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31/05/2026 11:50 am

La factura del ajuste llegó a Santa Fe y ahora alguien tiene que pagarla

Pullaro intenta diferenciarse del ajuste nacional, pero recordemos que entre otras cosas el 9 de julio de 2024 en la Casa Histórica de Tucumán, el gobernador de Santa Fe, le firmó el Pacto de Mayo a Milei.

En política suele decirse que las acciones terminan hablando más que los discursos. Y si hay algo que muestran los movimientos del gobernador Maximiliano Pullaro durante las últimas semanas es que el impacto del ajuste nacional comenzó a sentirse con fuerza en Santa Fe, especialmente en aquellos sectores que dependen de la presencia activa del Estado para sostener ingresos, prestaciones o servicios básicos.

La secuencia de medidas impulsadas recientemente por la Casa Gris parece responder precisamente a esa realidad. El gobierno provincial aumentó módulos alimentarios destinados a jubilados, intervino para sostener prestaciones vinculadas a discapacidad, lanzó mecanismos de asistencia financiera para sectores afectados por la crisis económica y decidió cubrir con recursos propios programas que la Nación dejó de financiar, como ocurrió con parte de la cobertura de medicamentos que históricamente brindaba el Plan Remediar.

Cada una de esas decisiones tiene una lectura inmediata: la Provincia intenta amortiguar las consecuencias concretas que generan los recortes impulsados por el gobierno de Javier Milei.

Sin embargo, detrás de esa estrategia aparece una contradicción política difícil de ignorar.

Del acompañamiento al rescate

Desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, Pullaro mantuvo una relación institucional mucho más cercana que la de otros gobernadores con el gobierno nacional.

Si bien existieron diferencias en temas puntuales —como la deuda de la Caja de Jubilaciones, la obra pública o los subsidios al transporte—, el mandatario santafesino acompañó gran parte del discurso vinculado al equilibrio fiscal, la reducción del gasto público y la necesidad de ordenar las cuentas del Estado.

Incluso dentro del oficialismo provincial nunca faltaron dirigentes que plantearon abiertamente la necesidad de construir acuerdos políticos con La Libertad Avanza de cara al futuro.

Durante muchos meses, el ajuste nacional fue presentado como una condición necesaria para estabilizar la economía.

Pero la realidad comenzó a mostrar otra cara.

Los recortes dejaron de ser una discusión técnica para convertirse en problemas concretos que impactan sobre jubilados, familias vulnerables, usuarios de servicios públicos, personas con discapacidad y sectores de ingresos medios cada vez más golpeados por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.

La realidad llega a los territorios

La discusión ya no pasa solamente por indicadores macroeconómicos o por la evolución del déficit fiscal.

El problema aparece cuando las consecuencias de las decisiones nacionales llegan a hospitales, centros de salud, municipios, escuelas y hogares.

La falta de medicamentos, el aumento de tarifas, la reducción de programas nacionales y el deterioro del consumo comenzaron a generar preocupación en distintos niveles del Estado.

En ese contexto, Pullaro decidió mostrarse como un gobernador dispuesto a cubrir vacíos que dejó la administración nacional.

La imagen de la «caja vacía» del Plan Remediar exhibida por funcionarios provinciales no fue únicamente una denuncia administrativa. También representó un mensaje político: Santa Fe buscó mostrar que está dispuesta a hacerse cargo de prestaciones que la Nación dejó de financiar.

Sin embargo, la situación plantea un interrogante inevitable.

Si hoy la Provincia debe destinar recursos propios para compensar decisiones nacionales, es porque los efectos del ajuste ya están produciendo consecuencias que antes eran advertidas por distintos sectores políticos, sindicales y sociales.

La dificultad de diferenciarse

El desafío para Pullaro es complejo. Por un lado necesita mostrar capacidad de gestión y sensibilidad frente a problemas que afectan a miles de santafesinos. Por otro, le resulta difícil despegarse completamente de una estrategia económica que acompañó durante buena parte del proceso político nacional.

Las medidas de asistencia que impulsa hoy la Provincia buscan contener situaciones que comienzan a generar preocupación social creciente.

Pero también dejan en evidencia una realidad incómoda: muchos de los problemas que ahora intenta resolver tienen origen en políticas nacionales que el propio oficialismo provincial observó durante meses con mayor cercanía que distancia.

Lo que viene

En distintos sectores del gobierno provincial reconocen que la presión social puede seguir creciendo.

La situación tarifaria, la pérdida de ingresos familiares, el aumento del endeudamiento de los hogares y la reducción de programas nacionales aparecen entre las principales preocupaciones.

Por eso no descartan nuevas medidas provinciales destinadas a contener el impacto económico sobre los sectores más afectados.

La paradoja política es evidente.

Mientras Santa Fe sale a cubrir cada vez más espacios que abandona la Nación, también queda expuesta una contradicción que el propio gobernador deberá administrar: intentar reparar los efectos de un ajuste que hoy cuestiona parcialmente, pero que durante gran parte de su desarrollo acompañó o consideró necesario.

Porque las acciones, muchas veces, terminan diciendo más que los discursos.

Juan Francisco 1
Juan Francisco

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