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11/07/2026 4:32 am

Rosario quiere confrontar con Milei, pero la CGT nacional mantiene las formas

La regional rosarina avanza hacia una protesta unificada con sindicatos y organizaciones sociales. La conducción nacional difundió un duro documento contra el rumbo económico, aunque omitió toda referencia al jefe de Estado.

La central obrera rosarina impulsa una estrategia de confrontación creciente junto a las dos CTA, gremios del transporte y organizaciones sociales para enfrentar las políticas del Gobierno nacional. En paralelo, la CGT nacional difundió un duro documento por el Día de la Independencia cuestionando el modelo económico libertario, pero evitó mencionar en todo el texto al presidente Javier Milei. El contraste volvió a dejar expuestas las distintas miradas que conviven dentro del movimiento obrero argentino sobre cómo enfrentar al Gobierno.

La conmemoración del Día de la Independencia volvió a mostrar que, además de las diferencias con el Gobierno nacional, el sindicalismo argentino también atraviesa un debate interno respecto de la estrategia que debe adoptar frente a la administración de Javier Milei.

Mientras la CGT Rosario trabaja para construir un amplio frente sindical y social que desemboque en un nuevo paro general contra las políticas nacionales, la conducción de la CGT nacional eligió un camino diferente: publicó un documento con fuertes críticas al rumbo económico del país, pero evitó mencionar al Presidente, una omisión que rápidamente llamó la atención dentro del propio universo gremial.

La diferencia no es menor.

Mientras en Rosario el objetivo declarado es avanzar hacia una confrontación política cada vez más amplia, desde Buenos Aires la central obrera mantiene un discurso más cuidadoso, apuntando contra las consecuencias del modelo económico sin personalizar las responsabilidades en Javier Milei.

Rosario apuesta a una respuesta colectiva

La CGT Rosario fue una de las primeras regionales en respaldar públicamente la decisión de avanzar hacia un plan de lucha conjunto con la CTA Autónoma, la CTA de los Trabajadores, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y distintos sindicatos del transporte.

La estrategia busca dejar atrás los reclamos aislados para transformarlos en una respuesta unificada frente al deterioro de la situación económica y laboral.

Para el secretario adjunto de la CGT Rosario y titular de Sadop Rosario, Martín Lucero, el momento exige construir una respuesta que trascienda los conflictos sectoriales.

«El plan de lucha de la CGT tiene una lógica y es ir avanzando en forma colectiva en todos los reclamos sectoriales que hoy están dispersos», explicó.

El dirigente recordó que actualmente conviven conflictos de trabajadores industriales, empleados de servicios, jubilados y sectores productivos afectados por la caída de la actividad.

«La idea de la CGT y las dos CTA es ir avanzando en nucleamientos comunes que terminen formulando una respuesta colectiva para todos los trabajadores», sostuvo.

Lucero incluso planteó que el modelo podría inspirarse en experiencias desarrolladas en Francia, donde distintas protestas sectoriales confluyeron en grandes movilizaciones nacionales.

Según anticipó, ese proceso podría desembocar en un paro general de amplio alcance que represente «un golpe duro para el Gobierno nacional».

El transporte también se suma

La estrategia comenzó además a sumar nuevos respaldos.

La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), encabezada por Juan Carlos Schmid, confirmó oficialmente que acompañará el plan de acción impulsado por la CGT.

La organización, que reúne a los principales gremios del transporte del país, resolvió participar de las acciones escalonadas que vienen diseñando las centrales sindicales y profundizar las campañas contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional.

También ratificó su participación en la próxima movilización de jubilados y reafirmó su oposición a las iniciativas oficiales vinculadas con la apertura económica y la eventual flexibilización de derechos laborales.

Un documento duro… pero sin nombrar a Milei

Mientras tanto, desde la sede nacional de la CGT el mensaje elegido fue diferente.

Con motivo del 9 de Julio, la conducción nacional difundió un documento institucional donde advirtió que la independencia nacional «hoy quieren quitárnosla» mediante la venta de tierras, la privatización de empresas públicas, la entrega de recursos estratégicos y el debilitamiento de la industria, la ciencia, la educación y la salud.

El texto también cuestiona el deterioro del empleo, la pérdida del poder adquisitivo y la situación de los jubilados.

Sin embargo, un detalle llamó especialmente la atención.

En ningún momento aparece mencionado el presidente Javier Milei.

La central obrera critica con dureza las consecuencias de las políticas económicas impulsadas por el Gobierno nacional, pero evita identificar de manera directa al máximo responsable político de esas decisiones.

La omisión no pasó inadvertida dentro del movimiento sindical, especialmente cuando desde distintas regionales del país, entre ellas Rosario, el discurso aparece mucho más frontal y explícito.

Dos estrategias dentro de una misma central

Las diferencias reflejan dos formas distintas de interpretar el momento político.

Por un lado, sectores que consideran necesario elevar el nivel de confrontación con el Gobierno nacional y avanzar rápidamente hacia un nuevo paro general.

Por otro, una conducción nacional que continúa privilegiando una estrategia de mayor prudencia institucional, cuestionando el rumbo económico sin personalizar el conflicto en la figura presidencial.

La convivencia de ambas posiciones muestra que el debate interno dentro de la CGT continúa abierto.

El desafío de construir una respuesta común

Pese a esas diferencias, tanto la CGT nacional como las regionales coinciden en un diagnóstico general sobre la situación económica.

La caída de la actividad industrial, el cierre de empresas, la pérdida del poder adquisitivo, las reformas laborales, el deterioro de las jubilaciones y el ajuste sobre distintas áreas del Estado aparecen como los principales ejes de preocupación.

La incógnita ahora pasa por saber si esas coincidencias alcanzarán para consolidar una única estrategia nacional o si las diferencias sobre el tono y la forma de enfrentar políticamente al Gobierno terminarán profundizándose.

Por lo pronto, Rosario parece haber tomado una decisión.

Mientras desde Buenos Aires los documentos evitan mencionar directamente al Presidente, la CGT rosarina ya trabaja para construir un frente sindical cada vez más amplio con un objetivo explícito: convertir el malestar social en una respuesta colectiva capaz de ponerle un límite a las políticas del Gobierno nacional.

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