El concejal de Granadero Baigorria pasó por Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, y repasó sus ocho años vinculados a la gestión de Adrián Maglia, buena parte de ellos desde la Secretaría de Obras Públicas. Defendió un modelo basado en sostener vínculos con la Provincia independientemente del signo político, analizó su desembarco en un Concejo donde el oficialismo perdió el control de la presidencia y cuestionó el funcionamiento institucional de la nueva mayoría opositora. También reconoció que Baigorria tiene una “gran deficiencia” en transporte público y planteó al Tren Metropolitano como una posible respuesta estructural para una ciudad cada vez más integrada al área metropolitana de Rosario.
Granadero Baigorria tiene una particularidad difícil de separar de cualquier análisis sobre su presente: está pegada a Rosario, forma parte de una misma dinámica metropolitana, pero conserva características sociales, urbanas y políticas propias. Martín Tartarelli considera que parte de esa identidad se explica por una administración municipal que durante los últimos años buscó sostener obra pública, planificación y vínculos institucionales con distintos gobiernos provinciales.
Hasta hace poco, Tartarelli observaba esa realidad desde el Ejecutivo. Durante aproximadamente ocho años integró el equipo del intendente Adrián Maglia y tuvo responsabilidades en Obras Públicas. Desde diciembre pasado ocupa otro lugar: el Concejo Municipal. El cambio lo encontró frente a un escenario diferente, con un cuerpo legislativo fragmentado y una oposición que logró quedarse con la presidencia. Desde allí defiende la gestión que integra, pero también reconoce problemas pendientes que requieren respuestas que exceden al municipio.
Ocho años entre obras y gestión: “Yo llegué con un perfil técnico”
Venís de muchos años dentro del Ejecutivo de Adrián Maglia. ¿Qué balance hacés de esa etapa?
—“Me incorporo a la gestión con Adrián con un perfil técnico, a ordenar lo que era la obra pública de la ciudad. Yo no venía de la política, no vengo de un pasado político ni de familia política; siempre fue un perfil técnico profesional.”
Tartarelli explicó que durante su paso por la Secretaría debió atravesar diferentes momentos económicos. En algunos períodos existieron mayores recursos externos y en otros fue necesario concentrarse en administrar el presupuesto municipal, sostener pequeñas intervenciones y atender demandas cotidianas de los barrios. Asegura que durante ese proceso se ejecutaron numerosas obras municipales y, paralelamente, se administraron proyectos financiados desde otros niveles del Estado.
¿Qué obras considerás representativas de ese modelo?
—“En siete u ocho años que trabajé en la Secretaría de Obras Públicas administramos dos obras del BID.”
Entre ellas mencionó la urbanización integral de un barrio, con pavimento, infraestructura pluvial, cloacas e iluminación LED, y la intervención sobre un predio de aproximadamente 54 hectáreas que anteriormente permanecía sin utilización. Tartarelli destacó además los avances para instalar allí infraestructura vinculada a la UTN y el convenio con la Provincia para sostener y operar el espacio con una proyección regional.
Una gestión que buscó atravesar diferentes gobiernos provinciales
La permanencia de Maglia en la Intendencia obligó a Granadero Baigorria a convivir con administraciones provinciales de distintos signos políticos. Para Tartarelli, esa capacidad de construir relaciones institucionales constituye una de las claves para comprender la continuidad de determinadas obras y proyectos.
“No se trata de una coincidencia en color político o en ideas, sino de la coincidencia de que esto tiene que funcionar”, explicó. Según el concejal, Maglia buscó mantener canales abiertos con gobiernos socialistas, peronistas y con la actual administración radical de Maximiliano Pullaro. “Adrián ha sabido siempre trazar lazos y puentes con cualquier gobierno porque prioriza la calidad de vida del vecino”, sostuvo.
El razonamiento es esencialmente pragmático: buena parte de las obras que necesita una ciudad requiere coordinación y recursos provinciales. Tartarelli lo sintetizó con una frase que atribuyó al propio Maglia: “Si al gobernador le va bien, a la provincia le va bien. Y nosotros formamos parte de la provincia”. Para el oficialismo baigorriense, las diferencias partidarias no deberían transformarse en un obstáculo para conseguir inversiones o servicios.
Del Ejecutivo al Concejo: una nueva política para Tartarelli
Después de tantos años en gestión, ¿cómo fue pasar al Concejo?
—“Quizás respondería más a un perfil de gestión, pero creo que hay mucho por hacer. Desde el perfil legislativo le doy mucha importancia a la elaboración de legislación para la ciudad.”
El concejal recordó que parte de esa tarea normativa ya había comenzado cuando integraba el Ejecutivo, con iniciativas vinculadas al ordenamiento urbano, construcción y radicación de nuevas industrias. Su objetivo, aseguró, es que los proyectos puedan sobrevivir a quienes circunstancialmente ocupan los cargos y evitar que cada cambio político implique comenzar nuevamente desde cero.
¿Qué cambió políticamente con un Concejo donde el oficialismo ya no controla la presidencia?
—“Se dio una situación en el Concejo rara, extraña, que nadie hubiera anticipado. Se formó un bloque ‘Frankenstein’, con muchos sectores muy antagónicos entre sí.”
Esa es la interpretación de Tartarelli sobre el entendimiento opositor que desplazó al oficialismo de la conducción legislativa. El Concejo tiene siete integrantes: según explicó, tres conforman el bloque justicialista vinculado al oficialismo y el resto se distribuye entre espacios y bloques unipersonales. La presidencia quedó en manos de Unidos con acompañamiento de otros sectores opositores, incluidos votos libertarios.
Un Concejo fragmentado y una convivencia que comenzó con conflictos
Tartarelli fue crítico con la forma en que comenzó a funcionar esa mayoría opositora. Habló de una alianza entre sectores políticamente diferentes que, desde su perspectiva, estuvo más vinculada a desplazar al oficialismo de la conducción que a compartir un programa legislativo. También cuestionó conflictos internos posteriores, denuncias cruzadas y disputas por cargos dentro del cuerpo. Se trata de la lectura política del concejal oficialista sobre una confrontación que tiene, naturalmente, otras voces involucradas.
Pero su cuestionamiento más concreto apunta al funcionamiento administrativo del Concejo. Tartarelli afirmó que las disputas internas derivaron en problemas con determinados cargos y funciones, y describió inconvenientes edilicios y de servicios que, según sostuvo, todavía no fueron completamente solucionados. “Hagamos funcional la institución, eso es lo que me importa”, resumió.
Para el concejal, ese escenario refleja uno de los problemas que atraviesan a la política: una discusión concentrada excesivamente en disputas internas y menos en problemas concretos. “Dejemos de joder con la pelea interna entre distintos colores políticos y empecemos a pelear por una solución para el vecino”, reclamó. Al mismo tiempo, reivindicó la negociación legislativa y aseguró haber conseguido acompañamientos opositores para proyectos propios mediante acuerdos y modificaciones.
Autonomía municipal: el debate que Baigorria todavía tiene pendiente
¿Cómo está trabajando Granadero Baigorria la autonomía municipal?
—“Es un tema que todavía no se aborda con la seriedad que implica. Se están haciendo estudios previos, cada uno con su equipo de trabajo, pero todavía no tenemos un resultado contundente.”
La nueva etapa institucional abierta en Santa Fe coloca a los municipios frente a una discusión que tendrá consecuencias sobre sus competencias, organización y capacidad de decisión. En Baigorria, según Tartarelli, todavía no existe una propuesta definitiva ni un cronograma establecido para alcanzar consensos dentro del Concejo.
El compromiso político de avanzar existe, aseguró, pero cada sector continúa analizando internamente sus alternativas. “No tenemos una fecha pactada para decir: acá tenemos que tener el producto final listo”, reconoció.
La definición muestra que, más allá de las diferencias entre oficialismo y oposición, la autonomía aparece como uno de esos asuntos en los que la fragmentación política deberá necesariamente dar paso a acuerdos más amplios. No se trata únicamente de modificar una norma, sino de discutir qué municipio pretende construir Baigorria y con qué herramientas deberá sostenerlo.
Transporte: “Tenemos una gran deficiencia”
Baigorria forma parte de una región completamente integrada con Rosario. ¿Cómo está el transporte?
—“Nosotros con transporte tenemos una gran deficiencia. Primero porque no tenemos líneas de colectivos propias. Tenemos extensiones de recorridos de líneas de Rosario que dan una cobertura quizás no suficiente para el nivel demográfico que tenemos o el nivel de transporte que necesita la ciudad.”
Aquí Tartarelli abandona la defensa de la gestión para reconocer uno de los déficits más importantes que observa en Granadero Baigorria. Según describió, los usuarios conviven con frecuencias insuficientes, unidades saturadas y un servicio costoso. En determinados horarios, aseguró, los colectivos pasan completos y no pueden incorporar más pasajeros.
¿El Tren Metropolitano puede convertirse en una solución?
—“Entendemos que sería muy bueno. Si podés tener un eje troncal sobre la línea San Martín con un tren y apelar al transporte multimodal, después podés abocarlo más al interior de los barrios, sabiendo que tenés la ruta resuelta con el tren.”
La propuesta que plantea Tartarelli no consiste simplemente en reemplazar colectivos por trenes. Habla de un sistema multimodal donde estaciones ferroviarias funcionen como nodos de conexión con colectivos, bicicletas, taxis y otros medios de movilidad. Según señaló, las gestiones en marcha contemplan a Granadero Baigorria entre las localidades alcanzadas por el proyecto y con infraestructura vinculada al servicio.
El problema ya no es solamente de Baigorria
La discusión sobre transporte permite observar una transformación más profunda. Miles de personas atraviesan diariamente los límites municipales para estudiar, trabajar, comprar o utilizar servicios. En esa dinámica, problemas que formalmente pertenecen a una ciudad terminan afectando a toda la región.
Tartarelli considera que el tren podría convertirse en una columna vertebral para ese esquema metropolitano. Destaca que el corredor Rosario-Timbúes concentra una enorme actividad económica y productiva y entiende que esa relevancia debería estar acompañada por infraestructura de movilidad acorde. “Tenemos un patrimonio espectacular de vías; es un método de transporte económico, masivo y seguro”, sostuvo.
Entre la ciudad construida y la Baigorria que viene
La entrevista muestra a Tartarelli en una etapa de transición política. Después de años vinculado directamente con la ejecución de obras, ahora debe desenvolverse en un Concejo donde el oficialismo necesita negociar para construir mayorías. El propio concejal reconoce que todavía está conociendo esa dinámica y que su perfil continúa siendo más cercano a la gestión.
En ese nuevo escenario conviven dos realidades. Por un lado, Tartarelli reivindica el modelo de Maglia, la continuidad de proyectos y la capacidad de relacionarse con gobiernos provinciales de diferentes signos. Por otro, aparecen desafíos que la obra pública por sí sola no resuelve: transporte, autonomía, problemas metropolitanos y una convivencia legislativa mucho más compleja que en años anteriores.
Su definición política busca unir esos dos mundos: “El que hace se equivoca, el que no hace critica”, afirmó durante la entrevista. Pero el nuevo Concejo le impone otra condición: para hacer, ahora también deberá convencer.
Y Tartarelli parece asumirlo cuando define cuál debería ser la lógica del cuerpo legislativo: “Eso tiene que ser la política: convencer al otro de que tu propuesta está buena”.
En una Granadero Baigorria que busca sostener su crecimiento mientras se integra cada vez más a Rosario y al corredor metropolitano, la discusión ya no pasa solamente por cuánto puede construir una gestión, sino por cómo oficialismo y oposición consiguen acordar qué ciudad quieren construir hacia adelante.




