octubre de 2026 ya se habían presentado otros 87 casos.

En menos de tres años se acumularon así 213 solicitudes de propia quiebra.

El crecimiento resulta significativo: Reconquista pasó de aproximadamente una presentación cada 14 días durante 2024 a una cada tres días y medio en 2025, ritmo que aproximadamente se mantiene durante 2026.

Hay una aclaración indispensable: una solicitud de propia quiebra no significa que la Justicia efectivamente la declare. Cada expediente debe ser analizado individualmente y no todos necesariamente terminan con una sentencia de quiebra.

Tampoco esos números permiten concluir por sí mismos cuánto creció el endeudamiento de las familias. En el incremento pueden influir un mayor conocimiento de la herramienta judicial o cambios en las prácticas profesionales.

Pero la multiplicación de presentaciones constituye igualmente un indicador que merece atención.

De 26 pedidos a 100 en apenas un año

La propia quiebra puede ser solicitada cuando una persona atraviesa una situación patrimonial que le impide cumplir regularmente con sus obligaciones.

Créditos personales, tarjetas, préstamos y otros compromisos pueden acumularse hasta generar una situación de cesación de pagos.

Por eso el salto estadístico registrado en Reconquista abre otro interrogante sobre el deterioro económico.

No permite afirmar que toda la ciudad atraviese una crisis de insolvencia ni establecer automáticamente las causas detrás de cada expediente. Pero pasar de 26 solicitudes durante 2024 a 100 en 2025 representa un cambio demasiado importante como para ser ignorado.

Detrás de cada presentación puede existir una historia diferente. Pero muchas tienen un punto común: personas cuyos ingresos ya no alcanzan para cumplir con las obligaciones asumidas.

Mientras las dificultades de Friar y Algodonera Avellaneda muestran la dimensión empresarial del problema, los expedientes judiciales podrían estar ofreciendo otro termómetro sobre lo que ocurre en la economía cotidiana de Reconquista.

El norte santafesino pide dejar de mirar desde afuera

La sucesión de acontecimientos empieza a construir una fotografía difícil de ignorar.

Friar atraviesa despidos y retiros voluntarios mientras negocia su futuro. Algodonera Avellaneda fue declarada en quiebra. Cientos de puestos laborales están atravesados por la incertidumbre. Y los pedidos individuales de propia quiebra se multiplicaron en los tribunales de Reconquista.

Ninguno de esos elementos, por separado, permite explicar toda la economía del norte santafesino.

Pero juntos encienden una señal de alarma.

Y vuelven a darle actualidad a la advertencia que Del Frade realizó semanas atrás: la Provincia necesita discutir qué papel está dispuesta a asumir cuando las empresas comienzan a entrar en crisis.

Porque resulta cierto que buena parte de las variables económicas se definen en Buenos Aires. Pero las fábricas están en Santa Fe, los puestos laborales que pueden perderse son santafesinos y las consecuencias sociales terminarán quedando dentro de la Provincia.

El debate ya no pasa solamente por determinar quién es responsable del problema. También por saber quién está dispuesto a intervenir antes de que sea demasiado tarde.

Reconquista empieza a mostrar varias señales al mismo tiempo. Y mientras esas señales se acumulan, el Gobierno provincial enfrenta una pregunta cada vez más difícil de postergar: qué hará para evitar que la crisis de algunas de las empresas más importantes del norte santafesino termine transformándose en una crisis mucho más profunda para toda la región.

Barby
Bárbara González

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