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05/07/2026 5:01 pm

Cinco proyectos y una disputa de fondo: cómo se votará en Santa Fe desde 2027

La reforma electoral expone diferencias profundas sobre PASO, pisos, Boleta Única y el poder que busca concentrar el gobernador.

Con el ingreso del proyecto del Frente Amplio por la Soberanía ya son cinco las iniciativas que buscarán modificar las reglas electorales santafesinas. Mientras existe un amplio consenso para mantener las PASO y crear una nueva Justicia Electoral, la principal disputa pasa por la Boleta Única y los pisos electorales. En el centro del debate aparece el proyecto impulsado por el radicalismo de Maximiliano Pullaro, que propone una profunda modificación del sistema de votación y deja al descubierto la estrategia política del gobernador para consolidar su liderazgo y fortalecer sus posibilidades electorales hacia 2027.

La Legislatura de Santa Fe comenzó a transitar uno de los debates políticos más importantes desde la reforma constitucional.

Con el ingreso de los proyectos de la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Justicialista (en ambas cámaras), el Partido UNO y el Frente Amplio por la Soberanía, ya son cinco las propuestas que buscarán convertirse en el nuevo Código Electoral que regirá las elecciones provinciales a partir de 2027.

Aunque el receso legislativo demorará algunas semanas el tratamiento formal, el trabajo político ya comenzó. Los asesores comparan artículo por artículo, los bloques negocian posibles consensos y el oficialismo intenta acelerar una reforma que considera estratégica para el futuro político de la provincia.

Amplios acuerdos, pero diferencias profundas

La mayoría de las iniciativas coinciden en varios aspectos centrales.

Todos los proyectos mantienen las PASO como mecanismo para seleccionar candidaturas, crean una autoridad electoral permanente e independiente y ratifican la continuidad de la Boleta Única Papel como instrumento de votación.

Sin embargo, cuando se analizan los detalles aparecen diferencias muy marcadas. Los principales puntos de conflicto pasan por los pisos electorales, la conformación del nuevo organismo electoral y, especialmente, el formato que tendrá la Boleta Única. Es justamente allí donde aparece la mayor distancia entre los socios mayoritarios de Unidos.

El proyecto radical cambia por completo la lógica electoral

La iniciativa impulsada por el radicalismo, que lleva el sello político de Maximiliano Pullaro y de la mesa política que conduce el proceso de reforma, propone abandonar el actual sistema de cinco boletas en las elecciones generales.

La idea consiste en mantener el esquema vigente durante las PASO, pero reducir luego la oferta a solamente dos boletas. Una incluiría gobernador, diputados y senadores provinciales. La otra reuniría intendentes y concejales.

Pero detrás de ese argumento administrativo —que habla de simplificar el voto y reducir costos— aparece una lectura mucho más política. El nuevo diseño fortalece claramente la figura del candidato a gobernador.

Al compartir una misma boleta con diputados y senadores provinciales, la candidatura para la Casa Gris pasaría a convertirse en el eje ordenador de toda la oferta electoral.

En otras palabras, el efecto arrastre dejaría de ser una consecuencia ocasional para transformarse en una herramienta estructural del sistema.

Mucho más que una reforma técnica

La explicación oficial habla de simplificar el sistema, abaratar costos y facilitar el acto de votar.

Sin embargo, puertas adentro de la política santafesina prácticamente nadie cree que la reducción de boletas responda únicamente a una cuestión administrativa.

La verdadera discusión gira alrededor del poder.

El proyecto elaborado por el radicalismo aparece pensado para reforzar la centralidad del gobernador dentro de Unidos, ordenar hacia abajo a toda la coalición oficialista y reducir la autonomía política de quienes construyen poder propio en los departamentos y en las ciudades.

La incorporación del Senado a la misma boleta del gobernador no luce casual. Constituye una decisión política que busca que el liderazgo provincial ordene toda la estructura electoral oficialista y que el peso específico de Pullaro se proyecte sobre el resto de las categorías.

Gobernabilidad… y control político

Desde el entorno de Pullaro sostienen que el objetivo central es garantizar gobernabilidad.

La experiencia de administraciones anteriores, con senadores departamentales muy fuertes y legislaturas fragmentadas, aparece como uno de los argumentos utilizados para impulsar el cambio.

El gobernador pretende reducir el poder territorial autónomo que históricamente tuvieron muchos senadores y generar una mayor alineación política entre el Ejecutivo y ambas cámaras. Las elecciones de 2023 forman parte del razonamiento.

En la mayoría de los departamentos, Pullaro obtuvo más votos que varios senadores peronistas que finalmente conservaron sus bancas gracias al peso de sus estructuras locales.

Con el nuevo esquema, el oficialismo cree que el liderazgo provincial podría convertirse en un factor decisivo para disputar esos departamentos.

El Socialismo marca diferencias

Si bien integra Unidos, el Partido Socialista decidió presentar un proyecto propio. La principal diferencia aparece precisamente en la Boleta Única.

Los socialistas defienden mantener prácticamente el sistema actual, con una boleta para cada categoría electoral, y plantean que una reforma de semejante magnitud requiere un proceso mucho más participativo, con consultas a universidades, especialistas, organizaciones civiles y partidos políticos.

La postura expone que las diferencias internas dentro de Unidos van mucho más allá de una cuestión técnica.

Mientras el radicalismo apuesta a una reforma rápida y profunda, el socialismo propone avanzar con mayor gradualidad y preservando buena parte del sistema vigente.

El peronismo también fija posición

Los proyectos del Partido Justicialista mantienen el esquema tradicional de una boleta por categoría y cuestionan cualquier modificación que pueda alterar el comportamiento histórico del voto.

Además, varios dirigentes opositores vienen advirtiendo que modificar la Boleta Única puede terminar generando un efecto de concentración del poder político alrededor del gobernador de turno.

Por eso consideran que el verdadero debate no pasa por la cantidad de boletas, sino por el equilibrio institucional que debe preservar el sistema electoral.

El FAS propone preservar el espíritu original de la Boleta Única

El Frente Amplio por la Soberanía también decidió ingresar su propio proyecto y se diferencia de la propuesta radical en varios aspectos centrales.

La iniciativa impulsada por Carlos del Frade, Claudia Balagué y Fabián Palo Oliver mantiene el esquema tradicional de una Boleta Única por categoría, rechaza cualquier mecanismo que favorezca el arrastre entre candidatos y limita el uso de tecnología únicamente a tareas complementarias, como la identificación de electores, la transmisión de datos y las auditorías informáticas.

Además, plantea un Tribunal Electoral con fuerte independencia del poder político, incorpora mecanismos de observación ciudadana y universitaria y evita establecer nuevos pisos electorales que puedan restringir la participación de fuerzas minoritarias.

Para el FAS, la prioridad pasa por ampliar las garantías democráticas y no por rediseñar el sistema para fortalecer a quienes circunstancialmente gobiernan.

La última reforma para blindar a Pullaro

En la oposición y también entre dirigentes del propio oficialismo existe una lectura que empieza a repetirse con insistencia.

Sostienen que la reforma electoral constituye la última pieza del proceso de concentración de poder que Pullaro viene construyendo desde que llegó a la Casa Gris.

Primero impulsó la reforma constitucional, luego avanzó sobre distintas reformas institucionales, judiciales y de seguridad. Ahora pretende modificar las reglas con las que se votará en Santa Fe.

Para muchos actores políticos, la intención ya no parece limitarse a mejorar el funcionamiento del sistema electoral, sino también a construir un escenario más favorable para conservar el poder en 2027.

El temor que atraviesa buena parte del oficialismo es que el desgaste natural de la gestión, el contexto económico y el humor social terminen convirtiendo la próxima elección en un plebiscito sobre el gobierno provincial. En otras palabras, hay un incipiente miedo de Pullaro a perder. 

Precisamente por eso, distintos sectores interpretan que el radicalismo busca minimizar cualquier margen de incertidumbre fortaleciendo el efecto arrastre del candidato a gobernador y reduciendo la posibilidad de que existan liderazgos legislativos o territoriales capaces de despegarse electoralmente.

Paradójicamente, el mecanismo también encierra un riesgo importante: si quien encabeza la boleta atraviesa un proceso de desgaste o pérdida de imagen, el arrastre podría transformarse en un efecto dominó que perjudique a diputados, senadores e incluso a toda la estructura oficialista.

El debate ya salió de la Legislatura

Mientras los proyectos comienzan a negociarse entre los bloques, la discusión ya se trasladó a la calle y a las redes sociales.

Allí predominan posiciones muy críticas frente a la decisión de volver a modificar las reglas electorales.

La sensación que expresan muchos ciudadanos es que el oficialismo parece más preocupado por diseñar el escenario de la próxima elección que por resolver los problemas cotidianos de la provincia.

En ese clima, la reducción de la Boleta Única dejó de ser vista por una parte importante de la opinión pública como una reforma administrativa para convertirse en un movimiento político destinado a fortalecer electoralmente al gobernador.

Las críticas sostienen que ninguna ingeniería electoral garantiza una victoria y que, llegado el momento, serán la gestión, la economía, la seguridad, los salarios y el humor social los factores que terminarán definiendo el resultado.

En definitiva, más allá de la cantidad de reformas que impulse el oficialismo, una parte del debate político santafesino insiste en que ninguna modificación del sistema electoral puede reemplazar el veredicto de las urnas. Ese será, finalmente, el único examen que determinará si la estrategia de concentración de poder diseñada por Pullaro consolida su liderazgo o termina enfrentándose con el voto de los santafesinos.

Juan Francisco 1
Juan Francisco

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