El secretario general de la Juventud Peronista de Santa Fe, Pablo Garello, planteó la necesidad de una profunda renovación del justicialismo provincial. Cuestionó la falta de conducción, la fragmentación territorial y las dificultades que encuentran las nuevas generaciones para ocupar espacios de decisión. Desde Aurora, el proyecto político que impulsa junto a dirigentes sub 35, reclama abrir el partido, recuperar el vínculo con las organizaciones sociales y construir una propuesta santafesina que vaya más allá de los nombres. “Si el peronismo no da un volantazo, corremos riesgo de extinción”, advirtió. También puso el foco en 2027 y en un desafío que considera central: entender que la política ya se disputa simultáneamente en el territorio y en las redes sociales.
El peronismo santafesino atraviesa una etapa de replanteos, fragmentación interna y búsqueda de un camino que le permita recuperar el terreno político perdido durante los últimos años. En ese escenario, una nueva generación empieza a levantar la voz desde adentro del propio Partido Justicialista.
Pablo Garello, secretario general de la Juventud Peronista de Santa Fe y referente de Aurora, fue entrevistado en Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, y dejó una serie de definiciones que apuntan directamente al corazón de la discusión interna del PJ.
No habló solamente de incorporar dirigentes jóvenes a las listas. Su planteo fue bastante más profundo: renovar caras, pero también ideas, métodos de construcción, formas de conducción y hasta la manera en que el peronismo se relaciona con una sociedad que, según su diagnóstico, progresivamente dejó de elegirlo.
“Necesitamos renovar caras, necesitamos renovar ideas, métodos”, afirmó Garello, quien consideró que existen organizaciones políticas demasiado “cerradas o sectarias” que terminan impidiendo el crecimiento de nuevos dirigentes.
El mensaje tiene un destinatario inevitable: la estructura actual del justicialismo santafesino.
Un dato para explicar la crisis: el 25%
Garello eligió un número para dimensionar la situación que observa dentro del PJ. Según su estimación, si se contabilizan intendentes, presidentes comunales, diputados y senadores, el peronismo ocupa actualmente alrededor del 25% de los espacios institucionales provinciales.
Para el dirigente juvenil, ese retroceso obliga a realizar una autocrítica. “Eso quiere decir que la gente nos dejó de elegir”, sostuvo. Y ensayó algunas explicaciones: repetición de nombres, métodos que no se modificaron, falta de renovación de ideas y ausencia de una línea política suficientemente clara para el movimiento en Santa Fe.
La crítica, aclaró, pretende realizarla desde adentro. Garello descartó una estrategia basada en cuestionamientos personales hacia dirigentes históricos y sostuvo que el problema excede nombres particulares. Su intención, explicó, es disputar políticamente dentro del justicialismo y construir una alternativa generacional que pueda ocupar espacios institucionales.
Aurora: algo más que una agrupación juvenil
En esa búsqueda aparece Aurora, la organización que Garello fundó después de haber transitado parte de su militancia dentro del espacio político de Agustín Rossi.
El dirigente comenzó a militar alrededor de 2016, mientras estudiaba Comunicación Social en Santa Fe. Posteriormente participó de la Corriente Nacional de la Militancia y, con el paso del tiempo, decidió impulsar una construcción propia.
Aunque la mayoría de quienes dieron origen a Aurora son menores de 35 años, Garello aclaró que no se trata exclusivamente de una organización juvenil. “Estamos construyendo un proyecto de poder”, definió.
La organización ya tiene presencia en Santa Fe y Rosario y construcciones en Reconquista, Vera, Rafaela, Venado Tuerto y Villa Constitución, entre otros puntos del territorio provincial.
El diagnóstico que dio nacimiento al espacio es sencillo: existe una generación de dirigentes peronistas que, según Garello, el propio partido no está viendo ni incorporando a sus lugares de discusión. “Hay una camada de dirigentes jóvenes del peronismo que el partido no está viendo y que el partido no le está dando lugar”, cuestionó.
Renovar no significa “tirar a los viejos por la ventana”
Garello buscó diferenciar su planteo de una pelea meramente generacional. No propone reemplazar automáticamente dirigentes experimentados por jóvenes.
Recuperó, para explicarlo, el concepto peronista del trasvasamiento generacional: combinar la experiencia de quienes llevan décadas en la actividad política con la incorporación efectiva de nuevas generaciones. “No se trata de que los pibes quieren tirar a los viejos por la ventana”, aclaró.
Pero puso una condición: para que exista una verdadera confluencia, ambos sectores tienen que participar.
El problema aparece cuando la renovación queda limitada a tareas militantes, pero no llega a los espacios donde se toman decisiones. Y allí fue particularmente gráfico.
Durante años, señaló, a los jóvenes se les asignó la tarea de fiscalizar, pintar paredes, preparar actos o acomodar sillas. Garello reivindicó esa militancia de base —que aseguró haber realizado durante buena parte de su trayectoria—, pero planteó que llegó el momento de avanzar un casillero. “También queremos construir poder”.
El cuestionamiento a la conducción del PJ
La entrevista ingresó posteriormente en uno de los terrenos más sensibles: la conducción actual del Partido Justicialista santafesino. Garello evitó personalizar la crítica, pero fue contundente respecto de los resultados. Apeló a una vieja definición de Juan Domingo Perón: “Los conductores son los constructores de éxitos”.
Desde esa premisa, sostuvo que el peronismo provincial tiene dificultades para mostrar esos éxitos. Recordó que después de doce años de gobiernos socialistas, el PJ consiguió recuperar la Provincia en 2019, pero apenas pudo sostenerla durante cuatro años.
A eso sumó problemas en la formación política, la construcción de cuadros y el ordenamiento territorial. “Lo que uno ve es una falta de conducción en términos de un método y de una estrategia”, definió.
Garello aseguró que esa situación puede observarse particularmente al recorrer el interior provincial, donde existen localidades en las que diferentes referentes peronistas compiten entre sí sin una conducción superior capaz de ordenar las diferencias.
Para el dirigente juvenil, la consecuencia es un PJ fragmentado en pequeñas estructuras que terminan priorizando su supervivencia por encima de un proyecto provincial.
“Corremos riesgo de extinción”
Fue allí donde apareció probablemente la definición más dura de toda la entrevista. Garello consideró que el problema del peronismo excede ampliamente una elección perdida. “Si el peronismo no da un cambio, un volantazo a nivel nacional también y a nivel provincial, corremos riesgo de extinción”, advirtió.
Su razonamiento apunta a la pérdida de identidad política. ¿Qué significa ser peronista actualmente para una persona que no forma parte de la estructura partidaria?
Para Garello, si el justicialismo pierde capacidad de organizar sectores sociales, formar dirigentes y ofrecer un proyecto transformador, corre el riesgo de terminar convertido simplemente en otro partido que participa periódicamente de elecciones para administrar el Estado.
Su crítica apunta a recuperar un peronismo con intereses claramente identificables y con discusiones concretas sobre la distribución de la riqueza provincial.
Durante la entrevista puso como ejemplo la diferencia impositiva que, según señaló, existe entre grandes cerealeras y pequeños comerciantes y planteó la paradoja de una provincia capaz de registrar enormes volúmenes exportadores mientras persisten elevados niveles de pobreza. Para Garello, allí debería volver a aparecer el peronismo.
Salir de la “rosca de palacio”
Pero la renovación que propone Aurora no termina en las estructuras partidarias. También implica recuperar actores sociales que, según Garello, fueron desapareciendo de la construcción política. Sindicatos. Clubes de barrio. Cooperativas. Asociaciones civiles. Pequeños productores. Empresarios nacionales. Sectores de las iglesias. Trabajadores y organizaciones territoriales.
El secretario general de la JP considera que el justicialismo necesita volver a construir un proyecto de mayorías que incorpore esas expresiones.
De lo contrario, advirtió, la política queda reducida a una “burbuja de palacio”, dominada por las conversaciones entre diputados, senadores, jueces, periodistas y dirigentes. “¿Y la gente?”, preguntó durante la entrevista.
Para Garello, un partido desconectado de esas organizaciones pierde “músculo y oxígeno” y queda reducido a una franja dirigencial que discute poder dentro de una superestructura cada vez más alejada de la sociedad.
2027: los jóvenes quieren lugares
Toda esta discusión tiene inevitablemente una estación electoral. Garello no ocultó que la nueva generación del peronismo pretende formar parte de las listas. “Creemos que la juventud tiene que ocupar lugares en el año 2027, sin ninguna duda”, afirmó.
Todavía no existe una estrategia electoral definida y parte de esa incertidumbre está relacionada con las reglas que finalmente establezca la Reforma Electoral provincial. Pero el calendario obliga a acelerar.
Con un eventual cierre de listas provincial previsto para comienzos de 2027, Garello considera que las conversaciones políticas deberán comenzar mucho antes.
Aurora no plantea, al menos actualmente, presentar una candidatura propia a gobernador. Su objetivo pasa por incidir en la construcción general y conseguir representación para una generación que considera preparada para ocupar concejalías, bancas legislativas, presidencias comunales y otros espacios institucionales.
“No queremos hacer aventuras por fuera”, aseguró. La disputa que propone es adentro del justicialismo. Pero con una exigencia: “Queremos que se abra la discusión”.
¿Un candidato para enfrentar a Pullaro o un proyecto?
La pregunta atraviesa buena parte de las conversaciones actuales del peronismo. ¿Debe encontrar rápidamente un candidato competitivo para enfrentar a Maximiliano Pullaro o primero construir un proyecto provincial?
Garello eligió la segunda opción. “Un proyecto político, que en todo caso se cataliza y se sintetiza en un candidato”, respondió. La diferencia no es semántica.
Su planteo es que el PJ deje de buscar figuras capaces de resolver una elección y comience a construir procesos políticos con capacidad de mantenerse en el tiempo.
Para Aurora, colocar primero el nombre y posteriormente intentar llenar de contenido la candidatura sería repetir uno de los errores que condujeron al escenario actual. “Si no, es siempre estar instalando figuras y nunca construyendo procesos”, sostuvo.
Rosario y Monteverde
El dirigente también fue consultado por el escenario rosarino y la figura de Juan Monteverde.
Aunque reconoció que no proviene de una identidad peronista tradicional, Garello valoró especialmente que detrás de su figura exista una construcción militante y territorial.
Consideró que, si Monteverde termina siendo el candidato más competitivo del espacio opositor en Rosario, el peronismo deberá ser capaz de construir una mayoría alrededor suyo.
La definición encaja con su mirada general: antes que imponer identidades rígidas, analizar cada territorio y construir la alternativa con mayores posibilidades de representar a la sociedad. “Si el mejor candidato para Rosario es Monteverde, bueno, es por algo”, planteó.
El desafío que la vieja política todavía no termina de comprender
La última parte de la conversación abrió otra discusión generacional. Las redes sociales.
Para Garello, buena parte de la dirigencia continúa cometiendo un error conceptual al separar la denominada “vida real” de la “vida digital”. Esa división, sostuvo, dejó de existir. “Hoy es todo la misma vida”.
Su argumento parte de una realidad cotidiana: una persona puede pasar siete u ocho horas diarias interactuando con su teléfono y aquello que consume, discute y comparte en las plataformas termina influyendo en sus posiciones fuera de ellas.
Las redes, entonces, dejaron de ser simplemente una herramienta para publicar fotografías de campaña. Son un territorio donde se construyen narrativas, identidades y comunidades políticas. Y también donde pueden comenzar fenómenos que posteriormente llegan a la calle.
Para Garello, entender esa dinámica será determinante para que el peronismo pueda reconstruir su capacidad de comunicación, especialmente entre generaciones jóvenes atravesadas por años de frustraciones económicas y políticas.
Renovación sin ruptura
La definición final de Garello permite ordenar prácticamente toda su intervención.
La nueva generación quiere discutir lugares. Quiere poder. Quiere modificar métodos. Y cuestiona los resultados de quienes actualmente conducen el justicialismo. Pero no plantea que el enemigo esté adentro.
Al ser consultado específicamente sobre cuál era el principal adversario de la Juventud Peronista —Milei, Pullaro o la propia estructura partidaria que dificulta el crecimiento generacional—, Garello señaló al Gobierno nacional.
Las diferencias internas, explicó, deben discutirse dentro del movimiento. Aurora intenta ubicarse precisamente allí: cuestionar sin abandonar, renovar sin romper y construir una alternativa generacional sin convertir la edad en el único argumento. El desafío inmediato será comprobar cuánto espacio está dispuesto a entregar el PJ santafesino.
Porque Garello dejó en Democráticamente una advertencia que difícilmente pase inadvertida entre quienes hoy manejan la estructura partidaria: la juventud ya no quiere limitarse a fiscalizar, pintar paredes o acomodar las sillas de los actos. Quiere sentarse en la mesa donde se toman las decisiones. Y 2027 aparece como la primera gran oportunidad para saber si el peronismo santafesino está dispuesto a abrirle esa puerta.









