Parque Acuático, Aeropuerto y Parque España: el nombre que se repite detrás de las obras más importantes financiadas por la Municipalidad de Rosario y la Provincia
La reciente adjudicación del Parque Acuático Costanera Norte no sólo volvió a colocar a la constructora OBRING S.A. en el centro de la escena política y empresarial rosarina. También reactivó una fuerte controversia en torno a la propia obra, que desde hace meses acumula cuestionamientos políticos, técnicos, ambientales y judiciales.
Con una inversión superior a los 13.700 millones de pesos, financiada por la Municipalidad de Rosario con aportes del Gobierno de Santa Fe, el proyecto fue presentado por el intendente Pablo Javkin como una de las principales apuestas para potenciar el perfil turístico y recreativo de la ciudad. Sin embargo, desde distintos sectores de la oposición sostienen que la iniciativa avanzó en medio de sucesivas modificaciones, escasa información pública y fuertes objeciones sobre su conveniencia y localización.
Las críticas se profundizaron en los últimos días luego de que dirigentes opositores denunciaran que el proyecto sufrió al menos tres reformulaciones desde su presentación original. Según plantean, la versión finalmente adjudicada difiere sustancialmente de la que había sido licitada inicialmente, reduciendo la superficie proyectada mientras incrementa el costo total de la inversión.
Los cuestionamientos apuntan a que la obra que finalmente se construirá tendría aproximadamente la mitad de los metros cuadrados previstos en los diseños originales, pero terminará costando cerca de mil millones de pesos más que lo anunciado en etapas anteriores del proyecto. Para los sectores críticos, esta situación abre interrogantes sobre la razonabilidad económica de la propuesta y sobre las modificaciones introducidas durante el proceso administrativo.
A ello se suma otro punto de conflicto: la ubicación elegida para el emprendimiento. Los detractores de la iniciativa sostienen que el predio seleccionado presenta restricciones normativas y urbanísticas que deberían impedir una intervención de estas características. Desde el municipio rechazan esas interpretaciones y aseguran que el proyecto cumple con todas las exigencias legales y ambientales correspondientes.
La discusión ya llegó a los tribunales.
Mientras la Municipalidad avanza con los trámites administrativos para iniciar la obra, sectores opositores impulsan presentaciones judiciales solicitando la suspensión del proyecto y reclamando una revisión integral de los procedimientos realizados hasta el momento. Entre los argumentos expuestos figuran presuntas inconsistencias entre el proyecto original y el adjudicado, cuestionamientos sobre la utilización de fondos públicos y la necesidad de garantizar mayores niveles de transparencia en una obra de semejante magnitud.
En ese contexto de creciente polémica política y judicial apareció nuevamente un nombre conocido dentro del universo de la construcción santafesina: OBRING.
La empresa rosarina no sólo resultó adjudicataria del Parque Acuático. También obtuvo en los últimos años contratos vinculados a la reconstrucción integral del Aeropuerto Internacional Rosario y participa de obras estratégicas relacionadas con la recuperación del Parque España, conformando una presencia cada vez más visible en algunos de los proyectos más importantes impulsados por el Estado provincial y municipal.
La reiteración de un mismo actor detrás de obras multimillonarias comienza a despertar preguntas tanto en ámbitos políticos como empresariales. No sobre la legalidad de las adjudicaciones, que hasta el momento no registra cuestionamientos formales, sino sobre el grado de concentración que exhibe actualmente la obra pública santafesina y las condiciones reales de competencia dentro de un mercado donde cada vez menos empresas parecen reunir los requisitos necesarios para disputar contratos de gran escala.
La licitación que terminó con una sola oferta válida
La historia del Parque Acuático tiene un dato que no pasó desapercibido para quienes siguieron de cerca el proceso licitatorio.
A la convocatoria se presentaron cuatro oferentes:
- UTE OBRING S.A. – Depaoli & Trosce Constructora.
- Dinale S.A.
- Rovial S.A.
- Edeca S.A.
Sin embargo, durante el proceso de evaluación, tres de esas propuestas quedaron fuera de carrera.
Según la documentación oficial, Edeca fue desestimada por observaciones administrativas relacionadas con la presentación documental, mientras que Dinale y Rovial fueron rechazadas por cuestiones técnicas vinculadas al cumplimiento de requisitos exigidos en materia de certificación de calidad bajo normas ISO.
El resultado fue llamativo: la UTE encabezada por OBRING terminó siendo la única oferta considerada admisible.
La adjudicación se concretó por un monto de 13.735 millones de pesos, cifra que incluso superó en más de 1.100 millones el presupuesto oficial estimado inicialmente por el municipio.
Otro dato que alimentó las discusiones fue que, según trascendió durante el proceso, Dinale habría presentado una oferta económicamente inferior. Sin embargo, la propuesta no llegó a la instancia final debido a las observaciones técnicas realizadas durante la evaluación.
Desde el punto de vista legal, el procedimiento se ajustó a los mecanismos previstos por la normativa vigente. Pero políticamente dejó una pregunta abierta: ¿por qué en una obra de semejante magnitud la licitación terminó resolviéndose con una sola oferta válida?
El Aeropuerto: una adjudicación estratégica
Meses antes, OBRING también había quedado al frente de otra de las inversiones más importantes impulsadas por el gobernador Maximiliano Pullaro.
Se trata de la reconstrucción integral de la pista del Aeropuerto Internacional Rosario, una obra considerada clave para el desarrollo logístico y comercial de la región.
Luego de que el Gobierno Nacional retirara el financiamiento originalmente previsto, la Provincia decidió asumir la totalidad de la inversión y relanzar el proceso.
La empresa rosarina presentó la propuesta económica más baja entre las competidoras y terminó obteniendo la adjudicación.
La obra representó una inversión cercana a los 37.000 millones de pesos y consolidó aún más la presencia de OBRING dentro de los proyectos estratégicos impulsados desde el Estado santafesino.
Parque España y una presencia cada vez más visible
A las adjudicaciones del Aeropuerto y el Parque Acuático se suman los trabajos vinculados a la recuperación de los históricos muelles del Parque España, otra intervención urbana de alto impacto para Rosario.
La coincidencia de estos tres proyectos no pasó inadvertida para dirigentes políticos, empresarios del sector y especialistas en infraestructura.
No se trata de obras menores ni de contratos aislados. Son algunas de las intervenciones urbanas más importantes ejecutadas o proyectadas actualmente en la ciudad.
Quiénes están detrás de OBRING
OBRING forma parte del Grupo RJG, uno de los conglomerados empresariales más importantes surgidos en Rosario dentro del sector de la construcción.
La empresa tiene sus orígenes a fines de la década de 1960 y actualmente desarrolla actividades vinculadas a infraestructura vial, hidráulica, aeroportuaria, urbanística, desarrollos inmobiliarios y actividades agropecuarias.
La familia Gagliardo aparece como principal referencia empresaria del grupo.
Entre los nombres vinculados históricamente a la conducción figuran:
- Rubén Juan Gagliardo, fundador y principal impulsor de la compañía.
- Franco Gagliardo, actual referente y presidente de OBRING.
- Pablo Gagliardo, vinculado a las unidades de arquitectura y desarrollos privados.
- Andrés Gagliardo y Mauro Gagliardo, relacionados con otras unidades de negocios del grupo.
La diversificación empresarial permitió a la firma expandirse más allá de la obra pública tradicional, participando también en desarrollos inmobiliarios, actividades agroindustriales y emprendimientos privados de gran escala.
El antecedente de la Causa Cuadernos
La historia empresarial de OBRING también registra un capítulo que trascendió las fronteras provinciales.
Durante la investigación judicial conocida como «Causa Cuadernos», los nombres de Rubén Gagliardo y Franco Gagliardo aparecieron mencionados entre los empresarios de la construcción que fueron incorporados al expediente impulsado por la Justicia Federal.
Con el avance de la investigación, la situación procesal de los empresarios rosarinos derivó en resoluciones de falta de mérito, lo que implicó que la Justicia no encontrara elementos suficientes para procesarlos, pero tampoco para desvincularlos definitivamente en aquella etapa del expediente.
El caso nunca tuvo impacto directo sobre la operatoria actual de la empresa ni impidió su participación en licitaciones públicas.
Sin embargo, constituye un antecedente que suele reaparecer cada vez que la firma vuelve a ocupar un lugar central en proyectos financiados con fondos estatales.
Capacidad técnica o concentración de obra pública
Nadie discute que OBRING posee antecedentes, maquinaria, estructura financiera y experiencia suficiente para competir en obras de gran escala.
De hecho, sus defensores sostienen que justamente esa capacidad es la que explica por qué suele imponerse en licitaciones complejas donde muchas empresas ni siquiera logran cumplir los requisitos técnicos exigidos.
Sin embargo, la acumulación de adjudicaciones estratégicas también genera interrogantes legítimos.
La reconstrucción del Aeropuerto Internacional Rosario. La participación en el Parque España. La construcción del Parque Acuático. Las obras de Bulevar Seguí. Los contratos de mantenimiento vial.
La pregunta que comienza a escucharse en distintos sectores no apunta necesariamente a la legalidad de los procesos, sino a otro aspecto: si el sistema actual favorece una competencia suficientemente amplia o si, por el contrario, termina concentrando los principales contratos públicos en un número reducido de actores con capacidad para cumplir exigencias cada vez más complejas.
Por ahora no existen elementos que permitan cuestionar formalmente las adjudicaciones obtenidas por OBRING.
Pero la repetición de un mismo nombre detrás de algunas de las obras más emblemáticas financiadas por el Estado santafesino seguirá alimentando un debate que difícilmente se cierre con esta última adjudicación.
Por el contrario, todo indica que volverá a aparecer cada vez que Rosario o la Provincia pongan en marcha una nueva obra multimillonaria.










