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HOY:  viernes 21 de junio del 2024
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Rosario sin paz ni orden: Muerte, dolor y pueblada en una ciudad desbordada

Tras el velatorio del niño de 11 años vecinos del barrio se levantaron indignados por lo sucedido y derribaron tres búnkers. Aseguraron que vienen denunciando lo que pasa hace años. Hubo enfrentamientos con la policía y el padre de Máximo fue herido y un policía recibió un ladrillazo en la cabeza

Los vecinos de Empalme Graneros mostraron su indignación tras el asesinato de Maximo Gérez, el nene de 13 años baleado la madrugada del domingo junto a otros 3 niños, que eran sus primos y que están internados peleando por sus vidas.

El fiscal Adrián Spelta dijo que la disputa en el barrio está vinculada a dos bandas, una que se dedica al narcomenudeo en el lugar y otra que quiere ganar el territorio y en ese enfrentamiento fueron atacados estos niños que nada tenían que ver con la pelea.

En ese contexto y después de una enfrentamiento con la propia Policía, los vecinos derribaron tres búnkers y la Policía detuvo a cuatro personas. En una de las viviendas, un supuesto narco se había escondido sin autorización de su dueña, que fue asistida ya que temía que confundieran su casa con un búnker.

Poco después, se trasladaron a una cuadra de la calle Cabal al 1300 bis, epicentro de todos los conflictos. Allí desvalijaron una casa que supuestamente pertenece a un traficante, pero que es alquilada y los inquilinos son trabajadores con niños a los que le desvalijaron la casa. Hasta la mochila de la escuela de los niños y los juguetes se llevaron. Poco después empezaron a derribar la vivienda y la prendieron fuego.

El velatorio de Máximo se realizó en el club Los Pumitas y los vecinos fueron sumando indignación. Y decidieron hacer justicia por mano propia. Y fueron primero a una vivienda donde funcionaba un búnker y a la casa donde vivía un supuesto vendedor que era el destinatario de las balas. Ese hombre fue sacado de la casa por la Policía y también su pareja para evitar las represalias de los vecinos. “Ellos arman bardo con los otros y después vienen para aca”.

La situación en un comienzo generó un enfrentamiento con la Policía, que intentó dispersar a los vecinos con gases y balas de gomas. En esa situación, el padre de Máximo resultó herido y un policía con un ladrillazo en la cabeza.

Los vecinos tiraron abajo la vivienda y la vaciaron. Incluso se llevaron un perro que los supuestos narcos habrían robado a una vecina.

Aparentemente dentro de un calefón encontraron un arma de fuego que fue secuestrada y se investiga si fue utilizada para atacar a los vecinos desde el techo de la vivienda.

A medida que los vecinos avanzaban, la Policía hacía distintos operativos en los que demoraron un total de cuatro personas. Mientras los vecinos derribaban un total de tres búnkers, la Policía allanaba la casa de enfrente.

Luego una mujer vivió momentos de mucho dolor al ver que su casa, que alquilaba a 25 mil pesos por mes y en el que vivía con su pareja y sus tres hijos fue saqueada. La familia hacia dos meses que habitaba la vivienda y según los saqueadores los dueños eran narcos. Lo cierto es que se llevaron hasta la mochila de los niños.

Conferencia de prensa del fiscal

Esta mañana, el fiscal de turno de la Unidad Fiscal Especial de Homicidios Dolosos a cargo de la causa, Adrián Spelta, informó que había sido identificado el auto desde el cual se efectuaron los disparos que mataron a Jerez e hirieron a sus primos -de 2, 13 y 14 años- y dijo que la principal hipótesis apunta a un ataque “atravesado por el narcotráfico” y por una pelea “por el territorio”, de la cual eran ajenos tanto los niños como sus familiares.

“Las victimas son totalmente ajenas al ámbito delictual, algunas de ellas son familiares de personas que están al frente de comedores barriales y no tienen ninguna vinculación. Los disparos fueron hacia uno de los referentes de una de las partes”, dijo el fiscal, quien agregó que existe “un conflicto entre las bandas por hechos anteriores y de territorialidad”.

Spelta explicó que existieron “muchos disparos en toda la cuadra” y afirmó que, a su criterio, “se han corrido todos los límites. Había códigos que venían manteniendo, pero han sido alterados”

Por otra parte, el fiscal aclaró que, tras el ataque y la muerte de Máximo, la policía realizó un seguimiento de personas sospechosas que se escondieron en una vivienda que, al ser allanada, se secuestró una ametralladora y una pistola calibre 9 milímetros, como así también una moto con manchas de sangre.

En tanto, la directora del Hospital de Niños Zona Norte de Rosario, Mónica Jurado, informó que los tres chicos baleados que siguen internados ingresaron en el mismo momento que Jerez, con “heridas de arma de fuego con distintas lesiones” aunque con “buena evolución”.

“Dos niños están en sala de internación conjunta, con sus familiares, evolucionando. La niña de dos años tiene una lesión y una fractura del humero proximal. El de catorce está con una lesión en la boca, en el labio superior, que lesionó partes blandas, pero que no provocó lesión ósea”, agregó Jurado.

Sobre el chico de 13 años, la directora médica dijo que “está en la sala de cuidados intensivos, en estado reservado, pero con buena evolución, sin asistencia respiratoria, con una lesión hepática y de neumotórax, por lo que tiene un tubo para drenar esa lesión”.

En este sentido, puntualizó que el adolescente “permanece con la bala alojada en la zona paravertebral sin lesión ósea de la médula espinal. Fue un milagro”.

Jurado explicó que el chico de 14 años recuerda que “escupió la bala, por lo que probablemente el proyectil haya tocado alguna otra superficie y por eso no hizo tanto daño”.

En tanto, sobre Jerez, la directora médica dijo que el niño “llegó sin vida” al hospital.

“Son los primeros niños que recibimos este año con heridos de arma de fuego. En el hospital de Zona Sur recibieron dos”, agregó.

También durante esta jornada, en medio del velatorio de Máximo, una de sus tías, Antonia Jerez, recordó el momento en el que escuchó disparos y salió a ver qué pasaba: “Estaba haciendo una torta de cumpleaños para mi nieta, escucho los disparos, salgo, mi hermana estaba gritando, diciendo que mi sobrino y los otros chicos que salían de su casa estaban heridos”.

“Los tres chicos, primitos de él, están internados, uno en terapia que lucha por su vida, y otros internados, lamentablemente el único que no pudo salvarse es mi sobrino”, dijo la mujer conmocionada.

“Estamos todos destrozados. Son chicos sanos, estaban jugando a la pelota y pasó lo que les pasó. Quiero justicia para que no haya más Máximos en el barrio”, concluyó.

Ayer, tras la balacera, el fiscal ordenó la realización de las pericias de fotografía, balística, planimetría y laboratorio a la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y a la División Científica Forense Rosario, además del relevamiento de cámaras y la obtención de testimonios.

Según los peritos policiales, en el lugar se hallaron tres vainas servidas de proyectiles calibre .40.