El Gobierno provincial decidió nuevamente imponer por decreto la actualización salarial para la docencia santafesina, luego de que Amsafé y Sadop rechazaran la propuesta oficial. La decisión no representa una novedad: desde que Maximiliano Pullaro asumió la Gobernación, cada negociación salarial con los maestros terminó exactamente igual. Para los gremios, el Ejecutivo reemplazó el diálogo por decisiones unilaterales. Mientras tanto, comienza a crecer un conflicto que promete escalar durante las próximas semanas y que ya genera cuestionamientos incluso dentro de sectores que integran Unidos para Cambiar Santa Fe.
La historia volvió a repetirse. Una vez más, el Gobierno de Maximiliano Pullaro decidió cerrar la discusión salarial con la docencia santafesina mediante un decreto. La modalidad ya dejó de ser una excepción. Se transformó en una marca registrada de la actual gestión.
Cada negociación paritaria con los gremios docentes termina exactamente igual: una propuesta oficial, el rechazo de los sindicatos y una resolución unilateral del Poder Ejecutivo. Esta vez tampoco hubo diferencias.
Una negociación que prácticamente no existió
El dato que más ruido genera entre dirigentes sindicales y distintos sectores políticos no pasa únicamente por el decreto. También por la escasa instancia de negociación.
La discusión salarial del segundo semestre tuvo apenas un encuentro formal entre las partes. Una sola reunión. No hubo nuevas convocatorias. No existió una reformulación de la oferta. Tampoco una contrapropuesta oficial.
El Ejecutivo presentó su esquema salarial y, ante el rechazo de Amsafé y Sadop, decidió dar por terminada la negociación. Para muchos dirigentes gremiales, eso vacía de contenido a la propia paritaria.
El argumento oficial
Desde la Casa Gris sostienen que la decisión busca evitar que los docentes queden sin aumento mientras el resto de los trabajadores estatales ya comenzó a percibir la actualización salarial.
La vocera del Gobierno, Virginia Coudannes, confirmó que los decretos para la administración central y Salud ya se encuentran en proceso de firma y que el mismo mecanismo será aplicado al sector docente.
«No podemos permitir que los docentes no perciban el mismo aumento que los trabajadores de administración central y médicos», sostuvo la funcionaria.
Además, insistió en que la oferta fue exactamente la misma para todos los sectores y remarcó que la Provincia mantiene abiertos los canales de diálogo con las organizaciones sindicales.
Una relación completamente deteriorada
La visión de los gremios es muy distinta. Desde Amsafé consideran que el vínculo institucional con el Gobierno se encuentra profundamente deteriorado.
Su secretario general, Rodrigo Alonso, llegó incluso a afirmar que la relación entre ambas partes «está quebrada».
El malestar no se limita exclusivamente al porcentaje salarial. También alcanza las formas elegidas por la administración provincial.
Los sindicatos cuestionan que la oferta fuera difundida públicamente incluso antes del encuentro paritario y que posteriormente el Ejecutivo decidiera cerrar la negociación sin habilitar nuevas instancias de diálogo.
Una constante durante toda la gestión
Lo ocurrido en esta oportunidad tampoco constituye un hecho aislado. Desde el comienzo de la gestión Pullaro, todas las discusiones salariales con la docencia terminaron recorriendo el mismo camino. Negociaciones breves. Rechazo sindical. Y finalmente, decreto.
Para buena parte del movimiento docente, la paritaria dejó de ser un ámbito real de negociación para convertirse en una instancia meramente formal donde el Gobierno comunica decisiones previamente adoptadas.
Esa percepción comienza incluso a generar incomodidad dentro de algunos sectores políticos que integran el propio frente oficialista.
Una diferencia con gestiones anteriores
En distintos ámbitos educativos aparece una comparación que comienza a repetirse. Ni Hermes Binner ni Miguel Lifschitz, referentes políticos de Pullaro, construyeron su vínculo con la docencia mediante la imposición sistemática de aumentos por decreto.
Los conflictos existieron. Las diferencias también. Pero el diálogo paritario ocupaba otro lugar dentro de la relación institucional.
Hoy muchos docentes sostienen que ese modelo fue completamente abandonado. Y que la actual administración eligió reemplazar la negociación por decisiones unilaterales.
El conflicto recién empieza
Con la firma del decreto no termina el conflicto. Todo indica exactamente lo contrario.
Amsafé y Sadop ya anticiparon un cronograma de medidas de fuerza que comenzará en los próximos días. Habrá jornadas de protesta. Movilizaciones. Caravanas. Clases públicas. Y distintas acciones que buscarán visibilizar el rechazo docente.
Los gremios consideran que el conflicto ya dejó de ser exclusivamente salarial. Ahora también cuestionan el modo en que el Gobierno se relaciona con quienes representan a los trabajadores de la educación.
Mucho más que una discusión salarial
La paritaria docente siempre fue uno de los espacios institucionales más sensibles dentro de la política santafesina. Allí no solamente se discuten porcentajes de aumento.
También se pone en juego la calidad del diálogo entre el Estado y uno de los sectores más importantes de la administración pública.
Por eso la decisión de cerrar nuevamente la negociación por decreto tras una única reunión genera interrogantes que trascienden la cuestión salarial. ¿Puede hablarse de negociación cuando sólo existe una instancia de encuentro?, ¿Tiene sentido convocar a una paritaria si la decisión final ya parece estar tomada?, Son preguntas que hoy vuelven a instalarse con fuerza.
Un conflicto que puede profundizarse
Mientras el Gobierno sostiene que garantiza aumentos para todos los trabajadores, la docencia interpreta que vuelve a quedar relegada dentro de las prioridades oficiales.
El escenario, lejos de descomprimirse, parece encaminarse hacia una nueva etapa de confrontación.
Porque el decreto podrá cerrar administrativamente la paritaria.
Pero difícilmente cierre un conflicto político y sindical que, con el paso del tiempo, se vuelve cada vez más profundo.
Y que amenaza con convertir a la relación entre la gestión de Maximiliano Pullaro y la docencia santafesina en una de las más conflictivas de la historia reciente de la provincia.










