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21/08/2026 12:53 am

Jorge Simón puso la lupa sobre las cuentas de Javkin: “La Municipalidad está muy comprometida”

El exsecretario de Finanzas provincial advirtió sobre el déficit crónico, el crecimiento de la deuda y el peso de los intereses. Además, aseguró que sin la inversión de la Provincia Rosario prácticamente no tendría obra pública.

El contador y exsecretario de Finanzas de Santa Fe Jorge Simón trazó un diagnóstico crítico sobre la situación económica y financiera de la Municipalidad de Rosario. Aseguró que la ciudad acumula cinco ejercicios con déficit, advirtió sobre el crecimiento de la deuda y sostuvo que sin las inversiones provinciales el municipio tendría prácticamente paralizada su obra pública. También cuestionó que las cuentas locales tengan escaso lugar en la discusión mediática y reclamó un intendente capaz de liderar económicamente a toda la región. Simón, cuyo nombre es mencionado por sectores del peronismo como posible precandidato a intendente en 2027, habló además de Juan Monteverde, del PJ y del modelo de ciudad que imagina para Rosario.

Mientras las cuentas de la Nación y de la Provincia forman parte cotidiana de la discusión política santafesina, existe un tercer nivel del Estado cuya situación económica, pese a su impacto directo sobre más de un millón de habitantes, pocas veces ocupa el centro del debate público. Las finanzas de la Municipalidad de Rosario.

Jorge Simón, contador, especialista en finanzas públicas y exsecretario de Finanzas de la Provincia, decidió meterse de lleno en esa discusión durante una entrevista en Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV. Y su diagnóstico estuvo lejos de ser complaciente con la administración de Pablo Javkin.

Simón aseguró que las cuentas municipales están “muy comprometidas”, habló de un déficit que se repite desde hace cinco años, advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento y planteó que los intereses que paga el municipio empiezan a quitarle capacidad para destinar recursos a otras políticas. Pero su crítica fue más allá de los números.

Para el exfuncionario provincial, Rosario tiene actualmente un problema de liderazgo económico y regional.

Una definición que adquiere inevitablemente una lectura electoral: el nombre de Simón comenzó a aparecer en conversaciones de sectores del peronismo que imaginan alternativas para disputar la Intendencia en 2027.

“Las cuentas públicas de la Municipalidad están muy comprometidas”

Simón fue contundente al describir la situación fiscal local. “Las cuentas públicas de la Municipalidad están comprometidas, Juan, muy comprometidas. Tenemos déficit crónico”, afirmó.

Para dimensionar el problema eligió una comparación particularmente gráfica: sostuvo que con lo destinado al pago de intereses podría financiarse aproximadamente la mitad del proyectado parque acuático.

También advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento municipal. Según los datos analizados por el contador, una parte de la deuda habría pasado de aproximadamente $19.000 millones al cierre de 2024 a unos $30.000 millones durante 2025. Pero hizo una aclaración importante: esa cifra no necesariamente representa la totalidad de las obligaciones municipales.

Simón explicó que para conocer el panorama completo también deben analizarse conceptos como la deuda flotante y otros componentes de la Cuenta de Inversión. Por eso evitó establecer una cifra definitiva sobre el stock total de deuda. Sí sostuvo, en cambio, que existe una tendencia que considera preocupante.

Cinco años en rojo

El exsecretario de Finanzas invitó incluso a quienes cuestionen su diagnóstico a revisar directamente la documentación oficial.

Según explicó, la Cuenta de Inversión municipal contiene más de mil páginas y permite conocer cuánto efectivamente recaudó y gastó la administración.

Allí aparece, según Simón, uno de los datos centrales de su planteo: Rosario acumularía cinco ejercicios consecutivos con déficit. “Hace cinco años que viene con un déficit crónico. Todos los años en rojo”, aseguró.

La observación es relevante porque diferencia dos instrumentos que suelen mezclarse en la discusión pública. Una cosa es el presupuesto, que establece cuánto proyecta recaudar y gastar un gobierno. Otra es la Cuenta de Inversión, que permite observar posteriormente qué ocurrió realmente con esos recursos.

Para Simón, mirar solamente el presupuesto resulta insuficiente para evaluar la salud financiera del municipio.

El extraño silencio alrededor de las cuentas de Rosario

Pero hubo un aspecto que llamó particularmente la atención del contador. ¿Por qué casi no se habla de esto?

Simón contrastó la cobertura que reciben las cuentas provinciales o la política económica nacional con el escaso debate que, según observa, existe alrededor de las finanzas rosarinas. “De las cuentas públicas municipales y, te diría más todavía, de la economía de la ciudad de Rosario no se puede hablar. Parece que no es un tema importante”, cuestionó.

No se trata, según explicó, de falta absoluta de información. La documentación existe. El problema es que requiere lectura, análisis técnico y tiempo para atravesar cientos de páginas de ejecución presupuestaria.

Simón incluso cuestionó a quienes sostienen que no hay datos disponibles: la Cuenta de Inversión fue presentada y contiene la información necesaria para comenzar a reconstruir la situación financiera.

El debate que propone es otro: por qué esos números prácticamente no forman parte de la agenda política y mediática de Rosario.

“Si no fuera porque la Provincia invierte, la Municipalidad no está en condiciones de hacer obra pública”

Una de sus afirmaciones más fuertes estuvo relacionada con la capacidad de inversión del municipio.

Simón reconoció que existen obras en Rosario. Pero diferenció quién las ejecuta o financia. “Hay obra pública, pero la paga la Provincia”, señaló. Y fue todavía más categórico: “Si no fuera porque la Provincia invierte, la Municipalidad no está en condiciones de hacer obra pública”.

Su planteo apunta directamente a uno de los interrogantes centrales sobre la autonomía económica que Rosario pretende profundizar después de la reforma constitucional.

Para Simón, una mayor autonomía jurídica por sí sola no resolverá los problemas estructurales si la ciudad no consigue ordenar sus cuentas y generar una estrategia económica propia.

La evaluación de Javkin

Cuando llegó el momento de calificar la gestión del actual intendente, Simón evitó reducir su análisis a una aprobación o desaprobación general. Reconoció mejoras importantes ocurridas en Rosario, especialmente en seguridad desde 2024. Pero inmediatamente realizó una diferenciación política: consideró que ese resultado no puede atribuirse principalmente al intendente.

Algo similar planteó con la obra pública. Para el contador, dos de los aspectos más visibles de la transformación reciente de la ciudad dependen fundamentalmente de políticas y recursos provinciales. Y allí ubicó el déficit que considera propio de la administración municipal: la falta de liderazgo económico. “Rosario tiene que tener su lobby propio”, afirmó.

Dejar de “llorar” y empezar a construir poder regional

Simón utilizó como ejemplo el Puente Rosario-Victoria.

Recordó que aquella infraestructura no se consiguió solamente mediante reclamos públicos, sino a través de un trabajo coordinado de dirigentes, entidades empresariales, sindicatos, organizaciones y representantes políticos que fueron a Buenos Aires a defender el proyecto.

Para el exfuncionario, Rosario necesita recuperar esa metodología. Su crítica apunta a dirigentes que denuncian públicamente discriminación o falta de recursos nacionales pero, según su mirada, no construyen posteriormente una estrategia política suficientemente fuerte para modificar esa situación. “Si en lugar de tomar un liderazgo te ponés a llorar que Nación nos perjudica, bueno, hermano, andá y defendela”, lanzó.

Simón propuso, por ejemplo, que Rosario articule con intendentes de otras grandes ciudades y provincias para discutir la distribución del impuesto a los combustibles.

El reclamo, sostuvo, debería incluir proyectos técnicamente sólidos, conversaciones con legisladores, ministros y autoridades nacionales y una estrategia conjunta capaz de ejercer presión institucional. “No se hace eso llorando como un nene”, resumió.

Rosario está sentada arriba de una potencia económica

Paradójicamente, el diagnóstico crítico de Simón sobre las cuentas municipales convive con una mirada profundamente optimista sobre las posibilidades económicas de Rosario. Pero introduce una condición fundamental. No pensar la ciudad únicamente dentro de sus límites administrativos.

Para el contador, hay que hablar de la Región Rosario. Allí incorpora a Villa Gobernador Gálvez, San Lorenzo, Timbúes, Puerto General San Martín y todo el complejo agroindustrial y portuario que rodea la ciudad.

Desde esa perspectiva, sostuvo que Rosario no es una región dependiente. Todo lo contrario. “Somos el motor de la Provincia y uno de los motores principales de la República Argentina”, afirmó.

Recordó que por el complejo regional circula buena parte de las exportaciones argentinas y que hacia sus terminales llega producción proveniente de numerosas provincias.

Por eso considera inexplicable que Rosario no tenga mayor protagonismo en discusiones estratégicas como la Hidrovía o la A012.

Una ciudad que todavía no decidió qué quiere ser

La discusión económica que propone Simón excede ampliamente el equilibrio entre ingresos y gastos. ¿Qué economía quiere tener Rosario durante las próximas décadas?. ¿Una ciudad turística?. ¿Una ciudad de servicios?. ¿Una capital regional vinculada al complejo agroexportador?. ¿Un polo de nuevas industrias?. ¿Todo simultáneamente?

Para Simón, esas preguntas deberían ocupar un lugar mucho más importante en la agenda pública.

También consideró necesario discutir qué papel pretende jugar Rosario frente a la Hidrovía, los puertos y la infraestructura regional. “No nos va a salvar una sola idea, nos va a salvar un conjunto de ideas”, explicó.

La Selección Argentina como ejemplo de oportunidades perdidas

Para explicar su concepto utilizó incluso al fútbol.

Simón cuestionó que la Selección Argentina no juegue en Rosario y estimó que cada partido que la ciudad pierde significa miles de millones de pesos que dejan de ingresar a sectores como gastronomía y hotelería.

La histórica rivalidad entre Newell’s y Rosario Central, sostuvo, no debería convertirse en un impedimento. Su propuesta es sencilla: establecer un mecanismo que permita alternar o sortear los estadios.

Pero el fútbol fue apenas un ejemplo. También propuso recuperar una selección rosarina y diseñar circuitos turísticos regionales que permitan que una persona se hospede en Rosario y desde allí visite Victoria o San Lorenzo. La lógica vuelve a ser la misma: Rosario como cabecera de una región y no como una isla administrativa.

Simón y Monteverde

La conversación también ingresó en el terreno inevitablemente electoral. Juan Monteverde aparece actualmente como una de las figuras con mayor instalación dentro de la oposición rosarina y Simón reconoció que muchos electores peronistas pueden sentirse representados por él.

No cerró la puerta a competir dentro de una misma primaria. Tampoco estableció cuántas candidaturas debería presentar el peronismo.

Para Simón, una interna con dos postulantes puede resultar más competitiva que otra con cinco, dependiendo de quiénes sean los candidatos y de la representación que consigan construir.

Pero reveló un dato interesante sobre su vínculo con Monteverde. No hubo hasta ahora una conversación política entre ambos. Simón incluso recordó que el dirigente utilizó posteriormente una comparación que él había planteado respecto de los intereses de la deuda municipal y el costo del parque acuático. “Desde lo personal, la verdad que no me gustó para nada”, reconoció.

Sin embargo, dejó inmediatamente abierta la puerta al diálogo. “Cuando quiera llamarme, con mucho gusto”, expresó.

Tampoco lo llamó Javkin

La falta de diálogo, según relató, alcanza al propio intendente.

Simón contó que alguna vez se cruzó con Javkin y le acercó personalmente algunas ideas. El intendente le habría respondido que posteriormente lo convocaría. “Estoy esperando”, ironizó.

La anécdota le permitió introducir otra crítica a la política rosarina.

Simón aseguró mantener buenas relaciones y conversaciones con funcionarios del Gobierno provincial, incluso perteneciendo a otro espacio político. Destacó que ministros de la administración de Maximiliano Pullaro lo consultan y conversan con él sobre diferentes cuestiones.

En Rosario, en cambio, percibe una estructura más cerrada. Pidió “más apertura” y “más republicanismo”, incluso para escuchar a quienes pertenecen a otro partido. “Nadie tiene la verdad absoluta”, sostuvo. Y cuestionó que en la ciudad exista una lógica en la que determinados sectores no quieran compartir protagonismo ni abrir espacios de conversación.

¿Jorge Simón candidato a intendente?

Todo ese diagnóstico tiene un condimento político inevitable.

El nombre del exsecretario de Finanzas aparece entre los dirigentes que sectores del peronismo observan como posible precandidato a intendente de Rosario en 2027.

Durante la entrevista no formalizó una candidatura. Pero tampoco esquivó la discusión sobre la ciudad que debería construirse después de Javkin. Y buena parte de sus respuestas terminaron configurando una plataforma conceptual.

Ordenar las cuentas. Recuperar capacidad de inversión. Construir liderazgo regional. Defender los intereses rosarinos ante Nación. Articular con el cordón productivo y portuario. Incorporar turismo y servicios. Pensar nuevas actividades económicas. Y abandonar la idea de que Rosario termina donde marcan sus límites municipales.

La ciudad que imagina

Cuando se le preguntó directamente qué modelo debería ofrecer el peronismo a los rosarinos, Simón comenzó con una advertencia. No vender soluciones mágicas. La autonomía no resolverá todos los problemas. Y Rosario tampoco puede resolverlos completamente sola.

Su propuesta vuelve entonces al concepto que atravesó toda la entrevista: integración regional.

Rosario debería asumir el liderazgo de una estructura económica, productiva, social y urbana que excede ampliamente sus fronteras. Eso también implica comprender un fenómeno cotidiano. Miles de personas que alguna vez vivieron en Rosario se mudaron a Funes o Roldán, pero continúan trabajando, estudiando, llevando a sus hijos a escuelas, consumiendo y utilizando servicios en la ciudad. Administrativamente viven afuera. Económicamente siguen vinculadas a Rosario.

Para Simón, cualquier proyecto serio de ciudad deberá empezar a incorporar esa realidad.

Una discusión que Rosario todavía no está dando

La entrevista dejó finalmente dos discusiones superpuestas.

La primera es financiera y urgente: qué tan comprometidas están realmente las cuentas de la Municipalidad, cuánto pesa el déficit acumulado y qué consecuencias tendrá el crecimiento de la deuda sobre las próximas administraciones.

La segunda es más profunda. ¿Qué Rosario quiere construirse para las próximas décadas?.

Simón considera que ambas preguntas están inexplicablemente relegadas de la agenda pública. Su eventual candidatura todavía pertenece al terreno de las conversaciones políticas y no de las definiciones. Pero el contador ya comenzó a poner sobre la mesa una discusión que inevitablemente atravesará la elección municipal de 2027.

Porque detrás de los nombres que pretendan suceder a Pablo Javkin habrá una pregunta bastante más importante: si Rosario es uno de los principales motores económicos de la Argentina, ¿por qué sus cuentas están comprometidas y quién está dispuesto a asumir el liderazgo necesario para transformar esa potencia regional en un proyecto de ciudad?.

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