El escenario político en Santa Fe empezó a moverse con una velocidad inesperada. La pelea a cielo abierto entre dos de los principales dirigentes del oficialismo no solo dejó expuesta la falta de conducción del gobernador Maximiliano Pullaro, sino que también encendió una luz de oportunidad que el peronismo santafesino no puede dejar pasar.
La disputa interna dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe, sumada al desgaste de la gestión provincial y al impacto de la crisis económica derivada de las políticas nacionales —que el propio gobierno santafesino acompaña— configuran un combo político que empieza a proyectar un escenario electoral favorable para la oposición.
A ese cuadro se suma otro dato clave: La Libertad Avanza no logra consolidar una propuesta provincial sólida, lo que deja aún más fragmentado el mapa político y abre espacios para una alternativa competitiva.
Un contexto que cambia el tablero
El oficialismo provincial atraviesa su momento más complejo desde que llegó al poder. Las tensiones internas, que ya no se disimulan, se combinan con un desgaste lógico de gestión y con un contexto económico adverso que impacta directamente en la vida cotidiana de los santafesinos.
Ese escenario no garantiza por sí solo una victoria opositora, pero sí abre una ventana que el peronismo no tenía hace apenas unos meses.
La pregunta ya no es si hay oportunidad. La pregunta es si el peronismo está en condiciones de aprovecharla.
Las cinco claves para volver a ser competitivo
Dentro del propio peronismo comienzan a delinearse algunas condiciones necesarias para construir una alternativa real de poder.
La primera tiene que ver con dejar de lado las mezquindades internas. Permitir que cada dirigente con aspiraciones serias pueda recorrer la provincia sin condicionamientos aparece como un paso básico para ordenar la discusión.
La segunda es evitar caer en la lógica de la chicana interna. El señalamiento permanente sobre responsabilidades pasadas —especialmente en relación a gestiones anteriores— termina debilitando más de lo que construye.
En ese punto aparece una figura central: Omar Perotti. El exmandatario mantiene niveles de conocimiento muy altos en el electorado y, aunque arrastra críticas por su gestión, también conserva un capital político que lo posiciona como uno de los dirigentes más competitivos del espacio.
Sus detractores internos suelen apuntar a los “fantasmas” de su gobierno, aunque dentro del peronismo también se reconoce que muchos de esos cuestionamientos provienen de sectores que formaron parte del gobierno nacional de Alberto Fernández, cuyo desgaste impactó de lleno en todo el arco político.
La tercera clave es prepararse para una interna competitiva. El peronismo no solo tiene posibilidades de disputar la gobernación, sino también de recuperar protagonismo en las principales ciudades de la provincia.
La cuarta es abrir el partido. Incorporar a sectores y dirigentes que, sin pertenecer orgánicamente al PJ, estén dispuestos a construir una alternativa al modelo económico actual se vuelve imprescindible en un contexto de crisis.
La quinta, y quizás más visible, es la construcción territorial que ya empiezan a ensayar distintos sectores.
Los nombres que empiezan a moverse
El mapa interno del peronismo empieza a mostrar movimientos concretos.
Diego Giuliano, cercano a Sergio Massa, articula con Juan Monteverde, quien aparece como uno de los principales aspirantes a la intendencia de Rosario.
Germán Martínez fue alentado a recorrer la provincia, aunque enfrenta un escenario complejo desde lo estructural.
Pablo Corsalini aparece como uno de los dirigentes con mayor proyección a futuro dentro del espacio, aunque aún con bajo nivel de conocimiento en gran parte del territorio.
Eduardo Toniolli busca reposicionarse y recuperar centralidad dentro del armado.
También surge la figura de María de los Ángeles Sacnun, impulsada por sectores sindicales que ven en ella una posible candidata.
En paralelo, Perotti mantiene una estrategia distinta: recorre la provincia en silencio, dialoga con distintos sectores y construye sin estridencias, con una receptividad que, según distintos relevamientos, sigue siendo alta.
En ese marco, en los últimos días mantuvo un encuentro en Rosario con Marcelo Lewandowski, otro de los nombres que aparece en el radar electoral y que podría disputar la intendencia rosarina.
La clave que define todo
Más allá de nombres, estrategias y contexto, hay un factor que aparece como determinante: la unidad.
El propio oficialismo provincial es el ejemplo más claro. A pesar de sus diferencias ideológicas, logró en 2023 construir una síntesis electoral que le permitió llegar al poder.
Ese antecedente funciona como espejo para el peronismo.
Si existe una ambición real de volver a gobernar la provincia, la conclusión es inevitable: “unidad aunque duela”.
Una oportunidad que no siempre aparece
El peronismo santafesino vuelve a estar frente a una oportunidad concreta.
Un oficialismo desgastado, dividido y sin conducción clara. Un contexto económico adverso. Una tercera fuerza que no logra consolidarse. El escenario está abierto.
Ahora, el desafío no es leerlo. Es construir una alternativa capaz de capitalizarlo.




