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03/05/2026 3:50 am

Reforma electoral en Santa Fe: cómo cambiaría el reparto de bancas con nuevas reglas

El único proyecto presentado hasta ahora modifica el acceso a bancas y pone en jaque a los espacios más pequeños. El sistema D’Hont y el posible nuevo piso modificarían significativamente la composición legislativa.

La provincia de Santa Fe se encamina a abrir en las próximas semanas un debate clave: la reforma del sistema electoral, en un contexto marcado por la reciente modificación de la Constitución provincial. Con iniciativas en preparación de distintos sectores con representación parlamentaria, el objetivo es adecuar las reglas de juego a un nuevo esquema institucional que ya dejó atrás algunos mecanismos históricos.

Uno de los puntos que promete mayor controversia es la propuesta de elevar al 5% del padrón el piso mínimo para acceder al reparto de bancas en la Cámara de Diputados y en los Concejos municipales. La iniciativa, impulsada desde el peronismo, modifica sustancialmente las condiciones de competencia, especialmente para las fuerzas políticas de menor volumen electoral.

Un cambio estructural en el sistema

La reforma constitucional eliminó el viejo sistema que otorgaba 28 de las 50 bancas al ganador de la elección de diputados provinciales, independientemente de la diferencia obtenida. A partir de ahora, la totalidad de los escaños se distribuye mediante el sistema D’Hont, en función de los votos obtenidos.

Este cambio no es menor. Si se hubiese aplicado en las elecciones de 2023, cuando Maximiliano Pullaro ganó la Gobernación, la composición de la Cámara baja habría sido completamente distinta: el frente Unidos hubiera pasado de 28 a 19 bancas; el peronismo habría alcanzado 18 en lugar de 10; el espacio de Amalia Granata habría obtenido 11 escaños (hoy tiene 4); y el Frente Amplio por la Soberanía de Carlos del Frade habría logrado 2 bancas.

El impacto del piso del 5%

En este nuevo escenario, la propuesta de elevar el piso electoral en las elecciones generales del 3% actual al 5% del padrón introduce una barrera adicional. Si bien en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se mantendría el umbral del 1,5%, el incremento en la instancia general limitaría el acceso de fuerzas más pequeñas al reparto de escaños.

La lógica es clara: reducir la fragmentación legislativa y fortalecer a las principales coaliciones. Sin embargo, el efecto colateral sería excluir a espacios con representación minoritaria que, bajo las reglas actuales, logran ingresar al sistema.

De aplicarse este criterio en 2023, varios espacios habrían quedado fuera del reparto o con menor incidencia, modificando no solo la cantidad de bancas, sino también el equilibrio político dentro de la Cámara.

Posiciones encontradas

El proyecto de Código Electoral presentado por el justicialismo —que reúne más de 250 artículos— no solo incluye este nuevo piso, sino también otras modificaciones relevantes. Entre ellas, la eliminación de las listas “sueltas”, obligando a que las candidaturas a diputados estén vinculadas a una fórmula de gobernador y vice.

Además, propone criterios de representación territorial, como la inclusión obligatoria de al menos un candidato por cada uno de los 19 departamentos en la lista de diputados, y la exigencia de presencia en al menos 14 departamentos para las candidaturas a gobernador.

Estas definiciones abren un abanico de posiciones dentro del arco político. Sectores del radicalismo y parte de la oposición verían con buenos ojos el aumento del piso, mientras que Javier Milei y su espacio, junto a fuerzas de izquierda, podrían oponerse. El socialismo, por su parte, aparece como un actor a observar en este debate.

Gobernabilidad vs. representación

Otro eje de discusión que comienza a emerger es la posibilidad de vincular las categorías de gobernador y diputados en una misma boleta, una idea que impulsa el oficialismo con el argumento de garantizar gobernabilidad.

Sin embargo, esta propuesta genera resistencias, incluso dentro de Unidos, y especialmente en sectores que consideran que podría implicar un regreso encubierto a la lógica de “arrastre” electoral. “No hay que volver a la boleta sábana”, advierten voces críticas, que plantean la necesidad de preservar la autonomía de cada categoría electoral.

Un debate que definirá el futuro político

La reforma electoral no es un ajuste técnico. Es una discusión de poder. Define quién puede competir, quién puede acceder a una banca y cómo se construyen las mayorías.

El piso del 5% aparece como uno de los puntos más sensibles porque impacta directamente en la representación política. En un sistema que busca mayor estabilidad, el riesgo es reducir la pluralidad.

En las próximas semanas, la Legislatura santafesina será escenario de un debate que no solo ordenará las reglas electorales, sino que también marcará el equilibrio político de los próximos años.

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