Hace apenas algunas semanas, durante una de las primeras emisiones de Democráticamente por AGOFA TV, planteábamos una hipótesis política que en ese momento parecía prematura para muchos: el desembarco de Federico Angelini en el gobierno de Maximiliano Pullaro no iba a ser solamente una noticia administrativa ni un cambio de nombres dentro del Ministerio de Seguridad. Iba a generar movimientos de dimensiones todavía desconocidas en la política rosarina.

Los hechos parecen comenzar a confirmar aquella lectura.
Porque la llegada del histórico dirigente del PRO rosarino al gabinete provincial no solo reordena el esquema de seguridad o modifica equilibrios internos dentro del oficialismo santafesino. También empieza a mover piezas en Rosario, una ciudad donde Angelini conserva vínculos políticos, estructura propia y dirigentes que le responden desde hace años.
Y la primera señal política fuerte podría haber aparecido este mismo jueves.
La sesión que nunca fue
La caída de la sesión extraordinaria convocada para debatir el polémico Parque Acuático impulsado por el intendente Pablo Javkin dejó mucho más que una discusión sobre una obra pública.
La fotografía política de la jornada mostró un Concejo Municipal repleto de vecinos, organizaciones ambientales e instituciones barriales que reclamaban ser escuchados, pero con varias bancas vacías.
Entre las ausencias que más llamaron la atención estuvieron las de los concejales libertarios, entre ellos Juan Pedro Aleart y Samanta Arias.
Y ahí es donde la política empieza a hacerse preguntas.
Porque hasta apenas días antes ambos dirigentes mantenían una postura pública muy crítica respecto del proyecto. Las declaraciones eran contundentes. Hubo cuestionamientos políticos, críticas a la iniciativa e incluso presentaciones judiciales para intentar frenar su avance.
Sin embargo, cuando llegó el momento de sentarse en las bancas y habilitar el debate, decidieron no participar de la sesión. La contradicción no pasó inadvertida para nadie. Mucho menos para los vecinos que impulsaban la convocatoria.
La figura de Samanta Arias
La situación adquiere una dimensión adicional cuando se observa quién es Samanta Arias dentro del esquema político rosarino. La concejala no es una dirigente aislada dentro de La Libertad Avanza.
Por el contrario, forma parte del espacio político construido durante años alrededor de Federico Angelini y fue una de las dirigentes que acompañó de cerca tanto al exfuncionario nacional como al propio Juan Pedro Aleart durante su desembarco en la política partidaria.
La relación política entre Angelini, Arias y Aleart es conocida dentro del escenario rosarino.
Y por eso la llegada del exdirigente del PRO al gobierno provincial automáticamente hizo que muchas miradas comenzaran a posarse sobre los movimientos futuros de ese sector.
Lo ocurrido en el Concejo terminó alimentando aún más esas especulaciones.

La triangulación de la que todos hablan
En Rosario hay una pregunta que comenzó a circular con fuerza apenas terminó la frustrada sesión.
¿Quién decidió que los libertarios no dieran quórum?. La respuesta oficial no existe. Pero sí abundan las especulaciones.
En distintos ámbitos políticos empezó a mencionarse una posible triangulación entre Pablo Javkin, Maximiliano Pullaro, Federico Angelini y Romina Diez para evitar que la sesión prosperara y el Parque Acuático se transformara en una derrota política para el oficialismo municipal.
No existen pruebas públicas que permitan afirmar esa hipótesis. Pero la sola circulación de esa versión demuestra hasta qué punto la incorporación de Angelini alteró el tablero político rosarino.
Porque donde antes muchos veían una oposición frontal entre Unidos y La Libertad Avanza, ahora algunos empiezan a preguntarse si no se están construyendo puentes mucho más sólidos de lo que se reconoce públicamente.
¿El primer acuerdo entre Unidos y los libertarios?
La pregunta no es menor. Desde hace meses distintos dirigentes del oficialismo provincial vienen planteando la necesidad de construir entendimientos con sectores libertarios.
En paralelo, desde La Libertad Avanza tampoco faltan quienes impulsan acuerdos amplios en aquellos lugares donde comparten objetivos políticos o electorales.
El faltazo de los concejales libertarios en una sesión que podía complicar a Javkin fue leído por muchos como algo más que una simple decisión legislativa.
Para algunos fue la primera señal concreta de un entendimiento político en construcción. Para otros, una simple coincidencia táctica.
Lo cierto es que el episodio dejó abierta una discusión que probablemente vuelva a aparecer en los próximos meses.
El otro frente que abrió Angelini
Pero el desembarco del dirigente rosarino en el gobierno provincial no solo genera ruido dentro de La Libertad Avanza. También provocó movimientos dentro del PRO. Y particularmente dentro del sector que responde a la vicegobernadora Gisela Scaglia.
La relación política entre Angelini y Scaglia arrastra diferencias desde hace tiempo.
Por eso, la decisión de Pullaro de incorporarlo a un lugar estratégico del Ministerio de Seguridad fue leída por muchos como un mensaje político interno. Un mensaje que no cayó bien en todos los sectores del oficialismo.
Sin embargo, en la Casa Gris parecen haber hecho otra evaluación. Hace tiempo que la relación política entre Pullaro y Scaglia dejó de ser la que mostraban las fotos de campaña o los actos institucionales. Las diferencias existen y son conocidas dentro de Unidos.
Y si había alguna duda sobre quién toma las decisiones estratégicas dentro del gobierno provincial, la incorporación de Angelini parece haber ofrecido una respuesta bastante clara.
La llegada de Federico Angelini al gobierno de Santa Fe recién empieza a mostrar sus efectos. Pero ya dejó una primera enseñanza.
Su desembarco no fue solamente una noticia de gestión. Fue una decisión política. Y como suele ocurrir en política, las consecuencias más importantes no siempre aparecen donde se anuncian oficialmente.
A veces empiezan a verse en los silencios, en las ausencias y en esas bancas vacías que terminan diciendo mucho más de lo que algunos dirigentes están dispuestos a admitir.










